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Francisco Capella

 

ERRORES

Aprende a pensar

Errores

Septiembre 2006

 

Antxon Olabe, consultor ambiental, Movilidad o salud: ¿qué prevalece?, El País.

El derecho a la salud, en especial la de los niños y las personas mayores, está por encima del derecho de los conductores a utilizar su coche cómo, cuando y donde quieren. Modificar los comportamientos, las preferencias, las inercias de cuarenta años de políticas públicas sesgadas a favor del coche privado no va a ser fácil. Salta a la vista que la mayoría de los alcaldes tienen miedo a ponerle ese cascabel al gato. Es de esperar que la sociedad sea cada vez más exigente hacia nuestros responsables políticos, demandando una más adecuada asignación de derechos sociales. Más salud para las personas, menos coches en las calles.


Inmaculada Rodríguez-Piñero, secretaria federal de Política Económica y Empleo del PSOE, Eficacia y solidaridad, Cinco Días.

Ayer llegaron al Congreso los terceros Presupuestos elaborados por un Gobierno socialista para debatir en qué gasta el Estado el dinero de todos los ciudadanos y para que estos, a través de sus representantes, lo evalúen. Si valoramos en perspectiva la evolución de la economía española desde que gobernamos, podemos afirmar que la gestión es eficaz y el resultado más que notable. La contundencia de los datos así lo avala y todos los organismos nacionales e internacionales lo reconocen. El PIB continúa pisando el acelerador en el segundo trimestre de 2006 con un crecimiento del 3,7% anual, el trimestral más elevado desde 2001.

Pero no sólo crecemos más, sino que también crecemos mejor, ya que la composición tiende hacia un patrón más equilibrado, gracias a la recuperación de las exportaciones, al crecimiento más sostenido del consumo privado y a la intensa inversión en bienes de equipo, que lleva ya siete trimestres consecutivos creciendo por encima del 8%, lo que refleja la confianza empresarial en la evolución futura de la economía. Y todo, con un mercado de trabajo capaz de crear más de 800.000 empleos en un año y que, desde que entró en vigor el acuerdo para la reforma laboral, está convirtiendo cada día 5.000 empleos temporales en indefinidos. Un crecimiento más sólido y que está teniendo un efecto positivo sobre la productividad y la convergencia en renta per cápita con la UE.

Por tanto, los Presupuestos para 2007 se enmarcan en un contexto económico muy favorable a pesar del alza de los tipos de interés y del alto precio del petróleo. Pero aún queda mucho por hacer hasta conseguir el modelo de crecimiento sostenido y sostenible que los socialistas defendemos, ahora y cuando estábamos en la oposición.

Sin duda, nuestro rigor en las cuentas públicas es un buen indicador de la eficacia en la gestión económica. Pero una política eficaz requiere también diseñar y ejecutar correctamente la política económica y social que necesita el país, reconociendo los puntos débiles de nuestra economía para fortalecerla y priorizando el gasto social en la resolución de los problemas que más preocupan a los ciudadanos, sin olvidar a los más necesitados.

Por eso impulsamos el gasto productivo en aquellas partidas que contribuyen a mejorar la productividad, nuestro punto débil, aumentando las inversiones en capital humano, físico y tecnológico. Elaboramos unos Presupuestos solidarios porque el gasto social supera el 50% del total y crece por encima de la media. Y todo ello, reforzando el papel del Estado, aumentando los recursos para seguridad, justicia, cooperación exterior y defensa. Así, mientras unos hablan de Estado, nosotros hacemos Estado.

Son unos Presupuestos solidarios. Reforzamos las pensiones más bajas para extender los beneficios del crecimiento a los más necesitados, de modo que los complementos para las mínimas aumentarán un 20%. A la dependencia destinaremos el doble de recursos que el año anterior y a la vivienda un 14% más, destinando el doble que cuando llegamos al Gobierno para atender uno de los problemas que más preocupan a los ciudadanos, sin olvidar nuestro compromiso con la cooperación, pilar fundamental de la ayuda al desarrollo y la inmigración, cuya dotación aumenta un 15% con respecto al año anterior.

En definitiva, estamos demostrando que es posible una política económica que impulse el crecimiento de la economía y haga más política social, porque ambas son compatibles y se refuerzan para hacer de España un país más próspero y justo.


Jesús Alfaro, Suiza y sus leyes de nacionalidad, carta al director de El País.

El referéndum suizo confirma que Suiza debería ser condenada al ostracismo internacional y todas las organizaciones internacionales abandonar el territorio suizo en tanto este país no cambie sus leyes de nacionalidad.


Ana María Llopis, miembro del grupo de trabajo del Código de Buen Gobierno (2005-2006) y consejera independiente, Secretismo contra la igualdad salarial, Cinco Días.

En España existe una vergonzante brecha salarial por sexos. La mujer gana un 30%-40% menos (según las fuentes) que los hombres. Somos el noveno país empezando por los peores en la cola Europea, de entre 25 países donde la media de esta brecha es del 16%.

La propuesta de Ley de Igualdad defiende el derecho de la mujer a tener igual remuneración frente a igual trabajo y responsabilidad laboral, derecho de obligado cumplimiento empresarial. Hoy existen medidas de vigilancia salarial en algunos países europeos, en forma de autorregulación, códigos, leyes; un gran avance en Europa y pronto en España. Éstas ayudarán pero no serán suficientes si no se acompañan de cambios en:

'Acabar con la conspiración silenciosa' de la discriminación salarial. (Julie Mellor, presidenta de la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Reino Unido). 'En un banco internacional una alta ejecutiva gana menos que su subordinado varón y sabiéndolo, no lo denuncia por la redundancia del sector'.

La mujer sólo asciende por méritos, habilidades y experiencia, los hombres pueden hacerlo por su progreso en redes masculinas de poder. 'Algunos las convencen de entrar con menor salario', decía un director de recursos humanos español, 'luego es complicado igualarlas, se requieren incrementos injustificables del 20%-40%'.

El desarrollo de auditorías salariales independientes. Éstas fotografían la realidad, proponiendo medidas correctoras. El programa europeo Óptima ha conseguido comprometer a empresas españolas y avanzar.

El que no haya secretismo. Estimo, basada en Inglaterra (57%), que en España son más del 50% las empresas que exigen a los empleados que su salario sea secreto, con advertencias de penalizaciones; en este oscurantismo triunfa la discriminación salarial. 'No pregunto el salario a mis compañeros por miedo a que me echen' (ingeniera en empresa de tecnologías de la información).

La vigilancia por la comisión de nombramientos y remuneraciones de los consejos y por las autoridades institucionales de igualdad.

El que la sociedad sea garante del buen gobierno de las empresas en esta área tan particularmente importante. No hace falta pelearlo de forma individual. Más mujeres en los consejos redunda en mejores políticas de equidad en el salario, en el proceso de selección, promoción y revisiones salariales internas.

El igual convencimiento y complicidad de los hombres de que esta discriminación, como muchas otras, es socialmente inaceptable.

Las diferencias salariales se deben, además de a la discriminación, a los tiempos heterónomos, la dedicación de horas al hogar y a la familia, a ser una madre potencial, al riesgo del opting-out, a no querer ocupar puestos directivos o simplemente tener otros intereses más allá del éxito laboral y económico. Cualquiera que sea su elección ya es hora de que la mujer no dude y sepa que se respetarán sus derechos de igualdad salarial porque muchas entrarán con más ambición y mayor interés a competir desde un plano de igualdad como seres humanos en el mercado laboral.


María García-Lliberós, escritora, Educación para la ciudadanía, El País.

Ser buenos ciudadanos exige un esfuerzo y está bien que el Estado se ocupe en favorecer desde la infancia el aprendizaje de esta condición.


Bernabé López García, catedrático de Historia del Islam Contemporáneo en la Universidad Autónoma de Madrid, Las cosas por su nombre, El País.

Inútil tanto discurso de aparente dureza frente a un movimiento imparable, pero de dimensiones, todo hay que decirlo, reducidas. Porque no digamos que 25.000 personas constituyen una avalancha desestabilizadora, inasimilable por 25 países europeos. Decir que no se tolerará la llegada de inmigrantes ilegales y que se prohibirán futuras regularizaciones es tanto como prohibir la primavera. Entristece ver que ninguna voz reclama, ni en aras de la solidaridad ni de la caridad, ni tan siquiera de la compasión, el derecho a que se queden.

Es probable que no se ganen elecciones desvelando la verdad de fondo del fenómeno de la inmigración. Reconociendo la necesidad de igualar un poco más el mundo de la miseria y el del despilfarro. Denunciando la responsabilidad de los plutócratas que no invierten en los países africanos y dejando el desarrollo de este continente en manos de una cooperación al desarrollo impotente en su solidaridad caritativa.

La conferencia euroafricana sobre inmigración del pasado julio en Rabat tuvo, al menos, el efecto positivo de reconocer que la mejor manera de combatir la inmigración ilegal es crear empleo y oportunidades en África. Pero como desgraciadamente eso no está -del todo- en manos de los gobiernos europeos ni africanos, sino en las de los grandes grupos financieros y económicos que campean por sus respetos acá y allá, las únicas ideas que se manejan son la disuasión, el control de fronteras, la vigilancia de los océanos. Es decir, ponerle puertas al mar.


Ignacio Sánchez Cámara, La ampliación de la razón, La Gaceta de los Negocios.

La lección impartida por Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona constituye una magistral indagación sobre las relaciones entre la fe y la razón… El cristianismo es, desde su mismo origen, religión del logos, de la razón. Así comienza el prólogo del Evangelio de san Juan: “En el principio era el logos (la palabra o razón) y el logos era Dios”. En este sentido, Dios es la respuesta al problema radical que se habían planteado los filósofos griegos: la cuestión del principio y del sentido. Dios es la razón, el origen y el sentido… El Dios verdaderamente divino se nos ha mostrado como logos, y como tal actúa lleno de amor por nosotros. Este amor racional y divino constituye el fundamento de Europa.

“Sin embargo, las decisiones fundamentales sobre las relaciones entre la fe y el uso de la razón humana son parte de la fe misma, son desarrollos consecuentes con la naturaleza misma de la fe”.

El error estriba en encerrar a la razón dentro de los límites de lo empíricamente verificable y de la ciencia.

El uso correcto de la razón no sólo no niega la validez de las verdades de fe sino que conduce hacia ellas, aunque no pueda por sí sola fundamentarlas ni verificarlas. Kant afirmó que tuvo que limitar la razón para hacer sitio a la fe. Cabe hoy afirmar, corrigiéndolo, que hay que ampliar la razón para llegar a la fe, para permitir que ambas caminen juntas. Es esta racionalidad de la fe la que permite el diálogo entre las religiones y las culturas. Nada opuesto a la razón y al bien puede proceder de Dios. La advertencia se dirige no sólo contra las interpretaciones de las religiones no cristianas que niegan el logos, sino principalmente contra un Occidente que olvida ese logos divino y filosófico, y reduce y amputa el ámbito de la genuina razón.


Juan Manuel de Prada, La libertad de la Iglesia, ABC.

El complemento presupuestario a la asignación tributaria que el Estado aporta al sostenimiento de la Iglesia es una cantidad ínfima -apenas unos millones de euros- en comparación con la cantidad mucho más abultada que la Iglesia revierte sobre la sociedad. …la libertad de la Iglesia ni se compra ni se vende: ha recibido una encomienda divina que seguirá cumpliendo, en cualquier circunstancia, no importa que sus arcas estén vacías, que es como, por cierto, siempre están, porque el dinero que la Iglesia percibe de inmediato lo emplea en el cumplimiento de su encomienda. Esta libertad que concede la pobreza no es incompatible, sin embargo, con la autonomía financiera; desde que ese complemento presupuestario fuese instituido, la Iglesia española ha mostrado su deseo de que le fuera retirado, siempre que el porcentaje de la asignación tributaria fuese realista y no fundado sobre la ficción absurda de que todos los contribuyentes la ayudarían en sus necesidades.

Una Iglesia sin miedo, que aprecia el valor de la libertad, confía exclusivamente en sus fieles para su sostenimiento. Las jerarquías eclesiásticas, en un acto de desprendimiento, renuncian al complemento presupuestario que hasta la fecha ha completado los ingresos de la Iglesia (un complemento que, por otra parte, no era sino el reconocimiento tácito de una deuda histórica que hunde sus raíces en los expolios de la desamortización) y lo fía todo a la generosidad y el compromiso de sus fieles. A partir de ahora, los católicos españoles no podrán seguir remoloneando y excusando su racanería; a partir de hoy, su Iglesia dependerá estrictamente de sus aportaciones. Es una decisión valiente y arriesgada, pero ser cristiano siempre fue una vocación de riesgo. Se abre una nueva etapa en la historia de la Iglesia española que perfeccionará su libertad y, sobre todo, otorgará a cada uno de sus miembros un protagonismo irrenunciable… Este ejemplo de generosidad que la Iglesia brinda a la sociedad española tiene, además, gozosas consecuencias colaterales: gracias a este acuerdo, también crecerá la asignación presupuestaria destinada a otros fines de interés social; fines que, desde luego, no son ajenos a los de la Iglesia. Y, last but not least, el acuerdo con el Gobierno, alcanzado en un momento de rechinante crispación política, establece un ejemplo gratificante de entendimiento que rendirá frutos muy provechosos para los católicos españoles y, en general, para la sociedad española en su conjunto.

A Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar.


Patricia Ortega Dolz, Cuestión de peso, reportaje en el suplemento Domingo de El País.

La siguiente cuestión a dilucidar sería qué va antes: la oferta o la demanda, que es como preguntarse por el huevo y la gallina. Al final, el que parece mandar en este asunto, más allá de las glamurosas pasarelas, es el mercado, convertido en un misterio que nadie sabe explicar exactamente cómo funciona.


Andrés Canteras, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, en Cuestión de peso, reportaje en el suplemento Domingo de El País.

En un mundo en el que hay una crisis total de las instituciones convencionales, como familia, iglesia, política y centros educativos, los jóvenes, y en este caso las jóvenes, se ven obligados a forjar sus identidades sin referentes sólidos y bajo una falsa sensación de plena libertad. Son, en cambio, volubles, fácilmente manipulables, y el mundo de los medios de comunicación y de la publicidad, valiéndose de las últimas tecnologías, ha encontrado su filón en ellos.

Apenas les dan tiempo a identificarse con una cosa, cuando ya les ofrecen otra. Se han subvertido los valores y, por encima de todo, está el éxito, el triunfo, el dinero... El mercado, sibilina y exquisitamente, ha impuesto su tiranía y ha suplantado la carencia de esas anticuadas instituciones.


Susana Monereo, jefa de la sección de Endocrinología del hospital madrileño de Getafe en Madrid, en Cuestión de peso, reportaje en el suplemento Domingo de El País.

Las modelos no están enfermas. La sociedad les obliga a eso.


Ángela Boto, La seducción simétrica, El País Semanal

...el auténtico reino de la asimetría parece ser la biología. Stuart Kauffman, un estudioso del origen de la vida de la Universidad de Calgary (Canadá), asegura que la vida evoluciona “en el filo del caos”, o sea, en la asimetría.


Bob Ward, official spokesman of the Royal Society of London, in a letter to Exxon-Mobil asking that the energy giant stop funding organizations which have "misrepresented the science of climate change by outright denial of the evidence."

"It is now more crucial than ever that we have a debate which is properly informed by the science. For people to be still producing information that misleads people about climate change is unhelpful. The next IPCC report should give people the final push that they need to take action and we can't have people trying to undermine it."


David Hoyos, economista ambiental y miembro de Bakeaz, Un día con coches, El Correo Digital.

...urge promover un giro en las políticas públicas encaminado al logro de tres objetivos básicos: reducir la necesidad de transporte, reequilibrar el reparto modal a favor de los transportes más respetuosos con el medio ambiente (ferrocarril convencional, barco, bicicleta, marcha andando), y mejorar la ecoeficiencia en los desplazamientos. Más allá de visiones compartimentadas, la consecución de estos objetivos precisa un enfoque sistémico, capaz de diseñar estrategias concebidas desde una visión holística y transdisciplinar, en la que todas las políticas con repercusiones sobre la movilidad (ordenación territorial, planificación urbanística, política industrial y energética, etcétera) participen de manera integrada incidiendo en el origen de los problemas a la vez que se faciliten cauces para una participación social activa en el diseño de estas políticas.

En este contexto, la creación de cercanía debe conformar el eje fundamental de una política de movilidad sostenible. Bajo este prisma, los instrumentos orientados a reducir la necesidad de desplazarse cobran especial importancia, esto es: una ordenación territorial que limite la movilidad en vehículo privado (evitar la urbanización dispersa, detener la proliferación de centros comerciales y polígonos industriales a los que sólo se puede acceder en automóvil); una planificación urbana que minimice el uso del suelo (modelos de urbanismo compacto, medidas de calmado de tráfico, peatonalización de calles, localización de actividades y servicios en base a usos mixtos); la promoción del transporte público (mayor oferta de servicios, carriles especiales); la transformación de los patrones actuales de producción, distribución y consumo hacia modelos menos intensivos en transporte; y una concienciación ciudadana y educación para adoptar nuevos estilos de vida.

A pesar de que existe un discurso muy extendido y aceptado en nuestra sociedad que iguala mayor movilidad (especialmente en vehículo privado) con mayor bienestar, este discurso no sólo se demuestra falso sino que tiene su origen en factores culturales que pueden ser superados...

Es preciso superar el modelo actual de transporte dado que es imposible disponer de un medio ambiente limpio, un modelo de sociedad más justa y equitativa y una vida saludable, si el modelo de transporte se construye alrededor del automóvil. Y para ello, fundamentalmente se requiere participación pública y coraje político.

Las instituciones públicas encargadas de planificar el transporte deben sustituir las políticas actuales de aumentar la oferta con la construcción de nuevas carreteras y autopistas, por medidas de gestión de la demanda, como la promoción de los modos de transporte menos contaminantes (la marcha andando, la bicicleta y el transporte público). Un sistema de transporte eficiente y sostenible requiere, en definitiva, que el coche deje espacio al transporte público.

Sería bueno que el día sin coches se extendiera al resto del año y, en un futuro no muy lejano, celebráramos el día con coches, para recordar lo sucias, ruidosas y contaminadas que estaban nuestros pueblos y ciudades cuando el automóvil campaba a sus anchas por todo el espacio público.


George Monbiot, The threat is from those who accept climate change, not those who deny it, The Guardian.

Almost everywhere, climate change denial now looks as stupid and as unacceptable as Holocaust denial.

...carbon dioxide (CO2) is not the only greenhouse gas. The others - such as methane, nitrous oxide and hydrofluorocarbons - boost its impacts by around 15%.


California demanda a seis fabricantes de automóviles por el calentamiento global. El fiscal del Estado más rico de EE UU acusa a las empresas de daños al medio ambiente.

"El calentamiento del clima en todo el planeta causa problemas importantes al medio ambiente de California, a su economía, su agricultura y su salud pública. Su impacto cuesta ya millones de dólares y el coste aumenta de día en día", afirmó el fiscal general Bill Lockyer. "Las emisiones de vehículos son la fuente de crecimiento más rápido de las emisiones de dióxido de carbono que contribuyen al calentamiento global, pero el Gobierno federal y los fabricantes de automóviles han rechazado actuar. Ha llegado el momento de que se considere a esas empresas responsables de su aportación a esta crisis", añadió.


Entre 25.000 y 40.000 brasileños trabajan en condiciones análogas de esclavitud, señaló un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según el documento, titulado "Trabajo esclavo en Brasil en el siglo XXI", dicha práctica está particularmente extendida en las regiones agrícolas limítrofes con la selva amazónica, donde muchas personas viven en "una situación de extrema vulnerabilidad y miseria".

...son en su mayoría hombres de entre 18 y 40 años, que dejan zonas pobres de los estados del norte y noreste del país en busca de una oportunidad en otra regiones y acaban en manos de bandas que explotan su trabajo a cambio de comida y, en algunos casos, de un pago irrisorio.

"La falta de alternativas para un contingente que no posee ninguna cualificación a no ser la propia fuerza manual, necesaria para trabajos pesados, como los de las haciendas, sumada a la falta de empleos regulares en el campo y la ciudad, amplía la oferta de manos de obra barata y deja a los trabajadores vulnerables", anotó la OIT.

El informe constata que para mantener a los trabajadores en situación de esclavitud, quienes los reclutan les cobran los gastos de transporte, ropas, alimentación e incluso de materiales de trabajo, que son registrados en las llamadas "libretas de deudas", para descontarles mensualmente de su insignificante salario.


Un juez obliga a la Universidad de Almería a adaptar asignaturas de Enfermería para una alumna sorda.El Magistrado Juez de lo Contencioso Administrativo número 2 de Almería, Jesús Rivera, deja claro que la alumna con deficiencia sensorial tiene derecho a que "se adapten los criterios de evaluación, formatos de examen y estrategias de evaluación de la parte práctica de dichas asignaturas".


Francisco José González Minero, Corazón, carta al director de El País.

…es contradictorio que un país se gaste miles de euros/año por paciente, de los cuales muchos se curan o viven largo tiempo, y no les tenga regulado su reinserción laboral. A mi esposa le ha ocurrido algo parecido.


Amigos de la Tierra Australia, en su campaña de visibilidad sobre el cambio climático para las naciones del Pacífico.

Si bien la definición consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos es aún el punto de referencia vital para asegurar la dignidad básica de todas las personas, es necesario ampliar el concepto de derechos humanos para incluir nuevos temas y problemas en evolución en el siglo XXI, tales como el reconocimiento del concepto de deuda ecológica y de la deuda de carbono que el Norte hiperconsumista le debe al resto del mundo.


Soledad Murillo de la Vega, secretaria general de Políticas de Igualdad, El mejor criterio de selección: la imparcialidad, El País.

Las carreras profesionales masculinas -y el tiempo que precisan- se sostienen en un excedente de tiempo proporcionado por las mujeres.

se interpela a la futura Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres, por su carácter intervencionista en lo relativo a la libertad de las empresas, cuando el proyecto de ley pretende todo lo contrario: que los criterios de elección y promoción recaigan en el talento y el desempeño profesional, sin que en ningún caso el sexo del candidato actúe en contra suya. Sólo así se asegurará el criterio de imparcialidad. Se trata de no jugar con cartas marcadas.

La igualdad exige la democratización de todos los espacios de decisión, saber y poder.


Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa y vicepresidenta de CEOE: Impulsando, no imponiendo, El País.

Los empresarios compartimos plenamente los objetivos de la Ley de Igualdad. ¿Cómo no nos va a parecer bien la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la sociedad? ¿Es que no somos iguales?

¿Acabarán llegando a los puestos directivos? Sí, sin duda, lo harán al menos en el mismo porcentaje que los hombres que llegan, y será en reconocimiento a sus propios méritos, esfuerzos y capacidades (lo mismo que en caso de los varones). ¿Es necesario reforzar la discriminación positiva para ello? Sí, sin duda, pero no en el ámbito de la empresa, de los consejos de administración, de la reserva de puestos directivos, sino en el ámbito de la formación, en ofrecer igualdad de acceso y de oportunidades a hombres y a mujeres, en facilitar su carrera profesional por la vía del conocimiento y garantizar que ambos, hombres y mujeres, compiten en las mismas condiciones de partida y que serán los méritos de cada uno los que les sitúen en uno u otro puesto de trabajo.

Hay otros procesos intermedios en los que sí es necesario “blindar” a las mujeres, como la protección absoluta ante el binomio maternidad/profesión o, por ejemplo, avanzar en la conciliación real y no sólo legal tanto para hombres como para mujeres. Pero siempre estaremos impulsando y no imponiendo, que es la manera más natural de que la sociedad avance e interiorice como algo propio los cambios que se plantean desde el exterior.


Luis María Cifuentes Pérez, catedrático de Filosofía y miembro de la Fundación CIVES y la Liga Española por la Educación y la Cultura Popular, Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, El País.

Baste recordar el problema del rechazo en algunos países de la Constitución europea que está paralizando los avances sociales y políticos de toda La Unión.


Gregorio Peces-Barba Martínez, catedrático de Filosofía del Derecho y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, La educación para la ciudadanía, El País.

Mi propuesta parte de la competencia plena de las autoridades públicas para fijar esos contenidos mínimos de la educación para la ciudadanía.

El primer bloque debe partir de la distinción entre la ética pública y la ética privada y del análisis de los contenidos de la ética pública democrática: idea de dignidad humana, valores constitucionales, derechos fundamentales y principios del Gobierno democrático (mayorías, respeto a la Ley, obediencia al Derecho, sometimiento de los gobernantes a la Ley, etcétera).

El segundo bloque debe desarrollar las relaciones entre el poder democrático y su Derecho: legitimidad de origen y de ejercicio del poder, la Constitución como norma básica, el ordenamiento jurídico, la jerarquía de las normas y las garantías, especialmente judiciales de respeto al Derecho. En este bloque debe dedicarse especial atención a diferenciar entre los contenidos, valores, principios y derechos y los procedimientos de funcionamiento de los órganos y las instituciones, de la aprobación de normas jurídicas y de actuación de los funcionarios y de los ciudadanos. De los primeros se puede discrepar, aunque sea de los aspectos más básicos. A los segundos hay que ajustarse en todo caso. En ello va la propia existencia de la democracia. El uso de las libertades de expresión, de prensa, de reunión o de asociación permite la disidencia, incluso la más radical, siempre que no se traspase el límite del claro y presente peligro de llegar a situaciones de violencia. Con un buen programa, este segundo bloque debe concluir con la idea de ciudadanía, sus requisitos y sus contenidos.

El tercer bloque debe ocuparse de modelos de casos difíciles. Así, se debe explicar en qué consiste la objeción de conciencia; los problemas de las minorías raciales, lingüísticas, culturales, de orientación sexual; los derechos de la mujer, con especial dedicación a los problemas de violencia de género; y, finalmente, el medio ambiente, el derecho al aire limpio, al agua limpia, a la no contaminación, a la preservación del entorno natural, etcétera.

Finalmente, la educación para la ciudadanía debe situarse en el marco europeo, en el valor y en las instituciones de la Unión Europea, que es nuestro entorno institucional, social y cultural. El rechazo de la violencia y de la guerra, el valor de las organizaciones humanitarias, la lucha contra la pobreza y contra la explotación de los hombres y de los pueblos, debe enmarcarse en los principios y los valores de la comunidad internacional y de Naciones Unidas.

Debe cuidarse mucho la preparación del profesorado, e incluso crear profesores propios de Educación para la ciudadanía. En todo caso, la atribución mayoritaria de esas enseñanzas a profesores de Filosofía o de Historia debe ser completada con una formación específica que les prepare para explicar los principales conceptos de la materia.

Nadie puede temer a esos contenidos ni afirmar que pretenden una manipulación ideológica. Al contrario, son esenciales para afirmar y fortalecer la democracia y la Constitución en la formación de las generaciones futuras.


Ramón Jáuregui Atondo, portavoz del PSOE en la Comisión Constitucional del Congreso, Crímenes farmacéuticos, El Correo Digital.

...las denuncias contra las industrias farmacéuticas del planeta deberían motivar alguna reflexión política más de fondo, si no fuera por el ejército de ‘lobbies’ que influyen en todo el mundo para que no se produzca. Los neoliberales, y los fundamentalistas del mercado en general, se oponen hasta la exageración a cualquier intervención del Estado en el libre juego de la oferta y la demanda. En los últimos años, la presencia pública en la actividad económica se ha reducido a aquellos servicios que no interesan al mercado y cuando se trata de servicios básicos para la comunidad (energía, telecomunicaciones, servicios financieros, etcétera) el Estado se limita a intervenir mediante órganos reguladores que tratan de asegurar el interés general, dejando a las empresas privadas la propiedad y la gestión de esos servicios.

Me pregunto a menudo por qué las industrias farmacéuticas están libres de intervención pública y por qué los intereses lucrativos y mercantiles de esas poderosas corporaciones se anteponen e imponen a los intereses generales de la ciudadanía, tratándose, como se trata, de una materia fundamental en el derecho humano por excelencia, que es el derecho a la vida.

En general se estima que la influencia de la industria farmacéutica sobre las agencias reguladoras públicas es exagerada y perturba la independencia de la intervención pública, en EEUU y en todo el mundo. Se considera igualmente que las compañías farmacéuticas tienen demasiada influencia en la educación médica de la ciudadanía y la agresividad de su marketing contribuye a que se receten y administren medicamentos de forma inadecuada. Se alerta sobre las nuevas técnicas publicitarias de la industria farmacéutica para vender medicamentos inventando enfermedades. Se insiste en la necesidad de que las patentes y otros derechos de monopolio se compatibilicen con la necesidad de atender las enfermedades de los pobres del mundo. Para ello se propone que los gobiernos exijan que los medicamentos sean accesibles y asequibles a los países pobres como condición del dinero público invertido en la investigación o bien que se potencie la producción de esos medicamentos en los países pobres o bien que un organismo internacional -¿La OMS o Naciones Unidas?- elaboren un plan para que las enfermedades olvidadas, como las llama Médicos sin Fronteras, puedan dejar de serlo de verdad. Igualmente se propone a los gobiernos financiar los estudios de alternativas terapéuticas no farmacológicas que la industria farmacéutica ignora porque no le son rentables.

Los informes citados, recomiendan un catálogo enorme de medidas, imposible de resumir aquí. Pero una característica es común a todas ellas: la necesidad de intervención política es un mercado esencial para un derecho -nunca mejor dicho- vital.


Juan Luis Cebrián, Barbarie, religión y progreso, El País.

No hay, ni ha habido nunca, desarrollo humano sin mestizaje.

Es la libertad de los ciudadanos, su derecho a elegir, lo que caracteriza a las democracias.

Una sociedad democrática es lo menos parecido a una sociedad homogénea, pero no puede convertirse en una federación de tribus en la que cada una establezca sus propias normas de comportamiento y su relación con el resto. Por mucho que dialoguen entre sí. Es preciso el establecimiento de unos valores comunes, que quizá puedan reducirse a un solo enunciado: el ejercicio de la libertad. Sólo desde esa plataforma, que presupone el respeto al otro y la duda sobre el yo, podrá construirse el diálogo y el acuerdo.


Según Ladislao Martínez, responsable de Energía de Ecologistas en Acción, la energía nuclear es insegura y sus costes son incalculables porque nadie puede saber cuánto costará tratar los residuos durante decenas de miles de años; si fuera tan rentable, las eléctricas ya se habrían lanzado a construir nuevas centrales o por lo menos a pedir permiso. "Si no lo han hecho, es porque es más barato hacer plantas de gas". Los ecologistas insisten en que el mejor kilowatio es el que se ahorra y en que el único futuro para el dilema energético mundial son las energías renovables.


Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, Para que funcione la globalización, suplemento Domingo de El País.

He escrito repetidamente sobre los problemas de la globalización: un régimen de comercio global injusto que impide el desarrollo, un sistema económico global inestable que provoca crisis recurrentes en las que los países pobres se ven lastrados una y otra vez por una deuda insostenible, y un régimen global de la propiedad intelectual que niega el acceso a medicamentos asequibles que salvan vidas, incluso cuando el sida hace estragos en el mundo en desarrollo.

También he escrito sobre las anomalías de la globalización: el dinero debería fluir de los países ricos a los pobres, pero en los últimos años ha ido en el sentido contrario. Aunque los ricos tienen más capacidad para soportar los riesgos de las fluctuaciones de las divisas y los tipos de interés, son los pobres los que soportan la mayor parte de esta volatilidad. De hecho, he protestado tan fuerte y ruidosamente por los problemas de la globalización que muchos han llegado a la conclusión errónea de que pertenezco al movimiento antiglobalización. Pero yo creo que la globalización tiene un potencial enorme, siempre que se gestione adecuadamente.

Hace unos setenta años, durante la Gran Depresión, John Maynard Keynes formuló su teoría del desempleo, que analizaba cómo la acción del Gobierno podía reinstaurar el pleno empleo. Aunque los conservadores le vilipendiaron, Keynes en realidad hizo más por salvar al sistema capitalista que todos los financieros promercado juntos. Si se hubiera seguido a los conservadores, la Gran Depresión habría sido todavía peor y la exigencia de una alternativa al capitalismo habría sido más fuerte. Asimismo, a menos que reconozcamos y abordemos los problemas de la globalización, será difícil mantenerla. La globalización no es inevitable: ya ha habido reveses en el pasado, y pueden volver a producirse.

Los partidarios de la globalización tienen razón al decir que posee potencial para mejorar el nivel de vida de todo el mundo. Pero no lo ha hecho. Ya no se pueden pasar por alto las preguntas formuladas por los jóvenes trabajadores franceses que dudan sobre cómo va a mejorar su situación la globalización si implica aceptar unos salarios más bajos y una protección laboral más endeble.

Tampoco se puede responder a esas preguntas con la nostálgica esperanza de que algún día todo el mundo se beneficiará. Como señalaba Keynes, a largo plazo, todos estamos muertos. La creciente desigualdad en los países industrializados avanzados fue una consecuencia de la globalización prevista desde hace mucho, pero rara vez anunciada. La plena integración económica supone la equiparación de los trabajos no especializados en todo el mundo y, aunque estamos muy lejos de alcanzar esta meta, la presión descendente que recae sobre los que están más abajo es evidente.

En la medida en que los cambios tecnológicos han contribuido a lo que prácticamente es un estancamiento de los salarios reales para los trabajadores poco especializados en Estados Unidos y otros lugares durante las últimas tres décadas, los ciudadanos poco pueden hacer. Pero pueden hacer algo respecto a la globalización. La teoría económica no dice que todo el mundo vaya a beneficiarse de la globalización; sólo que los beneficios netos serán positivos y que, por tanto, los vencedores podrán compensar a los perdedores y, aun así, salir ganando. Pero los conservadores afirman que para seguir siendo competitivos en un mundo globalizado deben recortarse los impuestos y reducir el Estado de bienestar. Esto se ha hecho en EE UU, donde los impuestos se han vuelto menos progresistas y las subvenciones fiscales se han otorgado a los ganadores (aquellos que se benefician de la globalización y los cambios tecnológicos). En consecuencia, Estados Unidos y otros que siguen su ejemplo se están convirtiendo en países ricos con gente pobre.

Pero los países escandinavos han demostrado que existe otra vía. Por supuesto, el Gobierno, al igual que el sector privado, debe esforzarse por ser eficaz. Pero las inversiones en educación e investigación, junto con una sólida red de seguridad social, pueden llevar a una economía más productiva y competitiva, con más seguridad y un nivel de vida más alto para todo el mundo. Una red de seguridad fuerte y una economía próxima al pleno empleo ofrecen un entorno propicio para que todos los interesados -trabajadores, inversores y empresarios- sean partícipes de los riesgos que requieren las nuevas inversiones y empresas. El problema es que la globalización económica ha dejado atrás a la globalización de la política y las mentalidades. Dependemos más de los demás, lo cual aumenta la necesidad de actuar juntos, pero no disponemos de marcos institucionales para hacerlo de manera eficaz y democrática.

La necesidad de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio nunca ha sido tan grande, y la confianza en estas instituciones rara vez ha sido tan escasa.

El mejorar nuestra comprensión de los problemas de la globalización nos ayudará a formular remedios -algunos, pequeños; otros, grandes- orientados a ofrecer un alivio sintomático y abordar las causas subyacentes. Hay una amplia gama de medidas que pueden beneficiar a la gente de los países desarrollados y en vías de desarrollo, lo cual otorgaría a la globalización la legitimidad popular de la que actualmente carece. En otras palabras, se puede transformar la globalización; de hecho, está claro que será transformada. La cuestión es si ese cambio nos vendrá impuesto por una crisis o como resultado de una deliberación y un debate cuidadoso y democrático. Los cambios impulsados por crisis entrañan el riesgo de provocar una reacción contra la globalización, o una remodelación fortuita de la misma, que simplemente allanaría el terreno para más problemas en el futuro. Por el contrario, el hacerse con el control del proceso brinda la posibilidad de rehacer la globalización, de modo que por fin esté a la altura de su potencial y sus promesas: un nivel de vida más alto para todo el mundo.


Josep Ramoneda, Rescatar la tradición liberal, suplemento Domingo de El País.

En este quinto aniversario del 11-S han empezado a oírse en Estados Unidos las voces liberales (no confundir la gran tradición liberal con el mal llamado neoliberalismo) que parecía que se habían callado para siempre presas del temor de los dioses. Probablemente, ironías del destino, será la izquierda la que tendrá que rescatar la tradición liberal. Al fin y al cabo, la emancipación individual sólo puede conseguirse cuando el Estado garantiza a las personas la protección respecto de su familia, respecto del mercado y respecto de cualquier institución que pretenda convertirlas en orgánicas a la fuerza. Y esto es propio del modelo nórdico de Estado de bienestar.


Ségolène Royal, aspirante a la candidatura del PS a la presidencia francesa, entrevista en El País.

Para muchos hombres, también los hay que no lo dicen, pero que lo piensan, existe una incompatibilidad fundamental entre el hecho de ser mujer y mandar. Piensan que las mujeres tienen que obedecer.

...es un proyecto contra otro proyecto, unos valores contra otros valores. Hemos visto lo que ha pasado en estos cuatro años y medio, la precarización del trabajo. En la izquierda no creemos que la precariedad sea un elemento necesario para la eficacia económica, como pretende hacer creer la derecha. Dentro de la globalización se puede buscar la seguridad en el trabajo y eso ayudará a la eficacia económica y no a la inversa.

Yo hablo de la autoridad justa. Y también del orden social justo. Lo que hay en el mundo es un gran desorden: vemos desorden en la economía, en la escuela, en el medio ambiente. Ese desorden es fuente de violencia, de injusticia y de degradación económica. La gente tiene que sentir que las reglas son las mismas para todo el mundo. Eso es el orden justo. El orden justo en la escuela se resume en que los niños puedan ir sin miedo. Quiero decir erradicar la violencia en la escuela. Y también hacer que los niños con más dificultades tengan más ayuda. Pasar de la igualdad formal a la igualdad real.

...he defendido la familia y tradicionalmente la izquierda no lo hacía. Porque he luchado contra la pornografía en televisión, porque estoy a favor de cierta disciplina en los colegios... Pero no soy puritana. Yo he autorizado la píldora del día después en los establecimientos escolares. Estoy a favor de que haya reglas, de que los menores estén protegidos, de que la dignidad de la mujer no sea violada en la publicidad y a la vez fomento libertad nueva que corresponden al derecho de cada uno a asumir su responsabilidad.


La ONU ha sugerido a las compañías petroleras que donen 10 centavos por barril a los países más pobres, para que contribuyan de ese modo a la agenda de financiación para el desarrollo. "Constantemente estamos buscando nuevas fuentes para ayudar a financiar los esfuerzos de desarrollo en los países más pobres", indica en un comunicado el subsecretario general de la ONU, Anwarul Chowdury. "Nuestro llamamiento va dirigido a las compañías productoras de petróleo para que asistan a las 50 naciones menos desarrolladas del mundo". "Es necesario un nuevo sistema de contribución de un porcentaje de los beneficios del petróleo para cerrar la brecha de la disparidad de ingresos entre los países que existe a nivel global", agrega.


José Luis Restán, El mundo tiene necesidad de Dios, suplemento Iglesia de Libertad Digital.

...ha sido la fe en el Dios de Jesucristo, amasada y probada en el duro crisol de la historia, la que ha convertido a Europa en un faro de esperanza para el mundo. El olvido de Dios, nos introduciría en una etapa sórdida en la que la violencia y la conquista del poder se convertirían en el norte de la vida personal y social.

La sordera frente a Dios deja a las sociedades modernas inermes frente a sus propios fantasmas, incapaces de establecer una verdadera relación con el conjunto de la realidad, con un horizonte vital trágicamente reducido.


Gerard Baker, When it comes to climate change, I’ll take a small bet that Pascal was right, The Times.

If we believe in global warming and do something about it and it turns out we’re right, then we’re, climatologically speaking, redeemed — if not for ever, at least until some other threat to our existence comes along.

If we’re wrong about it, what is the ultimate cost? A world with improved energy efficiency and quite a lot of ugly windmills.

If we don’t believe in global warming and do nothing about it, and we’re right, so what? Our distant posterity will be able to cite us approvingly in future opinion columns. But if our unbelief turns out to be unsupported by the outcome and we’ve done nothing about global warming in the meantime, then we’re in a position analogous to the atheist at the gates of heaven. We will spend not eternity, but perhaps the rest of the earth’s existence, ruing our folly.

Now there is one significant risk that makes this equation slightly different from Pascal’s. There could be high costs of believing in the human role in global warming and being wrong about it. We may have to trade off a lot of economic activity in the next 50 years to lower our carbon emissions.

It is certainly a risk. And yet these costs might actually be lower than is sometimes feared. Like virtue, improving energy efficiency is its own reward. Individual companies such as Wal-Mart are already discovering that the costs of reducing their carbon footprint are offset heavily by efficiency gains.

For whole economies the equation is not necessarily as attractive but there’s still reason to believe that efficiencies can reduce the long-term net costs of investment in alternative energy sources. There are, besides, other incalculable benefits of shifting our energy-use patterns — reducing our economic and strategic dependence on Middle Eastern oil, for one.

In modern game theory Pascal’s Wager is called the maximin criterion. When confronted with a choice of actions in conditions of uncertainty, the correct choice is the course whose worst outcome is least harmful. That puts the burden of proof on to the global-warming sceptics. Unless you’re really, really certain that we’re all going to be fine, then the only prudent course is to act now to reduce emissions. The costs of understating the threat are much higher than the costs of overstating it.

The wise thing to do, then, is to invest in alternative energy and change public policy so as to raise fuel emission standards and penalise overconsumption. Kyoto, of course, is a dead letter, but renewed efforts at international co-operation are also essential. If I were a betting man, I’d wager that old Pascal is, even now, smiling in agreement.


Eugenio Trías, filósofo y miembro del Consejo Editorial de El Mundo, Choque de civilizaciones, El Mundo.

Sólo la Organización de Naciones Unidas goza de autoridad moral y política, pero carece de poder suficiente. Sólo los estados-nación poseen el monopolio de la violencia. La Organización de Naciones Unidas debería encarnar la titularidad de un poder mundial que regulase las relaciones entre los distintos pueblos. Se necesita más que nunca una instancia gobernante por encima de los intereses particulares de los estados-nación.


Carlos Fuentes, escritor mexicano, Países de la luna creciente, El País.

Los esfuerzos de paz de los presidentes Carter y Clinton han sido abolidos por la torpeza incalculable de Bush. Si antes, en Oriente Medio y también en el mundo, se solía distinguir al Gobierno norteamericano del pueblo y la cultura estadounidenses, hoy esa distinción se ha desvanecido. La junta gobernante en Washington es vista, casi universalmente, como promotora de violencia, políticas bélicas e ignorancia de los terrenos culturales y políticos que, como búfalos, entran a pisotear.

...hoy ningún islamita democrático se atreve a levantar la voz, so pena de ser visto como paniaguado de Bush, Cheney, Rumsfeld y aun de la simpática Condolencia Arroz o, como la llama la gran revista conservadora británica The Economist, Condoleezza Polyanna Rice, refiriéndose a la folclórica “niña feliz” de la mitomanía estadounidense.

Todos sabemos que el quid de la cuestión en Medio Oriente está en el conflicto entre Israel y Palestina. Si esto no se resuelve, no se arregla nada.


Francesc Granell, catedrático de la Universidad de Barcelona y miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, La necesaria e inevitable inmigración, El País.

Hay, pues, que evitar el “alarmismo” valorando los efectos positivos que comporta la “inmigración” (mejora de la fertilidad frenando el envejecimiento de nuestra población, rellenado de “huecos” en nuestro mercado laboral, aportación de nuevos productos y negocios, ingresos fiscales y para la seguridad social, activación del consumo y, a su través, la inversión…). ¿No se habría frenado ya la construcción si los millones de inmigrantes que han llegado a España en los últimos años no estuvieran comprando pisos?


El Gobierno expropia fincas en la costa para frenar la urbanización. Hasta ahora, el ministerio se había limitado a expropiar concesiones y a demoler construcciones en el dominio público, en primera línea, pero ahora pasa a ensanchar la zona pública. El director general de Costas, José Fernández, explica que trabaja a la vez en proteger el dominio público y en ensancharlo porque "el litoral hay que blindarlo, está muy amenazado, por la urbanización y por la subida del nivel del mar por el calentamiento".


Karen Tandy, máxima responsable antidroga de EEUU, entrevista en El País.

Erradicar el opio es crítico para estabilizar Afganistán.

El narcotráfico alimenta la corrupción. Sus flujos financieros en todo el mundo llegan a unos 253.500 millones de euros.

El Plan Colombia está funcionando. La violencia relacionada con el narcotráfico ha bajado, y hay un récord de extradiciones a EE UU.


Mario Gas, director del Teatro Español de Madrid, entrevista en El País.

Estamos ante un ataque a la libertad de expresión que no se debería reproducir nunca más.

P: Se queda usted.
R: Por sentido de la responsabilidad. Hemos sopesado lo que ha ocurrido, y el proyecto que hay por delante, y he decidido continuar, sí.

…no se pueden confundir, en un país culto y democrático, las opiniones personales de un ciudadano con la obra artística. Eso es justamente lo que se ha hecho, con unas consecuencias altamente lesivas para la libertad. Todos hemos sido víctimas.

Si trabajas por cambiar las cosas te manchas constantemente. Y hay que seguir haciéndolo, con honestidad, para que éste sea un teatro público modélico.

P. ¿Está amenazada la libertad de expresión?
R. Cada vez que un espectáculo no se puede hacer, la libertad está amenazada. Los jueces y las leyes pueden solventar cualquier conflicto, pero mientras tanto tiene que haber un juego normal y civilizado que confirma las libertades que nos hemos dado. Debatir, hablar, la palabra por encima de todo, antes que las amenazas. También es verdad que libertad de expresión no significa que valga todo; los límites están en la autorresponsabilidad personal. Pero me hace mucha gracia que los que están hablando de eso luego tengan la lengua muy suelta para decir lo que les da la gana en contra del prestigio de las personas y en contra de la libertad. Vendría bien un ejercicio de introspección personal honesta.


Ramón Pi, Oriana, 'in memoriam', La Gaceta de los Negocios.

Ahora Oriana Fallaci ya está en la presencia de Dios. Ya ha encontrado la Verdad.


Rafael Domingo, Dar demasiado poco, La Gaceta de los Negocios.

Una sociedad como la nuestra, construida al margen de Dios, conduce inexorablemente a la ruina. Dios no puede ser un cero a la izquierda del progreso. Tenemos que recomponer la profunda unidad, viva durante siglos, entre fe y razón, dos alas que permiten al hombre alcanzar las más altas cotas de la especulación. La razón, emancipada de la fe, acaba enfermando de frío racionalismo, cuando no de agnóstico escepticismo...

La autonomía total del conocimiento racional, no exento de cientifismo, cosifica al hombre, lo reduce a mera mercancía, olvidando su auténtica naturaleza amorosa: todo hombre, toda mujer es un ser para el amor. Por eso, el fruto más sabroso del entendimiento es descubrir a Dios, que es el Amor, y conseguir que la voluntad humana se adhiera a Él.

Es hora de construir una sociedad “como si Dios existiera”, de atreverse a creer, desafiando a la razón. Aude credere!


José Vidal-Beneyto, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, Un 'no' con vocación de 'sí', El País.

Sin olvidar carencias tan considerables como la ausencia de toda referencia a un Gobierno económico; la consagración de la autonomía total del Banco Central Europeo; la constitucionalización de la concepción liberal de la competencia y del Pacto de Estabilidad, que fragiliza de manera importante nuestro modelo social; y la atribución de condición permanente a la opción atlantista, al imponer la cooperación con la OTAN.

...el buen uso del no, como el de la profundización del sí, tiene que llevarnos conjuntamente a hacer de esta Constitución de los Gobiernos y de sus clases políticas una Carta Magna de los pueblos y de sus ciudadanos. Porque, con perdón por lo retórico de la frase, si no logramos movilizar a los europeos, motivándolos para que voten y constituyan de una vez auténticos partidos europeos y no simples espacios de consolación para militantes nacionales meritorios, acabaremos inexorablemente reducidos a un ámbito económico, al que la mundialización, la desregulación y la voracidad de las multinacionales habrán despojado hasta de su condición europea. Como ha comenzado a suceder ya. Ahí está la desaparición de grandes empresas industriales como Pechiney y Arcelor a manos de Alcan y de Mittal, o lo que previsiblemente sucederá con diversas Bolsas europeas fagocitadas por el Stock Exchange, para probarlo.

Una Europa fruto de una renovada imaginación institucional en la que quepamos todos, coincidiendo en unos mínimos básicos y asociados diferenciadamente en algunos objetivos mayores -promoción de derechos humanos, fortalecimiento de la seguridad y de la paz, generalización del bienestar, solidaridad con el Sur e inmigración sostenible, garantía energética y energías renovables, etcétera- que refuercen nuestras metas comunes.


El Papa Benedicto XVI ha denunciado que una parte de los científicos se empeñan en demostrar que Dios es "inútil" para el hombre y ha asegurado que la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios.

"Desde el Ilumismo, al menos una parte de la ciencia se empeña con tenacidad a buscar una explicación del mundo en el que Dios sea algo superfluo. Así, sería algo inútil para nuestra vida. Pero cada vez que parece que lo han logrado, la realidad se muestra evidente. Sin Dios las cuentas no cuadran para el hombre, para el mundo y el Universo".

Joseph Ratzinger se ha preguntado qué cosa existe en el origen y ha añadido que hay sólo dos respuestas: o la "Razón creadora, el Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo" o la "irracionalidad, que sin razón alguna, produce un cosmos ordenado de manera matemática, al hombre y a la razón". Según el Papa, esta última sería sólo un resultado casual de la evolución, "en fondo una cosa irracional".

Con firmeza, el Pontífice subrayó que los cristianos creen que en el origen está en Dios y la razón y no en la irracionalidad.

"¿No deseamos que se haga justicia para todos los condenados injustamente, para los que han sufrido durante toda su vida y después de una vida de dolores fueron tragados por la muerte, no deseamos que el exceso de injusticia y de sufrimiento que vemos en la historia al final desaparezcan, que todos al final sean felices y que todo tenga sentido?. Esto es lo que se entiende con el concepto del Juicio del mundo".

Según el Papa el hombre tiene que entender su misión en la historia y responder a ella.

"No miedo, sino responsabilidad y preocupación por nuestra salvación y la de todo el mundo", advirtió el Papa, que insistió que cuando esa responsabilidad y preocupación se convierten en miedo los hombres deben saber que "tenemos ante Dios un abogado que es Jesucristo y que cualquier cosa que nuestro corazón nos eche en cara, Dios es más grande que cualquier corazón y conoce todas las cosas".


Juan Antonio Sagardoy, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Aire, por favor, ABC.

La historia del hombre es la historia de la libertad. Palabra mágica que ha movido montañas, que ha supuesto luchas sin fin, que ha hecho llorar de alegría o de pena a tantos y tantos a lo largo de los siglos. Es quizá el elemento definitorio y distintivo del ser humano. Ser libre supone la dignidad y ser cautivo la animalidad. Y en esa lucha por la libertad -que fue sin duda la gran aportación de la Revolución francesa- se han conseguido grandes victorias formales y menos reales. Nadie hoy dejaría de proclamar la libertad como valor supremo del ciudadano pero a la hora de la verdad, del diario vivir, esa libertad resulta muy erosionada por el dirigismo burocrático de la Administración.

Evidentemente, el mayor enemigo de la libertad es la pobreza. Ser pobre con el consuelo de ser libre es una amputación de la libertad. Por eso el desarrollo económico, el bienestar es una prioridad de los gobiernos y de los pueblos para no escamotear -en este caso de modo global- lo real por lo formal. Pero conseguido -como ocurre en los países de la OCDE- ese razonable nivel de vida, el empeño ha de ser el imperio real de la libertad.

Bien puede decirse que la lucha del individuo contra el Estado es la lucha por la libertad y paradójicamente, la gran petición de aquél a éste es la seguridad. Seguridad y libertad son los dos péndulos que modelan nuestra vida diaria y curiosamente en estos tiempos en que nos toca vivir donde el triunfo de la libertad es imparable, se ve, sin embargo, empañado por las constricciones que traen los vientos de la seguridad. …el europeo de hoy, al que las sucesivas Constituciones políticas le han dado grandes dosis de libertad, no sabe qué hacer con ella. Le desconcierta e incluso le agobia. Y de eso se aprovechan los Gobiernos, que invaden sin pudor nuestra esfera personal de libertad, para meternos en el invernadero. Ello exige, en una sociedad sana, una rebelión interior de autoestima, de construcción de proyectos vitales, de ser uno mismo.

Esa libertad que magistralmente definía las Partidas como «poderío que ha todo home de hacer lo que quisiese, sólo que fuerza de ley o de fuero se lo embargue».


Abel Posse, novelista, Cimitarra ‘versus’ misil, El Mundo.

La admirable sociedad tecnológica produce un hombre dependiente del consumismo y del exitismo.

Hay que contemplar la esencia filosófica y teológica del rechazo de una mala calidad de vida conocida por todos los analistas de Occidente, pero tratada con un conformismo inoperante: todos los esfuerzos son económicos y políticos, sin comprenderse que el cáncer es espiritual (palabra ésta fuera de moda, casi políticamente incorrecta).


Carmen Martínez Ten, miembro del Consejo de Seguridad Nuclear, (suscriben conjuntamente este artículo Carmen Alborch, Elena Arnedo, Paca Sauquillo y 20 firmas más), La Ley de Igualdad, El País.

...la igualdad no sólo es un tema que afecte a las mujeres, ni siquiera una responsabilidad social de todas las personas, hombres y mujeres, que defienden unas normas justas. Es que, además, importan muchísimo en políticas generales como la educación, el empleo o la salud.

...las mujeres no accederán a la igualdad real sólo con políticas para ellas y las políticas generales nunca serán de verdad generales, si no incluyen la dimensión de género en su diseño, su realización y sus objetivos.

...¿alguien tiene alguna duda de que esa violencia de “la maté porque era mía” tiene que empezar a combatirse en la escuela y con una educación diferente y que tiene alguna explicación más allá de que haya mucho trastornado, “sobre todo emigrante”, o de las mujeres se están “saliendo del tiesto”? Otro ejemplo, esta vez sobre la relación entre el trabajo femenino y el cuidado de niños, enfermos o ancianos. Las políticas sociales tienen que tener en cuenta la esperanza de vida, la natalidad, las pensiones… muchísimas cosas. Pero si no tienen en cuenta el trabajo de las mujeres, tanto en lo que se refiere a estos cuidados como al asalariado propiamente dicho, no funcionarán.

A las políticas cuyo objetivo es hacer frente a las tensiones entre la vida familiar y laboral se les sueles llamar políticas de conciliación. Pero hay muchas formas de entender la conciliación. Una de ellas es que las mujeres se concilien consigo mismas, es decir que sigan asumiendo la responsabilidad del cuidado familiar favoreciendo el que, además, tengan un empleo a tiempo parcial o temporal. Las mujeres dedican al trabajo asalariado un tiempo residual. Otro modelo de conciliación entre mujeres es el recurso a mano de obra femenina asalariada por parte de mujeres que lo puedan pagar. En ninguno de los dos casos tienen que alterarse necesariamente los papeles tradicionales dentro de la familia, ni cambiar la forma de trabajo en las empresas. Todo lo más hay que reforzar y favorecer los permisos y las excedencias que utilizan las mujeres para cuidar a la familia y aquí todos tan contentos.

Pero no se trata de eso, aunque siempre, y por supuesto, vaya a haber situaciones intermedias o de transición. Se trata, sobre todo, de que la conciliación sea hacer compatible tener familia y tener trabajo para ambos sexos. O sea que hombres y mujeres se puedan conciliar porque comparten los espacios. Para esto tienen que entrar en el juego, desde luego los hombres, pero además las empresas y el Estado. Este último con servicios como los de atención infantil y para personas mayores.

La Ley de Igualdad se inscribe en el segundo modelo y avanza propuestas en esta dirección: los planes de igualdad en las empresas, o los permisos de paternidad exclusivos para el padre abren la puerta a ese cambio hacia un modelo más igualitario y marcan, junto a las acciones positivas y la transversalidad, un marco normativo coherente.

Las iniciativas que incluye el proyecto de Ley van a requerir recursos para su implantación. Sobre todo en los ministerios con mayor implicación, habrá que dedicar horas de trabajo y mucha convicción a una tarea que no es nada fácil.


Xabier Ezeibarrena, Los límites de la globalización, El Correo Digital.

El mercado determina las inversiones y la producción, pero el mercado, en el contexto de la globalización no satisface en muchas ocasiones las necesidades básicas, sino las necesidades artificialmente creadas por el propio mercado y nuestras formas de consumo insostenibles. El mercado, en gran medida, no tiene otro valor añadido que el lucro dinerario. La gente, las personas, para la globalización económica, acaban careciendo de valor social o humanístico. Al final, las propias necesidades comunes de las personas y sus aspiraciones tampoco tienen demasiado valor para la globalización económica. Mientras se fomenta el libre movimiento de capitales, buena parte de los trabajadores no tienen libertad de circulación y establecimiento, si no es en función de cupos, complicados trámites burocráticos y el riesgo de cuestionar, incluso, su propia dignidad personal en función de la nacionalidad de cada cual y el país de ‘acogida’. No termina de existir una verdadera justicia distributiva ni ética más allá de la capacidad de globalización de cada Estado o empresa.

Posteriormente, a lo largo del siglo XX, el mundo ha sido testigo de la lucha de muchos pueblos por su libertad política. La mayoría de las naciones han obtenido esa ansiada libertad. Pero la explotación económica de muchas de ellas continúa, a veces sin límite alguno, a través de las compañías multinacionales. Desafortunadamente, la clase dirigente de los países en desarrollo negocia acuerdos económicos con las compañías multinacionales desatendiendo criterios reales de interés general o desarrollo sostenible. Una vez más, los nativos, los indígenas y las comunidades locales, entre otros, sufren la peor parte de este fenómeno, mientras la ONU y la UE miran hacia otro lado o se muestran incapaces de abordar estas cuestiones. A pesar de que el concepto y la práctica de la libertad política se aceptaron y promovieron, el control económico y la explotación del capital natural prosiguen a través de la globalización económica, de las políticas de algunos Estados y a través de esa pasividad de la ONU y de la UE que hace pocos días denunciaba Federico Mayor Zaragoza en los Cursos de Verano de Donostia.

Como resultado, de acuerdo con los estudios de la ONU, el 20% de la Humanidad, esto es, Occidente, ostenta el 80% de la riqueza y recursos. Por el contrario, el restante 80% de la humanidad tiene que conformarse con el 20% de la riqueza y los recursos existentes. El 94% de toda la investigación y la tecnología se encuentran en manos de Occidente. Creo que es un contexto delicado sobre el que se asienta, a día de hoy, una cuota parte de nuestro progreso a costa de hipotecar el planeta y el futuro de millones de personas.

Y, con ello, parece cuando menos necesario empezar a considerar que la globalización no está exenta de límites y problemas estructurales que todas las sociedades debemos abordar con determinación y solidaridad colectiva. Si los mecanismos del mercado logran dirigir los destinos de los seres humanos, la economía acabará (si no lo hace ya) dictando sus normas a la sociedad y no al revés. Llegará un momento en que la democracia será irreconocible y los valores que inspiraron las democracias modernas y los derechos fundamentales desaparecerán de nuestros mapas. Serán, quizás, algo superfluo que el mercado devorará sin mayor contemplación. Sin límites, la globalización económica es un gigante imparable que parece dispuesto a imponerse a nuestros sistemas políticos.

Por todo ello, sinceramente, tanto la ONU como la propia UE debieran reconducirse decididamente hacia el logro de la justicia y la paz en el sistema internacional. Es imprescindible que ambas instituciones se sobrepongan a sus debilidades y dejen de ser instrumentos políticos pasivos sometidos, casi siempre, a la lógica de la globalización económica. Con ello, han de contribuir a que el Derecho y, con él, la Justicia se globalicen junto con los derechos fundamentales.

La globalización, de hecho, debe dejar de beneficiar exclusivamente a aquellos que tienen. Aquellos que no tienen deben comenzar siquiera a tomar parte en este complicado proceso. La globalización no puede seguir siendo un proceso puramente mecánico. Debe tomar en consideración las relaciones humanas, así como el mismo fin o el significado de la vida por diferente que éste sea en cada una de nuestras culturas y civilizaciones. De no ser así, Occidente puede acabar muriendo de éxito, mientras buena parte del resto del mundo lanza sus últimos alientos pidiendo auxilio en nuestras puertas.


José Luis González Quirós, El ateísmo, La Gaceta de los Negocios.

…el papa Benedicto XVI subraya la necesidad de ensanchar la razón humana para comprender que tenemos que contar con Dios porque un mundo sin Dios es difícil de comprender y “la exclusión de Dios es un ataque a todas las convicciones más íntimas”.

…el nombre de Dios debe servir para recordarnos que sólo nosotros mismos podemos decidir entre el bien y el mal, que nuestra conciencia personal siempre es insustituible e indelegable.


Jaime Rodríguez-Arana, catedrático de Derecho Administrativo, Sensibilidad social, La Gaceta de los Negocios.

En fin, las prestaciones sociales, las atenciones sanitarias, las políticas educativas, las actuaciones de promoción del empleo, son bienes de carácter básico que un gobierno debe poner entre sus prioridades políticas, de manera que la garantía de esos bienes se convierta en condición para que la sociedad libere energías que permitan su desarrollo y la conquista de nuevos espacios de libertad y de participación ciudadana.

…las prestaciones sociales se justifican en la medida que se incardinan en el bienestar general e integral de la gente, o, si se quiere, en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.

Nos puede servir como ejemplo la acción del Estado en relación con los más desfavorecidos, entre los que contamos a los marginados, los pobres, los parados o los mayores. Las prestaciones públicas nunca pueden tener la condición de dádivas mecánicas. Más bien, el Estado debe propiciar con sus prestaciones el desarrollo, la manifestación, el afloramiento de las energías y las capacidades escondidas en esos amplios sectores sociales.

Desde esta perspectiva, es perfectamente compatible el interés empresarial y la justicia social, ya que las tareas de redistribución social deben tener un carácter dinamizador de los sectores menos favorecidos, no conformador de ellos como en ocasiones se concibe la actividad pública.


Giro en inmigración, editorial de El País.

La política de inmigración española, considerada hasta ahora como una de las más liberales del continente europeo…


Brendan Barber, the general secretary of the Trades Union Congress, Stop blaming migrants - exploitation is the problem, The Guardian.

If eastern Europeans are being paid below the minimum wage, it is hardly their fault; the blame lies with employers breaking the law. If they are living in overcrowded expensive sub-standard accommodation, it is the fault of slum landlords who are profiting from their inability to find a decent home. And if they are bussed over from their homes by the promise of good jobs at good wages and end up in jobs where they do not even enjoy legal minimum standards, it is the fault of our system of labour-market regulation.

The solutions are clear. Some come from that old union watchword, solidarity. The best defence against exploitation, undercutting and divide-and-rule is to refuse to accept lower standards, lower wages and lack of respect for migrant workers. At Luton airport, baggage handlers who found that Poles had been brought in by an employment agency to do the same job at lower wages simply told the employers that they would strike unless everyone was paid the same. It worked immediately.

And we should copy the Irish. Faced with a proportionately far larger influx of migrant workers, the Irish union movement has negotiated a new social partnership with the government and employers called Agenda 2016. It welcomes immigration, but insists on stronger legal protection and tougher enforcement of that protection.

We live in an increasingly globalised world. Our best response is not to yield to little England, but recognise that the best way of avoiding a rush to the bottom is to fully embrace Europe; and that means accepting the free movement of labour as well as capital and goods.


Guillermo Orduna (periodista de RTVE), Insulto a la profesionalidad, carta al director de El País.

…a miles de trabajadores honestos y leales se nos manda a casa como único pago a tantos años de dedicación y profesión. Se nos roba el último tercio de nuestra carrera, sin piedad y sin dar explicaciones.

Los actuales responsables de RTVE han suscrito una reconversión brutal y a destiempo de una empresa con peso en la sociedad española desde hace 50 años. Ineficaz en buena medida, y desproporcionada, pero por el abuso político sin escrúpulos que se ha hecho de ella. Había que abordar la reforma, pero no de esta manera, con una operación quirúrgica de urgencia, hoy por hoy de muy dudosa eficacia. Han logrado aligerar la plantilla, pero en el camino se dejan muchos cadáveres profesionales.


Rocío Quesada Navidad, (Profesora de secundaria y bachillerato), El dinero de los libros, carta al director de El País.

En cuanto al precio, son las autoridades quienes deben regular el mercado de los libros; por otra parte, si en un móvil y unas zapatillas de marca casi todos los padres se gastan cifras desorbitadas, ¿por qué en libros no, cuando la cultura no pasa de moda como la ropa o la tecnología?


Martín Sagrera Capdevila, Tapar la boca de los hambrientos, El País.

Gracias a los modernos medios de difusión, la "tomatina de Buñol" es conocida hoy incluso en muchos países del Sur. ¿Cabe mayor ofensa, mayor bofetada para tantos centenares de millones de hambrientos, cuya sangre parece recordar el río de líquido rojo que corre "hasta los tobillos" por ese pueblo valenciano, en donde se tiran a la calle más de cien mil kilos de alimentos?


El Papa Benedicto XVI ha hablado de la relación entre fe y razón y de cómo llegar a Dios mediante la razón. El Obispo de Roma ha reivindicado el papel central de la razón en la fe cristiana y ha criticado la cultura occidental que sólo reconoce a la razón y "excluye el tema de Dios, haciéndolo aparecer como un problema anterior a la ciencia".

"Dios no se complace con la sangre, actuar contra la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma y no del cuerpo. Quien quiere llevar a alguno a la fe necesita hablar bien y razonar correctamente y no usar la violencia y la amenaza."


Begoña Iñarra, misionera en África.

Mientras la mayor parte del mundo vive en la abundancia, África carece de lo esencial. Esta diferencia entre los que tienen y los que no tienen es inmoral.


Marcelo Barros, monje benedictino.

¿Para que sirve la ciencia y todas sus investigaciones? El mismo dinero que acá cuida de la salud, más allá asesina la vida que salvó. Es la llaga abierta de la ciencia actual, que ataca los fundamentos mismos de la ética de la bioética. Casi toda la ciencia y sus investigaciones son encomendadas y patrocinadas por poderosas multinacionales que seleccionan sobre qué enfermedades hay que investigar y cuáles deben ser ignoradas. Se decide no por las necesidades, sino según las conveniencias e intereses económicos de los patrocinadores. Un amigo que fue presidente de la asociación de hemofílicos en Brasil me decía que aún no se ha descubierto una vacuna eficaz contra el sida porque las empresas ganan más con los medicamentos contra esa enfermedad que lo que ganarían con la vacuna que la evitase.

Si no damos prioridad a una bioética que sirva a la vida y a la justicia para todos, la bioética de campos nuevos y emergentes quedará como una especie de maquillaje de la vida real. ¿Cómo considerar prioritaria una investigación que utiliza células troncales para detener ciertas enfermedades degenerativas en personas ancianas, en un mundo donde todos los días mueren ocho millones de niños de hambre y por carencia de agua potable? No es que, mientras no sea vencida el hambre en el mundo, no se deba promover el progreso de la ciencia. Pero cada uno de esos experimentos debería dedicar una especie de diezmo a resolver los problemas estructurales de la humanidad.


Federico Mayor Zaragoza, catedrático de Bioquímica, ministro de Educación y Ciencia con Adolfo Suárez y ex director general de la UNESCO, afirma que la bioética está sujeta a una estricta declaración universal de derechos humanos con, entre otros, estos principios: respeto a la dignidad humana; igualdad, justicia y equidad; no discriminación; respeto a la diversidad, y compromiso de compartir los beneficios del progreso científico.


El dictador libio Muammar Gadafi dice que la Coca Cola, la Pepsi Cola y la Kiti Cola son africanas. "Sus esencias provienen de nuestros árboles y, por lo tanto, las multinacionales deben compensarnos por ello". También dice que "estamos dispuestos a resolver" el problema de la inmigración "si Europa nos entrega anualmente 10.000 millones de euros".


Ana Pastor, secretaria ejecutiva de Política Social, anunció que las propuestas de su partido sobre la inmigración pasan por más gasto público. "Hay que pagar vivienda, escuela sanidad... no valen migajas, hacen falta recursos. Hay que ser humanos, y para eso hace falta dinero".


Rodrigo Rato, director del Fondo Monetario Internacional.

La expansión monetaria mundial se ha producido sin que haya habido consecuencias inflacionistas importantes.

Los ciudadanos de la región están perdiendo la paciencia porque las tasas de crecimiento no son trasladadas a un mayor bienestar, como consecuencia de insuficientes bases tributarias, malos servicios públicos, falta de infraestructuras sociales y de sistemas financieros sólidos y competitivos.


Sebastián Royo, ¿El final del modelo sueco?, Cinco Días.

...el modelo económico y social de Suecia ha sido durante décadas un referente no sólo en Europa sino en todo el mundo. Este modelo se ha basado en altos impuestos para financiar uno de los Estados de bienestar más desarrollados del mundo, combinado con un alto grado de apertura al exterior y competencia para promover las exportaciones, y una política de rentas para garantizar la moderación salarial y la competitividad. Este modelo ha sido muy exitoso.

...un modelo según el cual los ciudadanos aceptan altos impuestos a cambio de generosos beneficios.


Ignacio Sánchez Cámara, Cómo muere una nación, La Gaceta de los Negocios.

Los hombres no conviven entre sí sin más, sino para hacer algo en común. Cuando esta tarea común se extingue, la nación deja de tener razón de ser y muere. No hay sociedad ni, por lo tanto, nación, sin una concordia básica entre los grupos que la forman. Cuando se divide radicalmente la nación, por ejemplo, entre ricos y pobres, deja de haber sociedad para encontrarnos ante una disociación.


Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, lamentó la sordera del hombre moderno, incapaz de oír la voz divina. "Lo que se dice de Dios nos parece precientífico, inadecuado para nuestro tiempo". Ratzinger criticó el cinismo "que considera un ejercicio de libertad la burla de lo sagrado".

A su juicio, la fe en Jesús es necesaria, "para que sea posible el progreso en cuestiones sociales y pueda comenzar la reconciliación", y hasta "para combatir de una forma realista el sida, yendo a sus causas más profundas"; "los temas sociales y el Evangelio son inseparables".

El Pontífice subrayó que africanos y asiáticos admiradores de los progresos de Occidente "no ven una amenaza real a su identidad en la fe cristiana, sino en el desprecio a Dios, en el cinismo que considera un ejercicio de libertad la burla de lo sagrado y se agarra a la utilidad como criterio moral superior en la investigación científica". "La tolerancia que necesitamos urgentemente incluye el temor de Dios, el respeto por lo que otros consideran sagrado".


Francisco de Paula Martínez Tolosa, Libertad de expresión, carta al director de El País.

En Madrid se ha impedido, se han puesto trabas, a una función de teatro. No me importa quién ni sobre qué era la función. No me importa porque no puedo ir, porque no entra en mis planes a corto plazo ir al teatro. Me importa, y mucho, que se hayan puesto trabas; me importa porque soy ciudadano de este país, de esta nación, de este pedazo de tierra donde todavía quiero vivir, y como lo quiero hacer, deseo hacerlo lo mejor posible, lo más feliz y libre que sea posible.

Con gente que prohíbe o pone trabas a un señor libre -que no ha sido condenado ni acusado, ni juzgado y que goza de ser un ciudadano libre con plenos derechos- a no actuar, no se puede vivir bien, no se puede ser libre. No voy al teatro, pero vivo aquí. Me importa mi derecho, y quiero que nadie me lo quite, que nadie juzgue por mí. Si alguien cree que el actor, director o quienquiera que sea, ha actuado fuera de la ley, que lo acuse formalmente, como corresponde a un Estado de derecho; si no, dejadme que elija si quiero ir o no al teatro, al que yo quiera.

Estado de derecho es impedir, por los medios legales, que alguien nos controle, que algo nos prive de nuestra libre elección. Jamás una decisión personal, partidista, o no emanada del pueblo, pueden desplazarnos de nuestros derechos si queremos seguir siendo un Estado de derecho... y yo lo deseo.


Juan Goytisolo, escritor, Alianza de valores, El País.

Únicamente los valores conquistados con tesón en los últimos siglos, plasmados en la Carta Fundacional de Naciones Unidas, pueden dar fin a las desigualdades brutales del mundo, a los choques de civilizaciones no necesariamente opuestas y al terrorismo ciego que se ensaña en las poblaciones inocentes, provenga de donde provenga.

La Alianza de Civilizaciones propuesta por el jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2004 merece ser defendida por quienes oponemos la fuerza de la razón a la razón de la fuerza.


Manuel Rivas, Problema Nº 1, El País.

…para los españoles, y según coinciden los estudios demoscópicos, la inmigración sería en la actualidad mayor problema que el llamado terrorismo doméstico, con más de 50 mujeres asesinadas en 2006 y miles de denuncias por malos tratos, o que la violencia catastral, con un proceso de deterioro del medio ambiente y de degradación urbanística que amenaza el propio territorio en que vivimos.


Ramón Tamales, Catedrático de Estructura Económica (UAM), El cambio climático y Kyoto, Algunas referencias al caso español, Estrella Digital.

…el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IGPCC por sus siglas más difundidas en inglés) dio la señal de alerta de algo que ya se intuía desde tiempo atrás: las cuatro glaciaciones que se sucedieron en los últimos 400.000 años permitieron otros tantos periodos interglaciares, en los cuales floreció la vida; pero ahora, en la cuarta de esas interglaciaciones, la especie humana lo ha alterado todo con el calentamiento global.

El Protocolo de Kioto, ya lo hemos planteado inicialmente, tiene como objetivo frenar el calentamiento global, que se origina por el efecto invernadero, para así detener sus negativas consecuencias; entre ellas, la más importante, la fusión de los hielos de los glaciares y de los dos polos, que está impulsando la subida del nivel de los océanos y mares; un fenómeno que a medio y largo plazo tendría las más dramáticas consecuencias sobre amplias zonas costeras, según las hipótesis más o menos pesimistas. E incluso se ha llegado a afirmar (John Elkington dixit) que toda la Europea Occidental podría entrar en un fuerte proceso de enfriamiento; desde el punto y hora en que el agua dulce de los hielos fundidos del hemisferio Norte disminuiría la salinidad de los mares, alterándose por ello el curso de las actuales corrientes marinas. Entre ellas, la del golfo de México, que es como el gran calefactor que suaviza el clima desde Portugal a la costa de Noruega.

Sobre el calentamiento global, las evidencias son cada vez más concluyentes: la aludida fusión de hielos, alteraciones en los escenarios de flora y fauna, veranos prolongados con temperaturas récord, disminución de precipitaciones en zonas muy extensas, mayor intensidad de fenómenos como huracanes y tifones, etc. Estando claro, asimismo, que si se quiere parar o al menos frenar el proceso no cabe otra cosa que reducir las EGI. Si bien podría suceder, como sostienen algunos, los más pesimistas, que las tendencias ya sean irreversibles y el Protocolo no sirva para alcanzar tan ambiciosos propósitos. Pero en cualquier caso, con las medidas que incluye se contribuirá a una mejor salud mundial, y a la mayor calidad de vida de la ciudadanía de muchos países por la creciente eficiencia energética que podrá inducir. Especialmente en las zonas urbanas en naciones emergentes como China e India, donde la situación es ya de todo punto insostenible; por lo cual a partir del 2012 tendrán que aceptar el control de emisiones que en Kioto-2005 no se fijaron por considerarlas naciones industrialmente en emergencia.


David Selbourne, the author of ‘The Losing Battle with Islam’, Can the West defeat the Islamist threat? Here are ten reasons why not, The Times.

...the moral poverty of the West’s, and especially America’s, own value system. Doctrines of market freedom, free choice and competition — or “freedom ’n’ liberty” — are no match for the ethics of Islam and Sharia, like them or not.


Leire Pajín, secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Nombres propios de nuestra solidaridad, El País.

Los y las cooperantes son un colectivo con alto grado de responsabilidad y compromiso y queríamos responder a sus inquietudes, por eso hicimos realidad la voluntad política de adoptar por consenso un Estatuto de los Cooperantes que otorgara la cobertura jurídica imprescindible para quienes se dedican, como vocación y con sus mejores armas profesionales, a la cooperación al desarrollo y acción humanitaria.

Por ello al aprobar esta norma, el Gobierno declaró el 8 de septiembre Día del Cooperante. Una fecha compartida con la aprobación, en 2000, de la Declaración y los Objetivos del Milenio, aliento e impulso de nuestra cooperación y hoja de ruta de la comunidad internacional.

Ellos y ellas son quienes representan el sentir ético de la solidaridad de la ciudadanía en los países empobrecidos, nuestros cooperantes, por eso hemos puesto nuestra voluntad y entusiasmo todos los que trabajamos en cooperación, Gobierno, Ayuntamientos, comunidades autónomas, ONG y misioneros, para que este primer Día del Cooperante llegue a la opinión pública. Hemos realizado un esfuerzo conjunto, contra el tiempo -como muchas veces se trabaja en cooperación internacional- y sin dudar un momento, cada quien desde su lugar, hemos trabajado codo a codo, también en el terreno, con las Embajadas, Oficinas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y las ONGD, para realizar actividades que sirvan para compartir ese esfuerzo continuado y corresponsable en la lucha por la justicia y los derechos humanos, contra la pobreza y por la sostenibilidad del planeta.

Con un lema Su trabajo hace que tu solidaridad llegue a buen fin, los medios de comunicación se han implicado ejemplar y solidariamente en esta campaña. Dicho lema refleja varios mensajes que quiero resaltar:

Las personas que trabajan como cooperantes canalizan las aportaciones de la sociedad española (vía impuestos o donaciones voluntarias), haciendo así visible la obligación de un Estado que debe responder a la contribución de un mundo más justo. Y aunque estas aportaciones van incrementándose, nuestra ciudadanía quiere saber cómo y dónde se distribuye y en qué se utiliza. Es responsabilidad de los gobernantes que la ayuda sea eficaz, que ese apoyo solidario sirva para cambiar las todavía alarmantes condiciones de pobreza. Y nuestros cooperantes son el referente de la ayuda. Nuestros valedores.

Por ello, lo primero que debía hacer el Gobierno para con sus cooperantes era resolver una deuda histórica y moral derivada de la aprobación en 1998 de la Ley de Cooperación Internacional. Es evidente el importante avance que supone disponer de un instrumento jurídico que reconoce el carácter de su actividad y servicio prestado a través de ONG, órdenes religiosas o instituciones públicas, y que aborda sus especificidades laborales, sus condiciones distintas, pero en equivalencia al resto de los trabajadores españoles. El horizonte del sendero iniciado implica ahora, tras su reconocimiento legal, el de dignificar su trabajo. No escatimaremos esfuerzos en impulsar las cuestiones pendientes de desarrollo reglamentario, pero también es responsabilidad de las organizaciones e instituciones que tienen a su cargo cooperantes, su puesta en marcha y efectiva aplicación.

Tampoco regateamos esfuerzos, desde el primer día, en solucionar la precariedad laboral que desde hace bastantes años soportan parte de los trabajadores de la AECI en el exterior.

Hemos vivido en los últimos 30 años un desarrollo de magnitudes históricas que han convertido a España en donante y corresponsable activo de la solidaridad internacional. Todos recordamos a los primeros misioneros y misioneras que abrieron camino, que siguen allí y que son ejemplo de compromiso diario. A aquellos primeros expertos que, desde el Ministerio de Trabajo, se desplazaron, en los albores de los 80, a poner en marcha los primeros mimbres de nuestra cooperación. Hoy contamos cada vez más con mejores profesionales cooperantes de ONGD, con personal altamente motivado y cualificado que trabaja para las Administraciones Públicas y que hacen posible que, lejos de cualquier coyuntura, nuestra solidaridad sea cada vez más extendida y reconocida.

Con chalecos y camisetas de ONGD españolas, jóvenes y no tan jóvenes, miran directamente a los ojos de la desigualdad y falta de oportunidades, con distintivos de la AECI, de los servicios de salud de las comunidades autónomas, Ayuntamientos, de servicios de Protección Civil. Muchas personas representando a la ciudadanía española están salvando vidas. Su trabajo muchas veces es invisible. Trabajan en los ángulos muertos del mundo, en las esquinas ensombrecidas de los medios de comunicación y en zonas que nadie imagina. En las mejores ocasiones, dedican su vida. En las peores, la pierden.

Sirva este día y estas líneas como recuerdo a quienes entregaron su vida por esta causa. Y sirva como oportunidad para que la sociedad recíprocamente les vuelva a encontrar, les haga el gesto de que se sientan otra vez en casa.

Que los futuros avances de la cooperación sean fruto del esfuerzo concertado de todos, convirtiéndose así en homenaje permanente a las terminales sensibles de la cooperación: nuestros cooperantes, ellas y ellos, que consiguen que nuestra solidaridad llegue y sea posible. Feliz día.


José Manuel Comajuncosa, La necesidad de una decidida política industrial, Cinco Días.

...desde el mismo FMI se insiste en la necesidad de que el Gobierno tome un papel activo. Debe mejorar la provisión de bienes públicos, sobre todo infraestructuras y educación.

Es evidente que la educación debe repartirse de forma equitativa entre la población, pero la inversión en infraestructuras debe concentrarse en las zonas con mayor producción industrial, algo que, hasta ahora, no se ha realizado ni de lejos, y que probablemente sea uno de los pecados originales (suponiendo que pueda haber más de uno) que han comportado la exclusión del paraíso en que se encontrarían los países más productivos. También insiste el FMI en la importancia de promover actividades con externalidades positivas sobre la economía, I+D o empresas star-up. Hablando claro y castellano: España necesita una política industrial. No una a la antigua, sino una que tenga en cuenta la necesidad de desregulación, de liberalización, de promoción de la competencia, pero una política industrial al fin y al cabo.


Rupert Sheldrake, director of the Perrott-Warrick project for research on unexplained human abilities, Cambridge, Gosh, I was just thinking about you, The Times.

Have you ever thought about someone for no apparent reason, and then that person rang on the telephone? Have you felt you were being watched, and turned round to find someone staring at you?

Recent surveys show that a majority of the population in Britain have had these experiences. If they are more than coincidences or illusions, they suggest that minds are more extensive than brains.

There is a growing body of evidence that telepathy and the sense of being stared at are real, with an active discussion of these topics in scientific journals...

Telepathy may also have deep biological roots, acting as a means of communication at a distance between members of animal groups. It is still expressed in domesticated animals, many of which seem to be able to detect the feelings and intentions of their owners beyond the range of the usual senses. For example, many dogs seem to know when their owners are coming home, and go to wait at a door. In some cases they do this when the person is still miles away, long before the animal could have heard familiar footsteps or car sounds. In a series of videotaped tests, I found that dogs still went and waited at the door when the owners returned at times randomly selected by the experimenter, when no one at home knew when they were coming, and when they travelled in unfamiliar vehicles such as taxis.

Many mothers still seem to feel when their children need them, even if they are miles away. Children whose absent mothers responded to their distress telepathically and returned to them would be more likely to survive than children with unresponsive mothers; so telepathic traits may have been favoured by natural selection.

The commonest kind of apparent telepathy in the modern world takes place in connection with telephone calls. About 80 per cent of the population claim to have had experiences in which they think of someone for no apparent reason, then that person calls; or they know who is calling when the phone rings, before picking it up. Many people have had similar experiences with e-mails.

Is this just coincidence? An illusion of telepathy could be created if people remembered when someone called or e-mailed soon after they thought about that person, but forgot all the times that they thought about someone who did not contact them. An illusion of telepathy could also arise if someone had an unconscious expectation that someone they knew would call or e-mail, based on an implicit knowledge of that person’s behaviour. Until recently, there were no scientific investigations of telephone telepathy to test these possibilities.

Over the past few years, with the help of my research associate, Pam Smart, I have investigated telephone telepathy experimentally in hundreds of controlled trials. Volunteers were asked to give us the names and telephone numbers of four people they knew well. During the test session, the subject was videotaped continuously sitting by a landline telephone. We selected one of the callers at random by the throw of a die. We then asked that person to call the subject. When the telephone rang, the participant guessed who was calling before lifting the receiver. The guess was either right or wrong.

By chance, participants would have been right about one time in four. In fact, 45 per cent of the guesses were correct. This research has been replicated at the University of Amsterdam, again with positive results.

Tests in which some of the callers were near the Antipodes, in Australia and New Zealand, showed that the effect did not seem to fall off with distance. Emotional closeness, rather than physical proximity, seemed to be the most important factor.

However, some scientists are so strongly committed to a belief that the mind is confined to the head that they dismiss all such evidence as illusory. For example in yesterday’s Times, Professor Peter Atkins, a chemist, described telepathy as a “charlatan’s fantasy”. But no one understands very much about the nature of our minds. The very existence of consciousness is unexplained. The conventional idea that mental activity is nothing but brain activity is only an assumption, not a proven fact.

Instead, I suggest that our minds may extend far beyond our brains, stretching out through fields that link us to our environment and to each other. Fields are more extensive than material objects: magnetic fields extend around magnets, and electromagnetic fields around mobile phones. Likewise, mental fields are rooted in brains but extend beyond them. The directions depend on our attention and intention.

Mental fields could help to explain telepathy, the sense of being stared at and other widespread but unexplained abilities. Of course this hypothesis is controversial. But science progresses not through dogma and polemic, but by exploring new possibilities and by paying attention to the evidence.


Camilla Cavendish, Eco-fatalism is for wimps, The Times.

Fatalists say we can only adapt, because global warming is too costly to curb. But you can’t “adapt” to a rise in sea level that could wipe out a third of Bangladesh in 30 years. Historically, species have adapted to climate changes by moving to more habitable regions. But on a crowded planet there is nowhere left to go.

Climate change is a threat to national security. Two years ago, a study for the Pentagon concluded that America’s security could be jeopardised in as little as 20 years’ time because of instability caused by dwindling global food, water and energy supplies. Its authors are highly respected scenario planners who deal in uncertainty — and in human behaviour. For while academics and the Intergovernmental Panel on Climate Change debate the most critical developments that may occur in around 2050, human beings will react earlier. East Africa has seen a marked decline in annual rainfall for the past decade. India and China are already seeing heavier monsoon rains and longer drought periods. Punjab, once India’s breadbasket, is now half desert. China’s northern plains, which produce around two thirds of its grain, are shrinking. The water table is under threat. China has only 8 per cent of the world’s fresh water to meet the needs of 22 per cent of the world’s people.

If we are not careful, in the next 20 years aid budgets could be eaten up in helping countries to deal with the impact of climate change and with new sources of political instability. China needs to keep its enormous population placated with economic growth. Limit that growth and you have civil unrest. Continue that growth through fossil fuels, and you have head-to-head conflict looming with the US over oil supplies.

The science keeps moving on: and each new projection seems to put the tipping point nearer. That is the case with the ice sheets in Greenland and Siberia. We know that they are trapping a store of methane that is greater than all historical emissions of greenhouse gases put together.

Despite all the bleating, we already have all the technologies we need to combat climate change: wind power, solar power, tidal power, carbon sequestration, nuclear power, microgeneration and energy efficiency (which alone could reduce rich world emissions by between 40 and 80 per cent, depending on whom you believe).

Yet the fatalists wildly overstate the costs of taking action.

So why are we so feeble in the face of all this evidence? Perhaps because global warming is not the kind of clear and present danger that human brains are wired to react to. It is difficult to mobilise people against something that is happening gradually. It is also difficult to mobilise people against an enemy that is invisible. In war we mobilise our resources against a visible enemy. With climate change, the villains and victims are the same people.

Fortunately, institutional wheels are beginning to turn. Sir Nicholas Stern, who is heading the Treasury’s review into the economics of climate change, is of the view that early intervention is preferable to a clean-up that could turn out to be too late. Countries and companies have started to trade carbon emissions, and are beginning to transfer cleaner technologies to China. Carbon taxes are being openly discussed in the corridors of power. A new charity, Global Cool, will soon be launched by people in the film and marketing industries who specialise in influencing consumer behaviour. A good thing, given that of all the barriers we face, the greatest is probably psychological. Let us not be dismissed by future generations as the people who had a chance but couldn’t face it.


Zac Goldsmith, deputy chair of the Conservative party’s quality of life policy group, Climate change brings us an uncomplicated choice, The Guardian.

The Archbishop of Canterbury recently described the economy as “a wholly-owned subsidiary of the environment”. Calling for an immediate response to climate change, he said “the Earth itself is what ultimately controls economic activity because it is the source of the materials upon which economic activity works”. His view, echoed by the likes of Nobel economics laureates Amartya Sen and Joseph Stiglitz among a great many others, is that we need a new type of market economics - an approach that actually takes the planet into account.

George Osborne, the shadow chancellor, speaking in Japan today, will describe environmental pollution as a market failure. “It is a classic case of what economists call an externality. Because the pollution is external to the market, polluting can make life easier, while the true cost is paid not by the polluter, but by everyone else.” Given what we can expect if even the most conservative climate change predictions are accurate, failure to correct this market failure is not an option.

Christian Aid, for instance, recently warned that 184 million people in Africa alone could die as a result of water and food shortages caused by climate change before the end of the century. The International Red Cross has said that it does not expect international aid to be able to keep up with the impact of climate change. And according to the world’s biggest insurer, Munich Re, economic losses linked to climate change have increased by a factor of eight since the 1960s. The UN environment programme’s insurers believe worldwide annual losses will exceed $300bn in 50 years time.

Clearly it is impossible to make a definitive prediction on the future impacts of climate change, but we have only to take into account the horrific effects of Hurricane Katrina, both in human and financial terms, to glimpse the potential climate change has for wreaking havoc on our infrastructures.

The argument in favour of taking strong action to counter climate change is overwhelming, which is why the Conservative party’s Quality of Life Policy Group has taken as its starting point an assumption that climate change is real enough to justify the precautionary principle. And, contrary to the government’s negative approach, the Conservative party recognises that, while climate change presents an unprecedented risk, it also presents real long-term economic opportunities.

We cannot, for instance, radically reduce greenhouse gas emissions without major investment in new, clean technology - there are opportunities to be found in the need for change. For those at the forefront of delivering a low-carbon economy, these opportunities will come from developing high-value jobs, greater energy efficiency, and secure, affordable energy supplies.

The UK has the opportunity to become a leader in new renewable energy technologies, with London becoming a major financial centre at the heart of trading carbon and raising capital for the “new investment frontier”. In doing so we will enhance our competitive advantage, not reduce it.

Indeed, where companies have already begun to invest in low carbon technologies and energy efficiency, they are being rewarded financially. Dupont, for instance, has reduced its emissions by 72% since 1990, saving more than $3bn in the process. GE has promised to double its investment in environmental technologies to $1.5bn by 2010. Goldman Sachs, Wall Street’s best-known investment bank, is currently ploughing more than $1bn into clean technologies.

These initiatives are happening both as a result of consumer pressure and because they make financial sense. But it is the role now of government to provide a more stable, long-term policy framework in order to help unleash the wave of innovation that is needed.

Recently, the Corporate Leaders Group on Climate Change wrote to the government calling for more support for this transition to a low-carbon economy. It is these long-term policies that the quality of life policy group is helping the Conservative party to develop. We must establish how to build consensus in society on high-impact actions to reduce greenhouse gas emissions, and seek ways to revitalise the international political process around global solutions to climate change. Britain can be used as proof that you can reduce carbon emissions without losing economic advantage or sacrificing quality of life.

We need to look again at the range of current incentives and what messages they send to business and consumers. Without a doubt, a more honest application of the principle that the polluter pays is needed, along with long-term innovative and sustainable market mechanisms such as emissions trading schemes, eco-labelling programmes, renewable energy targets, cleaner public transport, improved building regulations and so on.

Climate change presents us with an uncomplicated choice. If we are wrong about the dangers, these initiatives come with no downside. But if we are right and we fail to act, the consequences don’t bear thinking about.


Antonio Robles, Caridad, solidaridad, justicia, Libertad Digital.

La distribución de la riqueza, el equilibrio entre desiguales a lo largo de la historia se ha pretendido subsanar de múltiples maneras y se le ha denominado de variadas formas. Las más comunes serían la caridad, la solidaridad y la justicia. Las tres vienen de contextos distintos y amparan su legitimidad en fundamentos muy diferentes.

La caridad viene del mundo cristiano, también del musulmán. Es limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados. Nace de la compasión que sentimos por los que sufren y están necesitados de lo más imprescindible sin que adivinemos capacidad u oportunidad para salir por sí mismos de su pobreza.

No hay en la caridad elaboración jurídica ni derecho positivo, sólo sentimientos morales y ninguna obligación legal. El que la recibe espera de la buena voluntad de la propiedad algunas migajas. Y el que la da no tiene más deber que su mala conciencia o la vanidad de sentir agradecimiento. Aunque puede paliar muchos sufrimientos, la caridad suele dar sólo lo que le sobra.

La solidaridad, es por el contrario, ofrecer, dar a los demás lo que a pesar de sernos útil y sin sobrarnos, preferimos compartir con los demás por humanidad. Aquí hay una mayor implicación moral, pero en uno y otro caso, siempre hay un propietario que determina desde sí la acción. En uno y otro caso, el beneficiado depende completamente de la arbitrariedad del benefactor. Si éste no decide ser generoso, nadie le podrá pedir cuentas por ello en la tierra. Si acaso en el cielo, pero para entonces todos calvos.

Sólo el concepto de "justicia" nace y tiene justificación en el derecho positivo, se rige por la razón y busca la equidad a costa incluso de la voluntad y propiedad de quien tiene poder para ejercerlas.

En una sociedad democrática de derecho las relaciones políticas y económicas deberían estar basadas por principio en el concepto de "justicia", nunca en el de "solidaridad" y mucho menos en el de "caridad". Estos dos últimos se deben reservar para la esfera de lo privado, como jugar al golf o dedicar el tiempo libre al cuidado de las mariposas. Mientras tanto, la atención en el hospital, la educación de nuestros niños, la igualdad de oportunidades y la distribución de la riqueza habrían de estar regidas por el concepto de "justicia". Y éste habrá de estar determinado por relaciones democráticas y plasmadas en leyes positivas.

Alguien debería explicar en este país por qué se pagan impuestos, quienes tienen la obligación permanente de hacerlo en mayor medida y para qué sirven. Y mientras llega el mago que haga comprender lo obvio, reduzcamos la palabra solidaridad a la esfera privada y exijamos justicia distributiva entre territorios y ciudadanos.

La distribución de la riqueza entre los españoles no ha de tener un final; si acaso, tal distribución habría de extenderse a todas las regiones de la tierra. Una manera sencilla de acabar con los cayucos de todos los mares.


Soledad Arnau, La vida es mucho más que quedarse quieta, carta al director de El País.

En septiembre se aprobará la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, al parecer, con un cierto consenso social de esta iniciativa gubernamental. Sin embargo, la insatisfacción, el malestar y una gran decepción impregnará las vidas de muchas mujeres y hombres con una gran diversidad funcional de este país ante la respuesta insuficiente, discriminatoria e injusta que supone la aprobación de dicha ley.

La vida de muchas mujeres y hombres con diversidad funcional que, como yo, necesitamos apoyos humanos para llevar una vida activa, va a ver truncada sus expectativas de libertad, igualdad, participación social, de ausencia de discriminación. También se verán mermadas las ansias de protección contra la violencia de género en el caso de las mujeres con diversidad funcional, de ciudadanía en igualdad de condiciones que el resto de personas sin diversidad funcional, cuando la ley no deja explícito en ningún lugar la necesidad de creación de la figura profesional del o de la asistente personal.

El artículo 19 no deja constancia de que también tengo derecho al ocio y al tiempo libre. La vida es mucho más que quedarse quieta: tenemos el pleno derecho de vivir la vida con dignidad y en plenitud. Como mujer con una gran diversidad funcional también tengo el pleno derecho a vivir una vida con ocio, tiempo libre y actividades culturales, una vida sin violencia de género.

Todo ello se reza en distintas normativas, desde nuestra Constitución española, sin embargo, dicha futura Ley de la Dependencia va a suponer un retroceso claro y rotundo; una derrota, en definitiva, para la obtención de la igualdad y de una ausencia de violencia de todo tipo. La vida es mucho más que quedarse quieta: las mujeres y hombres con / sin diversidad funcional tenemos la obligación moral de aportar dignidad en nuestros actos y en nuestras leyes. ¡El artículo 19 debe ser rectificado!


Frederico Gómez Pardo, ¿Se despilfarra el agua en la agricultura?, carta al director de El País.

...algunas organizaciones ecologistas dicen que no es admisible que en situaciones de sequía continúen dedicándose grandes cantidades de agua para la agricultura. Por lo visto, ignoran que entre el 80% y el 90% del agua de riego que absorben los cultivos es devuelta a la atmósfera totalmente purificada, mediante la transpiración de las hojas. Y la parte que se queda se utiliza mediante la fotosíntesis para la producción de biomasa, para lo cual absorben el dióxido de carbono de la atmósfera y liberan la misma cantidad ingente de oxígeno.


Unos 4.000 niños mueren al día a causa de la diarrea provocada por beber agua en mal estado y 1.400 mujeres pierden la vida cada día durante el embarazo o el parto por falta de asistencia médica adecuada, según los datos recogidos en el informe De interés público de la ONG Oxfam Internacional y WaterAid. En el estudio se destaca además que sólo los Estados tienen la capacidad de garantizar el acceso a estos servicios en la escala necesaria como para transformar la vida de millones de personas que viven en la miseria. Sin estos servicios sociales básicos, los países en desarrollo no serán capaces de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), acordados por los líderes mundiales en la ONU en el año 2000, según ha recordado la ONG.

"Los países en desarrollo estarán dando un paso adelante en la lucha contra la pobreza si sus gobiernos asumen la responsabilidad de proporcionar a la población unos servicios esenciales de calidad. Para conseguir esto, necesitan una ayuda coordinada y predecible. Lo que en general reciben es una ayuda insuficiente, cargada de condiciones y muy dispersa, lo cual genera costes a menudo inabarcables para gobiernos con recursos escasos", ha asegurado la responsable de financiación al desarrollo de Intermón Oxfam, Isabel Kreisler.

El informe destaca que una elevada renta per cápita no garantiza el disfrute de los servicios básicos por parte de sus ciudadanos. Además, tiene que existir la voluntad política y un esfuerzo económico de sus gobernantes.

Los países ricos e instituciones como el Banco Mundial y el FMI son criticados por sabotear la capacidad de los gobiernos para suministrar los servicios esenciales al imponer a los países en vías de desarrollo recortes a sus gastos sociales e impulsar proyectos privados para la provisión de agua y salud. El informe reconoce que, si bien el sector privado y los actores sociales tienen un papel que jugar, estos carecen de la capacidad de ofrecer estos servicios en la escala necesaria como para cubrir las necesidades de todos los ciudadanos, incluidas las mujeres y niñas, las minorías y los más pobres.

"La privatización de servicios esenciales puede generar grandes desigualdades y elevados costes y, a menudo, los más pobres quedan excluidos porque no pueden pagarlos", ha indicado Kreisler.


La teoría económica de Gaddafi sostiene que todo el mundo debe recibir los frutos de su trabajo. En una economía capitalista, dice, los trabajadores no reciben más que una parte de la riqueza que crean, y el empresario se apropia del resto. La libertad sólo puede construirse si existe autonomía económica individual. Las necesidades materiales de la vida -ropa, alimentos, una vivienda y medios de transporte- deben estar en manos de cada familia. Por eso, en Libia, al menos hasta hace poco, no estaba autorizado que nadie alquilase una casa.


Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Secretario General del PSOE de Extremadura y secretario ejecutivo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Censurado por Pedro José Ramírez, ABC.

Fui un ingenuo. Creí en el talante democrático de Pedro José Ramírez y en su defensa de la libertad de expresión y, por eso, le envié este escrito para que lo publicara en su periódico. El director de «El Mundo» ha rechazado el escrito con el argumento de que ni sé leer ni sé escribir. En el supuesto de que fuera cierto, hasta los que no saben ni leer ni escribir tienen derecho a la libertad de expresión, que es la que me ha negado el señor Ramírez al prohibir la publicación de este escrito en su periódico. Es la primera vez en la democracia española que alguien me censura un escrito, y ha tenido que ser el que se proclama campeón de la libertad de expresión el que haya cometido ese atentado.

Esa es la razón por la que he acudido al diario ABC para que me ampare en mi libertad de refutar con un escrito los argumentos de quien no admite ni réplica ni contraste de opiniones. Agradezco al director de ABC que, una vez más, me permita utilizar mi libertad en las páginas de su periódico.

Sé que Rafael Vera y Alfredo Pérez Rubalcaba no van a contestar a la bazofia que el domingo 27 de agosto publicó en Carta del director, bajo el título «Del Gal al 11-M», el