Inteligencia y Libertad

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Francisco Capella

 

ERRORES

Aprende a pensar

Errores

Marzo 2006

 

El Gobierno garantizará que las células madre de cordón umbilical que se almacenen en bancos privados estarán a disposición de cualquier enfermo que lo precise en el mundo, según aseguró ayer la ministra de Sanidad, Elena Salgado, quien defendió el decreto elaborado por su departamento alegando que "tiene muchas exigencias y es muy estricto" y que sigue las recomendaciones de la UE. Salgado señaló que no puede prohibir que las familias escojan un banco privado o envíen su material al extranjero pero sí fomentar y mejorar el actual sistema de los bancos de cordones públicos en bien del interés común. "No podemos permitir que una persona que necesite esas células no pueda tenerlas por la hipotética posibilidad de que en el futuro alguien pueda utilizarlas", defendió Salgado. La ministra amparó su decisión en las recomendaciones de la Comisión Europea, "que no prohíben los bancos de uso autólogo o privado, pero tampoco los incentiva".


Pío Moa, Los crímenes del ateísmo, Suplemento Iglesia de Libertad Digital.

...leo en El Mundo el artículo de un "filósofo" esloveno (debe ser como nuestros "historiadores" progres), llamado Slavoj Zizek, con planteamientos tan graves como éste: "¿Qué ocurriría si restableciéramos la dignidad del ateísmo, excelso legado de Europa y quizás la única alternativa en pro de la paz?".

Bonita trampa, con la respuesta incluida, como preguntar de qué color era el caballo negro de Santiago. El señor filósofo, está claro, cree que la "dignidad" del ateísmo garantizará la paz, y entonces lo que debiera hacer es demostrarlo. Como no lo hace, le sugeriré un par de consideraciones al respecto, nada especulativas:

El movimiento ateo más importante, combativo y masivo creado en Europa ha sido el marxismo. También ha sido el más tiránico y genocida que haya conocido no sólo Europa, sino también el mundo. Y el primer país del mundo que se proclamó oficialmente ateo fue la Albania de Enver Hoxha, buen modelo. Según el marxismo, la ciencia descarta la idea de Dios, no existe moral propiamente hablando, y la historia se explica por la llamada lucha de clases. Conocemos sus efectos prácticos. Otro movimiento no menos ateo en el fondo fue el nazismo. Éste sustituía la clase social por la raza y también decía apoyarse en la ciencia, una mezcla de darwinismo (o interpretación de Darwin) y nietzscheanismo.

¡Excelsos legados, pardiez, y mucha paz han producido! No ya un filósofo sino un comentarista corriente ha de tomar en cuenta estos hechos si quiere hacer algo más que parlotear. Pero acaso el señor Zizek arguya que esos movimientos no eran "auténticamente" ateos, pues sustituían la creencia en Dios por alguna otra fe. ¡Lástima! Todas esas ideologías producen curiosas pugnas internas, en las que cada facción acusa a las otras de falsificar la auténtica doctrina científica. Nada me cuesta imaginar a Engels o a Lenin reduciendo a cenizas las pretensiones del señor Zizek y demostrando que es un charlatán "idealista", ajeno a un ateísmo "auténtico".

Con la misma desenvoltura, nuestro filósofo se pregunta "¿Qué ocurriría si sometiéramos al islamismo, junto con todas las demás religiones, a un análisis crítico, respetuoso pero, por esta misma razón, no menos implacable?". Hombre, señor Zizek, ¡a estas alturas! Ese "análisis crítico implacable" se viene realizando desde hace siglos, al parecer de modo un tanto inconcluyente, ¿de verdad no se ha enterado usted? A menos que usted haya logrado, por fin, la fórmula de la paz, la convivencia con "el otro" y la felicidad, ateísmo mediante. Si así es, le rogamos encarecidamente nos la explique, dejándose de preguntas retóricas. Mientras no lo haga, sólo podemos ver en usted la expresión de una fe ya bastante antigua. Una fe evidentemente trivial y pueril, por ajena a la experiencia histórica. Lo dijo Cicerón: "Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño".


La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, ha enviado una carta al consejero delegado de Microsoft, Steve Ballmer, en la que le advierte de que limite los programas incluidos en el nuevo sistema operativo Vista, que se lanzará a principios de 2007, si no quiere enfrentarse a un nuevo expediente del Ejecutivo comunitario por abuso de posición dominante. Kroes expresa su "preocupación" por la posibilidad de que Vista "incluya varios elementos que están actualmente disponibles por separado, en Microsoft o en otras empresas", según explicó su portavoz, Jonathan Todd. A modo de ejemplo citó la búsqueda por Internet, la gestión de los derechos digitales y el 'software' para crear formatos de documento comparables al PDF. El portavoz añadió que el otro "problema" que se plantea en la carta es que Microsoft no suministra "todas las informaciones técnicas necesarias para que los rivales puedan fabricar productos compatibles con Vista". Según la responsable de Competencia, la actitud de Microsoft "podría impedir a fabricantes y consumidores la posibilidad real de elegir entre diferentes productos de software y hacer que la innovación sufra".


Belén Gopegui, escritora, Literatura y Misión Milagro, El Mundo.

Misión Milagro es un programa de cooperación iniciado por Cuba y respaldado por la República Bolivariana de Venezuela que ya se desarrolla en 24 países de América Latina y el Caribe, destinado a tratar quirúrgicamente a personas afectadas de ceguera o deficiencia visual corregible. Cuando alguna vez he comentado la existencia de este programa, quienes no lo conocían me han preguntado: «¿por qué lo hacen?». Cabría responder: «porque hay personas que no ven y existe la posibilidad de que vean». Pero la pregunta parece añadir: «¿qué esconden, que rédito inconfesable sacan a cambio? ¿acaso conciencia política en aquellas personas que no han sido curadas en sus países y ven que una revolución en alianza con otra sí les ha curado? ¿acaso, al menos, una disminución de la hostilidad?»

En efecto, algunas de las personas que han acudido a Cuba con el propósito antes descrito han debido enfrentarse a las admoniciones de sus familiares y a sus propios miedos: «Cuba -les dicen- es un lugar terrible y si no se comen a los niños es posible que una vez allí quieran sacarles dinero o lavarles el cerebro o cualquier otra cosa». Pero el viaje es gratuito, igual que la estancia y la operación y las lentes y otros materiales que pueda necesitar el enfermo. Las personas que no veían son esmeradamente atendidas y regresan viendo, y hablan bien del país que les permitió ver, y se lo cuentan a otros, y tal vez algunas piensen que el socialismo no es algo tan terrible y pernicioso como les habían dicho.

Quizá se trate de propaganda, si es que cabe hablar de propaganda cuando no se lleva a cabo con informaciones sino con hechos. La pregunta del por qué, entonces, deberá ser respondida con otra pregunta: ¿por qué el capitalismo no realiza esta misma clase de propaganda?

Hay, por lo demás, un modo no buscado de difundir información para el cual también está sirviendo Misión Milagro. Con cada paciente que acude a Cuba llega además una historia incandescente de soledad, desprotección, injusticia. El paraíso dorado del capitalismo revela entonces qué lo sustenta, sobre cuántas vidas que no cuentan, y que simplemente se tachan, se asientan los planes de negocio.

El programa Misión Milagro, auspiciado por Cuba y Venezuela, ha logrado curar ya de manera gratuita en apenas año y medio a más de 200.000 personas afectadas de ceguera y otros tipos de deficiencia visual, entre ellos, numerosos niños nacidos con cataratas congénitas, y el proyecto es llegar a los 600.000 por año para alcanzar los seis millones en 2016. ¿Por qué no compite el capitalismo en este terreno? ¿Por qué son tan mezquinas las ayudas del capitalismo? ¿Cómo puede ocurrir que se publicite a todo color en los grandes diarios españoles el caso de una niña de Ghana que iba a ser llevada a España para ser operada de cataratas gracias a la ayuda de una fundación integrada por 900 ópticas y se haga caso omiso de las 210.000 personas operadas por el socialismo?

En algunos países de Latinoamérica los oftalmólogos han protestado. Quieren quitarle el estigma político que significa ser operados por médicos socialistas, se entiende. De acuerdo: ¿por qué no lo hacen? En España, por ejemplo, este año se ha procurado disimular de mil modos el superávit del Estado: ¿cómo es posible que un Estado tenga superávit y haya gravísimas carencias en la atención a la población? ¿Cómo es posible?

Alguien pudiera objetar que Misión Milagro es un programa asistencialista, caritativo, que está más cerca de dar un pez que de enseñar a pescar. No parece, sin embargo, que devolver la vista sea como dar un pez, más bien la vista es un instrumento que permite usar otros. Por otro lado, en varios países el programa Misión Milagro ha sido precedido por diferentes misiones alfabetizadoras y enseñar a leer es, o debiera ser, aún más útil que enseñar a pescar. En muchos casos fueron estas misiones las que permitieron encontrar a los pacientes allí donde no llega la medicina oficial. El modo en que se practican las intervenciones quirúrgicas, con revisiones completas de la salud del paciente, con la compañía constante de los trabajadores sociales cubanos, con tiempo para el diálogo y las explicaciones, está lejos de ser algo que cae del cielo abruptamente.

Pero la diferencia sustancial está en que Misión Milagro no pretende usar las sobras de los Estados y de las empresas para coser un roto o un descosido. Plantea, por el contrario, que poner fin al sufrimiento evitable es la función prioritaria de los Estados y no una actividad a la que dedicar de vez en cuando unos cuantos recursos aleatorios, sacados de acá y de allá. Y si dentro de unos años este planteamiento sucumbiera bajo la presión de la eficacia y la máxima rentabilidad y las exigencias de las grandes corporaciones capitalistas, qué hermosas y qué tristes y qué desgarradoras y qué dolorosamente inútiles serán entonces las canciones sobre una vida por fin civilizada que habría empezado a ser y no fue.

Se canta lo que se pierde. Cantar la alegría brutal y al mismo tiempo pausada, minuciosa, de un hombre ciego a los 47 años por un problema de diabetes quien, careciendo de los 3.000 dólares que la medicina privada le pedía para operarle y después de dos años sin conseguir que el Estado del país a que pertenecía se hiciera cargo de su situación, ha sido operado en Cuba y ve, no parece posible. Sin embargo ahí están, son miles, cientos de miles, quienes van contando de boca a oído y del oído a otra boca para llegar a otro oído, el salto que sí han dado.

Alguien ha de cantar las canciones y es posible que el papagayo verde empiece a estar cansado o, tal vez, harto. Se canta al sufrimiento inevitable, para poderlo soportar. Pero al sufrimiento evitable no se le canta. Al sufrimiento evitable se le pone fin. Eso, que tendría que ser lo normal es, sin embargo, revolucionario.


Barry Popkin at the University of North Carolina in Chapel Hill defends the taxes on soda by pointing out, "We've done it with cigarettes."


Narcís Prat, catedrático de Ecología de la Universitat de Barcelona, Una nueva cultura del agua, El Periódico.

Cuáles han sido los resultados de la cuarta edición del Foro Mundial del Agua (FMA) celebrado en México?

...ha quedado claro que la privatización de los servicios del agua en el Tercer Mundo ha sido un completo fracaso.

...es posible garantizar una dotación mínima de agua (40 litros/habitante/día, lo que se llama agua para la vida) en las zonas rurales de los países en desarrollo y en los barrios pobres de las grandes ciudades mediante un modelo de gestión pública del agua.

Sólo hace falta voluntad política y una buena gobernanza, es decir transparencia y participación pública (buen gobierno) en todos los procesos gestión del agua para evitar la corrupción, que es la barrera más importante para la gestión eficiente del agua.

Los aspectos puramente reivindicativos no cabían en el foro oficial, y por ello, en otro recinto, se ha celebrado un foro alternativo en el cual se han presentado casos de cómo la codicia de empresas y gobiernos sin escrúpulos es la causa de la degradación de múltiples ecosistemas acuáticos y la destrucción del sustento de muchas familias. Se han dado claros ejemplos de cómo empresas apoyadas por la corrupción gubernamental están destruyendo valles, pueblos y culturas precisamente por la falta de gobernanza. El debate, pues, al final, no es gestión pública o privada del agua, el debate es gestión con o sin los implicados y sus aspiraciones.

En esta edición del FMA ha quedado claro que para cumplir los objetivos del milenio y garantizar la gestión sostenible de los recursos hidráulicos es necesaria una política de gestión del agua diferente a la practicada hasta ahora, que cumpla los criterios de transparencia en la gestión y de participación efectiva de todos los ciudadanos. Frente a la política hidráulica, basada en la construcción de infraestructuras, se imponen los modelos sustentados en la gestión de la demanda y el respeto a los ecosistemas. Es la que recomienda la propia UNESCO en su último informe, presentado en México, lo que nos demanda la directiva marco del agua en Europa, y lo que hemos definido como una nueva cultura del agua.

Esperemos que los debates y las conclusiones de las diferentes sesiones de la cumbre, que, repito, van mucho más allá de la declaración ministerial, sean un buen acicate para que dentro de tres años, en la quinta edición del foro, que se celebrará en Estambul, observemos un cambio real hacia la gestión integrada, transparente y participativa del agua.

De todo ello tenemos mucho que aprender en España. Aquí, todavía falta mucha transparencia y mucha participación en nuestra política del agua, que aún tiene mucho de hidráulica y poco de hidrológica. La anulación del trasvase del Ebro no debería hacernos bajar la guardia ante una política del agua que no ha cambiado lo suficiente como para que la podamos calificar como propia de esa nueva cultura del agua.


Ramón Tamames, China en prospectiva, Periodista Digital.

El fuerte crecimiento del PIB a medio y largo plazo no está amenazado por ningún factor concreto. Y por ello mismo, los altos ritmos de expansión de los últimos tiempos, no tienen por qué ceder. Y no sólo a causa de las fuertes reservas de fuerza de trabajo, sino también porque se dan otras condiciones muy favorables, como el fortísimo ahorro, los recursos fiscales crecientes, y el proceso de saneamiento ya iniciado de las entidades de crédito y de los mercados bursátiles.

Un problema que no se plantea con suficiente frecuencia, es la necesidad de incentivar el consumo interno, para que el futuro desarrollo no dependa tanto de las exportaciones. Y de modo que la acumulación de reservas internacionales no signifique la esterilidad, o una rentabilidad muy baja, de los ingentes recursos acumulados.


Pío Moa, Lynn Margulis desbarra, Suplemento Ideas de Libertad Digital.

Algo exagera la autora, en cambio, al aseverar: "La evolución es un hecho tan demostrado como la Ley de la Gravedad o la forma esférica de la Tierra". No tanto. La teoría sigue sometida a crítica, aun si ha salido hasta ahora bastante bien parada de sus desafíos, dando lugar, también, a modificaciones y versiones varias. Y a fervorosas creencias.

El fraude cientifista, que no científico, destruye el elemento moral. Lo que diferencia al hombre del animal no es, ante todo, la palabra, sino la esfera de lo moral, que de ningún modo cabe reducir a la mera lucha por la vida o a conveniencias "evolutivas" según las entiendan los gurús de turno. La moral tiene raíz religiosa, cosa muy lamentable para la señora Margulis (y tantos como ella). Quizá algún día pueda establecerse una moral sobre bases científicas, aunque lo dudo, y, desde luego, no ocurre hoy.


Elena Tasso, madre de Ollanta Humala, candidato a la presidencia de Perú: "Yo les apuesto a ustedes que con dos violadores fusilados ya no habría más violaciones. Y con dos homosexuales que se fusilen ya no habría en la calle tanta inmoralidad".


Gerardo Galeote, presidente de la Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo, ¿Y ahora la PAC?, ABC.

Ahora se cierne sobre nosotros una amenaza adicional: la revisión a partir de 2009, a propuesta británica, de la Política Agraria Común (PAC), de la que España es el segundo país beneficiario, después de Francia, representando esas aportaciones a nuestro presupuesto más de la mitad de los ingresos totales de nuestro país procedentes de la Unión Europea.

La apertura del debate general sobre la revisión del capítulo agrícola, rompiendo el compromiso unánime suscrito en el año 2002 por los jefes de Estado y de Gobierno de mantener intacta la PAC hasta 2013, coincide además con el avance de las negociaciones en curso de la Organización Mundial del Comercio, que progresa lenta pero inexorablemente a costa de los agricultores, quienes no ocupan desde luego un lugar prioritario en los cálculos de quienes nos representan en las mismas.

El efecto combinado de la revisión de la PAC y las negociaciones de la OMC constituyen no sólo una amenaza para la agricultura europea, y especialmente para la española, segundo receptor de fondos agrarios, que representan más de la mitad de todas las aportaciones comunitarias que percibimos, sino para el mundo rural en general, pues no cabe duda de que se aceleraría el proceso de despoblación de esas zonas, preludio de la desertización, y se produciría además una mengua de nuestra capacidad para prevenir catástrofes naturales, como los incendios.

Se justifica, por lo tanto, el temor de los agricultores ante la posible pérdida de la PAC, último gran bastión de los intereses españoles, tan digno de ser defendido como cualquier otro. Valdría la pena, por lo tanto, que hiciéramos un esfuerzo de consenso político y movilización social para defenderla, si no queremos que una ola del euroescepticismo inunde también nuestra nación. Pero antes, que el Gobierno diga si quiere pelear por ello.


Ahmed Djoghlaf, secretario de la Convención de Diversidad Biológica, entrevista en ABC.

...la imagen del medio ambiente y de la biodiversidad en particular no es una cuestión de emoción y nostalgia, sino que, siendo realistas, es cada vez más un asunto de la economía y de supervivencia. Ahora comprendemos que la biodiversidad y los ecosistemas del mundo son los cimientos del desarrollo. No son un lujo, pero proporcionan los bienes y los servicios necesarios para superar la pobreza y procurar un mundo estable y en paz.

Ahora tenemos que saber invertir la tasa de pérdida de biodiversidad para 2010 e ir más allá, restaurando los ecosistemas dañados y degradados.

El informe nos ofrece la cruda realidad, una instantánea terrible de cómo hemos abusado de la Madre Naturaleza. En ese sentido es una llamada de atención. ...muchas de nuestras ambiciones, desde impulsar el nivel de las áreas marinas protegidas hasta la restauración de tierras degradadas, pueden conseguirse si mostramos una voluntad común y determinante.

Hay, en diferentes momentos de tu vida, oportunidades. Recuperar la salud de este planeta es la última y podría añadir que la más grande. Pero es algo con lo que cargo felizmente, porque en este asunto de la biodiversidad no podemos fallar. Si lo hacemos dejaremos detrás un caparazón hecho trizas, un hogar destrozado, para nuestros hijos y nietos, un desierto espiritual y cultural privado de belleza y un mundo que nunca podrá estar en paz consigo mismo.


Ulrich Beck, profesor de Sociología en la Universidad de Múnich, Se busca otra Europa, El País.

¿Puede una Europa cosmopolita despertar a los ciudadanos, incluso entusiasmarlos? De momento hay bastante escepticismo. Para ello los grandes relatos de la europeización deberían haber sido más claros en lo que la UE ofrece a sus ciudadanos y lo que ésta significa. Pero miremos donde miremos, en todas partes se conciben reformas en los Estados a título individual y entonces éstas se encallan dentro del marco de actuación reducido del Estado nacional. Para salir del laberinto kafkiano sería un paso importante definir los muchos problemas actuales como desafíos europeos -el descenso de la población, la sociedad envejecida, las reformas de los sistemas de seguridad social, la inmigración, la deslocalización de puestos de trabajo, la imposición de salarios bajos, los tributos a las ganancias de las empresas, la especulación financiera y de intereses-, la lista podría ser más larga. Esto quiere decir lo siguiente: la ampliación de la cooperación interestatal que mediante la soberanía compartida hace a las naciones más fuertes, podría llenar a los ciudadanos de entusiasmo hacia Europa. De esta manera la UE se convertiría en un modelo de gobierno en la era de la globalización. El lema: las soluciones europeas aportan a los ciudadanos más que beneficios nacionales a título individual.

¿Cómo se puede convertir la insoportable levedad del no de muchos europeos en la oportunidad de un nuevo principio, que permita ser a la UE, cosmopolita y a la vez capaz de resolver conflictos? Mi propuesta es tan fácil como radical: se debería someter otra vez a votación el drásticamente recortado texto de la Constitución y esta vez no en cada nación a título individual sino en todos los Estados miembros el mismo día. La regla para semejante votación: si un país vota en contra de la Constitución, se decide por una categoría inferior de pertenencia a la UE. El no de un Estado no impide entonces la entrada en vigor de la Constitución. Más bien este mismo Estado (al menos parcialmente) se excluye de los derechos y beneficios, que siguen su curso con la Constitución para los Estados europeos y sus ciudadanos.

Así ya no sería posible por mucho tiempo decir no sin comprometerse y sin asumir las consecuencias y, de esta manera, bloquear la UE. Sin aprobación, ninguna subvención: esta pauta acabaría con la insoportable levedad del no. Al mismo tiempo, unas elecciones en toda Europa podrían hacer ver a los ciudadanos lo que ganan de un modo concreto cuando se integran a la soberanía europea.

La Constitución europea estaría legitimada democráticamente y a escala europea. Los países y los ciudadanos que con su aprobación hicieran entrar en vigor la Constitución, podrían seguir desarrollando el proyecto de modernidad europea en el marco de un Estado de derecho para los conflictos de la sociedad postsecular así como dotar a la ampliada UE de capacidad de decisión y de resolver conflictos.


Pedro López-Elum Martínez, Agua y solidaridad, carta al director de El País.

Está claro que el agua es un líquido necesario para el desarrollo de todos los tipos de vida, de modo que existe cierto consenso a que todo ser humano debe disfrutar de unos estándares de agua para el desarrollo de sus necesidades vitales.

…se nos habla de escasez de agua pero no de precios, de solidaridad entre españoles, de la necesidad de agua como recurso vital para nuestro desarrollo...


El Roto, viñeta en El País.

-¡Despido gratis y sin explicaciones, así les damos a los jóvenes experiencia laboral!


El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, rechazó el anteproyecto de ley de investigación biomédica y la ley de reproducción asistida, que posibilitarán la clonación terapéutica y la manipulación de embriones, señalando que «las fuentes de la vida humana son sagradas» por lo que «manipularlas es una aventura, además de inmoral, inmensamente arriesgada». «Si el fin no justifica los medios, nunca el ser humano, desde los primeros compases de su vida, puede ser reducido a medio ni utilizado como instrumento», dijo Blázquez, quien añadió que «lo científica y técnicamente responsable debe atenerse también a la ética que respete la dignidad humana. La naturaleza, la sabiduría del Creador, ha trazado una línea roja que por el bien de la humanidad no se debe cruzar»; «un embrión no es un amasijo ni un cúmulo indiferenciado de células, no es un objeto a nuestra disposición; es un sujeto, una nueva individualidad, alguien, no simplemente algo, en los inicios de su ciclo vital». Para el presidente del Episcopado, «aunque sea grande la ilusión de que las enfermedades sean curadas, desplanzando un poco el poder de la muerte, o aunque sea muy legítima la aspiración de un matrimonio a prolongarse en los hijos, esos sentimientos no pueden sobreponerse a la verdad del ser humano, que se convertiría al mismo tiempo en conquista y víctima del poder del hombre».


Elena Arnedo, Rosa Escapa, Amelia Valcárcel, Amparo Rubiales, Ana María Ruiz Tagle, Bárbara Duhrkop, Teresa Blat, Carmen Alborch, Concepción Jiménez, Elvira Cortajarena, Lucía Ruano, Mayte Gallego, Milagros Candela, Pilar Escario, Purificación Gutiérrez y Carmen Martínez Ten, El siglo de las mujeres, El País.

Esto no quiere decir que las mujeres sean menos competitivas y, mucho menos, que estén peor cualificadas; sencillamente, es posible que, gracias a una educación y socialización distintas, la vida privada y la afectividad sean más importantes en su escala de valores. Además y, desde luego, el “techo de cristal” existe, duro y resistente, en todo el mundo: por cada diez altos ejecutivos de empresas sólo hay una mujer.

Y sin embargo, los últimos estudios sobre productividad recomiendan la promoción de las mujeres para la dirección empresarial. Parece que las habilidades “femeninas” son más rentables para los modernos sistemas productivos: trabajo en red, en grupo, solidario, abierto. El actual Gobierno noruego obliga ya a que haya por lo menos dos mujeres en todos los consejos de dirección y aquí mismo, en España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores recomienda más mujeres en los consejos de administración.

Pero si se atisba alguna esperanza en el mundo empresarial, donde realmente este siglo parece estar dando paso a las mujeres es en el mundo, tan cerrada y tradicionalmente masculino, de la política. Para que las mujeres pudieran estar representadas en política, el movimiento feminista recurrió primero al sistema de cuotas, tan denostado, para luego llegar al concepto de democracia paritaria, que aun siendo mucho más ambicioso, o tal vez por ello, se consiguió con menos reticencias. Y ha sido así no sólo en los países del norte de Europa sino en uno tan reputadamente machista como el nuestro, donde por primera vez en la historia hay tantas mujeres como hombres en el Gobierno y su vicepresidenta es una mujer. Por cierto, la mejor considerada por la opinión pública de todos los ministros actuales, según las encuestas. Y por cierto, ha sido este Gobierno paritario el que acaba de dar luz verde a un Proyecto de Ley de Igualdad que incluye la democracia paritaria como un requisito tanto en las listas electorales como en los puestos directivos de la administración.

Al terminar el primer lustro de este siglo, había en el mundo cinco mujeres presidentas de sus respectivos países: Irlanda, Letonia, Finlandia, Filipinas y Sri Lanka; y cuatro primeras ministras: Angela Merkel, recién elegida canciller de Alemania, Helen Elizabeth Clark en Nueva Zelanda, Khaleda Zia en Bangladesh, y Luisa Diogo en Mozambique. Europa, Oceanía, Asia y África, faltaba América y, al empezar el año 2006, Michelle Bachelet fue elegida presidenta de Chile. A los pocos días, Ellen Johnson Sirleaf era aclamada presidenta de Liberia.

Han llegado a los más altos niveles de poder político cuatro mujeres en Europa, tres en Asia, dos en África, una en América y una en Oceanía. Si pensamos que más del 50% de los seres humanos son mujeres, estas cifras deberían inspirarnos una meditabunda tristeza. No es así, las mujeres estamos de celebración. Los recientes triunfos electorales de Angela Merkel, Michelle Bachelet, Ellen Jonson Sirleaf y Tarja Halonen, recién reelegida presidenta de Finlandia tras un mandato de seis años, nos llenan de orgullo y de esperanza. Estamos aún muy lejos de “la mitad de la tierra, la mitad del cielo, la mitad del poder”; pero, sin duda, algo se está moviendo y, tal vez, de forma ya imparable.

Y la alegría que sentimos no es sólo porque ellas son mujeres, que también, sino porque las biografías de esas mujeres que acaban de llegar al poder nos muestran unos perfiles, unas trayectorias, unos empeños y unos proyectos que auguran formas de hacer política más cercanas a las preocupaciones reales de ciudadanas y ciudadanos, más solidarias, más comprometidas con los derechos sociales y con la paz en el mundo. Es cierto que el solo hecho de ser mujer no basta para crear estas tan optimistas expectativas, pero sí es muy cierto, todavía, el célebre dicho de que una mujer tiene que hacer el doble de méritos que un hombre para que le sea reconocida la mitad. Esto es ya una garantía.


Loles Dolz (coordinadora del Área Federal de Educación de IU), Augusto Serrano (Secretariado Confederal de STES), Ginés Martínez (vicepresidente de la Confederación laica de Padres de Alumnos, CEAPA), Maite Pina y Eulalia Vaquero (ex presidentas de CEAPA), Juan F. González Barón (presidente de Europa Laica), Francisco Delgado y Beatriz Quirós (miembros del Consejo Escolar del Estado), Agustín Moreno (Comisión Ejecutiva Confederal de CC OO), Julio Rogero (Movimientos de Renovación Pedagógica), Jaume Martínez Bonafé, Xose M. Souto González y Fernando Ballenilla (profesores universitarios), Por una educación pública, democrática, laica y de calidad, El País.

Reivindicábamos entonces que “las Administraciones educativas deben, ante todo, reforzar el papel de los centros públicos como red vertebradora de la oferta educativa y sólo deben mantener conciertos con los centros privados que estén dispuestos a atender a todo el alumnado, sin ningún tipo de discriminación, a hacer efectivo el principio de gratuidad y a llevar a cabo una gestión transparente y controlable socialmente”.

Frente a ello, la LOE -tras los acuerdos del PSOE con sectores de la enseñanza privada concertada- no sólo ha renunciado a reconocer ese papel a la educación pública, sino que ha reforzado los conciertos extendiéndolos a etapas no obligatorias, tal como hizo el PP. Por otro lado, la ley no impide la segregación por razón de sexo en etapas o aulas sostenidas con fondos públicos -aunque no se discrimine por ello en la admisión al centro-; ni corta de raíz cualquier posibilidad de cobro a las familias por enseñanzas concertadas; ni somete a los centros privados concertados a los mismos requisitos de funcionamiento y control social; ni evita la competencia desleal de éstos con la red pública; ni asegura que la cesión de suelo público sea para la creación de centros públicos; ni siquiera se ha logrado que el despido improcedente del profesorado -aún con sentencia firme- sea considerado como falta grave, lo que es sencillamente escandaloso.

Por primera vez en la historia de la educación española se equipara por ley -en derechos, que no en obligaciones- a la red privada concertada con la pública. La LOE contempla que “el servicio público de la educación puede ser prestado por los poderes públicos y por la iniciativa social, como garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos”; el Estado hace así dejación de una de sus obligaciones fundamentales contraviniendo el artículo 27.5 de la Constitución por el que “los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación”. ¿Cómo se pretende que la “iniciativa social”, la enseñanza privada, garantice un derecho fundamental como es la educación cuando, por su propia naturaleza, su objetivo es o ganar dinero o adoctrinar?

Por otro lado, se claudica ante la vieja exigencia de la derecha de equiparar el derecho de todos a la educación con la “libre elección de centro”, supeditando a ello el deber de los poderes públicos de programar las plazas escolares. Se pretende presentar como iguales a las dos redes, pública y privada, que siguen siendo muy diferentes en cuanto a su origen, objetivos, gestión, admisión del alumnado o contratación del profesorado, con el objeto de que la red privada concertada pueda recibir todo tipo de sobredotación económica y de personal, como se recoge en distintos apartados de la ley. Y todo ello en detrimento de los recursos para la escuela pública y para el ámbito rural en particular.


Rosa Regàs, escritora y directora de la Biblioteca Nacional, Laicismo y fundamentalismo, El Periódico.

...hoy se nos impone una visión del mundo según la cual hay dos bandos irreductibles: terroristas y defensores de la democracia y la libertad, aunque sabemos que tan terroristas son los de un bando como los de otro porque recordamos que nosotros, y todos los pueblos del mundo, tenemos héroes y heroínas que veneramos porque un día se pusieron ante un cañón para expulsar al invasor del suelo de la patria.

Recuerdo aún los tiempos en que hablábamos del enfrentamiento Norte y Sur, términos olvidados como si de verdad la tan glosada globalización hubiera acabado para siempre con la diferencia entre pobres y ricos, o al menos supusiera una oportunidad que definitivamente acabara con ella, como si la palabra y el concepto que contiene pudieran esgrimirse ante los que acusan al neoliberalismo más salvaje de haber invadido el mundo y ya hubiéramos perdido la esperanza de encontrar otra forma de progreso que no se hiciera a costa de la pobreza del 80% de la humanidad.

El fundamentalismo es esto: anteponer las creencias a las ideas, y lo que hoy estamos viviendo es el intento por parte de unos y otros de imponer al mundo un dios guerrero al que hay que obedecer aunque nos exija matar a nuestro hijo para demostrarle fidelidad y en nombre del cual matamos, torturamos, destruimos y expoliamos a los países que se amparan en otro dios, también guerrero, el dios de la competencia.


Antonio Serrano, Secretario general de Territorio y Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, entrevista en ABC.

En el tema principal, que es el del acceso a los recursos genéticos y reparto de los beneficios, la Unión Europea (UE) dice que hay que avanzar en la dirección de llegar a un régimen vinculante en la explotación de estos recursos, pero con los mecanismos de prevención adecuados para evitar que se puedan producir efectos socioeconómicos perniciosos. España no puede defender otra postura que no sea la de la UE, pero en aquellos foros y mesas redondas donde es posible señalar la posición española pediremos que se establezca cuanto antes una normativa vinculante que reconozca el derecho a la biodiversidad de los pueblos y las sociedades cuya cultura ha permitido que obtengamos los beneficios farmacéuticos, químicos... correspondientes.

Kioto, en ese sentido, ha sido un avance tremendamente positivo para la humanidad y para la seguridad de los ciudadanos. España está en la vanguardia, junto a otros países, de lo que es empujar hacia una defensa de la conservación de la biodiversidad a nivel mundial, y sería deseable, y España lo defendería, que hubiera algo similar a un protocolo de Kioto de defensa de la biodiversidad.

...necesitamos incrementar los recursos económicos destinados a la recuperación de especies para conseguir detener la pérdida de biodiversidad en 2010. Y otra prioridad es establecer una red de espacios marinos protegidos, porque que los océanos sean los grandes desconocidos no significa que no estén en peligro.


José Manuel Sánchez Ron, miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid, Gigantismo del pasado, El Periódico.

...organismos públicos. El argumento de que son estos organismos los que realmente proporcionan a la sociedad una serie de servicios que las empresas privadas no están dispuestas a ofrecer podría ser verdad –más aún, debería ser verdad–...

En un universo mediático en el que la búsqueda de mayores beneficios económicos no se detiene ante consideraciones éticas o culturales, proliferando los denominados –con justicia– “programas basura”, la sociedad necesita algún tipo de protección: la protección de poder acceder libremente a programas de alta calidad educativa, informativa y cultural; programas que nos ayuden a ser mejores, y que nos eviten la vergüenza de esos espectáculos que ningún medio financiado con fondos públicos debería permitir.

El ejemplo de la BBC británica debe constituirse en un modelo a imitar.

En la España de las autonomías, TVE no es la única televisión financiada en buena medida con fondos públicos: también están las denominadas televisiones autonómicas. Mucho de lo que ahora estoy diciendo, especialmente en lo que se refiere a independencia política, podría aplicársele a ellas. Hace poco, en un espectáculo que yo considero bochornoso, esa dependencia política se manifestó en Telemadrid cuando ésta retransmitió en directo una manifestación en contra de políticas del gobierno central, que no es el mismo, por supuesto, que el que rige la autonomía madrileña.

Un último comentario, éste referente a los trabajadores del ente RTVE, que ante las reformas anunciadas están recurriendo a una táctica tan vieja como, si no se emplea con cuidado, cuestionable: el boicot a programas, especialmente a los más populares. Es lógico que se tome en cuenta su opinión, pero no deberían rechazar, por motivos personales o gremiales, una reforma absolutamente necesaria, y que ellos mismos deberían haber solicitado, con la misma vehemencia que ahora emplean, hace ya mucho tiempo.


Agua es vida, editorial de El País.

Hay acuerdo en considerar que a este reto global, común a todos los continentes, se le hace frente con más eficacia mediante acciones locales, promovidas por las administraciones e instituciones públicas. La vieja confrontación entre partidarios y adversarios de la privatización del agua ha quedado obsoleta.

El derecho al agua termina en la cobertura de las necesidades básicas.


Pedro Palacios Osorio, ¿Una ley de deuda externa?, carta al director de El País.

Posiblemente en los siguientes días se aprobará en el Congreso de los Diputados una proposición de ley reguladora del tratamiento de la deuda externa.

...una ley que seguirá impidiendo el bienestar de millones de personas y condenándolos al subdesarrollo económico perpetuo que realmente supone el pago de la deuda externa.

...resultaría conveniente que la ciudadanía del Estado español realmente pudiese decir la última palabra sobre si el cobro de la deuda es legítimo.


Ramón Tamames, La situación del mundo en 2006 según el WorldWatch Institute, Periodista Digital.

EE.UU. sigue sobresaliendo en términos de derroche de recursos, importando casi cuatro veces el petróleo que compra China, a pesar de tener menos de una cuarta parte de su población. Entre otras cosas, por sus bajos precios energéticos (con poca fiscalidad). Generando a partir de ese consumo un alto grado de contaminación, que se traduce en la renuencia oficial a adoptar mecanismos de control como los del Protocolo de Kioto, entre otros.


Romeu, viñeta en El País.

-Estamos acabando con el planeta.
-Y lo que es peor, con la sociedad del bienestar occidental. Habrá que montar otra guerra.


'Es urgente mejorar la situación de los jóvenes en el mercado laboral y reducir significativamente el desempleo juvenil', declararon solemnemente los 25. Para conseguirlo, el Consejo de la Unión Europea afirma que, 'a fines de 2007, todo joven que haya abandonado la escuela y esté sin empleo debería recibir, en el plazo de seis meses, una oferta de empleo, un contrato de aprendizaje, formación adicional u otra medida que mejore su empleabilidad'.

Por si todas estas medidas fallasen, los 25 acordaron poner en marcha un Fondo de Adaptación a la Globalización, cuya dotación se prevé que sea de 500 millones de euros anuales, para proporcionar 'apoyo adicional a los trabajadores que se hayan quedado sin empleo como consecuencia de los cambios estructurales'.


Laura Husé Valle, Abolir la publicidad, carta al director de El País.

Mientras la política oficial, la de los medios, nos abruma con el Estatut y la tregua permanente de ETA, otra política más sutil, con un poder de control más eficaz sobre nuestros cuerpos y mentes, más cotidiano, se nos cuela insidiosamente por los mismos medios: la publicidad. Ella da mejor que nadie el pulso de la realidad.

Domingo tarde, inevitables y prolongados cortes publicitarios en la programación televisiva. La mitad de los anuncios son de coches, dirigidos a él. La promesa implícita: ante una masculinidad insuficiente, basta un coche bien grande (potente). La otra mitad, dirigidos a ella, anuncia productos o tratamientos adelgazantes: cuanto más delgada, más deseable. En el primer caso no nos informan de que los coches son los principales responsables de la emisión de CO2 (y luego criminalizan el tabaco o se disparan las alergias y le echan la culpa al polen que siempre estuvo ahí), o de que su fabricación requiere 500.000 litros de agua (así, con cinco ceros), y luego hablan de sequía o de trasvases. Algún esporádico anuncio de bienintencionada campaña de educación cívica nos exhorta a ahorrar agua al lavarnos los dientes, trasladándonos así la responsabilidad de su uso y de su escasez. Los de adelgazar no nos hablan de anorexia, de la eterna cosificación del cuerpo de la mujer ni de violencia doméstica. Ello queda para los telediarios, que, anquilosados en la misma estructura a través del tiempo y del espacio, nos aburren, angustian o resbalan.

La publicidad, sin embargo, cala en todos. Realizada por expertos, a veces muy buenos, está dirigida a crear consumidores. Sitúa en el tener, en el tener más, el sumum de la felicidad. Alimenta nuestro deseo pero el objeto nunca colma las expectativas creadas. Da igual, pues ella está ahí para proponernos un nuevo objeto, y así sin fin.

Estamos contra la guerra de Irak, pero no estamos dispuestos a renunciar a nuestro consumo energético basado en combustibles fósiles, y así, tontamente, nos estamos cargando el planeta. Se dictan leyes contra la violencia de género, pero perpetuamos los esquemas sexistas en lo cotidiano.

Quizá en estos momentos el ser realistas, conservar el planeta, racionalizar y suavizar las relaciones y conflictos humanos, pase por pedir lo imposible: abolir la publicidad.


Dr. Francis Collins, director of the National Human Genome Research Institute at the National Institutes of Health.

I believe that one can be both a rigorous scientist and a believer in God. Don't get me wrong -- science is the only reliable way to draw conclusions about how the natural world works. But God cannot be defined in purely natural terms, or he wouldn't be God.

From a purely logical perspective, it will never be possible to disprove the existence of God, since the tools of science apply only to the natural world. Thus of all the possible worldviews, atheism is the most irrational choice.


Rocío Martínez-Sampere, coordinadora del área de Estado del bienestar de la Fundació Campalans, El bienestar del siglo XXI, El Periódico.

Vivimos una transformación estructural de la economía y la sociedad. La competencia se desarrolla en un entorno globalizado, las economías están terciarizadas, la sociedad es mucho más plural y diversa (por las transformaciones de las formas del trabajo, de la familia y por el fenómeno de la inmigración) y culturalmente somos no tan sólo más individualistas, sino también mucho más exigentes con los poderes públicos. Esta realidad que acabo de sintetizar obliga a adaptar nuestro compromiso a la igualdad y la justicia social. ¿Cómo?

1) Considerar que igualdad y libertad van de la mano, o, en otras palabras, dar por superado el conflicto entre eficiencia e igualdad. ¿Esto quiere decir que sólo nos importa la igualdad de oportunidades? No, porque entendemos que si los puntos de partida son demasiado desiguales nunca se alcanzará la igualdad que deseamos. En este sentido la desigualdad de resultados es relevante. Pero el enfoque de nuestras políticas debe ser hacia garantizar una mayor igualdad de oportunidades y no de resultados, entendiendo que debemos hacer importantes esfuerzos para, a medio plazo, ir igualando los niveles de partida.

3) Entender que antes la justicia social quedaba limitada por las fronteras del Estado-nación. Ya no es así y nos obliga a afrontar un cambio de escala en el que hay que combinar las políticas macro con actuaciones más próximas, a niveles micro y adaptadas a realidades diversas.

4) Entender que vivimos en sociedades mucho más complejas y variadas donde para mantener la cohesión social hay que ir hacia políticas hechas a medida y que se activen en situación de riesgo, tome la forma que tome. En otras palabras, diseñar un sistema de bienestar más adaptado al ciclo vital de las personas. Esto debe permitir que todos los ciudadanos gestionen sus proyectos vitales con la máxima libertad posible, sin que ninguna decisión que tomen –como tener hijos– les penalice en exceso. Pero, por otro lado, esto también exige pedir más responsabilidades a los ciudadanos frente a una visión más paternalista e intervencionista del Estado.

5) Considerar que el reto en el campo de los servicios públicos no está en su existencia, sino en garantizar su eficacia y una mayor calidad. Esto implica diseñar políticas que, además de garantizar los recursos, impulsen la competencia. En esta línea se enmarca la discusión de la promoción del derecho a elegir. Muchos, desde la izquierda, la rechazan por los efectos nocivos en la desigualdad (por ejemplo, Ron Hattersley decía que la obsesión por el derecho a elegir comporta que cuando unos eligen, otros –generalmente los más desfavorecidos– se quedan con las sobras).

Nosotros creemos que el derecho a elegir sí debe potenciarse, y de hecho es una política que mejora la competencia y por lo tanto la calidad de los servicios públicos siempre que se acompañe de ciertas garantías –paliar los problemas de desinformación a los más desfavorecidos y la potencial discriminación de determinados proveedores– y de otras políticas de fomento de la igualdad.

Este diagnóstico, obviamente, deja muchas cuestiones por debatir, pero es un buen ejemplo del equilibrio entre innovación y seguridades –o entre progreso y garantías– que se debe hallar para hacer frente a los cambios socioeconómicos que vivimos. Un equilibrio que se hace necesario si queremos seguir defendiendo con fervor, pero también con eficacia, los valores de siempre: igualdad, libertad y justicia social.


José Luis Luege, ministro mexicano de Medio Ambiente.

Todos reconocemos que el acceso al agua es un derecho fundamental pero tendremos que trabajar más para incorporarlo a las Constituciones y las leyes nacionales.


Francisco Gimeno, Gasolineras, carta al director de El País.

Sin duda, un buen negocio. Sube el crudo y a la media hora se refleja en los precios; si el mismo baja, ya la cosa cambia.

Pero lo que resulta inadmisible es la moda del prepago. Con el fin de reducir al máximo el personal, hacen que nos sirvamos nosotros mismos y para evitar que algún desaprensivo se fugue sin pagar quieren que antes pases por caja.

Pues bien, si lo que se desea es llenar el tanque, es lógico que no se conozca la cantidad a abonar, y te piden que dejes un depósito o la tarjeta de crédito mientras rellenas.

No deberíamos prestarnos a estas maniobras, pues si no se fían del usuario ¿por qué éste debe fiarse de las gasolineras depositando un dinero o bien la tarjeta, la cual pudiera ser objeto de fraude mientras se reposta? ¿Saben ustedes que existen hojas de reclamaciones? ¿Tienen conocimiento de esta práctica las asociaciones de defensa del consumidor?


Héctor Vargas Ruiz, Desarrollo insostenible, carta al director de El País.

Como residente en la isla de Tenerife, deseo expresar mi apoyo a las organizaciones ecologistas Greenpeace, Adena-WWF, SEO-Birdlife y Ben-Magec, así como todos los movimientos ciudadanos surgidos en los últimos años en nuestra isla en respuesta al desarrollismo insostenible y neocaciquismo impuesto por grandes constructoras y amparado por el Gobierno de Canarias.

Consideramos que infraestructuras como el puerto industrial de Granadilla, el anillo insular o la segunda pista del aeropuerto Reina Sofía son tan costosas como innecesarias.

Su pretendida necesidad responde a intereses económicos particulares, sin procurar el beneficio general de los habitantes de la isla.

La sociedad de Tenerife ha sido ignorada, al negarse la discusión en el Parlamento de Canarias de la iniciativa popular suscrita por 56.000 firmas (la mayor jamás presentada en Canarias) en la que se pedía la protección del litoral marino.

Ciudadanía y sociedad canaria que desde hace años solicita a sus gobernantes mejoras que sí son necesarias e imprescindibles, tales como la construcción de hospitales en el norte y sur de la isla, becas, modernización de la Universidad de La Laguna o inversiones en I+D, y para las que no hemos visto consignación presupuestaria adecuada.

Solicitamos la inmediata sustitución de estos proyectos de infraestructuras por alternativas sostenibles, que existen y han sido ya presentadas por las distintas organizaciones.

Finalmente, solicitamos también la rehabilitación pública de los honorables profesores universitarios de La Laguna, como Pedro Anatael o Aguilera Klink, que al exponer sus criterios científico-técnicos contra la innecesaria construcción del puerto de Granadilla han sido sometidos a vilipendio en medios deformativos.


Bendita biodiversidad, editorial de El País.

...sea necesario tomar medidas para evitar la sangría de especies biológicas.

Hay motivos económicos para hacerlo, asociados a la diversidad de productos útiles sintetizados por los seres vivos y al hecho de que es la biodiversidad lo que da solidez y asegura la permanencia del medio natural frente a los cambios en las condiciones que afectan a dicho medio. Pero también hay una obligación moral por parte de la humanidad de preservar el acervo biológico en el que nuestra especie nació y prosperó, que puede estar amenazado por un uso abusivo de los recursos naturales.


Günter Verheugen, vicepresidente de la Comisión Europea, La UE, un puerto seguro en el proceloso mar de la globalización, El País.

Estoy totalmente convencido de que este es el momento de que Europa entre en escena. Ningún Estado europeo puede, por sí solo, garantizar a sus ciudadanos un futuro de seguridad y bienestar. Pero juntos sí podemos. Europa no está condenada al declive. Somos capaces de salir adelante.

Europa debe competir en los campos en los que están sus fuerzas. No tiene sentido enzarzarse en combates donde no podemos ni queremos participar. No queremos desmantelar el nivel de bienestar social y de protección del medio ambiente que hemos logrado alcanzar.

No menos importante para reforzar nuestra competitividad es el marco normativo. El Estado debe aportar las condiciones necesarias para que el mercado no sea el único criterio y para que el crecimiento económico general sirva para hacer realidad metas sociales comunes. El mercado no sirve para regularlo todo. Por eso, sería un grave error renunciar a dotar a la economía de mercado de un marco legislativo claro, previsible, fiable y respaldado por valores comunes. Una economía de mercado sin valores sociales caería rápidamente en el capitalismo sin escrúpulos.

En nuestros tiempos, una empresa más libre implica también una mayor responsabilidad de cada empresario. La marca distintiva de la empresa europea puede y debe ser su compromiso social más allá de lo que impone la normativa. Y no por falsa filantropía, sino por la idea básica de que la economía moderna tiene que controlarse a sí misma para no degenerar y poder triunfar a largo plazo.

Las grandes empresas suelen saber bastante bien cómo va a evolucionar su competitividad en los próximos años. Los cambios estructurales que minan el empleo en sectores o lugares de producción que ya no son rentables nunca se producen de repente.

Si observan que el empleo se ve amenazado, las empresas tienen la responsabilidad de buscar soluciones dentro de su mismo sector de actividad. Las empresas atentas al desarrollo tecnológico y conscientes de su propia competitividad han de apostar ahora más por la innovación y por la cualificación continua de su mano de obra. Por eso insisto también en que deben reflexionar más detenidamente sobre cómo el cambio estructural, en sus inicios, puede abordarse de manera que les aporte más competitividad, más impulso innovador y nuevos destinos para los trabajadores afectados.

Ya pasó la época del dirigismo, el control del Estado y la economía subvencionada. Tanto a escala nacional como europea, se impone una política favorable a la competencia que ofrezca a las empresas las mejores condiciones para crecer, prosperar, invertir y crear empleo. La nueva política industrial europea que propongo y la nueva política para las pequeñas y medianas empresas siguen estrictamente estos principios.

No son los políticos los que contratan a las personas en busca de empleo, sino las empresas. La política puede y debe contribuir a que puedan hacerlo. Queremos que las empresas europeas inviertan en Europa y creen puestos de trabajo en Europa.

Vamos a cuidar de que la libre prestación de servicios no mine el bienestar social, la protección del medio ambiente ni la calidad.

La primera gran tarea es avanzar hacia la sociedad del conocimiento. El problema es el enorme abismo que se abre entre la ambición y la realidad. Todos sabemos lo que hay que hacer y dónde hay que invertir más, pero los resultados son insuficientes. Al paso que vamos no lograremos alcanzar el objetivo de destinar en 2010 el 3 % del PIB a investigación y desarrollo. Los Estados miembros y la economía deben al fin convertir las bellas palabras en hechos.


José Luis López Bulla, experto del Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (CTESC) y Carles Navales, director de la revista La Factoría, E.ON, Alstom y Calzoncillos Pérez, El País.

...en el plano económico, el sureste asiático, con China a la cabeza, está desembarcando en nuestro continente con el propósito de hacerse con buena parte del mercado, la conclusión es obvia: Europa debe protegerse de Asia. Y si las transnacionales de los países europeos pugnan por hacerse con los mercados de otros países continentales, también esos países deberán protegerse mientras Europa no sea una realidad política acabada hasta que el péndulo haya dejado suficiente poso para que las instituciones de la Unión sean tan sólidas como lo son las de sus Estados.

El francés Michel Rocard decía hace unos días, a propósito de los intentos extracomunitarios para hacerse con empresas francesas, que el sistema es mundial y se transmite a través de las OPA, siendo una cuestión de supervivencia conseguir que la Unión europea prohíba OPA alguna sobre su territorio a cualquier grupo cuyo capital extracomunitario supere el 20%.

Y es que sin reciprocidad política difícilmente puede país alguno confiarse a la reciprocidad de mercado. Dicho de otra manera: con una Unión Europea construida a medias, es un riesgo de enormes proporciones echarse a los brazos de las reglas de un mercado sin reglas: si E.ON puede entrar en España, Gas Natural o Calzoncillos Pérez debería poder hacerlo en Alemania, y eso hoy es imposible por el lógico proteccionismo que cada país defiende para sí en esta Europa inconclusa.

...partimos de la base de que el potente litigio entre E.ON y Endesa está siendo gestionado razonablemente bien por el presidente Rodríguez Zapatero y el ministro Montilla...


Muhyuddin Balouch, asesor del presidente Hamid Karzai para asuntos religiosos, ha recordado que aunque Afganistán es una República Islámica donde el rechazar al Islám es un delito que se castiga con la muerte, el Gobierno no intervendrá en el caso del converso al cristianismo Abdul Rahmán.

"Este caso está ante una corte afgana, que es parte del sistema judicial y que es independiente, así que tendremos que ver qué decide el tribunal. No toleraremos ninguna falta de respeto hacia nuestra religión", apuntó Baluch, quien no obstante admitió que la ley islámica no puede castigar a una persona que sufre "problemas mentales".

El fiscal Zumarai, que actúa como acusación en el juicio con ese único nombre, dijo que "pensamos que Rahman podría no estar mentalmente sano, porque cuando habla no lo hace como una persona normal". Añadió que el acusado "se va a someter próximamente a pruebas médicas y, cuando estemos seguros de su buena salud, entonces podremos hablar de su posible ejecución. Si los médicos declaran que está loco, le dejaremos ir, porque el Islám no puede castigar a una persona loca".


Joseph Ratzinger.

La verdad y el amor son idénticos. Esta proposición –comprendida en su profundidad– es la suprema garantía de la tolerancia; de una relación con la verdad, cuya única arma es ella misma y que, por serlo, es el amor.


Juan Ramón Rallo, Católicos, antiliberales y El País, Suplemento Iglesia de Libertad Digital.

...el ser humano es libre para condenarse rechazando a Dios

Ni todos los liberales son católicos, ni todos los católicos son liberales. Pero es absurdo tratar de descubrir una incompatibilidad entre el catolicismo y el liberalismo. Por un lado, como ya observara Ratzinger en su "Introducción al Cristianismo", la libertad se haya en la base del catolicismo, hasta el punto de que podría renombrarse el cristianismo como "filosofía de la libertad".


José Francisco Serrano Oceja, Dios es una cuestión pública, Suplemento Iglesia de Libertad Digital.

La prueba de la verdadera presencia de Dios es siempre la paz del hombre y en el hombre. El peor síntoma de nuestro tiempo no es la negación de Dios, la manipulación de Dios, el olvido de Dios, sino la apatía, la indiferencia hacia Dios, como si Dios no existiese... El problema radica en que el olvido de Dios conduce al olvido del hombre. Conviene hablar de Dios, con pertinencia, para poder hablar del hombre.


José A. Sorolla, director adjunto de El Periódico, El desconcierto francés, El Periódico.

Francia lleva años resistiéndose a la demolición del Estado protector edificado en la posguerra europea. El propósito de oponerse a la ola neoliberal es encomiable, pero el resultado no lo es tanto...


Harold Meyerson, Will your job survive?, The Washington Post.

...here are three immodest suggestions:

We need to entice industry to invest at home by having the government and our public- and union-controlled pension funds upgrade the infrastructure and invest in energy efficiency and worker training.

We need to unionize and upgrade the skills of the nearly 50 million private-sector workers in health care, transportation, construction, retail, restaurants and the like whose jobs can’t be shipped abroad.

And, if America is to survive American capitalism in the age of globalization, we need to alter the composition of our corporate boards so that employee and public representatives can limit the offshoring of our economy.


Julio Peñas de Giles, Departamento de Botánica, Universidad de Granada, La diversidad biológica y su (no) conservación, El País.

El fin último de la Biología de la Conservación es preservar la Naturaleza, y más concretamente, proteger la biodiversidad necesaria para salvaguardar patrimonio genético, mantener equilibrios ecológicos y satisfacer el deseo humano de vivir en armonía con la Naturaleza y disfrutarla. La conservación de la biodiversidad es un nuevo paradigma científico en un mundo donde el hombre tiene capacidad de destruirlo por miles de veces, y donde debemos afrontar la "sexta extinción" de especies en la historia del planeta, esta vez provocada por impactos y perturbaciones de origen humano. El objetivo está en atajar esta crisis de biodiversidad, evitando la desaparición de especies y comunidades biológicas, en un marco de gestión y manejo de los ecosistemas para un desarrollo sostenible integral.

Esta ciencia se apoya en varias suposiciones subyacentes que los biólogos de la conservación, y la humanidad, deben aceptar: la diversidad biológica tiene valor intrínseco, debe conservarse la diversidad de especies, debe evitarse su extinción a causa de actividades humanas, deben mantenerse sus complejas interacciones en las comunidades naturales y debe permitirse que continúe la evolución de nuevas especies. La necesidad de protección de la biodiversidad tiene dos argumentos de peso: uno económico, que "preocupa" más a los poderes que controlan el planeta, y otro moral, más "prosaico" en un mundo más pendiente de necesidades contables que de ideales o filosofías de vida.

Es incuestionable la valoración económica de la biodiversidad; destaca como disciplina la economía ecológica que asigna a la biodiversidad un valor económico directo, el de productos recolectados por el hombre, o un valor económico indirecto, atribuido a beneficios y servicios que proporciona sin necesidad de recolección o destrucción del recurso, como son regulación climática, protección del suelo y recursos hídricos, etc. La biodiversidad también posee un valor de "mercado de futuros", debido al potencial para aportar beneficios a la sociedad en años venideros, como podrían ser nuevos productos industriales, medicinas y cultivos.

El otro argumento es la actitud filosófica o ética ambiental, que surge con fuerza con la hipótesis Gaia (de Lovelock) que ve la Tierra como un superorganismo, tal que la interacción de sus componentes biológicos, físicos y químicos regula las características atmosféricas y climáticas. Pero los sistemas de valores morales de muchas religiones, filosofías y culturas ya entrañan justificaciones para la conservación, alegatos que afectan incluso a especies sin valor económico evidente. Como principio ético fundamental, las especies tienen derecho a existir simplemente por su valor específico, independientemente de necesidades humanas, por lo que nadie tiene razón al destruirlas y todos tenemos obligación moral de impedir su extinción.

La conservación de la biodiversidad no puede restringirse al tiempo presente y a espacios concretos, como son las áreas naturales protegidas, pues la biodiversidad es consecuencia de la evolución continua (tiempo) de las especies en sus ecosistemas (espacios). Tampoco hay que olvidar el crisol de poblaciones, con sus gentes, que infieren sobre los ecosistemas donde viven, que tienen necesidades específicas y, por tanto, que verterán opiniones variadas de lo que significa desarrollo y vida (biodiversidad). Es por ello que todas las administraciones, tanto las responsables de gestionar la biodiversidad y su conservación, como el resto de las mismas, deben abogar por la nueva concepción sobre protección que promueve la Biología de la Conservación. Esta doctrina debe encaminarse al fomento de la educación sobre lo que significan los enclaves biológicos y ecológicos que nos rodean, al turismo cultural que respete los valores naturales con todas las consecuencias, a un verdadero desarrollo integral de los pueblos y gentes en su marco histórico-geográfico y a promover la investigación de recursos y valores naturales y el control del uso y disfrute de éstos.


Leonardo Boff, teólogo, El agua, ¿un derecho o un negocio?, El Mundo.

En el mundo contemporáneo no existe una cuestión más importante que la del agua dulce. De ella depende la supervivencia de la cadena de la vida y, por consiguiente, de nuestro futuro. El agua puede ser un motivo desencadenante de guerras, pero también un asunto de solidaridad y cooperación entre los pueblos.

Lo cierto es que el agua se ha convertido en un bien costoso. Como nos rige una economía de mercado que transforma todo en mercancía, estamos asistiendo a una carrera mundial por la privatización del agua.

…el gran debate actual se plantea en estos términos: ¿el agua es fuente de vida o fuente de lucro?

Comencemos por establecer que el agua no puede ser un bien económico como cualquier otro. Está tan estrechamente ligada a la vida que debemos considerarla como parte de la vida misma y como algo sagrado. La vida no puede ser transformada en una mera mercadería.

Para entender la riqueza del agua tenemos que romper con la dictadura que el pensamiento instrumental-analítico y utilitarista impone a toda la sociedad. Según este razonamiento, el agua es un recurso hídrico con el cual se puede hacer negocios.

Pero el ser humano tiene también la razón sensible, la razón emocional y la razón espiritual. Son razones ligadas al sentido de la vida. Son razones no para lucrar, sino para vivir y conferir excelencia a la vida. El agua debe ser vista en esta perspectiva, como un bien natural, como fuente y como el nicho en el que hace 3.800 millones de años surgió la vida en la Tierra.

Las dimensiones de fuente de la vida y de recurso hídrico no se excluyen, deben ser rectamente relacionadas. Fundamentalmente, el agua pertenece al derecho de la vida, pero exige una compleja estructura de captación, conservación, tratamiento y distribución, lo que implica una innegable dimensión económica. Esta no debe prevalecer sobre la primera sino que debe asegurar que el agua sea accesible a todos. Se debería garantizar a todos los seres humanos por lo menos 50 litros de agua potable gratuita. Es tarea de los Estados, en colaboración con las sociedades organizadas, la creación de una financiación pública suficiente para cubrir los costos necesarios que aseguren este derecho.

Las tarifas para el suministro deben contemplar los diversos usos del agua: doméstico, industrial, agrícola y recreativo. Para los empleos industrial y agrícola, la provisión de agua debe estar condicionada al pago del servicio.

La visión predominante es la mercantil y a la exacerbación del concepto de la propiedad privada, que hace que se trate al agua sin el sentido de participación y del respeto de las necesidades de los demás. También cuenta el desdén por el principio de la comunidad de intereses y del respeto por las cuencas hidrográficas que traspasan los límites nacionales, como ocurre, por ejemplo, entre Turquía -de un lado- y Siria e Iraq -por el otro-, o entre Israel y los vecinos Jordania y Palestina, o entre EE.UU. y México con sus ríos fronterizos Grande y Colorado.

Ante estos excesos, la ONU consagró en las reuniones de Mar del Plata (1997), Dublín (1992), París (1998) y Río de Janeiro (1992) el «derecho de todos los seres humanos al acceso al agua potable en cantidad suficiente y con calidad para las necesidades esenciales».

Para discutir sobre estos asuntos vitales se creó en Florencia (2003) el Forum Mundial Alternativo del Agua, donde se propuso la creación como institución de la Autoridad Mundial del Agua. Se trataría de una instancia de Gobierno público para ocuparse del agua que transcurra por las cuencas hídricas internacionales, así como de garantizar una distribución más equitativa de acuerdo con las demandas y necesidades regionales.

Paralelamente, se ha formado un movimiento que postula un Contrato Mundial del Agua y presiona a gobiernos y empresas para que el agua no sea entregada a los mercados ni sea considerada como una mercancía más. Se procura incentivar la cooperación pública para evitar los efectos letales de la falta de agua y del agua contaminada.

El Hambre Cero Mundial, prevista en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas debe incluir la Sed Cero, pues el agua también es un alimento y no hay nada que pueda vivir y ser consumido sin el agua.

Porque el agua es vida en sí, generadora de nueva vida y uno de los símbolos más potentes de vida eterna.


Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra, Campaña liberal contra Suecia, El Periódico.

Suecia tiene un Estado de bienestar muy desarrollado de carácter universal, es decir, que los derechos sociales (tales como el acceso a la sanidad, a la educación, a la seguridad social y a los servicios sociales, entre otros) cubren a toda la ciudadanía.

De esta manera, el Estado de bienestar sueco proporciona una elevada seguridad a la población (incluyendo la laboral), lo cual facilita la flexibilidad y la adaptación de los ciudadanos a los cambios requeridos por la globalización económica (Suecia es el país más globalizado de Europa: la suma de exportaciones más importaciones como porcentaje del PIB es la más elevada de nuestro continente). Gracias a esta adaptación y flexibilidad, Suecia es uno de los países más competitivos del mundo, como reconoce incluso el Fórum Liberal Davos en su informe sobre la competitividad mundial del 2004, que coloca a Suecia como el tercer país en la liga de la competitividad mundial. Suecia muestra cómo, en contra de lo que se propaga en el discurso liberal, la globalización requiere un Estado fuerte a fin de facilitar la respuesta de la sociedad a los retos creados por la integración económica mundial.

Es un hecho que los suecos continúan teniendo problemas sociales y económicos. Ahora bien, un análisis objetivo permite concluir que aquel país ha alcanzado una elevada calidad de vida junto con una elevada eficiencia económica. De ahí que se haya convertido en la diana de ataques de los pensadores liberales (que gozan de grandes cajas de resonancia en nuestro país), que están promoviendo los modelos liberales de EEUU y Gran Bretaña como la solución para España. Ni que decir tiene que cada país tiene que desarrollar sus propias políticas públicas conforme a las relaciones de poder existentes en su sociedad y según el contexto histórico, político y cultural que lo condiciona. Pero no está de más que en el desarrollo de nuestras políticas económicas y sociales aprendamos de otros países, incluyendo Suecia, cuyo éxito cuestiona las tesis liberales que defienden que un elevado gasto público (Suecia tiene el gasto público social más elevado de la UE-15, 32%, comparado con un 20% en España) es un impedimento para la eficiencia económica.

Suecia está sometida estos días a una avalancha de críticas por parte de medios liberales, que podrían enriquecer el debate, aunque el hecho de que vayan acompañadas de gran número de insultos y manipulaciones lo imposibilitan.

Aprovecho para aclarar que el premio llamado Nobel de Economía no lo da la Fundación Nobel, sino el Banco de Suecia, y que el sesgo liberal del comité que lo otorga ha sido tan excesivo que creó una protesta internacional que forzó la dimisión de Lindbeck, explicándose así que se otorgaran (después de que él dejara el comité) tales premios a economistas keynesianos como Amartya Sen y Joseph Stiglitz, entre otros.

Otro dato que se ofrece en contra del supuestamente excesivo Estado de bienestar sueco es el enlentecimiento económico que ocurrió a principios de los años 90, que se asume que ocurrió debido al excesivo gasto público. Tal ralentización económica no tuvo nada que ver, sin embargo, con la extensión del gasto público, sino con otras razones que incluyeron el colapso de la economía de la Unión Soviética (que afectó negativamente a la economía de todos los países escandinavos, con los cuales tenía un comercio activo) y el aumento de los intereses bancarios y del valor de la moneda sueca (la corona), como consecuencia de las decisiones que tomó el Gobierno a fin de resistir la competitividad del marco alemán y el aumento de los intereses bancarios alemanes (que el Gobierno alemán facilitó como medida para atraer capital que le permitiera el desarrollo del este de Alemania, tras su reunificación, decisiones que, por cierto, contribuyeron también a la crisis económica de España en el mismo periodo).

Una vez estas circunstancias cambiaron, la economía sueca se recuperó, alcanzando uno de los desempleos más bajos de la UE (5%). El gasto público por habitante, por cierto, ha continuado creciendo año tras año, incluso en los del Gobierno liberal (1991-1994).

Otra crítica liberal es que la mayoría del empleo nuevo que se ha creado en Suecia es consecuencia del gasto público, traduciéndose en empleo público. Este dato, sin embargo, no tiene por qué valorarse negativamente. En realidad, esta situación se da también en muchos otros países, y es un dato que no debiera pasar desapercibido en España, donde el empleo público es de los más bajos de la UE, causa de la pobreza de sus servicios públicos y del retraso de su Estado de bienestar.


Abdul Rahman está siendo juzgado en Afganistán por haberse hecho cristiano. Su familia le denunció el mes pasado y ahora el fiscal pide para él la pena capital por haber renunciado a la fe islámica. El juez encargado del caso asegura que este comportamiento "es un ataque contra el islam". El fiscal ofreció a Rahman retirar los cargos si volvía a ser musulmán, a lo que el hombre se ha negado. "Hubiera sido perdonado", afirmó el fiscal, Abdul Wasi, "pero dijo que él era un cristiano y que siempre lo sería. Y hacernos cristianos contradice nuestras leyes. Debe ser castigado con la pena de muerte".


Aurora Collantes, maestra de español en Mountain View, respecto al patrocinio comercial publicitario de embarazos.

Es una forma de prostitución que, además, involucra a un bebé.


Olegario González de Cardedal, Dos palabras, ABC.

La palabra democracia expresa el acceso de todos los individuos, y con ellos de las masas, a las decisiones que determinan el destino de los grupos y de los pueblos.

Hay realidades inviolables; hay responsabilidades indeponibles; hay deberes que hay que cumplir siempre; hay necesidades que no se pueden dejar de saciar; hay derechos que nunca se pueden conculcar. El Estado se fundamenta en la justicia, en la verdad y en la realidad, que nos preceden y vamos descubriendo.

El islam está poniendo a la cultura y la política europeas ante dilemas para los cuales estas, en su autocomprensión actual, sólo tendrán respuesta válida si ahondan, purifican y extienden sus categorías. La democracia, los derechos humanos y el pluralismo ya son realidades innegables.

El islam está poniendo a la cultura y la política europeas ante dilemas para los cuales estas, en su autocomprensión actual, sólo tendrán respuesta válida si ahondan, purifican y extienden sus categorías. La democracia, los derechos humanos y el pluralismo ya son realidades innegables. Pero ¿qué ocurrirá el día en que por métodos democráticos se anulen ciertos derechos humanos? ¿Cómo responder el día que alguien proclame desde estrados, cátedras o púlpitos que los derechos humanos, tal como nosotros los presentamos, son fruto de una cultura particular, la europea, y de una religión particular, el cristianismo, y solo válidos para ellas? La democracia actual no tiene recursos suficientes para responder a esos imperativos, ya que si hoy tales propuestas o reclamaciones son minoría, en no largo plazo serán mayorías y desde el puro ejercicio del voto se instaurarán nuevas leyes, que contravendrán frontalmente lo que ahora son fundamentros de la conciencia, la sociedad y la vida europeas. El crecimiento demográfico mínimo en los países europeos y el crecimiento demográfico máximo en los países islámicos plantean cuestiones y desafíos ante los que estamos cerrando los ojos

Si este es el reto, ¿cuál es la respuesta? Llevar a cabo una honda reflexión antropológica para mostrar la universalidad objetiva de los mejores logros de la cultura europea a la vez que sus límites y degradaciones. Uno de esos límites es la ceguera que Europa ha mostrado en los tres últimos decenios para la realidad religiosa, la experiencia de Dios y la capacidad identificadora que poseen las comunidades creyentes. Se ha declarado a todo esto resto arcaico de fases preilustradas. Y al comunitarismo sustentador de identidades y acogedor de una memoria histórica nutricias sólo se ha sabido contraponerle un liberalismo individualista y un laicismo desarraigador. Entretanto ha tenido que comprobar cómo este último estaba provocando el nacimientro de un fundamentalismo radical, y que con la simple categoría de laicidad no hacía justicia a las situaciones nuevas. De ahí que el propio J. Baubérot, titular en París de una cátedra en la EPHE dedicada a estudiar esa materia, haya reclamado una «laicidad laicizada», es decir una comprensión de la realidad que abra el espacio teórico y práctico necesario, para aquel ejercicio de la libertad que se realiza a sí misma en dimensión religiosa. Por eso, justamente él discrepó del informe dado por la Comisión Stasi, que negaba la legitimidad del velo en las escuelas francesas. La laicidad ha dado sus frutos frente a totalitarismos y confusiones de trono y altar, pero elevada a categoría absoluta se ha revelado inhumana por negadora de derechos humanos fundamentales.

¿Qué ocurrirá el día en que el ejercicio de la libertad religiosa lleve consigo el cuestionamiento de los ideales y valores sobre los que se sustentan la separación de iglesia y sociedad, la autonomía del Estado, la familia monógama y el valor sagrado de la persona desde sus inicios hasta sus fines? ¿Cuál será el deber del Estado, legítimamente constituido, frente a tales degradaciones de lo humano y tales negaciones de las conquistas históricas? ... Ni el Estado para liberarse de tales problemas puede remitirse a una laicidad violenta que desatiende o niega la dimensión religiosa de la existencia humana, ni las religiones pueden recluirse en una torre de marfil, apoyándose en el derecho de libertad religiosa, para campar por sus respetos y acampar en guerra contra la sociedad.

El cristianismo no tiene secretos: ha mostrado su ideal de humanidad, ha sido uno entre los factores decisivos en el descubrimiento, afirmación y defensa de la persona, de los derechos humanos y de la esperanza absoluta para el hombre. Su relación con la ciencia, la biotecnología y la sociedad ha sido tensa y por ello fecunda, ya que en ese diálogo se han ido descubriendo y defendiendo dimensiones de la vida humana, que son unas y otras esenciales. El cristianismo afirma la necesidad de crear en la sociedad los marcos jurídicos para que quienes creen en Dios le veneren individual y colectivamente, y a la vez reclama que esa ejercitación de la vida humana sea reconocida y valorada con la misma dignidad que la ejercitación ética, estética, lúdica y política. Pero también afirma, reclama y respeta el derecho y deber del Estado a defender lo que siempre se llamó «bien común», que, si es tal, puede llevar consigo una cierta limitación de realidades particulares. Aquí estamos siempre a la búsqueda de un difícil equilibrio.

Desde esta perspectiva reclamamos una profundización de la democracia, para que la fe y la ilustración busquen conjuntamente, en ayuda y crítica recíprocas, los fundamentos prepolíticos de aquélla, para que la esperanza absoluta y las esperanzas temporales funden, sostengan y garanticen lo humano. Reclamamos una reflexión sobre la dignidad y los límites de la libertad religiosa, para que ésta no sea pretexto o cobertura de ideas, acciones e instituciones que niegan la dignidad humana o el orden social. Es un diálogo abierto y siempre pendiente porque la plenitud del hombre la vamos descubriendo y conquistando. En el entretanto de ese camino hay que pensar y realizar juntos lo que ya es común, evitando lo que niega, ofende o margina al prójimo.


Ramón Luis Valcárcel, presidente de la Región de Murcia, La hipócrita cultura del agua, ABC.

La derogación de aquel trasvase del Ebro, hace ahora dos años, supuso el mayor atentado ambiental que hemos sufrido en el sureste español.

La «hipócrita cultura del agua» es la que surge después de la derogación del trasvase del Ebro, sin argumentos técnicos, económicos ni medioambientales. Es la que obvia que el trasvase de aguas sobrantes del Ebro del PHN sólo se destinaba a corregir la sobreexplotación de los acuíferos, los regadíos infradotados del Mediterráneo y el abastecimiento de ciudades y municipios. Es la que critica los campos de golf, ignorando que el trasvase no se destinaba a esos usos, mientras se riegan con pozos ilegales las urbanizaciones, a las que se aplica distinto rasero según quién las promueva. Es la que levanta una ola de insolidaridad en toda España y llega a poner en cuestión el futuro del trasvase Tajo-Segura. Es la que desconoce que la desalación tiene enormes problemas ambientales y un coste inasumible para nuestros agricultores.

Las comunidades del Levante no somos Lituania o Tanzania, y no entendemos que un río de todos, como el Ebro, vierta al mar el agua que nadie necesita, porque se han cubierto las necesidades de abastecimiento, industria, turismo, agricultura y medio ambiente, mientras que con una pequeñísima parte del agua que se va al mar, con 8.000 hectómetros cúbicos al año, las regiones de Valencia y Murcia y la provincia de Almería tendrían sus problemas solucionados.

Ante este panorama irracional, hay que recuperar el modelo del agua de la Constitución y los estatutos. No se puede forzar a las comunidades a caminar hacia la disgregación. Estamos ante un desafío político similar al que está sufriendo el modelo territorial en España, donde los reinos de taifas y las minorías políticas controlan el poder y las decisiones del Gobierno a cualquier precio. Blindar los ríos, como se recoge en el Estatuto de Cataluña, quiebra el concepto de nación. Un río como el Tajo, que recorre varias regiones y dos naciones, no es un recurso ajeno a nadie, además de ser un bien de Estado. Los blindajes, sean del Ebro, del Tajo o incluso de los trasvases, provocan situaciones ridículas y son contrarios al sentido de Estado. El Gobierno de Zapatero debe abandonar cuanto antes la demagogia del agua y recuperar los principios de cohesión y solidaridad que rigen en nuestro Estado de Derecho.


Miguel León-Portilla, antropólogo e historiador mexicano, Naturaleza y cultura, El País.

El significado de écosis comprende todo aquello que se produce cuando grupos humanos establecen contacto continuado con un medio ambiente y, en tanto que, con propósitos determinados, ejercen su acción sobre él, se ven afectados por el mismo.

A medida que la población del planeta se ha incrementado hasta sobrepasar hoy los seis mil millones de personas, la tierra ha sido objeto de innumerables écosis. Éstas no sólo se conciben como asentamientos y acciones para construir el propio hábitat, sino que implican todo género de actuaciones para explotar los recursos que allí existen. La consecuencia ha sido que la naturaleza ha estado siendo modificada de múltiples maneras. Los humanos hemos talado bosques y selvas, desviado ríos, perforado minas, extraído minerales, entre otras cosas, petróleo; hemos abierto caminos e instalado fábricas para producir una gama enorme de productos. Hoy existen écosis que han dado lugar a megalópolis impresionantes. En ellas, la contaminación es veneno que mata. Hemos saturado al planeta de motores de combustión interna, hay cientos de millones de automóviles que emiten gases, hemos contaminado con plantas generadoras de energía, incluyendo las nucleares. El resultado no ha sido el esperado y deseado. En un afán incontenible de apropiación de lo que existe en la naturaleza, la hemos vulnerado. Ella está hoy no sólo amenazada, sino herida de muchas formas. Más que un diálogo entre naturaleza y cultura parece que hemos hecho realidad un enfrentamiento entre ellas. La naturaleza, cual si hablara, nos lo está advirtiendo. En algunos países se ha dado ya la voz de alarma. Lo que se expresó en el Protocolo de Kioto y en otros lugares y tiempos es una muestra de ello. Pero hay países como los Estados Unidos de Norteamérica que no aceptan suscribir tratados multilaterales que propicien otras formas de diálogo con la naturaleza. Sus intereses económicos prevalecen por encima de las amenazas y los peligros.

¿Adónde vamos los terrícolas? Cada vez somos más numerosos y, con nuestras técnicas, más depredadores. Millones y millones ni siquiera tienen conciencia de lo que está ocurriendo. Sólo buscan mejorar un poco su afligida existencia. Se lanzan a la aventura de las migraciones. ¿Es éste el camino para resolver el drama de las tremendas desigualdades económicas?

La humanidad, con sus fabulosos desarrollos técnicos y científicos, parece olvidarse de los valores humanos. Hay países que no sólo continúan vulnerando a la naturaleza de modo desenfrenado para incrementar sus recursos, sino que agreden paralelamente a otros pueblos para apoderarse de lo que les pertenece. En la gran mayoría de las guerras la ambición económica es el motor que las atiza. Pensemos tan sólo en el caso de Irak.

¿Estamos acaso aletargados los humanos o es que la ambición nos tiene cegados? Al ritmo que vamos, ¿cuántos siglos o años podemos esperar que perdure nuestro planeta? Naturaleza y cultura, dos realidades que deben estar en diálogo y complementarse, hoy están enfrentadas brutalmente cual si se buscara adelantar el colapso del planeta, lo que aprendimos de chicos acerca del fin del mundo.


Juan Pablo de Villanueva, presidente del Grupo Negocios, Las raíces de la paz, La Gaceta de los Negocios.

La violencia institucional surge de las injusticias que claman al cielo. De las irritantes diferencias económicas que producen hambre y opresión en zonas demasiado amplias del tercer mundo y también envidia y odio en ese cuarto mundo que convive con la opulencia de los estados de bienestar... Si queremos paz, hay que superar también el relativismo, la indiferencia de los modelos de convivencia y defender los valores de la democracia liberal, el Estado de Derecho y la universalidad de los derechos fundamentales del hombre.

La paz en el fondo es el triunfo de cada uno sobre el egoísmo. Porque como hizo decir Sófocles a Antígona: “No he venido a compartir odio sino amor”. Ésa es la condición humana: querer y sentirse querido. Sin ello, no hay paz.


Jordis, bitacorero.

Lo cierto es que Francia se paga sus gastos, incluyendo sus subvenciones (las de la PAC son parte de un pacto global y por tanto tan justas como las que recibe España) a estudiantes, parados, moros y cristianos desocupados, madres de familia, imames padres de familia numerosa y demás. Nadie le pide ni a usted ni a nadie que no sea ciudadano francés que les pague los gastos, asi que esa inquina ideologica ante todo lo francés y ante todo lo no liberal que usted continuamente muestra esta fuera de lugar. Mientras uno se pague los gastos es muy libre de organizarse como mejor le plazca, ya sea una persona o un país. En el fondo eso seria bastante liberal, no cree?


Josep M. Loste Romero, El 'botellón' y el posmodernismo, carta al director de El País.

Últimamente en Francia los estudiantes se movilizan, con una gran madurez ideológica, contra el intento de su Gobierno de querer aplicar un nuevo contrato de trabajo superprecario para los jóvenes universitarios, que significaría el despido libre en los dos primeros años después de acabar la carrera. Ante esta situación, lo que nos tendría que hacer reflexionar muy profundamente es que mientras en el país vecino la protesta contra el conformismo y la precariedad se hace oír en la calle, en nuestro país la contestación no es social sino banal: a través de un incívico botellón de características nihilistas. Sin ningún género de dudas, en este país la concienciación social está bajo mínimos. Amplias capas de la clase media y baja de más de 30 años se encuentran esclavizadas, amordazadas socialmente hablando, por culpa del coste de las hipotecas y de la elevada inflación, y los menores de 30, sin ningún futuro claro, han sucumbido a los cantos de sirena de un posmodernismo muy estúpido y alienante.


El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que daría su vida por la nacionalización de los recursos naturales. El alcalde Gonzalo Moreno aseguró a Morales que estaba dispuesto a inmolarse por la refundación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).


Álvaro Cuesta, secretario de Política Municipal del PSOE.

No se puede tolerar que un ciudadano pague lo mismo por el piso en el que vive que el que lo tiene vacío e improductivo.


IV Foro Mundial del Agua.

El ministro del Agua de Bolivia, Abel Mamani, advirtió de que su país no firmará la declaración final si no reconoce el derecho humano al acceso al agua. "El borrador de la declaración no dice que hay que privatizar el agua, pero tampoco garantiza el derecho humano al líquido. Aquí no se ha dado un verdadero debate". Desde la llegada al poder del presidente Evo Morales, el derecho al agua es una apuesta del nuevo Gobierno boliviano, que pide también la suspensión de toda negociación sobre servicios de agua potable y saneamiento en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El representante francés, Pascal Berteaud, del Ministerio de Medio Ambiente, señaló que el derecho humano al agua no está en duda.


Isabel Ruiz-Gallardón, profesora de Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, A hombros de gigantes, La Gaceta de los Negocios.

Hace unos años oí decir que "el siglo XXI será el siglo de la mística o no será". Mi primera impresión fue que se trataba de una afirmación tremendista y gratuita. Con el paso del tiempo, no puedo menos que suscribirla.

Parece inexplicable, entonces, que en este momento en el que el hombre ha alcanzado su cima de creatividad y de dominio del universo, la pérdida de identidad propia le lleve a un profundo precipicio.

La ciencia y la tecnología dan posibilidades de desarrollo, de bienestar, pero no dan el conocimiento último de la realidad. La ciencia maneja símbolos como son las palabras, los números y las fórmulas. Hemos creado palabras como solidaridad, sufrimiento, ternura, fe, pero sólo las aprehendemos en nuestro interior cuando nos embarga la emoción de la novena de Beethoven, lloramos ante el Guernica de Picasso, nos volvemos niños leyendo Platero de Juan Ramón Jiménez, rezamos, aun sin quererlo, escuchando el Ave María de Schubert.

Artistas, poetas y músicos se convierten en místicos que iluminan, sin desvelarlo, ese fondo al que nos precipitamos. Junto a la ciencia, el hombre necesita, para ser feliz, la mística. Ahora bien, entre las dos —ciencia/tecnología, mística/religión— no debe haber confusión pues, de haberla, convertiríamos la religión en un instrumento diabólico de poder.

Cada generación ha intentado echar mano de la ciencia tanto para probar como para rechazar la dimensión espiritual del hombre y del mundo. En los años en que brilló la física newtoniana, los materialistas afirmaron como algo evidente que, siendo el universo una máquina determinista, no podía haber lugar para la intervención divina, el libre albedrío o el espíritu.

En contestación, los filósofos de orientación espiritualista, utilizaron la misma argumentación en sentido inverso: si el universo marcha hacia el caos, algo o alguien debe haber ordenado que así suceda. Cuando años después apareció la física relativista de Einstein, de nuevo surgieron las preguntas y las interpretaciones contradicciones según la propia ideología; es famoso el comentario de Bertrand Russell: "Sir Arthur Eddington considera probada la religión por el hecho de que los átomos no obedecen a las leyes matemáticas. Sir James Jeans la considera probada por el hecho de que sí las obedecen".

La ciencia moderna no puede fundamentar ningún tipo de trascendentalismo pues no constituye una prueba, ni a favor ni en contra, de la visión espiritual del mundo. A día de hoy, no hay prácticamente ningún filósofo-científico que niegue esto. Eddington, Einstein, Schrödinger, Planck, Jeans, fueron todos científicos reconocidos que mantuvieron con firmeza la separación entre la ciencia y la religión, pese a ser ellos mismos grandes místicos.

En la experiencia mística, se aprehende directamente de la realidad, sin mediación alguna, "el sujeto y el objeto se unifican en un acto fuera del espacio y del tiempo, que trasciende todas las formas posibles de mediación. Los místicos más allá de las palabras, los símbolos, los nombres, los pensamientos o las imágenes, unen su espíritu con la realidad en el instante en el que superan las formas concretas", continúa Ken Wilber. Para Sir James Jeans, "los físicos que intentan comprender la realidad pueden estar trabajando en campos diferentes o con métodos distintos: uno puede ser que se dedique a cavar, otro a sembrar y otro a recoger. Pero la cosecha final siempre será un haz de fórmulas matemáticas. Y éstas nunca serán una descripción de la naturaleza en cuanto tal… Nuestros estudios no alcanzan nunca a ponernos en contacto con la realidad".

He aquí una de las explicaciones más acertadas para entender que ciencia y mística, ciencia y religión, no guardan semejanzas esenciales. Si las guardaran, la mística se reduciría a una mera abstracción simbólica ya que eso es exactamente la ciencia. Decir que una y otra son semejantes, es confundir la verdad absoluta y la relativa, lo finito y lo infinito, lo eterno y lo temporal. Precisamente el mayor logro de la física del siglo XX, dirá Sir James Jeans, "no es la teoría de la relatividad y la fusión de espacio y tiempo que comporta, ni la teoría cuántica con su aparente negación de las leyes de la causalidad, ni la disección del átomo y el consiguiente descubrimiento de que las cosas no son como parecen: es el reconocimiento generalizado de que todavía no estamos en contacto con la realidad última. Seguimos estando prisioneros en la caverna, de espaldas a la luz, y sólo podemos contemplar las sombras contra el muro".

Esta incapacidad de la ciencia para ponernos en contacto con la realidad misma, es lo que ha conducido a tantos científicos a tener una visión mística del mundo. Ellos son los que inician la vuelta a la conciencia humana como punto de partida, como único centro donde puede encontrarse algo más y llegarlo a conocer. Ahí, en la conciencia, "nos encontramos con otros movimientos y otras revelaciones distintas de las que nos llegan condicionadas a través del mundo de los símbolos".

No todos hemos seguido los pasos de los grandes físicos-místicos de nuestro tiempo, de los nuevos Gigantes. Muchos siguen anclados en el materialismo mecanicista que niega todo lo espiritual; otros, intentan confundir la ciencia con la religión contaminando las instituciones sociales con ideologías que tienen más de ambición personal que de mística profunda.

Pero tenemos referentes de lo que implica una correcta interpretación de la ciencia y la religión. Volvamos a situar la conciencia personal a la altura que le corresponde.


El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha dicho que todo servidor público “sea cual sea su función o el lugar que ocupe en la estructura del Estado” tiene como “más sagrada obligación” responder “ante quienes ostentan la representación directa del Pueblo”.


Alicia Seoane Orro y Ángela Santafé Barcos, Romper de una vez el silencio, carta al director de El País.

Parece que los universitarios españoles estamos sumidos en el más profundo conformismo. Los ecos que llegan de las movilizaciones de los estudiantes franceses no son suficientes para que nosotros alcemos la voz. No sólo deberíamos respaldarles en su causa particular, sino protestar también por la nuestra propia, pero en España sólo sabemos manifestarnos en contra de la ley del botellón.

Sin embargo, aceptamos prácticas mal pagadas, contratos basura y pésimas reformas educativas, entre otras tantas cosas. Nuestra situación laboral es complicada y nuestro presente no parece mostrarnos una cara amable de nuestro porvenir, no tan lejano.

Como estudiantes nos gustaría apoyar a los universitarios franceses en contra de la reforma del Contrato laboral del Primer Empleo, pero, sobre todo, animar desde aquí a los universitarios españoles a romper de una vez por todas el silencio. En estos momentos, estudiar una carrera no garantiza encontrar un puesto de trabajo que permita vivir dignamente. En la mayoría de los casos, los sueldos no corresponden con el nivel de vida que esta sociedad exige.

Nos gustaría mostrar nuestro más absoluto inconformismo con la realidad laboral, social y política que nos ha tocado vivir.


Vivienda de calidad, editorial de El País.

Modernizar la construcción de edificios, procurar el ahorro energético en las viviendas imponiendo normas de eficiencia y establecer condiciones que mejoren la salubridad de los pisos son exigencias que sin duda aprobaría cualquier Gobierno. Por esa razón se comprende mal que el Código Técnico de Edificación que el pasado viernes aprobó el Consejo de Ministros haya dormido en el limbo de los proyectos sin concretar durante más de cuatro años. Después de tan prolongado plazo de elaboración, discusión y superación de resistencias políticas y corporativas, el código parece razonablemente avanzado en el ámbito del ahorro de energía -obliga, por ejemplo, a que los edificios dispongan de paneles solares para aportar una parte sustancial del agua caliente necesaria en las viviendas- y propone aislamientos térmicos que eviten la fuga de energía. Sin embargo, adolece de problemas insistentemente denunciados por los ciudadanos, como la ausencia de normas desarrolladas para proteger las viviendas del ruido. La contaminación acústica es una plaga en las ciudades. Por eso es inexcusable que se perfilen urgentemente normas de aislamiento sonoro para evitar que la legislación se quede anticuada antes de nacer.

Las nuevas exigencias, que mejorarán sin duda la calidad medioambiental de las nuevas viviendas, se aplicarán después de un plazo de adaptación y preparación de entre 6 y 12 meses a partir del momento en que se publiquen en el Boletín Oficial del Estado. Un retraso más que añadir a la inquietante prolongación de normas de edificación elaboradas en los años setenta. Era urgente modernizar los criterios de construcción. Pese a ello han surgido críticas que advierten sobre un encarecimiento de los pisos con su aplicación. Los cálculos de ese impacto sobre los precios van desde el 1% que reconoce el Ministerio de la Vivienda hasta el 2,5% que estiman no pocos promotores. Siendo lógica la preocupación, es más que probable que el ahorro energético amortice la subida del precio inicial incluso en un periodo muy reducido de la vida previsible de la vivienda.

Las mejoras de calidad tienen por lo general siempre una repercusión en los precios. Pero no son este tipo de mejoras en la calidad de las edificaciones las responsables principales ni secundarias de la carestía de la vivienda. Así que no es éste el argumento principal para oponerse a ellas. Si los promotores consideran que las obligaciones del código estrechan los márgenes de rentabilidad de la vivienda protegida, tienen en todo caso canales de diálogo con el Ejecutivo para afrontar juntos las dificultades que siempre van unidas a la implantación de nuevas regulaciones.


Lynn Margulis, bióloga del Departamento de Geociencias de la Universidad de Massachussets, entrevista en ABC.

Creo que existe sólo una forma de vida en la Tierra y que cualquier ser vivo es una parte de algo mayor. Hay vida a muchos niveles: el más bajo es la célula bacteriana y el más grande, en tamaño y volumen, es Gaia, la Tierra entera.

...las mutaciones al azar no dan lugar a nuevas especies. Nadie ha demostrado que sean la causa de que una especie se convierta en otra distinta.

-¿Cómo se origina una especie nueva?

-Sin duda, el proceso más importante es el de la simbiogénesis. Hay ejemplos concretos que lo demuestran. Por ejemplo ciertos gasterópodos, que incorporan bacterias fosforescentes y se convierten en una nueva especie, también fosforescente.

-¿Este mecanismo sirve para explicar el origen de todas las especies?

-Hay más procesos que se suman a la simbiogénesis, como la fisión de cariotipos, que es más importante, desde luego, que la mutación al azar. Pero la fuerza mayor sigue siendo la simbiogénesis.

...a pesar de que existen otros mecanismos, la simbiogénesis se da en mamíferos también. Lo que no se da nunca son acumulaciones de mutaciones al azar. Nunca. Los neodarwinistas nos dicen que ellos saben, cuando en realidad no saben nada. Lo único que hacen es seguir un dogma, y no aceptan otras opiniones. Me han cortado todos los fondos. Estoy aquí, dando conferencias, para ganar dinero para mis estudiantes. La NASA, después de 34 años, me ha cortado completamente la financiación. No les gusta el trabajo que hago. Durante 17 años he fracasado con la revisión de pares, que es la revisión que colegas supuestamente expertos en un campo realizan del trabajo de un científico antes de que sea publicado. No tienen ninguna razón, no saben de lo que hablan, ni saben nada de biología, pero rechazan una y otra vez mis trabajos. Están dando dinero a gente que sólo hace modelos en ordenadores, y nunca han visto un ser vivo. Y no puedo hacer nada.

-La diferencia entre Europa y Estados Unidos es que los norteamericanos no estudiamos filosofía. Y la mayoría de la gente allí piensa que sólo se puede ser dos cosas: cristiano y bueno o ateo, malo y criminal. Un científico ateo es, por definición, un criminal. Puede mentir, robar, puede asesinar... porque no tiene Dios. Y eso no es un problema en Europa.


Benedicto XVI recordó que «el trabajo es fundamental para la realización del hombre y el desarrollo de la sociedad, pero siempre en el pleno respeto de la dignidad humana y al servicio del bien común». El Papa añadió que «al mismo tiempo, es indispensable que el hombre no se deje esclavizar por el trabajo, que no lo idolatre, intentando encontrar en él el sentido último de la vida». Dios «creó al hombre a su imagen y semejanza y lo invitó a trabajar la tierra», el Santo Padre hizo notar que «la enseñanza bíblica sobre el trabajo se corona con el mandamiento del reposo semanal, que permite contemplar las obras de Dios, desde la Creación a la Redención, y reconocerse a sí mismo como obra suya».

…el trabajo de cada uno «debe contribuir al bien de la humanidad» pero, a su vez, «es necesario vivir una espiritualidad que ayude a santificarse a través del propio trabajo, imitando a San José, que cada día ganaba con sus manos el sustento para la Sagrada Familia, y por eso la Iglesia le considera patrón de los trabajadores». El Santo Padre encomendó a la ayuda de San José «los jóvenes que encuentran dificultades para entrar en el mundo del trabajo, los desempleados y todas las personas que sufren inconvenientes debido a la crisis del empleo».


Luis Berenguer, presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, entrevista en El País.

Aplicando el Reglamento de la UE no cae dentro de nuestra jurisdicción pero creo que esta última operación debe animarnos a decidir ya cual debe ser el mapa energético de la UE. E.ON no plantea problemas de solapamiento con Endesa, ni por ello, problemas de competencia, pero la cuestión ahora en la UE es si queremos pequeñas o medianas empresas integradas verticalmente que hacen producción, comercialización, etcétera

¿Es bueno unir gas y electricidad o no? Al margen del maremoto sobre el nacionalismo económico ¿Qué modelo queremos? ¿Si hemos dicho no a los campeones nacionales, vamos a decir si a los campeones europeos? Debemos preguntarnos, sobre todo, si estas operaciones son beneficiosas para el consumidor.

P. ¿Y cual es su respuesta?

R. Siempre he sido partidario de empresas desintegradas o bien de empresas energéticas que no acumulen gran poder de mercado, porque tienden a abusar del mismo.

P. ¿Cree que el actual sistema de multas del tribunal es realmente coercitivo?

R. Siempre he sido muy crítico sobre el poder coercitivo de las multas porque las empresas multadas pueden trasladar su coste a los consumidores por la vía de los precios de los productos.


Joaquín Estefanía, La legitimidad de las reformas, en cuestión, Suplemento Domingo de El País.

El balance de mitad de la legislatura es bastante positivo en todo lo que se refiere a la ciudadanía social (Marshall): se amplia el Estado de bienestar al introducir en el mismo el denominado cuarto pilar, la Ley de Dependencia. Alrededor de 1,1 millones de ancianos (el colectivo más afectado por la pobreza relativa, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística) y discapacitados necesitan ayuda para las actividades cotidianas, y casi dos millones de ciudadanos más requieren de algún servicio externo para desenvolverse. También forma parte de esa síntesis la Ley de Igualdad, que establece una cierta discriminación positiva a favor de la mujer, dado que el mercado no corrige las desigualdades de origen, o el reconocimiento de las pensiones para los niños de la guerra.


Joseph E. Stiglitz, profesor de Economía en la Universidad de Columbia, La mala política energética de Bush, Suplemento Negocios de El País.

En una de las sesiones más surrealistas del Foro Económico Mundial de Davos de este año, los expertos de la industria del petróleo explicaron cómo el derretimiento de la capa de hielo polar -que está ocurriendo más rápido de lo que nadie hubiera previsto- representa no sólo un problema, sino también una oportunidad: ahora puede que facilite el acceso a vastas cantidades de petróleo.

Hay una falla del mercado en lo que se refiere a la energía, pero la intervención del Gobierno debería ir precisamente en dirección opuesta a la que propone la Administración Bush. El hecho de que los estadounidenses no paguen todo el precio de la contaminación resultante de su derrochador uso de la energía significa que ésta se encuentra subvaluada, lo que a su vez sostiene un consumo excesivo.

El Gobierno debe estimular la conservación, e intervenir en el sistema de precios -a través de impuestos a la energía- es una manera eficiente de hacerlo.


Francisco J. Laporta, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Ser liberal, El País.

Es tiempo ya de salir al paso de un lamentable estado de opinión sobre el alcance de lo que significa ser o no ser liberal. La creciente distorsión que se va produciendo entre nosotros desde hace algunos años obliga a poner las cosas en su sitio. El verano pasado, por ejemplo, fallecía en Madrid Rafael Termes, figura conocida en la vida bancaria del país y notorio miembro del Opus Dei. Muchas de las crónicas y epitafios que se le dedicaron afirmaron, aunque parezca increíble, que por encima de todo se trataba de “un liberal”. No hace tanto tiempo que se ha podido leer en una entrevista a la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, una suerte de desafío del siguiente tenor: “Que se me diga en qué me he salido yo del ideario liberal”. Por no mencionar, claro está, ese estilo impostor de hacer información y opinión que, blasonando también de liberal, podemos escuchar todos los días -¡cosas veredes!- en la cadena radiofónica de la Conferencia Episcopal española. El liberalismo, que no hace tanto tiempo era pecado, ha mutado sorprendentemente hasta convertirse en aliado inseparable del clero. En estos días, y para redondear esta turbia mezcolanza, la convención nacional del Partido Popular ha concluido afirmando que su programa y su trayectoria también pretenden fundamentarse en el liberalismo.

Eso de ser liberal, sin embargo, descansa en algunas convicciones que, con todo respeto, no son ni las del Opus Dei, ni las de los obispos españoles, ni las del Partido Popular. Descansa, para empezar, en una idea central: que el libre desenvolvimiento de la personalidad es parte esencial de lo que es el bien del ser humano, condición necesaria para la civilización, la ética y la cultura. Es la concepción de la persona como artífice de sus propios pensamientos, de sus propios actos y de sus propias decisiones, como dueña de sí misma. El liberal piensa que el diseño de la propia vida es lo que determina la valía fundamental de lo que es un ser humano. Y por ello ha de exigir para toda persona al menos estas cosas: el máximo de libertad, tanto externa como interior, compatible con una igual libertad para los demás, el protagonismo fundamental de las decisiones propias en la trayectoria de cada vida, y el fomento de las facultades básicas de deliberación y elección que hacen esto posible. Y por lo que respecta a la trayectoria moral de los individuos, debe mantener la convicción de que no puede haber ningún mandamiento moral externo que se imponga arbitrariamente a las convicciones que cada uno, en su deliberación racional en libertad, estime como las más adecuadas. En definitiva, debe pensar al ser humano como alguien definido moral y vitalmente por sus propias decisiones, modelador y escultor de sí mismo. La autonomía personal es para el liberal aquello que nos eleva a la categoría de seres morales, aquello que nos constituye como actores en el desarrollo de nuestras convicciones sobre lo que es bueno y lo que es malo. Ser actor de mi vida es lo que me transforma en persona en el sentido moral, lo que me confiere el mérito moral y me hace moralmente responsable. Si fuera un ser pasivo en el que se inducen automáticamente comportamientos y sensaciones, por exitosas o placenteras que fueran, no tendría el más mínimo papel en el universo moral, como no lo tiene la planta que produce flores, por bellas que éstas sean, o el sujeto que es llevado por una fuerza insuperable a realizar una acción buena. Lo que me instala en el universo de la ética es mi condición de ser humano autónomo. Esa convicción es el centro de gravedad de lo que significa ser liberal.

Como es fácil de imaginar, un punto de partida tan poderoso arrastra tras de sí muchas y muy importantes consecuencias. En primer lugar, y por lo que a la vida política se refiere, toda la actividad política y los proyectos de la sociedad se tornan en un gran proceso de deliberación entre personas libres y autónomas que intercambian sus ideas presididas por la virtud de la tolerancia y la guía de la racionalidad. No tienen sitio por ello aquí la descalificación y el improperio, la imposición o el trágala, o la manipulación de los datos y la excitación tramposa de resortes emocionales. Para ser liberales, los partidos y sus responsables han de comportarse en las instituciones como en foros para la discusión racional y la exposición articulada de preferencias e intereses. Deben esforzarse porque en ellas se presenten al ciudadano las razones de las decisiones que se adoptan y los fundamentos en que se basan las directrices políticas que se persiguen. Para ello deben hablar y razonar, nunca mentir, alegar pros y contras, nunca distorsionar, y tratar a los demás actores políticos y sociales con el respeto que deriva de su condición de partícipes de la peripecia política de la comunidad, nunca denigrarlos o insultarlos. El liberal no distorsiona ni compromete las instituciones de la democracia para obtener un rédito de partido, y menos aún se dedica a falsearlas para hacerlas actuar en su propio beneficio.

Por lo que respecta a la información pública en los medios de comunicación, el liberal es veraz, independiente, imparcial y limpio. Tiene vedado engañar presentando sólo una parte de los hechos, medias verdades o simples mentiras. No debe interponerse con la propia ideología entre los hechos y los oyentes o los lectores para contaminar el mensaje, ni hacer pasar por realidad lo que es deseo de partido, ni jugar sucio para satisfacer al patrón. Como portador de una convicción sobre la mayoría de edad, la racionalidad y la dignidad de sus interlocutores, el informador liberal jamás denigra a nadie, ni desliza sugerencias que puedan minar la dignidad de los demás. No juega con trampa para ensalzar a nadie o socavar su reputación. Presenta hechos y argumentos procurando siempre que el razonamiento, aunque sea adverso a alguien, no toque siquiera la pielde la persona. No imputa gratuitamente delitos ni vehicula insidias que puedan destruir la imagen de aquel de quien habla. Y, por supuesto, se esfuerza siempre en no pasar de contrabando sus opiniones haciéndolas parecer informaciones.

No se es, por ello, liberal, cuando se piensa que es lícito mover a las personas mediante manipulación, catequesis, indoctrinación o lavados de cerebro. Y eso tiene mucho que ver con la actitud que se adopta respecto del sistema educativo. El liberal no puede, por ejemplo, ser partidario de la enseñanza pasiva puramente memorista, ni de la enseñanza obligatoria de la religión, pues ello implica faltar al respeto al educando en su incipiente autonomía personal. La idea misma de una entidad extraña y ajena que establece me