Inteligencia y Libertad

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Francisco Capella

 

ERRORES

Aprende a pensar

Errores

Octubre 2006

 

Tony Blair parece querer hacer de la lucha contra el cambio climático su caballo de batalla político para sus últimos meses al frente del Gobierno británico. Tras el fichaje como asesor al ex vicepresidente norteamericano y activista ecologista Al Gore, Blair ha echado mano del diario sensacionalista The Sun para amplificar un informe que se conocerá hoy y que advierte de que descuidar la lucha contra esta amenaza podría provocar una recesión económica similar a la de los años 30. El líder laborista dijo que la perspectiva sobre la que alerta el informe es "aterradora" y agregó que los datos científicos sobre la contribución de las emisiones de CO2 al calentamiento no dejan lugar a dudas. El autor del informe, Nicholas Stern, asegura que la inacción total costará a la economía global entre el 5% y el 20% de su crecimiento en los próximos años. Por el contrario, tomar medidas urgentes para atajar el problema tendría para el PIB mundial un costo de sólo un 1 por ciento. Stern ha recibido el encargo de presionar a políticos y empresarios estadounidenses para que tomen medidas contra el cambio climático. Además, el ministro británico de Medio Ambiente, David Miliband, ha desvelado que el Gobierno se plantea crear un impuesto que ayude a recortar las emisiones contaminantes a la atmósfera. Las consecuencias de no tomar medidas contra el cambio climático no son meramente económicas. Según el informe, hasta 100 millones de personas se convertirán en refugiados por culpa de inundaciones o por la subida del nivel del mar. El deshielo de los glaciares provocará que a una de cada seis personas en el mundo les falte agua. Además, hasta un 40% de las especies naturales podría extinguirse.

Londres confía aún en que Estados Unidos, principal emisor del llamado gas de efecto invernadero, se convenza de la racionalidad económica de esa lucha y colabore con el resto del mundo en la lucha contra el calentamiento del planeta. Londres insiste en que es preciso acelerar las negociaciones internacionales sobre un documento que sustituya al protocolo de Kioto para la reducción del efecto invernadero, negociaciones que comenzarán el próximo mes en Nairobi bajo los auspicios de la ONU.

El Gobierno británico estudia introducir una serie de "impuestos verdes" sobre el uso de vehículos o líneas aéreas para combatir el cambio climático, confirmó hoy el ministro de Medio Ambiente, David Miliband. Miliband reconoció que hay que tomar "medidas urgentes" para reducir los efectos del calentamiento del planeta después de que un periódico británico publicara hoy una carta suya al ministro de Economía, Gordon Brown, en la que le pedía que considerara esa iniciativa fiscal en su próximo presupuesto. Según el documento filtrado a la prensa, el ministerio de Medio Ambiente propone introducir un impuesto sobre la propiedad y uso de automóviles, sobre el grado de polución y uso de carreteras y por la posesión de electrodomésticos de consumo energético poco eficiente.


El Ministerio de Medio Ambiente propondrá que se establezcan diferentes tramos en la tarifa del agua y que se grave el consumo cuando sea superior a 60 litros por persona y día, con el fin de incentivar la utilización eficiente de este recurso.


Eduardo Pedreño, Acabar con Internet, Libertad Digital.

La destrucción de la neutralidad cambia hasta tal punto las reglas del juego de la Red que acaba de facto con la Internet que fundaron Vinton Cerf y los pioneros de la Red (o Tim Berners-Lee con la web), y la convierte en un espacio ultrarregulado por un puñado de empresas oligopolísticas que, ante la perspectiva de un negocio que se comoditiza, buscan vías de recaudación alternativas. Esas vías rompen la filosofía con la que se construyó la Red y se acercan más a lo que AOL creó en los noventa: una red controlada y cada vez menos universal.

Ante estas pretensiones, la confrontación está servida. Las grandes empresas de Internet (Google , EBay...) y los usuarios se oponen por completo (su web, salvad internet, lo dice todo), mientras las telecos apelan al liberalismo (no toquéis Internet) para pedir que el gobierno no regule la neutralidad de Internet. Ambas posturas tienen argumentos de peso, pero hay una diferencia fundamental que invalida el argumento liberal: la neutralidad de Internet es el modelo sobre el que se construyó la Red y eliminarla es una amenaza para la propia libertad, al poner en manos de empresas el control de los movimientos de terceras empresas o usuarios. La perversión de la causa no se puede enmascarar bajo argumentos liberales: las telecos americanas pretenden tener en sus manos la posibilidad de acabar con Internet, sin más. No permitírselo puede estar en manos del gobierno o de los usuarios, pero a estas alturas cualquier medida para impedirlo parece una medida inteligente.


Norman Birnbaum, profesor emérito en la Facultad de Derecho de Georgetown, ¿Más allá de Irak?, El País.

Estados Unidos es una democracia muy imperfecta. La mitad de su ciudadanía no puede o no quiere votar en las elecciones presidenciales y menos de la mitad va a votar en las inminentes elecciones al Congreso. Los procesos de formación de opinión se han visto sustituidos, en gran medida, por la manipulación. La ciudadanía soberana de la filosofía liberal está más presente en los textos académicos que en la práctica política, sobre todo por lo que respecta a la política exterior y militar. En ese terreno lo que vemos es una usurpación presidencial del poder, una belicosidad popular y un chovinismo que anulan el debate, la creación deliberada de una atmósfera de miedo y una conciencia nacional tranquila y segura de estar cumpliendo la voluntad de Dios. Los intelectuales suministran figuras dispuestas a justificar y funcionarios dispuestos a administrar un imperio aparentemente democrático pero que, en realidad, se basa en el plebiscito. Los dirigentes empresariales y financieros del país son quienes tienen el dinero y, por consiguiente, el poder supremo.

El historiador Tony Judt ha sido denunciado por comentar que, con una gran minoría árabe y una población árabe sometida, el nacionalismo étnico de Israel es insostenible. Tiene razón -y muchos israelíes lo reconocen- al poner en tela de juicio el futuro de un Estado que sólo encuentra justificación en un enfrentamiento permanente con sus enemigos.


Ana Pastor Julián, secretaria ejecutiva de Política Social y Bienestar del Partido Popular, Enhorabuena, UNICEF, El País.

Nos despertamos cada mañana escuchando las noticias de atentados terroristas, inmigración ilegal, catástrofes naturales, muertes por el SIDA, malos tratos, brotes de racismo y xenofobia y conflictos en África. Las amenazas globales del siglo XXI no sólo afectan a los más desfavorecidos, nos afectan a todos, y su solución es responsabilidad de todos. ¿Hay solución para todos estos males del presente? Yo creo que la respuesta nos la da UNICEF: la solución está en los niños. El futuro son los niños.


Al Gore, ex vicepresidente de EE UU, entrevista en El País.

Según muchos científicos, si no se hace nada, en 10 años ya no podremos invertir el proceso de calentamiento. Los estudios muestran que es necesario iniciar de inmediato una fuerte reducción de la emisión de gases contaminantes. El primer objetivo sería estabilizar la cantidad de contaminantes de la atmósfera, y luego, cinco años después, empezar a reducir la cantidad de CO2 del planeta.

P. ¿Ya ha empezado a cambiar su propio estilo de vida?

R. Hace dos años decidí llevar una vida sin emisión de dióxido carbono. Todo lo que hacemos mi familia y yo va destinado a emitir la menor cantidad posible de dióxido de carbono. Utilizamos energía verde, evitamos el agua caliente y apagamos nuestros electrodomésticos cuando no se están utilizando. Por supuesto, todavía cojo aviones comerciales, pero mis emisiones personales de dióxido de carbono en los viajes se ven compensadas por la promoción que hago del tema.

P. Actualmente, ¿cuál es la mayor amenaza para el planeta?

R. Yo no veo una única amenaza, sino una combinación de factores. El exceso de población es uno de ellos. La buena noticia es que el tamaño de las familias en países en los que hay educación está disminuyendo de un modo que era inimaginable.

P. ¿Algún día el agua valdrá más que el petróleo?

R. Dentro de unos años, el agua será un problema grave en muchos países. Esto se debe tanto al aumento de la población como a las estrategias ignorantes de algunos países. En mi opinión, ya vale más que el petróleo. Una botella de agua mineral es más cara que su equivalente en gasolina.

P. ¿Cree que la energía nuclear es una buena alternativa a los combustibles fósiles?

R. No. Es una opción complicada por los elevados costes, y por el riesgo que conlleva su posible uso bélico.

P. ¿Cree que la experiencia brasileña en el uso de alcohol combustible, como el etanol, puede reproducirse a escala global?

R. El alcohol es el sustituto más importante que tenemos. Creo que es una solución a la amenaza del calentamiento.

P. La ecología puede ser un gran negocio.

R. Excelente. Toyota ha multiplicado sus beneficios con su coche ecológico. General Electric decidió hace poco convertirse en una empresa dedicada a la conservación del medio ambiente, y está ganando mucho dinero con ello. Ocurre lo mismo con DuPont, el gigante del sector químico. Las grandes empresas no ponen en marcha negocios para perder dinero.

P. ¿Cómo evaluaría la política medioambiental del presidente de Estados Unidos?

R. Yo he perdido la objetividad con Bush. Todas sus políticas me dan miedo. Sus acciones son extremadamente peligrosas para el mundo entero. Censuró la mayoría de las obras científicas que tratan sobre el medio ambiente. Catorce senadores acaban de abrir una investigación sobre el tema. Espero que el Congreso logre castigar al presidente por esto.

Por supuesto, el terrorismo también es un elemento importante. Los políticos deben tratar ambas cosas de manera inteligente. La guerra en Irak convirtió al terrorismo en una amenaza todavía mayor de lo que ya era. Pero el calentamiento global es la peor crisis a la que hayamos hecho frente.


Confianza en Bolivia, editorial de El País.

Las empresas tienen la obligación ineludible de cumplir las leyes de los países en los que operan y los Estados la obligación no menos ineludible de ofrecer condiciones jurídicas conocidas y transparentes que permitan tales operaciones.


Ignacio Ruiz-Jarabo Colomer, ex presidente de la SEPI y consejero de Copisa, ¿Granjas solares o centrales eléctricas?, Cinco Días.

Es cierto que, tal y como ocurre con el resto de energías renovables, en los últimos años el apoyo de las políticas públicas a la energía solar fotovoltaica ha sido intenso y ha estado correctamente enfocado. Además del lógico incentivo fiscal que se materializó en la correspondiente deducción en el impuesto sobre sociedades -10% del volumen de la inversión-, el conjunto de disposiciones normativas sectoriales ha diseñado un marco regulatorio que favorece claramente la inversión en energía fotovoltaica.

Como es sabido, la producción de energía solar fotovoltaica es una actividad industrial caracterizada por sus altos costes de producción, y por corresponder éstos en una gran proporción a los costes de construcción de las instalaciones. Por ello, para acometer una gran inversión en el momento cero resulta imprescindible disponer de una prima en el precio de venta -que haga atractivos los márgenes esperables de la actividad- y una garantía a futuro sobre su mantenimiento -que proporcione seguridad y estabilidad a las expectativas de márgenes-.

Afortunadamente ambas cuestiones quedaron perfectamente definidas en el decreto de 2004…


Ferran Blassi, doctor en Filosofía, Debate sobre el Crucifijo, La Gaceta de los Negocios.

...el Crucifijo concierne a todo el mundo: todos los hombres intervinieron de alguna manera en la muerte de Cristo —tanto los gentiles: los romanos y sus mercenarios— que la decretaron y la ejecutaron- como los judíos que la habían pedido. Y a todos, sin excepción, el condenado perdonaba, y a todos, el Dios hecho hombre destinaba los frutos de su sacrificio redentor.

No todos sabrán ver en Cristo su divinidad, pero todos encontrarán en él su humanidad. Allí está aquel hombre que sufre, a quien Pilatos había señalado diciendo: “Ecce Homo!” —he aquí el Hombre— y que puede ser contemplado como el Hombre por excelencia, el modelo de todos los valores y de todas las virtudes humanas, que en la cruz sufre, ama, perdona. ¿No es apropiada su imagen para una escuela donde se han de formar los hombres y las mujeres?

El Cristo clavado en la cruz es el resultado de una sentencia injusta, culminación de un juicio inicuo. ¿Por ventura no es oportuno que en un lugar donde han de actuar no solamente los jueces sino que en él tienen también su papel acusadores, defensores y testigos, este recuerdo plástico de un hecho histórico sea un grito de atención para que no se vuelvan a repetir injusticias parecidas?


Andreu Missé, El País.

La historia económica reciente ha desvanecido los supuestos beneficios de la sacrosanta liberalización comercial.


Juan Manuel de Prada, Una historia con futuro, ABC.

Entre los muchos e impagables servicios que la Iglesia presta a la sociedad española ocupa un lugar primordial su ingente labor educativa. No se trata tan sólo de ponderar las cantidades abultadísimas que la escuela católica ahorra al erario público, sino sobre todo el beneficio no estrictamente material, y por lo tanto no computable mediante cifras, que la escuela católica brinda a la sociedad, actuando como depositaria y transmisora de unos valores que -hoy más que nunca, cuando fuerzas poderosas anhelan arrojar a las nuevas generaciones a la intemperie- sostienen los cimientos del entramado social.

Nunca han faltado los ataques de ciertos obcecados que tratan de negar los palmarios beneficios que la escuela católica rinde a la sociedad. Pero la mera elocuencia de las cifras basta para refutarlos: para no abundar en fatigosos ejemplos diremos que, sin ir más lejos, en la Comunidad de Madrid, durante el último proceso de admisión, siete de cada diez padres demandaron para sus hijos una plaza en la escuela católica; no todos, sin embargo, vieron atendida una legítima aspiración amparada constitucionalmente.


Claudio Magris, escritor, entrevista en El País.

Insisto, todos los chinos tienen derecho a ver el Prado o los Uffizi, pero si todos los chinos vienen al Prado, ¿qué hacemos?


Rafael Montes Barrio, El cambio horario y el ahorro de energía, carta al director de El País.

Si de verdad quisieran ahorrar energía -y lo necesitamos- prohibirían las bombillas incandescentes y las halógenas, generalizando las de alta eficiencia, que consumen hasta cinco veces menos; eliminarían la iluminación de las carreteras interurbanas; penalizarían los letreros publicitarios luminosos; exigirían diseñar la ciudad para otras formas de transportes (peatones, ciclistas...), mejorando la calidad del transporte público; informarían de que hay un tipo de arquitectura que permite ahorrar hasta el 80% del consumo energético durante toda la vida del edificio construido (arquitectura bioclimática) y exigirían su aplicación; enseñarían a la población cómo consumir la energía de forma racional, pues su abuso actual está destrozando el planeta.

Si de verdad quisieran, nuestro país, y Europa en su conjunto, podría obtener ahorros de hasta el 40% del consumo actual sin merma en nuestra calidad de vida, con lo que cada ciudadano ahorraría dinero, nuestro país reduciría el déficit comercial y nuestro planeta recibiría menos veneno. Hay formas serias y contrastadas de ahorrar energía.


Pedro Serrano Martínez, Muros, carta al director de El País.

Demasiados kilómetros de muros y fronteras nos separan a los humanos.

Los muros físicos son un obstáculo, pero no un imposible, pues siempre serán vencidos o burlados por la imperiosa necesidad; pero una vez superados éstos, quedan por derribar las fortificaciones más inexpugnables: las que están en nuestras mentes. Obsérvese el racismo, la xenofobia y el rechazo a los emigrantes en todos los países ricos; pues aunque ya convivan con nosotros, un muro infranqueable nos sigue separando.

Los muros son monumentos a la ignorancia, al egoísmo, a la insolidaridad, al malogro de la convivencia y la concordia; en definitiva, son monumentos al fracaso humano en el intento de civilizarse y humanizarse.


Alejandro Sanz, El País.

Fidel y Bush, en el fondo, son exactamente iguales.


Joan Clos, ministro de Industria, en la Comisión de Industria del Congreso.

No ponemos limitación a las energías renovables; cuantas más energías renovables puedan originarse en nuestro país mejor porque de esta forma diversificamos nuestro origen de energía y disminuimos nuestra dependencia del exterior. En cuanto al marco tarifario y las primas consiguientes, puedo decirles que no vamos a disminuir la tarifa de nada, lo que queremos es aumentar las primas de aquellas energías renovables que aún no son atractivas porque no hay la suficiente capacidad de remuneración.


Celia Amorós, escritora feminista, entrevista en El País.

Tenemos un Gobierno paritario, cada vez hay más cargos académicos de los que son responsables mujeres... Hemos mejorado.

Yo creo que si un grupo humano puede ejercer dominio sobre otro, lo ejerce. Los varones, hasta ahora, han podido hacerlo; un grupo humano puede dominar, sobre todo, si tiene la ventaja de actuar reunido y formando pactos. Los varones, en función de la división sexual del trabajo, han ocupado espacios donde por mucho tiempo han estado separados de las mujeres y se han constituido en grupos tramados en función de pactos muy sólidos... Las mujeres, por el contrario, han estado atomizadas, para que no construyamos grupos sólidos entre nosotras.

En el ámbito económico, la mujer sigue totalmente infrarrepresentada.

Quienes insisten en que la filosofía es diálogo se equivocan: el pensamiento es polémico, nace de un gran cabreo.

Mi cabreo nace de que la relación entre varón y mujer es injusta.

P. Celia, ¿cuál sería hoy su mejor definición del feminismo?

R. La única salida viable al caos. Sería lo único que podría civilizar el conflicto de civilizaciones, o al menos colaborar de una manera significativa.


Yvonne Ruwaida, diputada del Partido de los Verdes de Suecia, presidenta del Centro contra el Racismo.

El trabajo contra el racismo se apoya en el interés de la sociedad y no es algo que deba ser dirigido por el mercado.


Tony Albà, humorista catalán, en una entrevista concedida a City FM, ha declarado que "Losantos tendría que estar limpiando calles con su lengua" porque "es gente infecta, un genocida cultural al que hay que encarcelar". Sobre Aznar, ha dicho que es "un ser infecto, un fascista que tiene el cerebro corrompido por los gusanos que comieron a Franco". Y sobre la COPE, cree que "si en un país normal se tiene una radio como ésta, se cierra en dos días. Una cosa es la libertad de expresión y otra cosa, el insulto".


Carmen Calvo, ministra de cultura, afirma en una entrevista a la agencia EFE que va a prohibir la competencia entre librerías para ofrecer descuentos a los lectores. El Ministerio impondrá "el precio único de los libros (no fijo, porque los precios cambian con el tiempo)". Calvo justifica la prohibición de la competencia en que con ello se quiere "proteger al libro y no tratarlo como una mercancía sometida a la ley de la oferta y la demanda"; "cualquier decisión que adopte el Gobierno en la Ley, tendrá que pasar por la percepción clara de que no se aumenta el coste de lo que le llega al ciudadano. Yo no puedo tomar decisiones que signifiquen que el libro va a costar más caro".

Calvo entiende que "la producción de cine independiente tiene que convivir con las televisiones. Nadie puede impedir que los operadores de televisión produzcan cine español y que, como negocio, tengan sus propias productoras. Pero tampoco se puede negar que, de la mano del productor independiente, se ha hecho el mejor cine español, pues ellos arriesgan en el formato artístico y cultural". El objetivo de esta ley es "lograr que el cine español sea una industria más estable y más grande", para que "la inversión en cine sea rentable y maneje cada día más cifras de negocio, que consiga mejores presupuestos para nuestras películas".


Enrique Serbeto, Multinacionales humanitarias, ABC.

El concepto de «comercio justo» es un afortunado hallazgo. Oxfam, por ejemplo, que se había ganado una reputación colocando sistemas de agua potable en campos de refugiados africanos, ha entrado como una apisonadora en este negocio, que consiste en hacer de intermediarios entre los pequeños productores de los países pobres y los mercados en los países ricos, Ahora se pueden encontrar más de dos docenas de productos de marca Oxfam, lo cual es muy interesante como fenómeno, y además ha forzado a las grandes marcas que manejan desde siempre el mercado mundial, como Lipton en el caso del te o Starboocks en el del café, a prometer a sus clientes que sus prácticas no son abusivas con los campesinos del tercer mundo. Y luego dicen que el capitalismo es malo.


Urbanismo y política, editorial de El País.

En el origen de este urbanismo que ha venido sirviendo de refugio a la corrupción se encuentra la declaración de la totalidad del suelo como potencialmente urbanizable, una medida adoptada por Rodrigo Rato bajo el influjo de unos prejuicios ideológicos, extendidos en la derecha y en la izquierda, que confunden desregulación con liberalización. La pretensión de incidir por esta vía en los precios de la vivienda se ha revelado ilusoria. Las vastísimas extensiones de terreno a disposición de los ayuntamientos han convertido a éstos en presa preferente de la especulación, puesto que, ateniéndose a la normativa vigente, nada impide que las plusvalías generadas por la recalificación de las fincas rústicas acabe indirectamente en manos privadas.

…más allá de la respuesta judicial, es necesaria una respuesta política. La gravísima situación del urbanismo afecta a elementos tan dispares y esenciales como la destrucción del medio ambiente o la estabilidad del sistema financiero, atrapado por un endeudamiento familiar destinado a sufragar no sólo el valor de la vivienda, sino la espesa red de oscuros intereses tejida en torno a ella.


José Barea, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, El nuevo modelo de crecimiento en España, Cinco Días.

Mantenga el Estado lo que debe constituir su función, financiar la educación para lograr equidad y fijar los objetivos de calidad...

En el nuevo sistema todo el mundo pagaría su educación, excepto el porcentaje que se fijara por las externalidades positivas que la educación universitaria genera, que se estima en el 30% del coste.


Guy Verhofstadt, primer ministro belga, entrevista en El País.

...somos incapaces de tomar una decisión sobre si queremos una Europa verdaderamente federal o sólo un mercado común. Lo que hay que hacer es ir hacia una Europa federal y política. Para mí, más importante que la Constitución es abolir la regla de la unanimidad.

Hay que continuar con el proceso de ratificación de la Constitución, porque todos han de tener derecho a expresarse sobre esta cuestión.

...no creo que sea una buena idea ir hacia una Constitución limitada, porque entonces nos pondríamos a pensar qué parte deberíamos salvar de la Constitución. Unos países dirían que una parte, otros que otra... Podríamos tardar otros cinco años y al final tendríamos otra vez todo el texto sobre la mesa.


Enrique Costas Lombardía, Trasplantes: contestación, carta al director de El País.

No niega que se paga por trasplante, un verdadero incentivo financiero a la producción insólito e injusto en la sanidad pública, agobiada por graves necesidades mal atendidas; …el modelo español compra, de hecho, órganos, cosifica el cuerpo humano (nunca me referí, como tergiversa el director del milagro, a "compraventa" por los médicos que trasplantan, qué disparate). En resumen, no hay magia, sólo dinero al margen de la ética. Éxito fácil.

Los "países más poderosos científica y económicamente no han conseguido imitarnos ni de lejos" porque no quieren. Porque no engañan a la sociedad, fomentan el altruismo y se ajustan a la ética aunque sus tasas de donaciones sean bajas.


Luis Fernando Crespo Zorita, Escuela pública y mestiza, carta al director de El País.

Los mecanismos de disuasión para que los alumnos inmigrantes no acudan a los centros concertados son de lo más diverso, desde el ideario confesional de la organización que los gestiona, pasando por el precio del comedor hasta las actividades extraescolares obligatorias y muy costosas. Pero el principal obstáculo para la distribución equilibrada del alumnado inmigrante es la alta ratio de ocupación en las aulas de centros privados, que les permite establecer limitaciones en el proceso de admisión al haber siempre plazas insuficientes en relación a las peticiones.

Como mecanismo de control sobre estas prácticas perversas, habría que establecer una reserva de plazas en todos los colegios sostenidos con fondos públicos, a principio de cada curso, y garantizar plazas suficientes para que los alumnos, autóctonos o inmigrantes, que se incorporan a lo largo del año escolar, puedan acceder a cualquier centro, público o concer-tado, el que mas convenga, aplicando los criterios de esco-larización vigentes en cada momento.


Maribel Martínez Alvarez (Integrante de la Red Aragonesa de la Tierra), La amenaza de la especulación urbanística, carta al director de El País.

El pasado fin de semana se reunieron en Marbella los integrantes de la Coordinadora Ciudadana en Defensa del Territorio. El lugar de la cita no es casual, dada la situación que atraviesa ese Ayuntamiento. Participaron grupos de afectados de Murcia, Marbella, Málaga, Valencia, Almería, Madrid y su área de influencia, etcétera. Gentes gravemente preocupadas y "en pie de guerra" contra la especulación. Es adecuado recordar que el artículo 47 de nuestra Constitución recoge el derecho de los españoles a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, y la obligación de los poderes públicos a garantizar ese derecho.

En las conclusiones de esta asamblea se reclama al Gobierno la aplicación de las leyes existentes; la persecución de la especulación; la creación de "una ley rápida" que persiga los abusos urbanísticos y medioambientales; la derogación de la actual ley del suelo; la elaboración de una nueva ley de financiación municipal y toda una batería de medidas que contribuyan a frenar esta locura. Estas medidas nos deben hacer reflexionar sobre este país, abocado si no se le pone freno, a un desarrollo urbanístico desaforado, con una nefasta política municipal y con la amenaza de graves problemas medioambientales (urbanización salvaje del territorio), y culturales (destrucción de los valores y señas de identidad de nuestra cultura).

Hagamos votos para que nuestros políticos sean sensibles a estos problemas, que afectan por igual a los jóvenes demandantes de la primera vivienda, y a los "curritos de a pie", que ven cómo suben las hipotecas, constatan que el modelo de vida se deshumaniza cada vez más, y comprueban que el paisaje que forma nuestro entorno se transforma en un mar de urbanizaciones, muy alejado de un modelo medioambientalmente sostenible.


Clive W. Dennis, Humanity's Worst Invention: Agriculture, The Ecologist.

By radically changing the way we acquire our food, the development of agriculture has condemned us to live worse than ever before. Not only that, agriculture has led to the first significant instances of large-scale war, inequality, poverty, crime, famine and human induced climate change and mass extinction.


Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política y director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la UAB, Alegato municipalista, El País.

...los niveles de presión inmobiliaria han alcanzado cotas absolutamente insospechadas, fruto de esa combinación diabólica de dinero negro en busca de refugio, desgravación fiscal por vivienda y política agresiva de las instituciones financieras para situar las hipotecas a los niveles de los alquileres aunque sea a costa de alargar las mismas más allá de la esperanza de vida.

Si algo queda claro es que el bienestar individual y colectivo de los ciudadanos depende cada vez más de la capacidad de servicio y de la capacidad de gestionar servicios y recursos desde la proximidad de los gobiernos locales. Sin los ayuntamientos no hay bienestar ciudadano.


María Calvo, profesora Titular de Derecho Administrativo, La educación en España, La Gaceta de los Negocios.

Una sociedad plural y democrática exige asimismo una pluralidad de opciones educativas. Los padres saben mejor que nadie qué tipo de educación quieren para sus hijos. Cada familia debería poder ver satisfechas sus preferencias con independencia de su nivel económico. La Administración no sólo no puede decidir por ellos sino que, por el contrario, tiene la obligación de favorecer el ejercicio de este derecho por parte de los padres, abriendo el abanico de opciones educativas al máximo posible. La educación no es un monopolio del Estado, es un derecho fundamental. Por lo que no se puede imponer un modelo u otro, sino que se deben ofertar todos en igualdad de condiciones. Es obligación de los poderes públicos hacer posibles todas las ofertas educativas, concediendo a quien lo desee la oportunidad de realizar al máximo sus posibilidades dentro de la opción libremente escogida.


Miguel Ángel Aguilar, Por la senda de la demolición, Cinco Días.

Acabamos de leer la lista de demoliciones que van a llevarse a cabo por sentencia del Tribunal Supremo en diversas localidades de Cantabria. Es una lista muy estimulante que debería continuar en esa misma comunidad y en las restantes. Imaginemos que se creara un espíritu de abierta competencia, de modo que las demoliciones de los abusos urbanísticos se convirtieran en un timbre de gloria, en un prestigio ambicionado que todos los Gobiernos autonómicos se afanaran en alcanzar.

Esa es la clave: la ejemplaridad de los derribos, demoliciones y voladuras.

Estamos muy conformes con la supresión de la pena de muerte, cuya ejecución durante tanto tiempo constituyó un espectáculo muy popular. Pero ahora, las demoliciones deberían anunciarse como una fiesta. Estoy seguro que llegarían autobuses de otras localidades afectadas por el mismo problema con gentes deseosas de ver caer los abusos. El escarmiento tendría efectos salutíferos y todos antes de comprar verificarían la estricta legalidad de lo que les ofrecen. Si se formara la ONG Demoliciones sin Fronteras es seguro que sobrarían voluntarios para enrolarse. Atentos.


M. Torreiro, reportaje en El País.

Una verdad incómoda, de Davis Guggenheim, en la que un apasionado Al Gore muestra, con una voluntad didáctica nada reñida con la claridad y la eficacia, las desastrosas consecuencias ya constatables del cambio climático global que llevamos años padeciendo.

...las bondades de la propuesta, que existen, y no son pocas, están en otro lado. Ante todo, en la capacidad didáctica de Gore, que se demuestra un sorprendente showman, entretenido y brillante, que igual llama en su auxilio a los Simpson que a las sesudas opiniones de los científicos especialistas en climatología, y que en sus manos se terminan convirtiendo en claras, rotundas explicaciones de un desbarajuste ambiental que nos afecta a todos. Es, por tanto, una película necesaria, a pesar de su pobreza conceptual. Y es también la ocasión para el descubrimiento de un excelente actor, al que tal vez si George Bush Jr. no le hubiera birlado la cartera hace seis años, no hubiéramos visto jamás en estas lides.


David Ignatius, The Paradox Behind the Paralysis on Security, The Washington Post.

Iraqis know they would all be better off if they could agree on a national compact that would subordinate sectarian differences to the larger national interests of stability and prosperity. Their leaders keep pledging support for this goal, but it doesn’t happen.

Why? Mancur Olson, who taught at the University of Maryland until he died in 1998, explained the underlying problem this way: “Unless the number of individuals in a group is quite small, or unless there is coercion or some other special device to make individuals act in their common interest, rational, self-interested individuals will not act to achieve their common or group interests.”

The problem, he said, is that although everyone would benefit from the collective good of, say, greater security, it’s irrational for any individual to make voluntary sacrifices to achieve it.

…to get this collective benefit every Iranian wants, the country’s leaders will have to limit a nuclear program that some Iranians want. Olson would tell us that, absent compulsion, it isn’t going to happen: Powerful pressure groups will prevent the collective good.

Olson’s escape from this conundrum was his recognition that it’s necessary to compel the collective behavior that is in everyone’s interest. Workers must be compelled to join a union; otherwise, they’ll freeload. Citizens must be required by law to pay taxes; otherwise, they won’t do it. Sectarian groups must be forced to obey the national government; otherwise they will create anarchy. And individual nations must be compelled to obey rules limiting the spread of nuclear technology and other threats to common security. Otherwise, we will have unending wars.

In the international arena, the appropriate instrument of compulsion is not, as the Bush administration has believed, the United States. It is the United Nations. Making the United Nations effective enough that it can compel the common good is the right answer to Olson’s paradox.


Los sindicatos proponen retrasar la entrada de rumanos y búlgaros al mercado de trabajo; temen "fuertes movimientos" por la incorporación de ambos países a la UE el 1 de enero.

José María Fidalgo, de CCOO: "El día 1 de enero, cientos de miles de rumanos que viven aquí, digamos que pueden dejar de ser, entre comillas, sin papeles. Yo creo que hay que discutir seriamente esto y posiblemente habría que establecer un periodo transitorio como han establecido otros países para ese colectivo. No podemos dejar pasivamente que sea un modelo de contratación barata para empresarios que no son muy competitivos, cuyos costes los paga un sector público que está muy debilitado en forma de políticas educativas, políticas sanitarias, porque ni se producirá entonces la integración laboral correcta ni se producirá la integración social."

Julio Ruiz, secretario de migraciones de CCOO: "Consideramos prudente el periodo transitorio, en línea con otros países, porque tememos que, si no se hace, podría producirse un movimiento cuantitativamente importante que genere desequilibrios en el mercado laboral español. Todos estos ciudadanos tendrán permiso de residencia automáticamente, ya no serán irregulares. Lo único que estamos pidiendo es que necesiten un permiso de trabajo. No queremos condenar a nadie a trabajar irregularmente, los que ya están aquí podrán volver a su país para buscar la contratación en origen, donde tendrán preferencia como miembros de la Unión Europea."


Cadenas hipotecarias, editorial de El País.

Una aproximación racional a la vivienda plantea sobre todo desacelerar el crecimiento de los precios de los pisos, que debería conseguirse limitando la especulación del suelo, construyendo más viviendas protegidas y estimulando el mercado de alquiler.

Otro objetivo es evitar que una gran parte de quienes compran vivienda -jóvenes sobre todo- tenga que recurrir a préstamos hipotecarios a plazos disparatados de hasta 30 años, con amortizaciones que apenas reducen el principal en el primer tercio del plazo. Son pesadas losas financieras que ahogan a las familias, limitan la movilidad laboral y colocan a las entidades financieras con riesgos de impago durante decenios.

Si se quiere de verdad favorecer a los consumidores deben explorarse fórmulas para agilizar la subrogación hipotecaria, para reducir los tipos en las hipotecas a interés fijo -las menos vulnerables al encarecimiento del dinero- o para rebajar los plazos de los créditos sin elevar de forma abrumadora las amortizaciones. Los pisos a cualquier precio y a cualquier plazo no siempre son un buen negocio.


Darío Valcárcel, Putin, ni un gramo de honor, ABC.

...todo gobernante obtiene la raíz de su legitimidad de la capacidad para defender la vida de los gobernados.

En 1991, Boris Yeltsin, un tipo mercurial, mutó su personalidad a poco de ocupar la presidencia para convertirse en un borracho y un ladrón. Aceleró el paso desde la total centralización del sistema soviético al capitalismo más descontrolado y salvaje. Como resultado, el desorden reina hoy en Rusia.


Rafael Simancas, secretario general del Partido Socialista de Madrid, No somos iguales, El País.

Las últimas noticias sobre escándalos por corrupción urbanística han causado perplejidad e irritación entre los ciudadanos. Lo entiendo perfectamente. Yo mismo he sentido bochorno y vergüenza por el cúmulo de "pelotazos" que alcanzan en su responsabilidad a las más altas instituciones de la Comunidad de Madrid y a todos los partidos, incluido el mío.

Los ciudadanos tienen todo el derecho a sentirse defraudados, porque las consecuencias del urbanismo especulativo y corrupto no acaban en el enriquecimiento ilegítimo e ilegal de unos pocos, sino que suponen una grave amenaza para el desarrollo de nuestra región y para el propio bienestar de sus habitantes: encarece el precio de la vivienda, colapsa los servicios públicos, agrava el problema del tráfico y deteriora el medio ambiente.

Comprendo que muchos ciudadanos sientan la tentación de valorar el comportamiento de todos los políticos por igual. Es lógico. Pero, con toda humildad, también tengo que sostener que la generalización es injusta. Hay una responsabilidad compartida en las instituciones y en los partidos que gobernamos en distintos ámbitos de esta región. Pero no todos tenemos la misma responsabilidad, ni el mismo comportamiento y no afrontamos el problema del urbanismo especulativo de la misma manera.

Los responsables políticos honrados, que somos la mayoría, también somos víctimas de los casos de corrupción: como ciudadanos y como políticos, al vernos sumidos en el riesgo del desprestigio a causa del comportamiento delictivo de unos cuantos. Todos los madrileños recuerdan los acontecimientos del verano de 2003, y saben que he sufrido en mi propia piel las consecuencias de un compromiso firme contra la especulación y los "pelotazos" urbanísticos.

Pero no pretendo eludir responsabilidades. Todo lo contrario. Me reafirmo en la convicción de que podemos y debemos vencer a la corrupción urbanística, por muy poderosos que sean sus protagonistas. Desde la política y desde la ética podemos y debemos acabar con el sumidero de las irregularidades y hacer del urbanismo una herramienta al servicio de la calidad de vida de los ciudadanos.

Decididamente, no somos iguales. El PSOE actúa en defensa de un urbanismo decente. Los casos de corrupción que han surgido en nuestras filas, siendo graves, son limitados y excepcionales. Y siempre respondemos de manera contundente y expeditiva, expulsando de nuestras filas a los autores y requiriendo la actuación de la Justicia. De Aldea del Fresno a Ciempozuelos. Así lo haremos siempre.

El urbanismo intensivo, que antepone el negocio de las recalificaciones al interés de la mayoría, forma parte estructural del discurso y la acción del Partido Popular en la Comunidad de Madrid y en muchos de los ayuntamientos donde gobierna. Los casos de irregularidades y de corruptelas en el PP son extraordinarios por su número y dimensión. Y la respuesta del partido que preside Esperanza Aguirre es siempre la de negar, tapar, amparar y facilitar el "pelotazo". De Majadahonda a Villanueva de la Cañada, pasando por Boadilla, Brunete, Torrelodones, Las Rozas, Moralzarzal, Moraleja de Enmedio y un larguísimo etcétera constatado en medios de comunicación y tribunales varios.

Cuando el PSOE comprueba que alguno de sus militantes mantiene comportamientos contrarios a la ley y a la ética, actúa con determinación e higiene democrática. Mientras tanto, el PP mantiene en cargos institucionales y orgánicos a personas de comportamiento tan reprochable y probado como el ex secretario general Ricardo Romero de Tejada -miembro del Consejo de Administración de Caja Madrid-, el ex director general de Urbanismo Enrique Porto -aún responsable territorial del PP madrileño- o el alcalde de Villanueva de la Cañada, Luis Partida, -todavía presidente de la Federación de Municipios de Madrid-.

La planificación y ordenación del territorio en la Comunidad de Madrid, sin embargo, requiere de un tratamiento que ha de ir más allá de la respuesta rápida y eficaz a la corrupción urbanística. Hemos de trascender el inevitable juego de los reproches entre partidos y la simple lógica electoralista.

El urbanismo madrileño necesita de un cambio de rumbo. Un modelo de desarrollo sólido, sostenible y justo requiere de una política territorial pensada y aplicada para afrontar importantes necesidades de nuestra sociedad: facilitar el acceso a la vivienda de los más jóvenes; garantizar servicios públicos de calidad en los nuevos barrios; asegurar la movilidad y tiempos de desplazamiento razonables; impulsar la actividad económica y el empleo; y preservar el entorno natural, entre otros.

Éste es el objetivo: un urbanismo al servicio del desarrollo sano de Madrid, del bienestar de su gente y del equilibrio medioambiental. Y para alcanzarlo, cinco medidas: una nueva Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid que combata la especulación y promueva la vivienda protegida; un Plan de Estrategia Territorial que determine los usos del suelo en función del interés colectivo y más allá de las presiones de propietarios y promotores de suelo; un Código Ético exigente que garantice transparencia y limpieza en las tramitaciones urbanísticas; un servicio de inspección y disciplina urbanística bien dotado y eficaz; y una estrecha colaboración de las instituciones autonómicas y locales con la Justicia para castigar la corrupción.

Ésta es mi propuesta. Porque no somos iguales.


David Roberts, redactor jefe de Grist, un webzine ecologista, propone que los escépticos del calentamiento global sean juzgados como criminales de guerra nazis. "Cuando por fin nos pongamos serios con el calentamiento global deberíamos celebrar juicios por crímenes de guerra contra esos bastardos; una especie de Nueremberg del clima".

El escritor ecologista Mark Lynas coloca la disidencia en materia del cambio climático "en una categoría moral similar a la negación del holocausto, quitando que en este caso el holocausto aún está por llegar y tenemos tiempo para evitarlo. Aquellos que intentan que no lo hagamos tendrán que responder algún día por sus crímenes".

El ex vicepresidente Al Gore ataca vehementemente a "los negacionistas del calentamiento global", algunos de los cuales son científicos eminentes, equiparándolos con "el 15% de la población [que] está segura de que el aterrizaje en la luna fue en realidad escenificado en un plató de Arizona" y aquellos que "creen aún que la Tierra es plana".


Hundreds of Economists Say: Raise the Minimum Wage.

Henry Aaron, The Brookings Institution
Kenneth Arrow, Stanford University
William Baumol, Princeton University and New York University
Rebecca Blank, University of Michigan
Alan Blinder, Princeton University
Peter Diamond, Massachusetts Institute of Technology
Ronald Ehrenberg, Cornell University
Clive Granger, University of California, San Diego
Lawrence Katz, Harvard University (AEA Executive Committee)
Lawrence Klein, University of Pennsylvania
Frank Levy, Massachusetts Institute of Technology
Lawrence Mishel, Economic Policy Institute
Alice Rivlin, The Brookings Institution (former Vice Chair of the
Federal Reserve and Director of the Office of Management and Budget)
Robert Solow, Massachusetts Institute of Technology
Joseph Stiglitz, Columbia University

The minimum wage has been an important part of our nation’s economy for 68 years. It is based on the principle of valuing work by establishing an hourly wage floor beneath which employers cannot pay their workers. In so doing, the minimum wage helps to equalize the imbalance in bargaining power that low-wage workers face in the labor market. The minimum wage is also an important tool in fighting poverty. The value of the 1997 increase in the federal minimum wage has been fully eroded. The real value of today’s federal minimum wage is less than it has been since 1951. Moreover, the ratio of the minimum wage to the average hourly wage of non-supervisory workers is 31%, its lowest level since World War II. This decline is causing hardship for low-wage workers and their families. We believe that a modest increase in the minimum wage would improve the well-being of low-wage workers and would not have the adverse effects that critics have claimed. In particular, we share the view the Council of Economic Advisors expressed in the 1999 Economic Report of the President that "the weight of the evidence suggests that modest increases in the minimum wage have had very little or no effect on employment." While controversy about the precise employment effects of the minimum wage continues, research has shown that most of the beneficiaries are adults, most are female, and the vast majority are members of low-income working families.

As economists who are concerned about the problems facing low-wage workers, we believe the Fair Minimum Wage Act of 2005’s proposed phased-in increase in the federal minimum wage to $7.25 falls well within the range of options where the benefits to the labor market, workers, and the overall economy would be positive.

Twenty-two states and the District of Columbia have set their minimum wages above the federal level. Arizona, Colorado, Missouri, Montana, Nevada and Ohio, are considering similar measures. As with a federal increase, modest increases in state minimum wages in the range of $1.00 to $2.50 and indexing to protect against inflation can significantly improve the lives of low-income workers and their families, without the adverse effects that critics have claimed.


José Luis Restán, La ciencia sorda y el mito de Ícaro, suplemento Iglesia de Libertad Digital.

Una de las constantes en las intervenciones de Benedicto XVI, que se ha intensificado desde su reciente viaje a Baviera, es el reclamo a la ciencia para que salvaguarde la integridad de lo humano, lo que implica no disminuir, y menos aún amputar, la tensión hacia el bien y la verdad auténticos.

El Papa insiste en la maravilla que supone el desarrollo de la ciencia y sus desarrollos tecnológicos, pero también advierte frente a un aislamiento creciente de las ciencias experimentales, presas de un endiosamiento que ha cortado los vínculos con la filosofía y la teología, desalojando así de su ámbito la pregunta por el significado de las cosas.

Es urgente recuperar un diálogo fecundo que abra la perspectiva de la propia ciencia, rompiendo así el monopolio destructivo de una racionalidad técnica que se erige como única forma válida de conocimiento, al tiempo que deserta de la búsqueda de la verdad que ha sido el motor de toda civilización. Durante su célebre lección de Ratisbona, Benedicto XVI afirmó que la razón propia de las ciencias naturales lleva consigo un interrogante que trasciende las posibilidades de su propio método. Es decir, la pregunta nace en el propio ámbito de trabajo de las ciencias, pero éstas deben plantearla a otros niveles y formas de pensar, porque de otro modo se corta el propio impulso de la razón. Ese es el meollo de la incomprensión actual frente a la postura de la Iglesia en temas como la clonación o la experimentación de embriones, de triste actualidad en nuestro país.

Hace pocos días, durante el gran encuentro de la Iglesia italiana en Verona, el Papa retomó este asunto recordando la afirmación de Galileo Galilei según la cual, "el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático". La matemática es una creación de la inteligencia humana, por tanto la correspondencia entre sus estructuras y las estructuras reales del universo suscita nuestra admiración y plantea la cuestión inevitable de "si no debe existir una única inteligencia originaria que sea la fuente común de una y de otra". Benedicto XVI arranca de Galileo (uno de los grandes iconos de la ciencia moderna) el desafío a una razón científica que se ha hecho sorda y ciega frente a las grandes preguntas de la vida humana. Sobre esta base, ha dicho el Papa, es posible alargar los espacios de nuestra racionalidad, y reabrirla a las grandes cuestiones de la verdad y del bien.

El último paso (que seguramente no será el último) lo ha formulado el Papa durante su visita a la Pontificia Universidad Lateranense. Allí ha dibujado ante alumnos y profesores un contexto cultural que "parece otorgar la primacía a una inteligencia artificial cada vez más sometida a la técnica experimental, olvidando que toda ciencia debe salvaguardar al ser humano y promover su tensión hacia el bien auténtico". Y en este punto, Benedicto XVI ha planteado la más dramática advertencia a un modo de enfocar la investigación científica que por desgracia parece dominar hoy el campo: si no se salvaguardan los criterios que proceden de una visión más profunda (la que procede de una apertura a las grandes preguntas sobre el sentido y el valor de la vida humana) "será fácil caer en el drama del que hablaba en antiguo mito de Ícaro: preso del gusto por volar hacia la libertad absoluta, se acerca cada vez más al sol, olvidando que las alas con las que se ha alzado son de cera". El Papa concluye que la caída y la muerte son el precio que el protagonista paga por esta ilusión, y subraya que esta fábula contiene una lección de valor perenne. Algo más que una advertencia, cuando se abre en España el debate sobre la ley de investigación biomédica.


Tom Bethell, Doubting Dada Physics, American Spectator

Special Relativity, as opposed to the General Theory (1916), is considered by experts to be above criticism, because it has been confirmed “over and over again.” But several dissident physicists believe that there is a simpler way of looking at the facts, a way that avoids the mind-bending complications of Relativity. Their arguments can be understood by laymen. I wrote about one of these dissidents, Peter Beckmann, over five years ago (TAS, August 1993, and Correspondence, TAS, October 1993). The present article introduces new people and arguments. The subject is important because if Special Relativity is supplanted, much of twentieth-century physics, including quantum theory, will have to be reconsidered in that light.

The article in Physics Letters A was written by Tom Van Flandern, a research associate in the physics department at the University of Maryland. He also publishes Meta Research Bulletin which supports “promising but unpopular alternative ideas in astronomy.” In the 1990’s, he worked as a special consultant to the Global Positioning System (GPS), a set of satellites whose atomic clocks allow ground observers to determine their position to within about a foot. Van Flandern reports that an intriguing controversy arose before GPS was even launched. Special Relativity gave Einsteinians reason to doubt whether it would work at all. In fact, it works fine (But more on that later).

The publication of his article is a breakthrough of sorts. For years, most editors of mainstream physics journals have automatically rejected articles arguing against Special Relativity. This policy was informally adopted in the wake of the Herbert Dingle controversy. A professor of science at the University of London, Dingle had written a book popularizing Special Relativity, but by the 1960’s he had become convinced that it couldn’t be true. So he wrote another book, Science at the Crossroads (1972), contradicting the first. Scientific journals, especially Nature, were bombarded with his (and others’) letters.

An editor of Physics Letters A promised Van Flandern that reviewers would not be allowed to reject his article simply because it conflicted with received wisdom. Van Flandern begins with the “most amazing thing” he learned as a graduate student of celestial mechanics at Yale: that all gravitational interactions must be taken as instantaneous. At the same time, students were also taught that Einstein’s Special Relativity proved that nothing could propagate faster than light in a vacuum. The disagreement “sat there like an irritant,” Van Flandern told me. He determined that one day he would find its resolution. Today, he thinks that a new interpretation of Relativity may be needed.

The argument that gravity must travel faster than light goes like this. If its speed limit is that of light, there must be an appreciable delay in its action. By the time the Sun’s “pull” reaches us, the Earth will have “moved on” for another 8.3 minutes (the time of light travel). But by then the Sun’s pull on the Earth will not be in the same straight line as the Earth’s pull on the Sun. The effect of these misaligned forces “would be to double the Earth’s distance from the Sun in 1200 years.” Obviously, this is not happening. The stability of planetary orbits tells us that gravity must propagate much faster than light. Accepting this reasoning, Isaac Newton assumed that the force of gravity must be instantaneous.

Astronomical data support this conclusion. We know, for example, that the Earth accelerates toward a point 20 arc-seconds in front of the visible Sun -- that is, toward the true, instantaneous direction of the Sun. Its light comes to us from one direction, its “pull” from a slightly different direction. This implies different propagation speeds for light and gravity.

It might seem strange that something so fundamental to our understanding of physics can still be a matter of debate. But that in itself should encourage us to wonder how much we really know about the physical world. In certain Internet discussion groups, “the most frequently asked question and debated topic is ‘What is the speed of gravity?,’” Van Flandern writes. It is heard less often in the classroom, but only “because many teachers and most textbooks head off the question.” They understand the argument that it must go very fast indeed, but they also have been trained not to let anything exceed Einstein’s speed limit.

So maybe there is something wrong with Special Relativity after all. In The ABC of Relativity (1925), Bertrand Russell said that just as the Copernican system once seemed impossible and now seems obvious, so, one day, Einstein’s Relativity theory “will seem easy.” But it remains as “difficult” as ever, not because the math is easy or difficult (Special Relativity requires only high-school math, General Relativity really is difficult), but because elementary logic must be abandoned. “Easy Einstein” books remain baffling to almost all. The sun-centered solar system, on the other hand, has all along been easy to grasp.

Nonetheless, Special Relativity (which deals with motion in a straight line) is thought to be beyond reproach. General Relativity (which deals with gravity, and accelerated motion in general) is not regarded with the same awe. Stanford’s Francis Everitt, the director of an experimental test of General Relativity due for space-launch next year, has summarized the standing of the two theories in this way: “I would not be at all surprised if Einstein’s General Theory of Relativity were to break down,” he wrote. “Einstein himself recognized some serious shortcomings in it, and we know on general grounds that it is very difficult to reconcile with other parts of modern physics. With regard to Special Relativity, on the other hand, I would be much more surprised. The experimental foundations do seem to be much more compelling.” This is the consensus view.

Dissent from Special Relativity is small and scattered. But it is there, and it is growing. Van Flandern’s article is only the latest manifestation. In 1987, Peter Beckmann, who taught at the University of Colorado, published Einstein Plus Two, pointing out that the observations that led to Relativity can be more simply reinterpreted in a way that preserves universal time. The journal he founded, Galilean Electrodynamics was taken over by Howard Hayden of the University of Connecticut (Physics), and is now edited by Cynthia Kolb Whitney of the Electro-Optics Technology Center at Tufts. Hayden held colloquia on Beckmann’s ideas at several New England universities, but could find no physicist who even tried to put up an argument.

A brief note on Einstein’s most famous contribution to physics -- the formula that everyone knows. When they hear that heresy is in the air, some people come to the defense of Relativity with this question: “Atom bombs work, don’t they?” They reason as follows: The equation E = mc2 was discovered as a byproduct of Einstein’s Special Theory of Relativity (True). Relativity, they conclude, is indispensable to our understanding of the way the world works. But that does not follow. Alternative derivations of the famous equation dispense with Relativity. One such was provided by Einstein himself in 1946. And it is simpler than the relativistic rigmarole. But few Einstein books or biographies mention the alternative. They admire complexity, and cling to it.

Consider Clifford M. Will of Washington University, a leading proponent of Relativity today. “It is difficult to imagine life without Special Relativity,” he says in Was Einstein Right? “Just think of all the phenomena or features of our world in which Special Relativity plays a role. Atomic energy, both the explosive and the controlled kind. The famous equation E = mc2 tells how mass can be converted into extraordinary amounts of energy.” Note the misleading predicate, “plays a role.” He knows that the stronger claim, “is indispensable,” would be pounced on as inaccurate.

Is there an alternative way of looking at all the facts that supposedly would be orphaned without Relativity? Is there a simpler way? A criterion of simplicity has frequently been used as a court of appeal in deciding between theories. If it is made complex enough, the Ptolemaic system can predict planetary positions correctly. But the Sun-centered system is much simpler, and ultimately we prefer it for that reason.

Tom Van Flandern says the problem is that the Einstein experts who have grown accustomed to “Minkowski diagrams and real relativistic thinking” find the alternative of universal time and “Galilean space” actually more puzzling than their own mathematical ingenuities. Once relativists have been thoroughly trained, he says, it’s as difficult for them to rethink the subject in classical terms as it is for laymen to grasp time dilation and space contraction. For laymen, however, and for those physicists who have not specialized in Relativity, which is to say the vast majority of physicists, there’s no doubt that the Galilean way is far simpler than the Einsteinian. Special Relativity was first proposed as a way of sidestepping the great difficulty that arose in physics as a result of the Michelson-Morley experiment (1887). Clerk Maxwell had shown that light and radio waves share the same electromagnetic spectrum, differing only in wave length. Sea waves require water, sound waves air, so, it was argued, electromagnetic waves must have their own medium to travel in. It was called the ether. “There can be no doubt that the interplanetary and interstellar spaces are not empty,” Maxwell wrote, “but are occupied by a material substance or body, which is certainly the largest, and probably the most uniform body of which we have any knowledge.” As today’s dissidents see things, it was Maxwell’s assumption of uniformity that was misleading.

The experiment of Michelson and Morley tried to detect this ether. Since the Earth in its orbital motion must plow through it, an “ether wind” should be detectable, just as a breeze can be felt outside the window of a moving car. Despite repeated attempts, however, no ethereal breeze could be felt. A pattern of interference fringes was supposed to shift when Michelson’s instrument was rotated. But there was no fringe shift.

Einstein explained this result in radical fashion. There is no need of an ether, he said. And there was no fringe shift because the speed of an approaching light wave is unaffected by the observer’s motion. But if the speed of light always remains the same, time itself would have to slow down, and space contract to just the amount needed to ensure that the one divided by the other -- space divided by time -- always gave the same value: the unvarying speed of light. The formula that achieved this result was quite simple, and mathematically everything worked out nicely and agreed with observation.

The skeptical, meanwhile, were placated with this formula: “I know it seems odd that time slows down and space contracts when things move, but don’t worry, a measurable effect only occurs at high velocities -- much higher than anything we find in everyday life. So for all practical purposes we can go on thinking in the same old way.” (Meanwhile, space and time have been subordinated to velocity. Get used to it.)

Now we come to some modern experimental findings. Today we have very accurate clocks, accurate to a billionth of a second a day. The tiny differentials predicted by Einstein are now measurable. And the interesting thing is this: Experiments have shown that atomic clocks really do slow down when they move, and atomic particles really do live longer. Does this mean that time itself slows down? Or is there a simpler explanation?

The dissident physicists I have mentioned disagree about various things, but they are beginning to unite behind this proposition: There really is an ether, in which electromagnetic waves travel, but it is not the all-encompassing, uniform ether proposed by Maxwell. Instead, it corresponds to the gravitational field that all celestial bodies carry about with them. Close to the surface (of sun, planet, or star) the field, or ether, is relatively more dense. As you move out into space it becomes more attenuated. Beckmann’s Einstein Plus Two introduces this hypothesis, I believe for the first time, and he told me it was first suggested to him in the 1950’s by one of his graduate students, Jiri Pokorny, at the Institute of Radio Engineering and Electronics in Prague. Pokorny later joined the department of physics at Prague’s Charles University, and today is retired.

I believe that all the facts that seem to require special or General Relativity can be more simply explained by assuming an ether that corresponds to the local gravitational field. Michelson found no “ether wind,” or fringe shift, because of course the Earth’s gravitational field moves forward with the Earth. As for the bending of starlight near the Sun, the confirmation of General Relativity that made Einstein world-famous, it is easily explained given a non-uniform light medium. It is a well known law of physics that wave fronts do change direction when they enter a denser medium. According to Howard Hayden, refracted starlight can be derived this way “with a few lines of high school algebra.?” And derived exactly. The tensor calculus and Riemannian geometry of General Relativity gives only an approximation. Likewise the “Shapiro Time-Delay,” observed when radar beams pass close to the Sun and bounce back from Mercury. Some may prefer to try to understand all this in terms of the “curvature of Space-Time,” to use the Einstein formulation (unintelligible to laymen, I believe). But they should know that a far simpler alternative exists.

The advance of the perihelion of Mercury’s orbit, another famous confirmation of General Relativity, is worth a closer look (the perihelion is the point in the orbit closest to a sun). Graduate theses may one day be written about this peculiar episode in the history of science. In his book, Subtle Is the Lord, Abraham Pais reports that when Einstein saw that his calculations agreed with Mercury’s orbit, “he had the feeling that something actually snapped in him ... This experience was, I believe, by far the strongest emotional experience in Einstein’s scientific life, perhaps in all his life. Nature had spoken to him.”

Fact: The equation that accounted for Mercury’s orbit had been published 17 years earlier, before Relativity was invented. The author, Paul Gerber, used the assumption that gravity is not instantaneous, but propagates with the speed of light. After Einstein published his General Relativity derivation, arriving at the same equation, Gerber’s article was reprinted in *Annalen der Physik* (the journal that had published Einstein’s Relativity papers). The editors felt that Einstein should have acknowledged Gerber’s priority. Although Einstein said he had been in the dark, it was pointed out that Gerber’s formula had been published in Mach’s Science of Mechanics, a book that Einstein was known to have studied. So how did they both arrive at the same formula?

Tom Van Flandern was convinced that Gerber’s assumption (gravity propagates with the speed of light) was wrong. So he studied the question. He points out that the formula in question is well known in celestial mechanics. Consequently, it could be used as a “target” for calculations that were intended to arrive at it. He saw that Gerber’s method “made no sense, in terms of the principles of celestial mechanics.” Einstein had also said (in a 1920 newspaper article) that Gerber’s derivation was “wrong through and through.”

So how did Einstein get the same formula? Van Flandern went through his calculations, and found to his amazement that they had “three separate contributions to the perihelion; two of which add, and one of which cancels part of the other two; and you wind up with just the right multiplier.” So he asked a colleague at the University of Maryland, who as a young man had overlapped with Einstein at Princeton’s Institute for Advanced Study, how in his opinion Einstein had arrived at the correct multiplier. This man said it was his impression that, “knowing the answer,” Einstein had “jiggered the arguments until they came out with the right value.”

If the General Relativity method is correct, it ought to apply everywhere, not just in the solar system. But Van Flandern points to a conflict outside it: binary stars with highly unequal masses. Their orbits behave in ways that the Einstein formula did not predict. “Physicists know about it and shrug their shoulders,” Van Flandern says. They say there must be “something peculiar about these stars, such as an oblateness, or tidal effects.” Another possibility is that Einstein saw to it that he got the result needed to “explain” Mercury’s orbit, but that it doesn’t apply elsewhere.

The simplest way to understand all this “without going crazy,” Van Flandern says, is to discard Einsteinian Relativity and to assume that “there is a light-carrying medium.” When a clock moves through this medium “it takes longer for each electron in the atomic clock to complete its orbit.” Therefore, it makes fewer “ticks” in a given time than a stationary clock. Moving clocks slow down, in short, because they are “ploughing through this medium and working more slowly.” It’s not time that slows down. It’s the clocks. All the experiments that supposedly “confirm” Special Relativity do so because all have been conducted in laboratories on the Earth’s surface, where every single moving particle, or moving atomic clock, is in fact “ploughing through” the Earth’s gravitational field, and therefore slowing down.

Both theories, Einsteinian and local field, would yield the same results. So far. Now let’s turn back to the Global Positioning System. At high altitude, where the GPS clocks orbit the Earth, it is known that the clocks run roughly 46,000 nanoseconds (one-billionth of a second) a day faster than at ground level, because the gravitational field is thinner 20,000 kilometers above the Earth. The orbiting clocks also pass through that field at a rate of three kilometers per second -- their orbital speed. For that reason, they tick 7,000 nanoseconds a day slower than stationary clocks.

To offset these two effects, the GPS engineers reset the clock rates, slowing them down before launch by 39,000 nanoseconds a day. They then proceed to tick in orbit at the same rate as ground clocks, and the system "works." Ground observers can indeed pin-point their position to a high degree of precision. In (Einstein) theory, however, it was expected that because the orbiting clocks all move rapidly and with varying speeds relative to any ground observer (who may be anywhere on the Earth’s surface), and since in Einstein’s theory the relevant speed is always speed relative to the observer, it was expected that continuously varying relativistic corrections would have to be made to clock rates. This in turn would have introduced an unworkable complexity into the GPS. But these corrections were not made. Yet “the system manages to work, even though they use no relativistic corrections after launch,” Van Flandern said. “They have basically blown off Einstein.”

The latest findings are not in agreement with relativistic expectations. To accommodate these findings, Einsteinians are proving adept at arguing that if you look at things from a different “reference frame,” everything still works out fine. But they have to do the equivalent of standing on their heads, and it’s not convincing. A simpler theory that accounts for all the facts will sooner or later supplant one that looks increasingly Rube Goldberg-like. I believe that is now beginning to happen.

Dingle’s Question:

University of London Professor Herbert Dingle showed why Special Relativity will always conflict with logic, no matter when we first learn it. According to the theory, if two observers are equipped with clocks, and one moves in relation to the other, the moving clock runs slower than the non-moving clock. But the Relativity principle itself (an integral part of the theory) makes the claim that if one thing is moving in a straight line in relation to another, either one is entitled to be regarded as moving. It follows that if there are two clocks, A and B, and one of them is moved, clock A runs slower than B, and clock B runs slower than A. Which is absurd.

Dingle’s Question was this: Which clock runs slow? Physicists could not agree on an answer. As the debate raged on, a Canadian physicist wrote to Nature in July 1973: “Maybe the time has come for all of those who want to answer to get together and to come up with one official answer. Otherwise the plain man, when he hears of this matter, may exercise his right to remark that when the experts disagree they cannot all be right, but they can all be wrong.”

The problem has not gone away. Alan Lightman of MIT offers an unsatisfactory solution in his Great Ideas in Physics (1992). “The fact that each observer sees the other clock ticking more slowly than his own clock does not lead to a contradiction. A contradiction could arise only if the two clocks could be put back together side by side at two different times.” But clocks in constant relative motion in a straight line “can be brought together only once, at the moment they pass.” So the theory is protected from its own internal logic by the impossibility of putting it to a test. Can such a theory be said to be scientific?


Jonathan Freedland, When it comes to global warming, market rule poses a mortal danger, The Guardian.

But we should be careful: climate change is too big a problem to be solved simply by virtuous individuals hopping on a bus instead of taking the car, or disconnecting the tumble dryer, valuable though those moves are. This is one responsibility that can’t be saddled solely on activists and consumers. This is a job for government.

It should be obvious that climate change is not a discrete policy problem but an across-the-board threat to every aspect of our lives, if not our very survival. Confronted with a planetary emergency, it takes a special kind of bureaucratic myopia to allocate it to a single government ministry.

…a useful speech by Margaret Beckett. She flew to Berlin to give it (thereby adding to a carbon dioxide cloud of nearly 1,000 tonnes in 2005-2006 alone, thanks to the 6.5m air miles racked up by travelling British cabinet ministers and their entourages), but we’ll put that particular inconvenient truth to one side. Significantly, this was a speech about climate change delivered not by an environment minister but by the foreign secretary. “This is not just an environmental problem,” she said. “It is a defence problem. It is a problem for those who deal with economics and development, conflict prevention, agriculture, finance, housing, transport, innovation, trade and health.” She’s right, with economics the obvious example.

Next Monday, Sir Nicholas Stern will deliver his report on the economics of climate change, and I’m told his message will be stark. He believes that climate change represents the biggest market failure ever, bigger than the two world wars and the Depression put together. To combat it will cost a huge amount. But Stern will say that it is affordable, if only because a refusal to act will end up costing a whole lot more.

Still, if global warming is inseparable from economics, it casts a similar shadow over foreign policy. John Ashton, who sits as the UK’s special representative for climate change within the Foreign Office, reckons that the fires that diplomats spend their lives putting out will only proliferate as the planet heats up. He cites Darfur, where a main cause of conflict has been a shift in rainfall, pitting nomadic herders against settled pastoralists. “And there will be more Darfurs,” he says, the more the climate changes. As Beckett put it yesterday: “Wars fought over limited resources - land, fresh water, fuel - are as old as history itself.” And climate change threatens to reduce the supply of each one of those resources in some of the most unstable places on Earth, with Africa and the Middle East first in line.

More straightforward still, if we remain dependent on fossil fuels, then we remain dependent on the countries that produce them. That leaves us held to ransom by Russia for its gas, and the Gulf states for oil. Even if global warming did not matter, that would be a hard-headed, realpolitik reason to wean ourselves off fossil fuels.

Still, more hearteningly, if climate change is a foreign policy problem, foreign policy can surely be part of the climate change solution. It’s a truism that carbon dioxide does not recognise borders, and that any effort to tackle it will have to be supranational. Ideally, that would mean global treaties, accepted by everyone, which would see the entire human race come together to deal with a threat that is choking the planet we all share. But that’s hardly likely, not when the world’s biggest polluter, the US, is still led by an administration barely emerging from official denial that there is a problem at all.

That means interim action, starting with the EU. Heaven knows there are ample reasons to be sceptical about the EU, but when it comes to tackling climate change, we should fall to our knees and give thanks that such a body exists. It has more clout, over a larger area, than any single country could ever hope to wield. With its mighty €120bn budget, it can encourage the technological innovations, from alternative energies to more efficient gadgets, that might get us out of this mess. And it can regulate out of existence those that make our troubles worse.

Why doesn’t the EU go further, constructing a low-carbon free trade area with China, a single market for low-carbon technology? Europeans might design, say, an ultra-efficient fridge; China could build it and, with the resulting economies of scale, they could end up selling them all over the world.

All these ideas are fizzing away among those who have come to realise that no area of life is left untouched by this danger. Very smart people in government ministries across the globe are trying to think of the right blend of taxes, regulation, incentives and trading schemes that might stop the world emitting too much carbon. They acknowledge that most of the $17 trillion (£9 trillion) that will be spent in the energy sector between now and 2030 will be spent by private companies - and that, therefore, public servants are limited to prodding and pushing them, hoping they move in the right direction.

But a heretical thought nags. Governments are limited in what they can do because they no longer control the key economic levers: if they did, they could act swiftly. Instead, they are left hoping that market mechanisms will work their magic and that the polluters’ behaviour will change. But that can take time and time is the one commodity we don’t have. As John Ashton says: “We don’t set the deadlines, nature sets the deadlines.” It’s true that we cannot go back to the days of state ownership and the command economy. (True, too, that state-run industries polluted as badly as private ones, and were often achingly slow to change). Yet if ever there was a time when the sovereignty of the market posed a mortal danger, it is surely now.


Miguel Sebastián, coordinador del programa económico del PSOE y candidato a la alcaldía de Madrid, entrevista en El País.

Nuestro objetivo es triplicar la productividad...

Aceptamos el déficit cero, pero a lo largo del ciclo. No asumimos el dogma del déficit cero año a año. No lo compartimos ideológicamente, pero es que además en términos económicos es un disparate. La diferencia es que mientras para el PP el déficit cero es un fin, para nosotros es una restricción razonable. Nuestro objetivo es aumentar el crecimiento y el bienestar social.

P. ¿Y cómo van a adivinar lo que dura un ciclo?

R. No es cuestión de intuiciones, sino de modular año a año. Sí se puede hacer una previsión económica bastante acertada para ajustar la política presupuestaria. El superávit de los años buenos te permite compensar el déficit de los malos. Como ya no tenemos política monetaria y cambiaria para buscar esas compensaciones, tenemos que utilizar la política presupuestaria. Con un déficit cero obligatorio cada año lo que se logra es agravar el ciclo, porque en los años buenos, te empuja a gastar más y en los periodos de recesión, cumplir el déficit exige cortar gastos o subir impuestos. Lo bueno del déficit cero a lo largo del ciclo es no acumular deuda en términos nominales. Así, la deuda que está ahora en torno al 50% del PIB la reduciremos en 30 años al 10%. Como entonces tendremos el máximo problema de coste social asociado al envejecimiento demográfico, dispondremos de un enorme colchón para afrontar el aumento de gastos en sanidad y pensiones. Y eso es justicia intergeneracional.

No sería el objetivo, pero la agencia pública de alquiler podría incluso ganar dinero.


Tom Bethell, Don’t Fear the Designer, National Review Online.

If we discount trivial examples like bacterial resistance or "change over time" or small changes in beak size among the finches of the Galapagos Islands, we don't know very much about evolution at all. We don't see it happening around us, or in the rocks.

The creatures that evolution purports to explain are fantastically complex. The cell, thought at the time of Darwin to be a "simple little lump of protoplasm," is as complicated as a high-tech factory. We have no actual evidence that it evolved — and yet we are asked, indeed obliged, to believe that it did.

In the human body, there are 300 trillion cells, and each "knows" what part it must play in the growing organism. To this day, embryologists have no idea how this happens — even though they have been trying to figure it out for 150 years.

That phrase — "it was selected for" — is regarded as a sufficient explanation for . . . everything. The same mundane phrase is given as the explanation for everything under the sun. How did the bats get sonar? "It arose by an accidental mutation of the genes and was selected for. Next question?" How did the eye develop? "Piecemeal. There was a random mutation and it conferred an advantage so it was selected for. Then the same thing happened over and over again. Next question?" How did the camel get its hump? "Random mutations conferred some advantage and so they were selected for. Next question?"

To believe that the feeble tautology of natural selection — laissez-faire political economy from the 1830s imported into biology — constitutes a sufficient explanation of the marvels of nature is to display a credulity that makes our fundamentalists seem sagacious by comparison.

Darwin's theory of evolution by natural selection is not falsifiable... Darwin's claim to fame was his discovery of a mechanism of evolution; he accepted "survival of the fittest" as a good summary of his natural-selection theory. But which ones are the fittest? The ones that survive. There is no criterion of fitness that is independent of survival. Whatever happens, it is the "fittest" that survive — by definition. This, just like intelligent design, is not a testable hypothesis. As the eminent philosopher of science Karl Popper said, after discussing this problem that natural selection cannot escape: "There is hardly any possibility of testing a theory as feeble as this." Popper was the first to propose falsification as the line of demarcation between theories that are scientific and those that are not; both intelligent design and natural selection fall by this standard.

The underlying problem, rarely discussed, is that the conclusions of evolutionism are based not on science, but on a philosophy: the philosophy of materialism, or naturalism. Living creatures, including human beings, are here on Earth, and we got here somehow. If atoms and molecules in motion are all that exist, then their random interactions must account for everything that exists, including us. That is the true underpinning of Darwinism. What needs to be examined in detail is not so much the religion behind intelligent design as the philosophy behind evolution.

But that is a sermon for another day.


Enrique Costas Lombardía, España, Suiza y los trasplantes, carta al director de El País.

España es la primera en trasplantes porque emplea un medio no ético, el dinero, que el fin no puede justificar y las restantes naciones civilizadas rechazan.


José-Luis Portero Navío, La banalización de la pobreza, carta al director de El País.

La pobreza existe no porque no funcione en plenitud el liberalismo económico, sino porque ése es el modo en que funciona. Lo demás es silencio.


Raúl Mayoral Benito, abogado, Europa: religión y libertad, La Gaceta de los Negocios.

La libertad religiosa es uno de los tres derechos fundamentales, junto con el derecho a la vida y a la libertad de expresión, considerados como pilares para la paz. Así lo ha proclamado el pasado septiembre ante la Asamblea General de la ONU, el arzobispo Giovanni Lajolo, representante de el Vaticano en dicho organismo.

...se suceden casos aislados de limitación de este derecho. Días atrás, la compañía aérea British Airways suspendía a una empleada por su negativa a quitarse un crucifijo. Más cercano a nosotros, en un colegio público de Valladolid algunos padres de alumnos pedían la retirada de los crucifijos en las aulas. Con todo, lo grave no son las posibles agresiones a la libertad de creencias, sino la falta de reacción cívica ante aquéllas, incluso por parte de los propios agredidos.

Los europeos no podemos asistir de nuevo a la estrepitosa quiebra de la conciencia de toda una sociedad. La suerte de las creencias no puede estar en manos de los gobernantes, porque lo que empieza como secularización termina desembocando en totalitarismo. Europa no se libró de Hitler ni de Stalin y sus herederos, para caer al final en manos de una vana y materialista fraternidad de estados en la que triunfe una falsa tolerancia con tendencia a juzgar el hecho religioso como una manifestación de necesidades íntimas del hombre, admitiéndose el valor relativo de todas las religiones.

...en nombre de la democracia, se cometen de forma más sutil anulaciones de la libertad religiosa, pretendiendo arrancar de la vida de la sociedad y del individuo la raíz de la religión y de todo lo sobrenatural. El resultado es una concepción de la ley por encima de la justicia y los derechos del hombre que convierte a aquella en la norma única y suprema de la conducta ciudadana.

La veterana Europa, corazón y cerebro de la historia, debiera ser en el mundo un factor indispensable para el equilibrio de las relaciones internacionales y la prosperidad y el bienestar del género humano. Europa debiera abrigar una concepción democrática serena, sin relativismo jacobino ni laicismo decimonónico, capaz de unir los dogmas de la libertad individual con las exigencias de la economía moderna y las concepciones sociales de nuestro tiempo. Sin embargo, la Europa de hoy se siente morir y busca ansiosamente la solución que le salve del caos en que se hunde más cada día y cree encontrarla en la fracasada fórmula del relativismo democrático.

Detener el actual proceso de descomposición europea exige fijar la condición de la persona humana esclareciendo cuáles son sus derechos y determinar correlativamente los deberes de una acción común en una sociedad que garantice la realización de los fines éticos y materiales del hombre.

El problema prioritario de Europa es redefinir un sistema de valores para delimitar nítidamente los milenarios conceptos del Bien y el Mal. Hoy, en el revuelto y desorientado vivir europeo resulta indispensable un mínimo soporte moral.

Las desventuras de Europa son hijas, en último término, de dolencias morales. Y ese rearme moral debe reencontrarlo Europa en la robusta y sólida fe cristiana, la única que puede encauzar al mundo y a los hombres a una paz sin matanzas y sin rencores. El hilo central de lo europeo es precisamente lo cristiano. Sin en el cristianismo no puede haber una Europa.

Lo único que une, que enlaza y que perpetúa lo que llamamos en su esencia lo europeo es la tradición cristiana. Y de eso, precisamente, muy pocos hablan y los que se atreven son tildados de intolerantes y fanáticos.

Religión y libertad era el lema vivo y luminoso a lo largo de toda la obra de un europeo universal como Chateaubriand. Decía el escritor francés que se volvería a la incredulidad sólo con que se le demostrase que el cristianismo es incompatible con la libertad. Es, pues, el cristianismo el pensamiento del porvenir y de la libertad humana es una religión de libertad, es la mía, afirmaba Chateaubriand.


Ignacio Sánchez Cámara, El cristiano y la tribu, La Gaceta de los Negocios.

Un cristiano no puede olvidar los horrores que los nacionalismos han infligido a la humanidad, y no sólo en el siglo pasado. En ese sentido, es correcto afirmar que la unidad de España constituye un bien moral, porque de ella dependen no sólo la supervivencia histórica de una gran nación, que se ha distinguido por la defensa y difusión del cristianismo, sino también la libertad, el bienestar y los derechos constitucionales de los que disfrutamos los españoles.


Gregorio Peces-Barba Martínez, catedrático de Filosofía del Derecho y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, Perfil del ciudadano, El País.

Recientemente en una emisora de radio me pidieron que formulase una síntesis del concepto de ciudadano. Les dije lo siguiente: "El ciudadano es la persona que vive en una sociedad abierta y democrática. En las sociedades cerradas y autoritarias viven súbditos. Acepta los valores, los principios, la dignidad de todos y los derechos humanos, y participa de la vida política y social. Rechaza el odio y la dialéctica amigo-enemigo y se relaciona con los demás desde la amistad cívica. Distingue la ética privada de la pública, que es la propia de la acción política y que fija los objetivos del poder y de su Derecho y la libre acción social. Puede ser creyente o no creyente y defiende la Iglesia libre, separada del Estado libre. Es respetuoso con la ley, tolerante, libre de discrepar desde las reglas de juego de la Constitución y desde la aceptación del principio de las mayorías. La condición de ciudadano se fortalece con la educación y es una responsabilidad central del Estado y de la sociedad".

Los valores de libertad e igualdad, o de libertad igualitaria, facilitaron la acción del individuo en la sociedad y en el Estado y el resultado fue el ciudadano, legitimado en la generalización del sufragio y en el consentimiento de todos, exigencia del contrato social.

Superados los planteamientos del socialismo leninista y asentado el socialismo reformista, el concepto de ciudadano se fortaleció con la dimensión social, que impulsó su solidaridad y su participación en la satisfacción de las necesidades básicas de los menos favorecidos, que no pueden hacerlo por sí mismos.

Por otra parte, la enorme injusticia en el disfrute de los bienes y de los recursos, con el empobrecimiento progresivo del tercer y del cuarto mundo…

La llamada globalización no puede tener sólo dimensiones económicas, comerciales, técnicas y de comunicación. Debe tener también dimensiones humanas, sociales y políticas. Por eso prefiero el término universalización que carece de las connotaciones economicistas, egoístas y reduccionistas de la globalización. El horizonte último conduce al ciudadano del mundo, hoy una utopía, pero que puede ser una verdad prematura, como decía Lamartine.


Iñaki Rodríguez.

No pedimos nada. Exigimos lo que es nuestro. No queremos que hagan más viviendas de protección oficial (VPO). No queremos parches de ese tipo que terminan sucumbiendo también a las leyes del mercado. Lo que queremos son cambios estructurales que acaben con la mercantilización de derechos fundamentales. Que la Administración intervenga y no deje esto en manos y bajo las reglas del mercado. La realidad es que estamos condenados a sueldos míseros pese a estar altamente cualificados y que eso, junto a la especulación inmobiliaria que encarece el precio de las viviendas año a año, nos impide tener un proyecto de vida.


Estado de alerta, editorial de El País.

La avalancha de casos de corrupción urbanística empieza a provocar una indisimulada alarma social entre los españoles.

No se acabará con esta repugnante amenaza contra el sistema democrático mientras no se enfoque como un problema de Estado con todas las consecuencias. Las recetas contra la corrupción se conocen. Hay que evitar, mediante fórmulas conocidas de gestión municipal, la multiplicación de intermediarios parásitos que encarecen sucesivamente el precio del suelo; hay que recuperar la figura de los interventores municipales, adscribiéndolos a instancias independientes de los propios ayuntamientos; hay que imponer mecanismos inmediatos de control y de veto sobre los planes urbanísticos; hay que aplicar las reformas legales necesarias para controlar la financiación de los partidos y de los ayuntamientos; y hay que exigir la restitución del dinero obtenido mediante el soborno y la compra de voluntades. En este estado de alerta urbanística, el Gobierno debería encargarse de organizar con urgencia éstas y otras medidas para defender a los ciudadanos de este latrocinio organizado.


Joaquín Estefanía, Lo desigual asesina la globalización, El País.

Uno de los mayores consensos entre los estudiosos de la globalización -que no es unánime- es el crecimiento de las desigualdades.

Uno de los más ilustres antecesores de Milanovic en el Banco Mundial, el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, también tiene libro nuevo y libro mayor (Cómo hacer que funcione la globalización. Editorial Taurus). Tercera parte de El malestar en la globalización o Los felices noventa, Stiglitz se dedica al noble arte de la paradoja: salvar a la globalización de sus defensores más torpes o cegatos. Stiglitz analiza los efectos nocivos de la desigualdad y las tesis de quienes entienden que la misma es sólo un problema político y no económico (los que llama "fundamentalistas del mercado"). Aunque la defensa de ese fundamentalismo se ha quedado sin base intelectual, algunos columnistas (economistas) aún invocan en ocasiones la "ciencia económica" en defensa de una postura que, una vez tras otra, choca con la realidad. Las investigaciones en economía de la información han demostrado que si la información es imperfecta, sobre todo cuando existen asimetrías en la misma -donde hay individuos que saben algo que otros no saben (es decir, siempre)- la razón de que la mano invisible parezca invisible es que no existe. Sin regulación e intervenciones estatales apropiadas, los mercados no conducen a la eficiencia económica, sino a la desigualdad. Aunque las investigaciones económicas (no sólo las políticas) minen sus fundamentos, los economistas más conservadores siguen atribuyendo menos importancia a la reducción de la desigualdad porque entienden que las acciones que el Estado puede emprender para conseguirla son demasiado costosas cuando no directamente contraproducentes.


Pascal Lamy, director general de la OMC, entrevista en El País.

P: Algunos líderes nada sospechosos, como el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben S. Bernanke, o más decididamente el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, reconocen que la globalización también ocasiona daños colaterales.

R: Es cierto, Stiglitz de una manera más académica y Bernanke en el simposio económico de Jackson Hole, en el fondo lo que dicen, y en lo que yo estoy de acuerdo, es que no hay garantía de que la globalización aporte automáticamente beneficios correctamente a todos. Los grandes autores de las teorías económicas dicen que el comercio internacional es como la tecnología; se modifican las ventajas comparativas y entonces se crean ganadores y perdedores. Y eso precisa políticas públicas.

Karl Marx fue también librecambista. Pensaba que la apertura de los mercados y el aumento de intercambios era una condición necesaria para el desarrollo económico.


Enrique Barón Crespo, eurodiputado y presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, y Carlos Brú Purón, ex eurodiputado por el Partido Socialista, Nuestro ’sí’ a la Constitución europea, El País.

Tras haber leído y debatido el artículo de José Vidal Beneyto (Un ‘no’ con vocación de ’sí’, El País, 16 de septiembre), hemos preferido contestar conjuntamente a nuestro viejo compañero de fatigas y conspiraciones. Llevamos casi medio siglo de encuentros y desencuentros en nuestra perseverante, más que obstinada, lucha por la libertad y la democracia primero en España y luego en Europa, como tres “socialistas a fuer de liberales” que somos, por retomar la gran definición de Indalecio Prieto.

...se trata de un compromiso común firmado y en vías de ratificación con unos gananciales importantes (democracia, modelo social, además del mercado único y el euro) por lo que no es aceptable el derecho de veto.

Su vigencia posibilitaría pasar del chalaneo a la hora de establecer las perspectivas financieras a un sistema de ingresos más democrático, una regulación de la libertad de servicios que tuviera más en cuenta los servicios públicos...

Una Unión Europea que precisamente trata de incluir entre sus objetivos el desarrollo sostenible con preservación del medio ambiente, la economía social de mercado competitiva, la igualdad de género, la cohesión económica, social y territorial y, de cara al mundo, la adhesión a la ONU, al multilateralismo, al comercio libre y justo, la paz y la seguridad en el planeta.


Forges, viñeta en El País.

-¿Pobreza cero? ¿Están locos? ¿De qué íbamos a forrarnos nosotros?
-¡Rebélate contra la pobreza!
Seguimos en la semana de la movilización contra la pobreza; con más hechos y menos palabras podemos acabar con ella.


Roger Penrose, físico.

La conciencia sólo podrá entenderse -y potencialmente ser replicada por una máquina- cuando tengamos una nueva teoría física que vaya más allá de la mecánica cuántica.


Artistas españoles defienden ante la UE el canon por copia privada. Paloma San Basilio: "El artista pierde el control sobre su obra. Es una expropiación de sus derechos naturales". Los creadores alegan que no están dispuestos a renunciar a estos ingresos porque se trata de un derecho de propiedad intelectual. "Sería como si un trabajador renunciara a su derecho a tener vacaciones pagadas", ilustra el director de Relaciones Institucionales y Corporativas de la SGAE, Pedro Farré.


Sebastián Iribarren Diarasarri, especialista en Medicina Intensiva y experto en Bioética Clínica, ¿Cuándo podremos elegir libremente?, El País.

Difícilmente se puede cuestionar que causar la muerte de una persona es un acto éticamente reprobable. Siempre supone un daño.


Carlos Fuentes, escritor mexicano, México poselectoral, El País.

...no es otro el mensaje de Bill Clinton, cuando, en el centro mismo de la Iniciativa Global que lleva su nombre, sostiene que la pobreza extrema puede ser eliminada mundialmente en un par de décadas. Bastaría una contribución del 0,5% del producto interno bruto de los países ricos en un mundo donde sólo el 20% de la población mundial recibe el 80% del ingreso mundial y tres mil millones de seres humanos -la mitad de la población de la tierra- vive en grados diversos de pobreza.


La asignatura pendiente, editorial de El País.

Resulta urgente definir una estrategia energética europea, que tenga en cuenta factores como la necesidad de medidas de ahorro y eficiencia para recortar el consumo de energía sin dañar el bienestar social. O el desarrollo y la implantación de las energías renovables, que deben suponer una parte cada vez mayor en el menú energético, pero que no están recibiendo el apoyo que merecerían.


El abogado José Antonio Sanz Grasa, que ejerce la acusación particular en el caso del 11-M, ha presentado un escrito en el que solicita al tribunal que devuelva las actuaciones al juzgado para tomar declaración en calidad de imputados al ex presidente del Gobierno José María Aznar, al ex ministro de Defensa Federico Trillo y al ex ministro del Interior Ángel Acebes por considerar que pudieron incurrir en un delito de imprudencia temeraria con resultado de 192 muertos. El escrito señala que el Gobierno de Aznar pudo cometer una "falta in vigilando", es decir, que tenía la obligación de prevenir el ataque terrorista islamista contra los trenes de la muerte y que no adoptó las medidas oportunas para ello; el documento precisa que del contenido del sumario y de las "informaciones aparecidas en los distintos medios de comunicación sobre la falta de previsión del Gobierno de la nación en el momento en que ocurrieron los tristes sucesos de aquel fatídico 11 de marzo de 2004, sobre las medidas de seguridad a adoptar por parte de los miembros adscritos a la Seguridad del Estado contra un posible ataque de los extremistas islámicos, máxime después de haber intervenido activamente en la invasión de un país, esta representación entiende que dicha falta in vigilando es constitutiva, cuando menos, de un delito de imprudencia temeraria con resultado de 192 muertos".


Ignacio Sánchez-Cuenca, Respuesta a Cosidó, carta al director de El País.

...el medio ultraderechista Libertad Digital.


José Villaverde Castro, Competitividad y bienestar, La Gaceta de los Negocios.

...en los diferentes rankings internacionales que se elaboran sobre la materia, sucede que, de forma sistemática, los países nórdicos se sitúan en las primeras posiciones. Sucede, también, que estos países son los que suelen contar con una mayor presencia del sector público en los asuntos económicos y los que cuentan con un mejor y más desarrollado Estado del Bienestar.

Acostumbrados a escuchar que para ganar competitividad es necesario reducir el tamaño del mencionado Estado del Bienestar y la participación de los gobiernos en la economía, parece que todos los países nórdicos constituyen un contraejemplo que, cuando menos, deberíamos tomar en consideración.

Protección social y competitividad no son en absoluto incompatibles, tal y como quieren hacer creer en determinados ámbitos.


Ignacio Ruiz-Jarabo Colomer, ex director general de la Agencia Tributaria (1998-2001), presidente del Consejo Asesor de PAP-Tecnos y de EDG-Escuela de Negocios y ex presidente de la SEPI, Asignación tributaria, modernidad y democracia, Cinco Días.

Hace unos días el Gobierno, a través de su vicepresidenta primera, anunció la consecución de un acuerdo con la jerarquía de la Conferencia Episcopal para modificar el sistema de financiación de la Iglesia católica española a través del sistema de asignación tributaria.

En el plano social o sociopolítico es importante por ser la católica la Iglesia que, con mucha diferencia, tiene más seguidores en España. Por ello, cualquier acuerdo entre su jerarquía y el Gobierno es indudablemente positivo.

Pues bien, en la actualidad, dados los medios tecnológicos de la Agencia Tributaria y la eficacia mostrada en su uso, es frustrante que la reforma no vaya más lejos. No se trata tanto de pretender que satisfechas las necesidades básicas del Estado -defensa, justicia y seguridad, según la visión reduccionista de Adam Smith- cada contribuyente decida el destino de sus impuestos. Sin duda hay muchas más necesidades colectivas que deben financiarse por la vía impositiva.


Jeffrey D. Sachs, director of the Earth Institute at Columbia University, The Social Welfare State, beyond Ideology, Scientific American.

One of the great challenges of sustainable development is to combine society's desires for economic prosperity and social security. For decades economists and politicians have debated how to reconcile the undoubted power of markets with the reassuring protections of social insurance.

…there is by now a rich empirical record to judge these issues scientifically. The evidence may be found by comparing a group of relatively free-market economies that have low to moderate rates of taxation and social outlays with a group of social-welfare states that have high rates of taxation and social outlays.

Not coincidentally, the low-tax, high-income countries are mostly English-speaking ones that share a direct historical lineage with 19th-century Britain and its theories of economic laissez-faire. These countries include Australia, Canada, Ireland, New Zealand, the U.K. and the U.S. The high-tax, high-income states are the Nordic social democracies, notably Denmark, Finland, Norway and Sweden, which have been governed by left-of-center social democratic parties for much or all of the post–World War II era. They combine a healthy respect for market forces with a strong commitment to antipoverty programs. Budgetary outlays for social purposes average around 27 percent of gross domestic product (GDP) in the Nordic countries and just 17 percent of GDP in the English-speaking countries.

On average, the Nordic countries outperform the Anglo-Saxon ones on most measures of economic performance. Poverty rates are much lower there, and national income per working-age population is on average higher. Unemployment rates are roughly the same in both groups, just slightly higher in the Nordic countries. The budget situation is stronger in the Nordic group, with larger surpluses as a share of GDP.

The Nordic countries maintain their dynamism despite high taxation in several ways. Most important, they spend lavishly on research and development and higher education. All of them, but especially Sweden and Finland, have taken to the sweeping revolution in information and communications technology and leveraged it to gain global competitiveness. Sweden now spends nearly 4 percent of GDP on R&D, the highest ratio in the world today. On average, the Nordic nations spend 3 percent of GDP on R&D, compared with around 2 percent in the English-speaking nations.

The Nordic states have also worked to keep social expenditures compatible with an open, competitive, market-based economic system.

Von Hayek was wrong. In strong and vibrant democracies, a generous social-welfare state is not a road to serfdom but rather to fairness, economic equality and international competitiveness.


Joan Herrera i Torres, portavoz del grupo IU-ICV en el Congreso de los Diputados, Inmigración, más pedagogía, menos alarmismo, El País.

...no basta con un proceso extraordinario de regularización. La política debe ir por otro lado: incrementar significativamente los medios de la inspección de trabajo para detectar la explotación de trabajadores extranjeros y evitar el efecto llamada que supone que es posible trabajar en España sin papeles. Además, hay que crear un marco estable de regularización que no se sustente exclusivamente sobre criterios laborables, sino de arraigo. La mejor política migratoria es aquella que define un Estado de bienestar potente, que permite hacer políticas educativas, sanitarias o de vivienda para los sectores más vulnerables de la sociedad, entre los que está la nueva inmigración; una política que les devuelve, como mínimo, parte de lo que están aportando, que sume a las obligaciones la igualdad de oportunidades.


Cristina de la Cruz y Peru Sasia Santos, aula de Técnica Ética, Universidad de Deusto, Con mi dinero no, El Correo Digital.

Las decisiones propias de la actividad crediticia e inversora (a quién prestar y a quién no, en qué empresas, sectores y áreas geográficas invertir, qué destinos elegir en la obra social) suponen un momento de elección que en ningún caso puede ser relegado únicamente a la esfera de los intereses particulares y privados de cada cual. No puede ser relegado a su condición de ‘valor propio’ desde el momento en el que esas decisiones afectan de manera concreta a la vida real de las personas, a su bienestar y desarrollo. El dinero instrumentaliza el bienestar. Es un medio convertido en condición de posibilidad, no único pero sí decisivo, de los fines de la vida de una persona, y cuando esos fines apuntan a necesidades básicas o garantía de derechos fundamentales como el acceso a la vivienda, la integración en una nueva comunidad o la posibilidad de tener un empleo, no puede depender solo de criterios particulares lo que con él se haga. El bien intrínseco de la intermediación financiera no puede, por tanto, estar únicamente definido por objetivos centrados en el interés del círculo ‘cliente-accionista-entidad’.

Por ello, conviene pensar en qué, cómo y para qué se está utilizando nuestro dinero a cambio de obtener por él una mayor rentabilidad. Desde nuestra condición de ciudadanos, no podemos dejar de preguntarnos si queremos tener alguna responsabilidad respecto a lo que estas entidades hacen con nuestro dinero o, en el caso de los accionistas, con nuestro ‘permiso’. Es bien cierto que, sin entrar en esas aventuras que prometen jugosos beneficios con curiosos productos y que suelen acabar en escándalos, nuestras opciones financieras habituales no sólo son legales, sino que están socialmente normalizadas. En lo que a finanzas respecta, casi todos hacemos parecidas cosas. Pero… ¿son justas esas opciones? ¿Sé lo que hace mi banco o caja con mi dinero? ¿Debo conocer en qué y dónde está invirtiendo, o en qué y cómo está revirtiendo la obra social? ¿Quiero (y puedo) saber además si realmente están cumpliendo con su objetivo de construir sociedades más justas? ¿Estoy dispuesto, en definitiva, a cerrar los ojos con tal de que se maximice el interés por mi depósito, el dividendo anual, el valor de mis acciones? A fin de cuentas, el dinero es mío. Si decido invertirlo y esto me genera unos beneficios, ¿qué daño estoy causando con ello? En realidad, nadie puede juzgarme por cómo decida utilizar mi dinero, ¿o sí?

Es cierto que, ante la evidencia de flagrantes injusticias, a menudo estamos dispuestos a asumir nuestra responsabilidad cívica de una manera convencida. Pero aun así, es difícil ponerse de acuerdo en la aportación de cada uno para cumplir con ese ‘deber’. Las dudas empañan el proceso de asunción de nuestra responsabilidad hacia los demás, tanto desde la percepción de la esterilidad de la acción individual, como desde el escepticismo ante la falta de alternativas: ¿Se nos puede atribuir alguna responsabilidad por aquellas circunstancias y hechos que, como consecuencia del proceso propio de la intermediación financiera, afectan muy negativamente en la vida de algunas personas? ¿Acaso soy yo responsable de la pobreza? ¿Aunque quiera, además, puedo hacer algo?

Hay distintos niveles posibles para responder afirmativamente a esta última pregunta. En un primer nivel, deberíamos saber como ‘consumidores’ que nuestras decisiones en el ámbito de la intermediación financiera no son decisiones inocentes. Que aquello que nosotros decidimos hacer con nuestro dinero tiene alcance y calado más allá de los beneficios particulares que nos pueda suponer. Plantearse la cuestión de qué se hace con nuestro dinero, en qué se invierte, cuál es el impacto que tiene, es ya hacer algo. Supone, al menos, pensar que nuestras decisiones en la esfera financiera tienen un alcance social, público. Y, por esto mismo precisamente, puede depender de nosotros, de nuestra responsabilidad asumida y convencida, plantear hacer las cosas ‘de otro modo’. Podemos empezar diciendo, por ejemplo ‘con mi dinero, no’. Podemos decir ‘no’ no sólo a aquello a lo que apuntan esas pantallas negativas que cubren los criterios de decisión de algunas iniciativas financieras a las que se les asigna la etiqueta de ‘éticas’ o ’solidarias’, sino ‘no’ a todo aquello que no suponga un impacto social positivo en términos de superación de la desigualdad, ‘no’ a todo lo que no genere condiciones de justicia para las personas, ‘no’ a esa red de intercambio que sólo se centra en la rentabilidad y da la espalda a la ‘projimidad’.

Pero, junto a esa ‘necesidad de saber’, hay niveles más profundos de respuesta a la pregunta sobre si podemos hacer algo. Existen hoy en día alternativas financieras reales y elegibles que están ya presentes en la esfera de lo económico y que invitan a pensar que la desigualdad económica es un problema que también se puede resolver desde el ámbito de la intermediación financiera. Son alternativas que pretenden compatibilizar el mecanismo del mercado con las exigencias de justicia. Alternativas que se asientan sobre tres pilares: poner el crédito al servicio de la regeneración de nuestras sociedades injustas, dar poder y capacidad de decisión a los ciudadanos y apoyarse en las redes de solidaridad que, en otros ámbitos de la esfera de lo económico, están ya en marcha, como el comercio justo, la economía solidaria, la inserción social de colectivos excluidos o la cooperación al desarrollo del Sur empobrecido. Alternativas que podemos escoger y que ofrecen buena parte de los productos y servicios financieros que normalmente demandamos los ciudadanos, pero que lo hacen de una forma diferente, ‘compartiendo tu interés’ al servicio de una sociedad más justa.

Estas iniciativas financieras alternativas no son únicamente alternativas solidarias. La solidaridad, en este caso, es una condición al servicio de la justicia. Estas iniciativas son propuestas para el ámbito de la intermediación financiera inclusivas y responsables, con toda la carga que dicho juicio de valor implica (a saber, que el actual sistema financiero no lo es: no es ni justo ni inclusivo, y no siempre es responsable, al menos desde un posicionamiento ético que apela a la justicia distributiva y a la responsabilidad). Son alternativas que confieren un valor preeminente a la dimensión cívica en la esfera de la intermediación financiera: una ciudadanía a la que, como venimos diciendo, no le da lo mismo lo que se haga con su dinero, dónde se invierta y para qué, sino que decide hacerse cargo de las consecuencias que se derivan de la intermediación financiera (de la que es cómplice o, al menos, colaborador necesario) e interviene para canalizar esas consecuencias a favor de medidas que permitan superar las desigualdades que genera. Quienes proveemos el dinero necesario para que las entidades financieras desarrollen su actividad tenemos derecho a conocer e influir en el modo en el que esa actividad se lleva a cabo. En el lenguaje de las entidades financieras, ‘pasivo’ es el ahorro, condición que no ha de trasladarse necesariamente a los sujetos ahorradores. ¿No va siendo ya hora de decir: ‘con mi dinero, no’?


Entrevista de Xavier Sala i Martín a Artur Mas, La Vanguardia.

P: ¿por qué los contribuyentes tienen que subsidiar a las familias para que éstas tengan más hijos?

R: Por dos razones muy sencillas. Primero, porque un país puede pasar de dos a siete millones de habitantes, pero no se puede pasar de seis a uno.

P: ¿Por qué?

R: Hombre, porque pierde vitalidad por todas partes.Y pasa otra cosa, que es la segunda razón de interés general. Si para que funcione la economía y el Estado de bienestar se tiene que importar gente de fuera, como está pasando, uno puede acabar teniendo problemas de convivencia, de cohesión social y de reforzamiento de la personalidad del país. En este caso, en lugar de atraer gente de fuera, es mejor que la gente de aquí tenga más hijos.


Luis de Sebastián, profesor honorario de Evade, Premios Nobel, carta al director de El País.

No estoy de acuerdo con la concesión del Premio Nobel de la Paz a Mohamed Yunus. Tenían que haberle dado el Premio Nobel de Economía. Porque, ¿qué ha hecho el profesor Edmund Phelps, el premiado este año, para mejorar la suerte de la humanidad? Una cosa es ser profesor de economía, y pasar abstrusas -y en general inútiles- teorías de generación en generación, y otra muy diferente es la aplicación de conceptos e instituciones económicas para aliviar el sufrimiento de millones de personas pobres.

La economía no es lógica formal, ni matemática, ni menos teología; es una ciencia social cuyo fin último es mejorar la suerte de los mortales, encontrando y dando a conocer los medios más eficaces y eficientes para usar bien los recursos naturales y el dinero. Lo que ha hecho Mohamed Yunus, desde que dejó de ser profesor y enseñar teorías, corresponde mejor a lo que es la economía que lo que han hecho Phelps y toda la serie de teóricos que lo precedieron en el Premio de Economía.


Marina Bocigas Sanz, Un halo de esperanza, carta al director de El País.

Los cambios sociales en nuestros días han provocado un dramático panorama de soledad en nuestros ancianos. Muchas de estas personas no pueden acceder a una plaza en una residencia pública debido, en gran medida, a las enormes listas de espera existentes por la ausencia de residencias para cubrir esta demanda y por la pesada maquinaria burocrática a la que las familias deben enfrentarse. Además, la carestía actual de las residencias privadas amparadas en la economía de mercado las convierten en un artículo de lujo, demasiado precio para personas con tan bajo poder adquisitivo. Además, todo el peso de sus cuidados, mientras otorgan la deseada plaza, recae sobre los impotentes familiares que ven mermadas sus fuerzas día tras día. Por ello, lo único que reclamo es que nuestras administraciones hagan el esfuerzo de habilitar más plazas para nuestros ancianos, a los que tanto debemos y a los que tan rápido abandonamos, y que escuchemos a los familiares, grandes olvidados en esta situación.


Anthony Giddens, entrevista en El País.

Existen áreas en las que debe funcionar el libre mercado, con relaciones de competencia. Por otra parte, deben establecerse políticas democráticas eficaces. La cuestión es fijar los límites.

P: ¿Cuál es el papel del Estado, entonces?

Debe concentrarse en áreas en las que no conviene que el mercado se introduzca demasiado, y esto incluye una parte importante de la educación, de la sanidad, de las infraestructuras.

Todo el mundo debe tener acceso a la comida. Pero nadie, que yo sepa, pretende que el Estado se lo garantice. Los supermercados lo hacen bien y con eficacia, dentro de unas normas sanitarias. El Estado se limita a establecer esas normas.


Toni Ferrer, secretario de Acción Sindical de UGT, Cuentas más solidarias, El País.

Los Presupuestos Generales del Estado de 2007 deben prever, igualmente, los recursos que exige el desarrollo y puesta en práctica de los acuerdos alcanzados en el proceso de diálogo social en materia de empleo, igualdad, Seguridad Social, dependencia, formación profesional para el empleo y revalorización del salario mínimo interprofesional, entre otros.

Es preciso activar, además, el plan estatal de vivienda 2005-2008, para lo que proponemos elevar el objetivo de viviendas de nueva construcción hasta un número aproximado de 100.000, teniendo en cuenta las proyecciones de población previstas y la necesidad imperiosa de intervenir positivamente en una materia dejada durante años al arbitrio de los especuladores, que han convertido un bien esencial recogido en nuestra Constitución en uno de los mayores y más graves problemas que sufren los españoles en estos momentos.

Por lo que respecta a las administraciones públicas, se deben contemplar los gastos derivados del proyecto de ley del estatuto básico del empleado público, en especial, la conversión prevista del empleo temporal en indefinido, así como la necesidad de incrementar el número de efectivos judiciales y fiscales, tal y como se recoge en la resolución aprobada en el pasado debate sobre el Estado de la Nación.


Jesús Mota, Derecho de subsistencia, La renta básica. Una medida eficaz para luchar contra la pobreza (Philippe van Parijs y Yannick Vanderborght), suplemento Negocios de El País.

La idea que se propone aquí es de sencilla exposición y difícil respuesta: ¿tiene derecho cualquier persona, por el hecho de ser ciudadano de un país, a percibir los recursos suficientes para sufragar sus necesidades vitales mínimas? Importa mucho que se entienda bien la premisa implícita en la cuestión. No se trata de subsidiar a los desempleados, ni de pagar subvenciones a las familias, ni de conceder ayudas entre el intervalo entre dos empleos, ni de una incitación pagada a cambio de una futura reinserción laboral. Se trata sencillamente, si la respuesta es afirmativa, de reconocer un derecho tan primordial como el de la vida, que es el que cada persona disponga de los recursos adecuados para subsistir, trabaje o no. Es decir, si tiene derecho a una renta básica. Como la que ya existe en Alaska (920 dólares en 2004 por persona y año).

Así definen tal renta los autores del libro: "Un ingreso conferido por una comunidad política a todos sus miembros, sobre una base individual, sin control de recursos ni exigencia de contrapartida". Quien mejor formuló el derecho individual a la subsistencia pagada, por decirlo así, fue Hugo Grocio, eximio jurista holandés muerto en 1645. En su opinión, la tierra es propiedad común de todos los hombres y, por tanto, todos tienen derecho a disfrutar de los beneficios que produce. No son necesarias conexiones secundarias -trabajo, familia- para reclamarlo. Los autores del libro recorren muchos antecedentes y no pocas opiniones para sustentar la pertinencia de esa renta -Thomas Paine, G. D. H Cole, James Meade o James Tobin, por ejemplo-, pero, en definitiva, Grocio está en todas y cada de ellas y, lo que es mejor, en los términos más radicales.

En sociedades inmersas en sistemas de bienestar, con protección ligada al mercado de trabajo y controles burocráticos sobre los ingresos familiares, suena extraña la idea de un ingreso mínimo para pobres y ricos.

El fervor de los autores queda, no obstante, matizado a veces por el atrevimiento evidente de la idea. La estructura mental de las sociedades contemporáneas está sólidamente anclada en la rentabilidad, el provecho y en la tenue conexión religiosa de "ganarse el pan". Van Parijs y Vanderborght llegan a sugerir que algunos aspectos de la renta básica pueden resultar "repugnantes", quizá con la acepción de "chocantes". Late el horror a la dilapidación, a la percepción irresponsable de riqueza; también el temor a la haraganería y a la desvertebración que evita el trabajo.

No es difícil imaginar más preguntas e inconvenientes. Tampoco lo es predecir que Van Parijs y Vanderborgth seguirán predicando la buena nueva de la renta mínima universal. A pesar de las dificultades evidentes, la idea tiene el encanto rousseauniano de las comunidades fundacionales.


Muhammad Yunus, Bangladesh's Grameen Bank (micro-credits), Nobel Prize for Peace.

Access to credit should be a human right irrespective of economic situation.


Nota de la Agencia EFE.

Nobel Paz a "banquero de los pobres", señal contra neoliberalismo.

El Comité Noruego del Nobel ha lanzado este año un mensaje contra el neoliberalismo y la globalización desenfrenados al premiar con el Nobel de la Paz al llamado "banquero de los pobres", el bangladeshí Muhammad Yunus y su banco de microcréditos Grameen Bank.


Stephen Bainbridge, Professor of Law at UCLA, The Communitarian Connundrum, TCSDaily.

Conservatives believe that the state cannot build such a citizenry, because the state cannot make people virtuous. Virtue is an adaptive response to the instinctive human recognition of (and need for) a transcendent moral order codified in a body of natural law. People are most likely to act virtuously when they believe in an external power, higher and more permanent than the state, who is aware of their shortcomings and will punish them in the next life even if they escape retribution in this life.

To be clear, I am not arguing for some libertarian utopia in which the state has no role beyond that of a night watchman. As Edmund Burke once observed, there is "a limit at which forbearance ceases to be a virtue." At that limit, the state properly steps in.

The Calvinist principle of sphere sovereignty offers one way of thinking about the line between legitimate and illegitimate uses of government power. Social institutions—including both the state and the corporation—are organized horizontally, none subordinated to the others, each having a sphere of authority governed by its own ordering principles. Expansion of any social institution beyond its proper sphere necessarily results in social disorder and opens the door to tyranny. The trouble with the state thus is not its existence, but its expansion beyond those functions prescribed by custom and convention, which were legitimized by ancient usage, into the pervasive nanny state perpetually grasping at aspects of social life to drag into its slavering maw.


Josep-Lluís Carod-Rovira, Presidente de ERC, La vivienda no admite aplazamientos, El Periódico.

...el problema de fondo consiste en no ser suficientemente decididos a la hora de combatir estos déficits crónicos y flagrantes, inaceptables en una sociedad que llamamos y queremos del bienestar.

La cuestión del acceso a una vivienda digna, en condiciones razonables, afecta a todos, pero muy principalmente a los más jóvenes y a los recién llegados. Es decir, a todos los que comienzan. Los que tienen que espabilarse para poner en marcha su proyecto personal o familiar de vida. Y no puede ser que cueste tanto contar con algo tan elemental como un lugar para vivir. Para poder emanciparse, para montar una familia, para reagruparla. Una sociedad de oportunidades no puede fracasar en lo más elemental.

No es una cuestión de seguridad. De temor a los disturbios. Es cuestión de políticas claras. De medidas a corto, medio y largo plazo. De revisar las políticas de suelo, de evitar el estímulo constructor especulativo asociado al mal sistema de financiación de muchos ayuntamientos, de negociar con el sistema financiero un giro en el modelo hipotecario de interés variable y duraciones matusalénicas, de incentivar y promover el mercado de alquiler.

¿Qué debe hacerse, pues? ¿Suspender cumbres y posponer los debates sobre las cuestiones perentorias que pueden movilizar a la gente? Todo lo contrario, lo que se necesita son políticas decididas y comprometidas como las apuntadas. Y procurar, en estos temas fundamentales, adoptar medidas consensuadas. Grandes pactos para resolver los problemas más graves planteados. Y el de la vivienda es uno de los principales. Para comenzar podría facilitarse la reorientación de las hipotecas ya contratadas hacia otras de tipo fijo, como en Gran Bretaña, sin tener que cancelar la antigua y contratar otra nueva, y evitando así gastos notariales y registrales.

El balance de un crecimiento económico debe medirse también por la capacidad de distribuir sus beneficios. Hay sectores sociales muy amplios afectados por la pobreza, por problemas que dificultan su bienestar. La economía de acumular capital en el ladrillo por parte de unos cuantos, mientras la gente más joven no puede emanciparse, no es sostenible y tiene unos costes sociales enormes. Hay que intervenir urgentemente en esta cuestión porque es un pilar fundamental de cualquier política social y de bienestar. Y no esperemos a que el malestar y el descontento termine generando conflicto. No es un tema de seguridad u orden público; es cuestión de mirar y escuchar. La realidad no puede dar miedo. No seamos estúpidos: es la gente, es la vivienda, es la precariedad, es la pobreza, son los problemas básicos. La razón de ser de la política.


Ferrán Blasi, profesor de Filosofía, Sobre las civilizaciones, La Gaceta de los Negocios.

Entre los que se relacionan con características biológicas, uno se fija en el hecho de que, con un patrimonio cromosómico y genético igual en lo que es esencial, hay la posibilidad —y la confirmación de la experiencia multisecular— de la mezcla de las razas, con la práctica de un mestizaje fecundo, que no produce híbridos estériles, sino una renovación más bien eugénica de las etnias. Y con esta base se da una solidaridad biológica, a la hora de hacer transfusiones o trasplantes.

En el orden moral habría una conciencia de la limitación de los propios recursos, y por tanto de la necesidad de la colaboración de todos, para controlar el progreso y esto con la convicción de la igual dignidad humana de todos y de una fraternidad que, cuando tiene unas raíces teologales es, sin duda, más firme.

Hay otros valores culturales que no serían aceptados de manera absoluta, pero sí con matizaciones, tales como la libertad de comercio, sujeta empero a correctivos, que moderen aquello que conduciría al liberalismo económico extremo, en diversas formas de capitalismo, a veces salvaje; el derecho a la legítima defensa, que ha de poner límites a la utilización de medios bélicos o las hipotecas sociales que han de afectar al uso y disfrute de la propiedad.

Tal vez se acabe aceptando el hecho de que para todos los pueblos y los hombres y mujeres que los integran, ha de haber un organismo que representa a todo el mundo y otro para aspectos concretos de las relaciones internacionales a quien corresponde poner orden en el ejercicio de todos los mencionados valores.

Y quién sabe si todo esto se vería más claro si las principales fuentes de energía estuvieran mejor repartidas y no dependiesen tanto del petróleo y éste no concediera un poder tan omnímodo a los jefes de algunos países que lo producen, y a los imperios económicos que lo comercializan. Ojalá cambie radicalmente el planteamiento del tema energético o que en sus problemas de justicia pudiera intervenir aquella autoridad supranacional.


Jorge Trias Sagnier, España y el Rey, La Gaceta de los Negocios.

En España, el desfile militar que se celebra el día de la Fiesta Nacional, sirve para recordarnos que pertenecemos todos a una sola Nación que se ha hecho a lo largo de más de dos mil años y de episodios de unión y otros de desunión. Y también sirve para que veamos que los nacionalistas de cualquier signo no quieren saber nada con eso que se llama España. Es igual que esos nacionalistas se llamen conservadores, como Pujol o Ibarretxe, o progresistas como Maragall, para ellos la Fiesta Nacional es la suya, la que se celebra el 11 de septiembre en Cataluña, por ejemplo, y no quieren estar con el resto de los españoles a quienes, en el fondo, como tienen el sentimiento—nacionalista, se entiende— perturbado, desprecian. Los españoles seguimos unidos única y exclusivamente porque tenemos un proyecto económico común que ha convertido a España en uno de los países más ricos del mundo sin que importe demasiado que gobiernen unos u otros. ¿O acaso ustedes han notado alguna diferencia en la marcha de la economía desde que gobiernan los socialistas?

Creo que es un error de libro el que cometen algunos conservadores criticando al Rey. La Monarquía en España es de esas instituciones que, si no existiesen, habría que inventarlas. Es el eslabón de la unidad de la patria, y el Rey el icono en el que nos miramos —o en el que deberíamos mirarnos— tirios y troyanos, nos caiga simpática o no su figura. Creo que el Rey es una de las personalidades más importantes de nuestra historia contemporánea y es la encarnadura del amor a la patria. Nada más pero nada menos.


José Barea, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, Protección social en el Presupuesto de 2007, Cinco Días.

Las funciones del Estado en una economía de mercado son producir servicios no de mercado y redistribuir la renta originada por el funcionamiento del mercado.

Las pensiones constituyen el principal instrumento que tenemos de cohesión social. Si no se tienen en cuenta los recursos que las familias reciben del Estado y de la Seguridad Social por pensiones y asistencia sanitaria gratuita, la mayor parte de las personas mayores caerían por debajo de la línea de la pobreza, por lo cual el Estado debe adoptar las medidas oportunas para hacer viable el sistema público de pensiones.

Hace 50 años que la asistencia sanitaria era suministrada por el mercado y pagada con la renta de cada persona, ya que se trata de un bien que reúne todas las características de los bienes privados (demanda individualizada y principio de exclusión). Los que carecían de renta eran atendidos por los médicos de la beneficencia. Al no funcionar el mercado de manera eficiente, se trasladó al poder público la satisfacción de esta necesidad, financiándola vía impuestos. Pero la financiación pública no implica que la producción tenga que ser también pública, pues al suprimirse la competencia en el suministro de un bien privado se originan un conjunto de ineficiencias que deberían eliminarse. La mejora de la eficiencia en la gestión de la prestación sanitaria es otro de los problemas pendientes de resolver, que tiene que venir precisamente de la implantación de un mercado mixto regulado, donde accedan agentes públicos y privados en competencia en la producción, pero manteniendo la financiación pública.

Por último, existe el problema de si la prestación sanitaria debe ser totalmente gratuita o si por razones de eficiencia debe establecerse un copago para evitar consumos innecesarios. El copago debe incidir sobre todos los beneficiarios de la prestación, si bien por razones de equidad deberían quedar exceptuados los de baja renta, y no como sucede actualmente en el caso de los medicamentos en función de la categoría socioeconómica (pensionista).


Jesús Higueras Esteban, La misión de la Iglesia, ABC.

En esta época donde parece que todo vale y se confunde respeto con desinterés por la verdad, seguimos afirmando que Jesucristo es un derecho de la humanidad. Por eso, ante la misión, un católico se tiene que sentir implicado, vivirla en su propio corazón, en su familia, su trabajo y su lugar de diversión. Todos somos misioneros, porque todos somos testigos de un Cristo que ha nacido, muerto y resucitado.


Horacio Vázquez-Rial, El factor humano, suplemento Fin de semana de Libertad Digital.

...los derechos no se merecen, se conquistan, y eso sólo puede hacerlo el hombre. La segunda: la inteligencia también es una conquista, paralela a la de los derechos. La tercera: el embrión humano, por humano, tiene derechos a priori que el señor Singer prefiere ignorar y que, en incontables casos, nunca llegan a ser reconocidos, aunque no por razones naturales, sino por razones sociales e históricas.

Singer piensa, y dice en su Ética práctica, alimento espiritual del presidente de aquí, que "matar a un niño incapacitado mentalmente no es el equivalente a matar a una persona". Sí, no me he equivocado al transcribirlo. Y en la entrevista, completando esta barbaridad y la otra, la de los simios y los embriones, explica que él parte de "un planteamiento utilitario". "Creo que debemos tener derechos en consonancia con nuestras capacidades, con nuestra conciencia del mundo, con cuánto podemos sufrir... Un niño nacido con una enfermedad severa de discapacidad mental no es una persona con conciencia de sí misma".

Hitler no podría haberlo dicho con más claridad. Y no era más peligroso que Singer, porque si tenía el poder necesario para hacer de esas ideas una política, éste lo tiene para influir en los poderosos. Los dos, Singer y Hitler, coinciden también en lo de ser vegetarianos. Tal vez por la misma razón, "lo mal que tratamos a los animales".

Singer piensa y dice que "es razonable tomar decisiones sobre quién debe vivir o morir en situaciones límite, y de hecho ya estamos haciendo eso: cuando se pone la vida de la madre por delante de la del embrión en un diagnóstico prenatal, por ejemplo... En Gran Bretaña, hace unas semanas, se dio un caso de selección de embriones para prevenir la transmisión genética del cáncer: yo apoyo esa decisión". Claro, y cualquier persona sensata, porque se trata de mejorar la vida humana, que es lo que esperamos de la genética; el problema empieza en lo que sigue: "Si queremos llamarlo eugenesia, me parece una buena forma de eugenesia, aunque todos sabemos que es una palabra maldita, que arrastra la mala fama desde la época de los nazis".

Pocas veces se encuentra uno con tal despliegue de mala fe, con tal mezcla de barbarie y elogio de la ciencia en un solo párrafo. Lo más curioso es comprobar que esa confusión moral no es ajena a la vida del propio Singer, partidario de aplicar la eutanasia a su propia madre, enferma de alzheimer: su hermana se opuso, pero, de no ser por eso, él "le habría permitido morir seis meses antes".

La humanidad tardó milenios en alcanzar el reconocimiento de sus derechos, que no fueron establecidos como universales hasta 1776 en América y 1789 en Europa. El camino hacia los derechos, del ciudadano y no del súbdito, pero en todo caso del individuo, forma parte del proceso de humanización del hombre.

¿Recuerda el lector las batallas que los científicos del bajo Medievo y del Renacimiento tuvieron que librar para poder establecer sobre cadáveres la realidad de la anatomía y de cosas tan primarias como la circulación de la sangre o el mecanismo respiratorio? Pues vamos a peor. Es normal que estos tipos, Singer y su lector presidencial, se alíen con los del siglo VIII.

La defensa de los derechos del simio es un ataque en toda regla contra los derechos del hombre.

¿Por qué razón este hombre enseña bioética en Princeton, el viejo hogar americano de Einstein, que en algún momento de su juventud defendió la eutanasia, incapaz de comprender su relación con el nazismo del que había huido? A causa del dominio de lo políticamente correcto, que es una forma de rendición de Occidente ante el conjunto de sus enemigos, que son legión.


El Sr. Castells, consejero de Hacienda de Cataluña, ha afirmado que bajar los impuestos “es demagógico” y que “la competencia llevada al extremo es dañina”.


Jaime Rodríguez-Arana, Libertad y pluralismo, La Gaceta de los Negocios.

Lo más inquietante de nuestra actual situación política es que los presuntos representantes de media España están tratando de imponerse a la otra media. Y su afán totalizante se dirige, además, a cuestiones medulares. Se trata de una especie de furor antimoralista que desprecia las más profundas convicciones éticas de un importante sector de la población, al que ni se consulta ni se atiende.

Un ejemplo reciente lo constituyen las propuestas sobre la aprobación de la eutanasia por parte del consejo bioético de Cataluña. Respeto a su presidenta, Victoria Camps, tanto personal como intelectualmente. Pero no me parece realista su invitación a que se abra un amplio debate social sobre un tema tan decisivo como la posibilidad de acortar la vida y de legalizar la asistencia al suicidio de personas sanas o enfermas. No hay más que fijarse en la composición de tal consejo para advertir que no están representadas las posturas favorables al respeto más cuidadoso de la vida humana. No me imagino, por ejemplo, que quienes lo integran vayan a impulsar una investigación sobre los resultados de la legalización de la eutanasia en Holanda. He vivido largas temporadas en ciudades alemanas fronterizas con los Países Bajos. Y he visto el temor reflejado en la mirada de personas maduras —ni siquiera ancianas o ancianos— que han fijado su residencia en Alemania para evitar ser víctimas de ese extraño afán que conduce a liquidar vidas con años de existencia por delante, sin contar con la autorización ni el permiso de los sujetos pasivos de la eutanasia. Dudo mucho, lo lamento, de que las voces contrarias a este abuso de la dignidad humana vayan a encontrar eco en las instituciones políticas o en los medios de opinión pública.


Kevin E. Schmiesing, investigador del Centro de Investigación Académica del Instituto Acton, El mercado de niños, suplemento Iglesia de Libertad Digital.

"Ofrece un servicio muy buscado. Estamos haciendo feliz a la gente". De esta forma el doctor Jeffrey Steinberg, director médico de Fertility Institutes, justificaba la práctica de la selección del sexo de los embriones en un artículo del 20 de septiembre para Associated Press. En otras palabras, mientras haya gente que lo quiera, alguien tendrá que vendérselo.

Hace 15 años, el Papa Juan Pablo II escribió: "Hay necesidades humanas importantes que escapan a la lógica del mercado. Hay bienes que por su propia naturaleza no pueden y no deben ser comprados o vendidos" (Centesimus Annus, n. 40). Ese apremio hacia la mercantilización de cada bien humano, lejos de haberse contenido por las palabras del Papa, ha seguido su curso desenfrenado.

...el mercado del cuerpo femenino ahora ya presenta dos facetas: sexo y fertilidad. Lo predecible es que la fertilidad vaya por el camino que ha seguido el sexo. Las mujeres con una red familiar y de amigos, así como otras opciones de apoyo económico, no estarán vendiendo su fertilidad al que pague más, al igual que esas mismas mujeres por lo general no son las que venden sus cuerpos por las calles.

La dignidad de hombres y mujeres se sostiene al encajar la sexualidad dentro de una relación amorosa. En cambio, cuando esa función es separada y se le crea un mercado, las oportunidades para su explotación aumentan.

El deseo de los padres por tener hijos sanos, bellos, talentosos es perfectamente comprensible. Pero ese impulso llega demasiado lejos cuando los niños con rasgos "menos deseables" son escardados en la etapa embrionaria. Lo que eso implica es que el niño no merece amor y aceptación a menos que encaje en el perfil imaginado.

El mercado es una cosa maravillosa. No hay instrumento mejor para calibrar la productividad y el ingenio humanos ante las necesidades y deseos humanos. Pero sus ventajas se convierten en perniciosas cuando abarca los bienes humanos que nunca deberían haberse quedado reducidos a un valor monetario. La idea de un "mercado infantil" debería darnos asco. El que ya existe debería ser motivo de alarma.


Desprecio ambiental, editorial de El País.

Tanto los técnicos de la Junta como el Tribunal tenían razones poderosas para oponerse a la recalificación del pinar: allí anidan especies protegidas, amenazadas de desaparición, entre ellas parejas de cigüeñas negras y águilas imperiales.

A la vista de tanto exceso urbanístico perpetrado en España, resulta razonable concluir que la proximidad de la Administración respecto a los ciudadanos no es una garantía de una gestión limpia y correcta del suelo. Hay obligaciones medioambientales ineludibles que la sociedad debe defender como valores superiores y exigen, en consonancia, instituciones que velen por ellas. De qué sirve declarar un espacio natural como zona protegida si resulta tan escandalosamente fácil recalificarlo legalmente, despreciando las razones superiores que aconsejaron esa protección. Alguien deberá hacerlo, si los ayuntamientos y los gobiernos autonómicos se dedican a lo contrario.


Ernesto Calleja García, Ordenanzas municipales, carta al director de El País.

Es lamentable ver cómo las ordenanzas municipales se han constituido en el principal medio de control ciudadano en los Ayuntamientos de España. Los que llevamos un tiempo denunciando en la calle el problema de los empobrecidos, los niños esclavos, el paro, la corrupción política, los inmigrantes, la cultura de muerte o cualquier otro ataque a la vida, estamos padeciendo la persecución caciquil de los Ayuntamientos, que nos echan de la calle, con la ordenanza municipal en la mano, por denunciar la injusticia y decir la verdad.

Por otro lado es extraño que lo que en una ciudad sea lícito en otra esté penado. Por tanto me pregunto ¿qué fundamento tiene algo así?: ni repartir octavillas, ni pegar carteles, ni utilizar la megafonía para denunciar la inmoralidad de los sueldos de los políticos... Pero las multinacionales con sus ferias y puestos ocupan las plazas públicas, las calles peatonales, los mejores sitios de la ciudad para fomentar el consumo y la evasión. Así que depende que quién esté en la calle se interpreta la norma como actividad comercial, como apropiación indebidamente de la vía pública... Está bien claro que el que paga manda y que los Ayuntamientos sirven a los fuertes y no al bien común. Estamos en año de elecciones municipales, si algún partido se plantea la solidaridad con los débiles habrá que votarle.


Milton (Andrés H. Gil von der Walde), bitacorero.

...el desprecio manifiesto que hacéis por conceptos tan arraigados en nuestra cultura como el de verdad os asimila al posmodernismo progre más dañino. En efecto, educar a un menor sin ninguna autonomía para la elección en ideas categóricamente falsas como las que defineden estos fundamentalistas está mal. El rigorismo religioso aplicado a menores está mal.

...ya se lidió con socialistas, deconstructivistas, post-estructuralistas y toda la ralea de utópicos y se salió victorioso.

Lo que no entiendo es la obsesión por llamar "liberalismo" a esa aberración que defendéis con tanta pasión. Máxime cuando el de liberalismo es un concepto arraigado y muy vinculado a cierta tradición de pensamiento que poco o nada tiene que ver con lo que defendéis.

...el liberalismo es una corriente que da una gran importancia a la libertad pero no exclusiva. La libertad como concepto negativo ve con mejores ojos a una persona que sólo tiene una oportunidad de acción y que la elige "voluntariamente" a aquella que tiene infinidad de ellas para elegir pero sobre la que pesa de alguna manera algún tipo de coacción. Eso no es liberalismo, es estupidez.

Dejad de usurpar el nombre del liberalismo. Empieza a ser muy molesto y dais muy mal ejemplo en la red a gente que toma el liberalismo por una alternativa seria con un arraigo histórico y con una tradición de pensamiento vinculada concreta.

Difícilmente ningún liberalismo ve con buenos ojos todas las barbaridades que defendéis desde unos principios éticos inviolables (que curioso, nada nuevo bajo el sol).

...me molesta que defendáis a los amish. No porque a mi no me contagien cierta simpatía, que lo hacen, sino porque lo hacéis bajo unas ideas que igualmente respetarían a comunidades mahometanas de adoctrinamiento masivo, sometimiento religioso y violencia verbal extrema y no os sentiríais movidos a hacer algo "coactivo" por cambiarlas. Ni entraríais en sus propiedades, ni intentaríais dar autonomía a sus mujeres menores, ni procuraríais que menores sin capacidad crítica dejasen de suicidarse en nombre de algo falso. En todo caso, de manera privada, intentaríais minimizar los daños de esas personas sobre vuestras propiedades siempre que tuvieran a bien salir de la suya. Y eso me molesta, de la misma manera que me molesta que defendáis la prostitución infantil, el tráfico de menores o el derecho privado desigual según tu condición.
Los amish, ese buen salvaje roussoniano que curiosamente sólo se ha dado dentro de un estado coactivo y aprovechando todas las ventajas que éste suministra son en todo caso algo a tolerar en el margen, no el ejemplo de nada ni remotamente deseable. Son el caso extremo de lo que pueden llegar a tolerar las sociedades plurales y abiertas fundamentadas bajo ciertos principios universales que sólo se han materializado con el paraguas de estados coactivos.

Y me molesta que digáis continuamente que el liberalismo se fundamenta en el principio de no coacción como un fetiche religioso y que le deis importancia capital al concepto de libertad negativa que, aplicado en toda su lógica, dice que es más libre un hombre encerrado accidentalmente en un cuarto diáfano sin alimento y sin luz, toda vez que sus acciones no están condicionadas por las acciones de otras personas, que una persona a la que se le dan un abanico general de opciones (si, opciones, libertad positiva o posibilidades de acción efectivas) amplísimas pero que tiene que pagar impuestos y acatar leyes promulgadas por parlamentos.

...a partir de lo propuesto en un célebre libro de Block es que proponéis la prostitución infantil o el tráfico de menores.

...No me opongo a la ética iusnaturalista, defendida por ilustres liberales, sino al uso restringido, fundamentalista y contrantropológico que hacéis del mismo, no me opongo a la existencia de conceptos innatos en la mente, pero sí a la cerrazón decimonónica metodológica que propugnáis, totalmente despegada de lo empírico, no me opongo a la preponderancia de el concepto de libertad negativa, pero sí a emplearlo como único faro del liberalismo llegando a decir que un hombre accidentalmente encerrado en un cuarto diáfano sin alimentos es más libre que un ciudadano de los USA...

...no me oirás ni a mi ni a ningún liberal decir que la monarquía absoluta es más deseable que la democracia (como hace uno de vuestros popes)...

Entiendo que algunas ONG podrían ayudar a agilizar los trámites de adopción que monopoliza el estado, lo que jamás se me ocurriría es propugnar la libertad de circulación en un mercado de niños que no se atenga a una legislación coactiva, clara y muy controladora. Entiendo que la policía pública es una amenaza constante pero prefiera constreñirla con legislación a sustituirla por cárteles mafiosos que no son tales en los mundos de nuestros anarquistas de salón.

...cuando digo éticamente me refiero a esa ética que de manera crítica sobre la costumbre vamos generando los hombres de manera espontánea dentro de las sociedades que garantizan -gracias a la coacción- mejor la expansión del pensamiento crítico. Por supuesto no me refiero a esa ética racionalista pasada por el tamiz iusnaturalista construida de la nada que propugnan los ancap y que repugna de igual manera a cualquier persona. Si lo que buscamos son resultados perfectos estaremos en manos de la utopía que, como ya se ha demostrado sobradamente, es una empresa que inevitablemente corrompe.

Los anarquistas procapitalistas, en efecto, estáis llenando el término liberalismo con vuestras barrabasadas en la red y luego venís cual vestales ultrajadas a llorar porque no se os quiere en la familia liberal. La inmensa mayoría de bloggers de red liberal no son anarquistas, y en muchas ocasiones han levantado la voz para criticar cierta barbaridad. Cuando menos se lo esperaban ya tenían a Rallo soltándole 100 páginas de insultos (socialista e iluminado son los que tienen más éxito) a partes iguales con castillos ideológicos formados de volutas y banalidades, ajenos a toda ciencia, y lógicamente fundamentados de manera que todo lo que no entra en el esquema ha de ser socialista. Por rechazar, rechazáis en parte o todo a cada uno de los autores señeros del liberalismo, incluso del austriaco. Hayek y su colchón de servicios mínimos no dejará de ser un socialista y Mises ¿que hay de ese Mises que tan vehementemente se oponía a la anarquía?

No puedo evitar que me moleste que alguien me vincule con vosotros. De la misma manera que me molestaría que me viesen junto a racistas, homófobos, comunistas, asesinos, violadores o proxeneteas de menores. Mismos a los que defendéis no porque estéis de acuerdo con ellos, decís, sino porque no podéis poner objeción ética alguna a sus actividades. No os cometen en la medida que no coaccionen a nadie. Aunque sea un menor. Lo dicho: ya vale.


Iracundo, bitacorero.

Braun defiende la igualdad ante la ley mientras que propugna una forma de fundamentalismo de mercado hoppeana en la cual "los liberales" tomen conciencia de que la clave no está en criticar a socialistas o antiliberales sino en criticar toda injerencia en la esfera individual. Esto es: dejemos de respirar.

A nadie se le escapa que yo coincido, y así lo he escrito y defendido públicamente, con Milton en cuanto a que los ancaps no son liberales y que por usurpar éstos han usurpado hasta el nombre de Mises para crear una web anarquista. Es realmente lamentable que la izquierda goce de arsenales de descalificaciones proporcionados por gentes como Albert Esplugas o el señor Valín, ambos los cuales han mostrado una racionalista falta de piedad por el prójimo que por sí sola hace despreciable cualquier idea suya (hasta se permiten los angelitos decir que el homicidio por omisión es un invento antiliberal...). Son unos marginales, esas ideas no pueden ser sino marginales precisamente porque son antihumanistas de todo punto pero, exóticamente, no son violentas. Se da así la situación de que su programa, por radical y esperpéntico, no tiene ningún viso de existir jamás porque no están dispuestos a imponerlo: única vía de implantación de ideas exóticas.

Creo sinceramente también que el anarquismo de mercado es algo más allá de la ideología, es una posición de perenne autocontemplación. Es un agujero ideológico, una trinchera, en la que debido a sus dos premisas (que ellos consideran autoevidentes, les da igual que el resto de humanos ni las contemplen en ocasiones) iusnaturalistas se defienden de todo ataque externo invocando la ley natural y llamando iluminado al crítico (ja ja) y básicamente se dedican a señalar desde su infecta trinchera al resto de ideologías. Son, en definitiva, unos pedantes de tomo y lomo que por sus maneras y actitud han convertido la Redliberal en un lugar en el que da la sensación de que uno tenga que pedir perdón por no declararse anarquista; algo así como si no ser anarquista fuese una tara, una insuficiencia.

Pues bien, yo no acepto que los ancaps tengan el atrevimiento de incluso llamarme quintacolumnista, como se han atrevido a hacer, y sí me parece muy razonable referirme a ellos como vulgares anarquistas que tienen de liberales... las vestimentas.

...recalco que los ancaps se han arrogado una posición de élite entre el liberalismo español que es digna de ser extirpada por los medios que la blogosfera liberal acuerde. Me parece muy bien que defiendan la venta de niños y llamen a los neocon genocidas, pero que lo hagan en un lugar que no se llame Liberalismo.org o Redliberal. Que creen una redanarquista, que chavales impresionables de 15 años no les van a faltar para reírles las gracias.

En definitiva: concuerdo 100% con Milton y considero que en mi entorno, como a él, los textos anarcocapitalistas empiezan a ser un fastidio inasumible por estar alojados en las principales páginas referencia del liberalismo español.


John Sentamu, Archbishop of York, To choose death, instead of love and care, is a terrible mistake, The Times.

...many people are asking about the ultimate “choice”. Is it to choose to end your life, because of extreme suffering and pain due to an incurable illness, as proposed in Lord Joffe’s Assisted Dying Bill (defeated in the House of Lords earlier this year)?

My mother, Ruth, dying of throat cancer, had her quality of life greatly assisted by the palliative care she received at Holy Trinity Hospice in South London. This kind of loving, powerful care gets little recognition from those such as Ludwig Minelli, who runs the Dignitas clinic in Zurich. At the recent Liberal Democrat Party conference, Mr Minelli suggested that voluntary euthanasia should be available not only to the terminally ill but also to those with bipolar disorder and long-term depression.

Such suggestions play on our deepest fears and are not, I believe, the answer. The way forward for our society is to value how much can be done for the seriously ill and the dying. We need to learn to value both one another and ourselves, not for our economic output, our worth to society, but as those created in the image of God and deeply loved, by Him and by others.


Hombres y mujeres, editorial de El País.

El proyecto de Ley de Igualdad entre mujeres y hombres, presentada esta semana por el ministro Jesús Caldera ante la comisión correspondiente del Parlamento, tiene entre sus objetivos centrales el de eliminar mediante "acciones positivas" en todos los niveles, públicos y privados, la discriminación que todavía afecta a las mujeres, especialmente en el terreno laboral. Objetivo que cuenta con un amplio respaldo social, según las encuestas, aunque algunas de las medidas concretas previstas en la ley son demasiado intervencionistas, en perjuicio del deseable consenso, no sólo político, con que convendría arropar a la ley.

La incorporación de la mujer al trabajo constituye uno de los grandes logros del actual periodo democrático de la historia española. Actualmente, en el 43% de los hogares con hijos pequeños trabajan ambos cónyuges, frente al 42% en que sólo lo hace uno. Pero esa incorporación convive con la permanencia de discriminaciones contra la mujer en un mercado laboral cada vez más competitivo. A igual trabajo, los salarios que perciben son menores que los de los hombres. Y, con frecuencia, su llegada a los puestos de responsabilidad se ha visto limitada por el simple hecho de ser mujer.

Aparte de las reminiscencias de la tradición, que empiezan a ser marginales en un número creciente de hogares, existen otras razones que tienen que ver con los hábitos de trabajo en España y, sobre todo, con la ausencia de infraestructuras que, como las guarderías o las redes de asistencia social, faciliten compatibilizar la vida familiar con la laboral. Se produce así un círculo vicioso que perjudica de manera especial a las mujeres. Puesto que sus salarios suelen ser más bajos que los de los hombres, son ellas las que deben sacrificar su trabajo cuando la situación familiar requiere en el hogar la presencia más o menos constante de uno de los cónyuges. Y puesto que los empleadores son conscientes de esta circunstancia, con frecuencia se muestran reacios a contratar trabajadoras y, más aún, a ofrecerles puestos de responsabilidad.

Sin políticas dirigidas activamente contra este círculo vicioso es difícil imaginar que los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres en el ámbito laboral desparezcan por sí solos. Por tanto, hace bien el Gobierno al adoptar medidas que promuevan una efectiva igualdad. Otra cosa es, sin embargo, que se pretenda fijar por ley, de manera voluntarista, pautas como el número de mujeres presentes en los consejos de administración de las empresas. No sólo es cuestionable el desproporcionado intervencionismo público que ampararía esa norma, sino la confusión en los objetivos que provocaría. Lo que debería perseguirse no es que haya el mismo número de hombres y mujeres en los centros de decisión, sino que hombres y mujeres estén en igualdad de condiciones para acceder a puestos de responsabilidad.


Rogeli Armelgol, jefe del Servicio de Psiquiatría del hospital Vall d'Hebrón, afirma que no se trata de legalizar la eutanasia, sino de despenalizarla en determinados supuestos. "Tal como la proponemos, la inmensa mayoría de los casos serían enfermos terminales que morirían igualmente en un corto periodo de tiempo, pero sufriendo. Y unos pocos casos de mal incurable que provoca grandes sufrimientos. Queda absolutamente excluida la vejez. No por el hecho de sufrir o llevar mala vida se ha de poder solicitar la eutanasia".


Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, entrevista en El País.

A pesar de la promesa de que una globalización bien gestionada mejoraría la situación de todos, el aspecto que no se proclama de la globalización al estilo estadounidense es que está empeorando la situación de muchos de los que viven en los países industrializados, y más aún cuando el crecimiento económico debido a la globalización ha provocado una intensa presión a la baja sobre el salario de los trabajadores sin cualificar y los menos preparados.

La receta para que la globalización funcione es lo que en general se denomina "el modelo escandinavo". Eso significa altos niveles de inversión en educación, investigación y tecnología y un fuerte colchón de seguridad. Naturalmente, eso supone también, como en los países escandinavos, un impuesto sobre la renta muy progresivo. Lejos de hacer que esos países sean menos competitivos, ha hecho que lo sean más. Aunque pueda parecerles una contradicción a los ideólogos conservadores que piensan que bajar los impuestos es la respuesta a todo, el hecho es que las personas están más dispuestas a asumir riesgos empresariales si pueden contar con un colchón de seguridad y si tienen la formación para ser innovadoras.

China, en especial, ha asumido la globalización según sus propias condiciones. Ha tardado en abrir sus mercados a las importaciones, y todavía hoy sigue sin permitir la entrada de flujos de capital especulativos a corto plazo, que tan fácilmente provocan ciclos de expansión y recesión en las nuevas economías.


Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Unas cuentas públicas saneadas que nos preparan para el futuro, Cinco Días.

…la evolución de la economía nos permite llevar a cabo simultáneamente tres objetivos esenciales: mejorar las cuentas públicas, impulsar el gasto productivo y consolidar el estado del bienestar.


Gustavo Mata, ingeniero industrial, decano de IEDE-Escuela de Negocios de la Universidad Europea de Madrid, Dogmáticos, Cinco Días.

En la década de los noventa se desmantela la URSS; pero, pese a la desaparición del enemigo, el neoliberalismo no ceja; llega a cuestionar absolutamente los avances de la socialdemocracia: el Estado de bienestar, sus fundamentos y sus logros. Para la doctrina neoliberal no hay alternativa posible a sus ideas: el poder político no debe, según ellos, tener influencia alguna; los hechos, dicen, han demostrado la invalidez de todas las medidas intervencionistas.

El mercado es -nadie lo duda- el más eficiente asignador de recursos y el mayor generador de bienestar; pero los liberales clásicos entendían que para que el modelo funcionara era necesario un Estado de derecho fuerte, con una clara separación entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, en el que todos, incluido el propio Estado, estuvieran sometidos al imperio de la ley. El pensamiento liberal es el padre del moderno Estado de derecho, que es el marco imprescindible para que el modelo liberal pueda funcionar.

Para que el modelo neoliberal fuera eficaz sería necesario que todos los mercados fueran perfectos -sin oligopolios ni monopolios, sin oligopsonios ni monopsonios-, con la misma información -toda- al alcance de todos. Además, sería necesario que no hubiera externalidades negativas a largo plazo derivadas de la actividad económica, y que para las externalidades negativas a corto plazo, los costes de transacción, entre los tenedores de intereses contrapuestos, fueran nulos (las externalidades negativas son los efectos indeseados para terceros de las actividades económicas -como la contaminación, por ejemplo-; también hay externalidades positivas, por ejemplo el efecto beneficioso inducido sobre el resto de las actividades del desarrollo de internet). En muchos casos esas condiciones no se dan, o, mejor dicho, en la práctica, nunca se dan; pero parece que a ningún neoliberal le importe eso.

El Estado debe, al menos, garantizar el imperio de la ley; intervenir en los sectores en los que las economías de escala lleven a que alguien domine el mercado para impedirlo; disminuir los costes de transacción de las externalidades negativas a corto plazo, flexibilizando al máximo el marco económico; propiciar las actividades con externalidades positivas con políticas de apoyo; y, sobre todo, imponer soluciones para las externalidades a largo plazo, para las que es difícil que nadie pacte soluciones transaccionales si no se le obliga. Sabemos que muchas de estas medidas, para poder ser efectivas, han de ser planetarias: como aquellas que tienen que ver con la lucha contra la contaminación, el cambio climático, la desertificación, la pérdida de la biodiversidad, la aniquilación de los recursos pesqueros en todos los mares, la pobreza, las hambrunas, etcétera.

El neoliberalismo es un dogma: 'el Estado es el problema, no la solución'. Un dogma es una doctrina, que según el que la formula, no admite réplica. El dogmatismo es la tendencia a convertir simplificaciones del conocimiento, en verdades indiscutibles, al margen del análisis, del estudio, de la crítica y de la discusión. Un dogmático es el que no se hace preguntas porque ya posee todas las respuestas; pero, a menudo, el dogmático es el que hace el papel de tonto útil al cínico. Un cínico es el que es indiferente a cualquier esquema de valores e impúdicamente se apropia de él y lo hace trabajar en su exclusivo beneficio; ¿es eso lo que está ocurriendo con los neoliberales dogmáticos?

En lugar de dogmático yo prefiero ser escéptico. Un escéptico es el que se hace siempre preguntas, aunque muchas veces no sea capaz de encontrar las respuestas. ¿Cómo no hacerse preguntas frente a la situación de la humanidad en el siglo XXI? Seguimos sin respuestas a los problemas que la humanidad tiene hoy; en todo caso, el neoliberalismo dogmático no es, desde luego, la respuesta.


José Barea, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, Transformar conocimiento en crecimiento, Cinco Días.

La investigación y desarrollo debe ser otro de los campos prioritarios en la asignación de recursos públicos.


José Rosiñol Lorenzo, La libertad suma, pero cuesta, carta al director de El País.

Libertad no es un concepto abstracto ni relativo: es un espacio que se consolida cuanto más espacios se unen. Pero siempre hay quien quiere restar, bien sea por convicciones religiosas "sabedoras" de respuestas y verdades trascendentes (extremismos islámicos, cristianos o de cualquier otra índole), o por ideologías totalitarias, y es por ello por lo que hemos de recordar el tortuoso camino recorrido hasta llegar a la situación de libertad actual y a la gente que quedó en el camino por defenderla. Y eso es lo fundamental, no olvidar de dónde venimos y dónde estamos.

Europa ha tenido que pasar por inquisiciones, absolutismos, despotismos, fascismos, comunismos, guerras de religión, guerras revolucionarias, santas alianzas, ententes, guerras mundiales, guerras más o menos frías, hasta por fin llegar a las sociedades más libres y seguras que ha conocido la historia de la humanidad, y estas conquistas no deben ceder ni un ápice de terreno frente a las amenazas de quienes pretenden salvarnos, convertirnos o iluminarnos.

Y en esta defensa no sólo ha de estar el Estado, sino también y muy firmemente la sociedad civil, que es la que sufriría las consecuencias de cualquier retroceso democrático.


Jesús Sáez, Pisos, pisos, pisos, carta al director de El País.

La subida del precio de la vivienda me parece un escándalo. Mientras una mayoría se arruina y los jóvenes se hipotecan de por vida, unos pocos (que cada vez son más) se convierten en multimillonarios en cuatro días o en cuatro años. ¿Cuánto dinero se les puede ganar a los pisos? ¿Cómo es posible que haya tantos y tantos casos de corrupción como los de Aldea del Fresno, Torrelodones, Marbella, Morata, Catral y muchos más?

Los jóvenes no pueden tener hijos (como mucho uno) por la hipoteca, lo que me parece una tragedia, pero los dueños de constructoras, promotoras e inmobiliarias se enriquecen de una manera desmesurada. En Marbella se forran de oro los cuartos de baño y El Pocero tiene varios aviones privados, dos yates y un patrimonio incalculable. ¿Es posible que todo esto lo paguemos con nuestras hipotecas? La vivienda ha subido igual en Castilla-La Mancha, en Andalucía, en Madrid, en el País Vasco, en Aragón, en Galicia o en Cataluña. Es decir, en toda España. Da lo mismo quién gobierne en cada comunidad.

Están reguladas las tarifas de las telecomunicaciones (teléfono, Internet), de la energía (luz, gas). ¿Para cuándo una mínima regulación del precio de la vivienda?


Unitarian Minister Henry Bellows (1866), on the meaning of the North’s victory in the War to Prevent Southern Independence.

The state is indeed divine, as being the great incarnation of a nation’s rights, privileges, honor, and life.


Ramón Tamames, El futuro de la agricultura española: II El nivel de protección, Periodista Digital.

Continuando con nuestro anterior blog sobre algunos temas agrarios, abundaremos en la actitud de los economistas neoliberales, a quienes ya hicimos una primera referencia en el número anterior de este cuaderno de bitácora,s en lo concerniente a la experiencia histórica de las Leyes de Peel (1844), con las que se liberalizó el comercio exterior de los cereales de Inglaterra (las Anti-corn laws). En las que se basan como valioso precedente de lo que debería hacerse en la UE en el momento actual; por razones bastante obsoletas de costes comparativos y división internacional del trabajo.

Y decimos lo de obsoletas porque la situación actual de la UE es muy distinta de la de Reino Unido de mediados del S. XIX, pues por entonces, si el Gobierno británico decidió la gran liberalización, fue para introducir en el país cantidades masivas de cereales norteamericanos. En línea con su política de pan barato para la clase obrera, siguiendo pautas manchesterianas de fuerte explotación de las clases trabajadoras para mantener la revolución industrial.

El estado de cosas presente en la UE, no hace falta extenderse mucho en ello, es completamente distinto: una sociedad próspera con afluencia de toda clase de productos, y una estructura social mayoritaria de clases medias; en el contexto, además, de una demografía propia que pulsa muy débilmente, y cada vez más preocupada por el entorno.

Ante un escenario así, lo lógico es defender el carácter estratégico del sector agrario español, para mantener un buen nivel de actividad en el campo, en condiciones económicas y ecológicas racionales, y sin más proteccionismo (o compensación, como mejor debería decirse) que el proporcionado en otras áreas del mundo agrario. Para lo cual, será bueno recordar que la media de transferencias públicas a los agricultores en los países de la OCDE (en la foto de hoy su sede parisina) se sitúa en el 29 por 100 de la producción final agraria (PFA), con diferencias importantes entre sus diversos Estados miembros. Así, en el bloque más favorecido, figuran Noruega, Suiza, Japón, y Corea del Sur, con el 50 por 100 o más de sus PFAs procedente de subvenciones y transferencias; en tanto que la UE se sitúa en el 32 por 100, y EE.UU. en el 16.

La última diferencia viene a utilizarse, en las prédicas que propician el desmantelamiento de la PAC, al avergonzarnos de la fuerte protección europea en contraste con EE.UU. Pero esa comparación hay que rechazarla con datos bien claros: la protección del 16 por 100 en EE.UU. se dispensa a una superficie agrícola útil, SAU, de 182 millones de Ha.; pero en la que trabaja el 0,7 por 100 del total de la población activa del país, sólo un millón de granjeros. Lo cual significa algo casi siempre ignorado o más que encubierto: la protección recibida por cada agricultor estadounidense es un múltiplo muy elevado de la que perciben los de la UE. Quod erat demostrandum.


Jordi Segurola, bitacorero.

Nada mas lejos del liberalismo y de su gemelo favorito el individualismo que el comunitarismo de amish y menonitas.

La familia, base de las comunidades amish y menonitas, tampoco es algo muy popular entre los liberales, que prefieren el individualismo y considerarían la casi imposibilidad de divorcio que hay entre los menonitas como un crimen contra la libertad.

Resulta pues que el éxito de los amish y menonitas no tiene nada que ver con lo liberales que el autor cree que son, sino con lo comunitaristas que realmente son. En realidad son la negación del liberalismo.

Y otra cosa, si esta gente consigue, con medios clásicos, rendimientos superiores a los de las explotaciones comerciales que usan química y genética a manta, ¿no sería eso un argumento para preguntarse por las ventajas reales de los transgénicos, insecticidas y otros productos químicos aplicados al agro?

Eso de que el liberalismo es compatible con el comunitarismo quizá sea cierto en el mundo de la ideología, donde todo es posible, pero lo es mucho menos en el de la realidad. Sin entrar en ejemplos rebuscados, ¿es liberal (eso es, amigo de la libertad individual) quien acepta, aunque sea voluntariamente, las restricciones del grupo? Responder afirmativamente a esta pregunta es tanto como decir que se puede ser liberal sin serlo, pues la esencia del liberal no es el renunciar a la libertad si quiere, sino ejercer esta libertad. Renunciar a la libertad, aunque sea voluntariamente, es dejar de ser liberal, o si se quiere, ser un liberal pasivo. En resumen, creo que el liberal comunitario no existe pues son conceptos opuestos.


Hariseldon, bitacorero.

...voy a decir algo que me parece que has olvidado pero demuestra hasta qué punto los liberales podemos confundirnos muchísimo cuando perdemos de vista la jerarquía de valores.

En el liberalismo, el valor supremo no es la libertad sino la vida.

...para un liberal, lo más importante es que cualquier persona pueda tener y alcanzar dominio pleno sobre su vida. Este valor capital tiene su blindaje jurídico en la consagración del derecho a la vida.

...los liberales pretenden que cada persona, además de gozar su vida, pueda desarrollar en ésta un alto grado de libertad en todos los órdenes. El liberalismo como no coacción es sin duda la más importante la más importante de las dimensiones, pero también lo son la riqueza y el conocimiento.

...dejar a la gente en la ignorancia ES limitar la libertad, porque la ignorancia ES un obstáculo a la libertad.

...si no hay conocimiento del mundo exterior, no hay libertad. Donde hay ignorancia no hay libertad.

Vamos a ver: si tú ves a un niño que no sabe nadar y se ahoga y tú no haces nada pudiendo salvarle, entonces, según la legislación española, tú eres un asesino por omisión. ¿Para coaccionarte? No, es al revés: la vida del niño tiene más importancia que tus espurias voluntades, por muy libre que seas. No es que a ti te coaccionen a que saltes al agua, es que si tú no saltas están impidiendo el derecho a la vida del niño.

Pues bien, si los padres pueden darle la oportunidad de salvarse a la chica y no lo hacen, entonces están impidiendo su salvación, luego están colaborando para que muera. Luego están asesinándola.

Como he dicho antes del verdadero liberalismo, el valor de la vida es supremo y NO DEBE SUPEDITARSE a las creencias de los padres ni a ninguna ideología: la vida de la muchacha tiene infinitas veces más importancia que toda la idiosincrasia paterna.

Porque por la misma regla de tres, si yo puedo aplicar o no aplicar tratamientos a mis hijos tratamientos según los crea convenientes por mis convicciones, entonces también puedo aplicarles el tratamiento de cortarles la yugular porque me lo dice mi Dios.


Inmaculada Rodríguez-Piñero, secretaria federal de Política Económica y Empleo del PSOE, Urbanismo: ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuánto? y ¿cómo?, El País.

...las viviendas se construyen conforme a un modelo urbanístico de ocupación de nuestro territorio que resulta no sólo insostenible sino también insoportable.

Hay demasiados lugares en España en los que para urbanizar se están dando respuestas incorrectas a las cuatro preguntas. Respondemos mal al quién, cuando los encargados de ordenar el territorio son los promotores o constructores, mientras los poderes públicos no ejercen sus funciones. Respondemos mal al dónde cuando la realidad es que un tercio del litoral mediterráneo se encuentra ya construido en su primer kilómetro de línea de costa. Respondemos mal al cuánto cuando en algunas partes se están aprobando planes generales que prevén la construcción de un número de viviendas que quintuplica la población del municipio. Y erramos al responder al cómo cuando las ciudades crecen desordenadamente, rompiendo el paisaje y desatendiendo la dotación de servicios públicos que deben proporcionarse.

Los ciudadanos merecen una respuesta satisfactoria a estas preguntas, que hoy por hoy, en muchos lugares de la geografía española no se están dando. No podemos seguir así. No se trata de frenar la actividad constructora, se trata de orientar y ordenar su crecimiento, evitando la ocupación indiscriminada del territorio, estableciendo límites racionales al crecimiento urbano y pensando ahora y en el futuro. Los socialistas somos conscientes de que hay que actuar con determinación definiendo una nueva política urbanística.

Desde el PSOE vamos a establecer un compromiso con la ciudadanía para establecer una nueva política de urbanismo y de ordenación del territorio. Una nueva política inspirada en una correcta respuesta a las cuatro preguntas clave.

Ya hemos dado los primeros pasos para afianzar este compromiso, y prueba de ello es la elaboración de la nueva Ley del Suelo. Dicha Ley aboga por un nuevo sistema de valoración que desincentive las prácticas de reclasificación y retención especulativa del suelo, apostando por el desarrollo urbano sostenible, el uso racional del territorio, la eficiencia energética y una nueva forma de gestión más transparente y participativa.

...es necesario que las Comunidades Autónomas asuman de forma responsable la labor de diseñar Planes Territoriales Supramunicipales para ordenar el territorio, que fijen límites razonables al desarrollo urbanístico, establezcan la protección necesaria para aquellos suelos que tenga un especial valor ecológico o cultural y aseguren la dotación de todas aquellas infraestructuras y servicios imprescindibles para el bienestar de la población. No podemos permitir que un municipio compita con otro por ver quién atrae más cantidad de viviendas sin importar cómo y a costa de qué. No se trata de quién crece más sino de dónde se vive mejor.

Éstas y otras medidas componen la idea central de nuestro compromiso, recuperando el principio de que el urbanismo y la ordenación del territorio son, ante todo y sobre todo, una función pública que busca el interés general y el bienestar social. Desde este principio, confío en que el resto de fuerzas políticas sean capaces de ver el potencial de este compromiso y se sumen a él para que el quién, el dónde, el cuánto y el cómo encuentren la respuesta adecuada.


El presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI), Félix Herrero, reclamó que se suspendan las fiestas de moros y cristianos "en aras de la buena convivencia". Entiende que la decisión de cancelar la destrucción de un muñeco que representa a Mahoma en dos localidades valencianas no basta, ya que, dijo, "no tienen cabida en la España democrática" los festejos que conmemoran la reconquista.


Samuel Valderrey, Elecciones y obras, carta al director de El País.

...estas obras pretenden hacer del centro de la ciudad un gran centro comercial (aparcamientos subterráneos, calles peatonales y jardines, y comercios, muchos comercios), es decir, que nuestra ciudad sea un espacio dedicado al consumo, al ocio, al turismo.

Pero nuestros políticos se olvidan fácilmente que el pueblo, la ciudad ha sido históricamente el lugar de expresión de los ciudadanos, donde éstos manifiestan sus ideas y se expresan libremente. ¿Por qué se impiden actos solidarios? ¿Por qué no se permite la difusión de cultura solidaria? ¿Por qué no se puede denunciar en las calles la "corrupción política"?

Por eso no debemos permitir que los que nos gobiernan utilicen nuestras calles exclusivamente para el comercio y el negocio. El Ayuntamiento se debe limitar a "gestionar" la cosa común para que sirva para la promoción y desarrollo de los pueblos y de las personas. Gestionar significa administrar, organizar, garantizar, que se puedan llevar a cabo las iniciativas de los ciudadanos siempre que sirvan al bien común.

Debemos recuperar la calle como espacio para la solidaridad, para el diálogo, para la libre expresión de las ideas, para la difusión de cultura, para la denuncia de las injusticias. Recordemos a nuestros políticos en las urnas, que la calle debe servir a los ciudadanos y al pueblo, y no a los intereses politiqueros y de las grandes multinacionales.


Gene Callahan, The Pope Is Right About Science, Lewrockwell.com.

…the inability of physical science to resolve issues in epistemology (the theoretical exploration of just what we can genuinely claim to know, and the path(s) by which we have come to that knowledge).

On the latter subject, the Pope asserted: "Modern scientific reason quite simply has to accept the rational structure of matter and the correspondence between our spirit and the prevailing rational structures of nature as a given, on which its methodology has to be based. Yet the question why this has to be so is a real question, and one which has to be remanded by the natural sciences to other modes and planes of thought – to philosophy and theology."

…the Pope’s view is not that physical science must be forbidden from trying to address epistemological problems, but that by its very nature it is logically unsuited to that job.

Imagine a friend reveals to you that he consistently fails to satisfy his wife in bed. But, he declares, in an optimistic voice, he has devised an extremely promising approach to remedy the problem. Whenever he anticipates a session of love-making, he plans to arrive equipped with a great array of medical instruments, electrical sensors, chemical detectors, and so on. While he and his wife are in bed, he will periodically pause their activities in order to make extensive observations of every measurable aspect of the situation that appears remotely relevant to the end result, and meticulously record this mountain of data in a logbook. Surely, he avers, such a thorough, scientific investigation of the phenomenon cannot help but unearth the cause of his difficulties.

If you respect the autonomy of other people, it will not occur to you that you should try to physically hinder him from implementing his scheme. But, hoping to save him from wasting a great deal of time and no doubt annoying his wife to no end, you will probably point out to him that his proposal is absurd. The techniques he plans to employ, because of the severely restricted aspects of reality that they admit into scientific theorizing – the very restrictions that make them so spectacularly successful at deciphering their proper subject matter, render them inherently incapable of solving the sort of problem he faces.

The belief that the only route to genuine understanding is that provided by the physical sciences, and that they are potentially capable of explaining anything that goes on in the world, is merely a prejudice, backed neither by evidence – for after all, there are many things science has not been able to explain – nor by philosophical considerations. In fact, many notable philosophers, including Husserl, Oakeshott, Polanyi, and Nagel, have noted that the assertion that human understanding can be reduced to mechanical causes is self-defeating. It is nonsensical to label the outcome of any mechanical process as "true" or "false" – the outcome is simply what had to happen based on the physical laws relevant to the situation. Anyone arguing that human thinking can be reduced entirely to physical mechanisms must admit that his theory applies to his own thinking no less than it does to, say, moral reasoning or theology. Therefore, per his own theory, it is nonsensical to claim that the theory is true! No, even his scientific work is only the meaningless product of the jostling about of a bunch of particles within fields controlling their movements. When an evolutionary biologist suggests that all of mankind’s religious beliefs are attributable to our genes’ efforts to propagate themselves, honesty should force him to admit that his biological ideas also are just attempts by his genes to survive – the "discovery" of DNA was really nothing more than Watson’s and Crick’s best chance to get laid!

Attempts to proclaim science as the only real form of knowledge regularly point to its "success" as plain evidence of its superiority. But such arguments suffer from a vicious circularity – the criteria by which they judge success are scientific criteria, and, therefore, first award the prize to science and then "discover" that it holds it. It is as though I tried to prove my genius by taking an IQ test I devised myself, a test in which I included only questions that I was sure I could answer correctly. And, if later I realize I made a mistake, I allow myself to go back and amend it, boasting that this offered even further proof of my pre-eminence, since it demonstrated that I am not wedded to my errors, unlike the usual taker of an intelligence test.

Epistemology addresses questions like, "Does science provide us with a reliable way of knowing things about the world, and, if so, is the sort of knowledge it offers universal or conditional?" Trying to reach answers to those queries through a scientific investigation is logically untenable – the researcher would first have to decide that science is a valid means for discovering truths about reality, but that is the very issue his research is supposed to be helping us to resolve! I cannot avoid concluding that the Pope was standing on the philosophical high ground when he declared that such matters are inherently outside the scope of scientific inquiry, a proposition that can be convincingly defended without any appeals to religious faith or divine revelations.

If I am right, then why are so many intelligent people so wedded to the materialist dogma? Its appeal is perhaps made more comprehensible when seen in the light of the mistaken view, adopted by the leaders of various religions at various times, that the unfettered advance of science presented a threat to their faith. To the contrary, if what I see as the true role of any religion is recognized – namely, that it provides guidance, coherence, and intelligibility to its adherents concerning their moral life, then it is clear that no discovery of a physical science can conflict with its vital essence. Those who thought that, for instance, the value of Christianity somehow would be reduced or destroyed if was admitted that the Sun, and not the Earth, was at the center of the Solar System, simply had misapprehended the source of its worth. Materialism was embraced in an over-reaction to the unjustified efforts of religious authorities to prevent scientists from pursuing their investigations in whatever direction their evidence and intuitions led them. But today it has become the very sort of rigid orthodoxy it pledged to oppose, a faith whose creed must be recited to gain admission into the highest echelons of respectable scientific and philosophical society. It is now as harmful to the human spirit as was any religious orthodoxy in its heyday. Therefore, I think it is vital to understand that materialism is justified neither by the findings of science nor by sound philosophy.


Joseph E. Stiglitz, professor of economics at Columbia and Nobel in economic science in 2001, How to Fix the Global Economy, The New York Times.

There is one way out of this seeming impasse: expenditure cuts combined with an increase in taxes on upper-income Americans and a reduction in taxes on lower-income Americans. The expenditure cuts would, of course, by themselves reduce spending, but because poor individuals consume a larger fraction of their income than the rich, the “switch” in taxes would, by itself, increase spending. If appropriately designed, such a combination could simultaneously sustain the American economy and reduce the deficit.

Underlying the current imbalances are fundamental structural problems with the global reserve system. John Maynard Keynes called attention to these problems three-quarters of a century ago. His ideas on how to reform the global monetary system, including creating a new reserve system based on a new international currency, can, with a little work, be adapted to today’s economy. Until we attack the structural problems, the world is likely to continue to be plagued by imbalances that threaten the financial stability and economic well-being of us all.


Olegario González de Cardenal, Claves de un discurso, ABC.

Su punto de partida es la revelación de Dios en Cristo, que une el elemento de manifestación gratuita de Dios al hombre con el elemento humano de comprensión humana de Dios. El evangelio es logos y dynamis, palabra y razón, de Dios insertado en nuestra historia. Dios es descubrible por la razón, en oración y diálogo. La manifestación de Dios reclama del hombre descubrir la lógica divina y corresponderle con la propia. Dios no es mero poder, exigencia, ley, sino razón, amor en espera de respuesta en libertad. Este es el legado fruto del encuentro entre el cristianismo y el mundo griego, que éste recoge y forma ya parte inalienable de su esencia. El evangelio, engendrado en matriz judía, está escrito en griego. La iglesia debe incardinarse en cada cultura, pero esa conjugación de evangelio y logos griego es irrenunciable, porque fue una «decisión fundamental del origen consecuente con la naturaleza de la fe misma».

El texto clave en el discurso es el comienzo del evangelio de San Juan: «En el principio era el Logos (palabra, razón, sentido)». Esta afirmación es un rechazo de otras lecturas. Frente a ellas anuncia: en el principio no estaban el silencio, la mudez, el azar, la necesidad o la arbitrariedad, sino la palabra, la razón, la libertad, el amor. Con la libertad creadora de Dios y su razón inmanente a todas las cosas creadas está dada la capacidad fundamental del hombre para conocer el sentido de lo real porque, al ser creado por el Dios Logos, participa de su lógica e inteligibilidad. La ciencia ha nacido en Occidente al encontrarse la noción bíblica de creación (el mundo participa del logos de Dios y es inteligible) y la noción griega de razón. El hombre es imagen de Dios, por ello inteligente y libre. El cristianismo es la religión de la razón y del amor y, como unión de razón y amor, es la religión de la libertad (Hegel). No hay cristianismo ni verdadera religión sin razón, sin amor y sin libertad. Sólo un Dios razón, amor y libertad es digno del hombre y sólo un hombre, viviendo conforme a ellas, es digno de Dios.

Toda propuesta, para ser merecedora de atención al hombre que piensa, debe ofrecerle un conocimiento de la realidad, una ética con criterios para vivir en la bondad y en la verdad, una propuesta de salvación última. La ciencia se ejerce dentro de unos límites, que no puede absolutizar como si ella fuera el todo de la racionalidad humana. La razón puede ser extendida más allá de lo que su ejercitación técnica puede dar de sí. La fe no es racional ni científica en el sentido de la física o la matemática pero no por ello deja de ser razonable como lo son otras realidades de la vida humana no aprehensibles con el método de las ciencias puras.


El Roto, viñeta en El País.

-Para comportamientos antisociales los de los especuladores financieros.


Suso de Toro, escritor, Una ración de cebollas, El País.

...se le ha recriminado a la izquierda haber defendido ideologías inhumanas, y es cierto que hemos conocido los genocidios realizados por los regímenes ruso y chino, tantas matanzas, tantas cosas. Pero es un juicio interesado e injusto, porque la izquierda en lo esencial acertó, luchó por un mundo más justo y más libre. Y aquí alistarse en la izquierda era el modo de ser antifranquista, y había que serlo. Y hay que seguir siéndolo. En todo caso, el enjuiciamiento ideológico a la izquierda pierde todo valor cuando viene desde el punto de vista del franquismo, o de quien, por el motivo que sea, se mantuvo al margen. Debe ser la propia izquierda quien haga su autocrítica.


José Miguel Serrano, profesor titular de Filosofía del Derecho, Vivir sin dignidad, La Gaceta de los Negocios.

Tanto insisten los bioéticos oficiales en la cuestión de la muerte con dignidad, los últimos han sido los paniaguados de la Generalitat catalana, que nos están despistando sobre la cuestión fundamental, que es vivir sin dignidad. Vuelve la bioética en esta versión a distraernos sobre lo verdaderamente importante, jugando a servir de coartada de las acciones que convienen, en este caso la eutanasia.

No me refiero a la dignidad moral, que ellos cifran sólo en la eutanasia, ni a la dignidad metafísica, que consideran parcial, ni de la dignidad legal y constitucionalizada, ya superada una vez que se nos pasó en Europa el susto de los totalitarismos, sino de la dignidad como calidad.

Aquí se trata de que por debajo de ciertos parámetros juzgados por los expertos la vida no es digna. Uno puede darse cuenta si ha digerido el discurso dominante o persistir en el error si sigue dominado por las supersticiones. A partir de aquí se entiende la comprensión política hacia los iluminados por su sendero luminoso que agilizan las urgencias de sus hospitales de forma harto sospechosa y que termina ante los tribunales. Es preocupante que se repita el ejemplo holandés con una Fiscalía más dedicada a no agitar las aguas que a investigar los casos de mala práctica, cosas del uso alternativo del derecho y del principio de oportunidad. El derecho ya no debe proteger al débil contra la acción del fuerte, ni la deontología limitar el poder de quien sabe y tiene la fuerza frente al que está literalmente en sus manos. El riesgo está en, quienes dominados por sus prejuicios, no entienden ni admiten la acción benefactora. En los familiares que llevan adelante sus protestas y sus reivindicaciones jurídicas sin reconocer el beneficio del que han sido objeto.

Los diversos casos eutanásicos entre nosotros se han ido resolviendo con una notable abstención judicial para aclararlos y sancionar a los responsables; éste es el principal éxito de decenios de activismo en esta área, pero alcanzamos ya antes de la legalización un punto de especial gravedad cuando la desidia alcanza a la investigación de los casos en los que administran sedantes con la intención de acortar la vida sin la autorización del paciente. Todo el discurso de la autonomía cede en estos casos de eutanasia no voluntaria ante la condición objetiva de quien ya no es considerado digno por ser sus condiciones “indignas”.

También se repite el caso holandés en la presión política contra quienes se atreven a denunciar lo que ocurre; contra los médicos que no se abonan al nuevo corporativismo y juzgan las malas prácticas; contra los responsables políticos que dan curso a las denuncias o que, alertados, investigan lo que está sancionado por la ley. Un denunciado ha dicho en declaraciones públicas que veremos si el juez cede ante el poder. No es fácil saber a qué poder se refiere, quizás al autonómico madrileño, escaso poder frente al que él mismo demostró en las primeras investigaciones que pasaron como de puntillas sobre el asunto. Poder es el que puede imponer una práctica dudosa durante años, con desprecio de la voluntad de los afectados, y luego cuando es denunciado encuentra la comprensión y el apoyo de los verdaderamente poderosos que le jalean con entusiasmo. De esta forma un juicio se convierte en una nueva ocasión para que el agit-pro ejercite sus funciones. Frente a esa fuerza es la que debe actuar el derecho si no quiere seguir a los expertos bioéticos en su juego complaciente.


Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física en la Universidad de Alcalá de Henares, Problema energético en España, El Mundo.

La energía es un elemento de la economía que figura en las últimas páginas de las agendas de los gestores públicos. Se considera que es algo que está ahí, que, como la lluvia, el viento o el agua, existe y podemos disponer de ella sin problema. De vez en cuando se menciona que ha subido el precio del petróleo, que las compañías aéreas obtienen menos beneficios…, pero luego las cosas vuelven a sus carriles ordinarios y esas subidas de precio dejan de tener importancia.

¿De dónde sale nuestra maravillosa riqueza actual? Hace 300 millones de años se almacenaron en las capas superficiales del planeta millones de toneladas de plantas y animalillos que hoy aparecen en forma de carbón y petróleo. Explotando los yacimientos de estos dos productos, estamos extrayendo entre 10 y 20 veces más energía por año de la que produce la fotosíntesis en ese mismo periodo. Hemos abierto la caja fuerte del abuelo y estamos gastando a manos llenas la riqueza almacenada. Pero las cajas fuertes acaban vaciándose, ¿cuánto le queda a la que posee la humanidad? No mucho.

Aunque no hay consenso absoluto sobre las reservas existentes de petróleo, se sabe que no quedan para mucho tiempo. Los grandes pozos de Texas empezaron a disminuir su producción hace ya bastantes años. La enorme riqueza de los yacimientos del mar del Norte tuvo su pico de productividad en los años 90. Los pozos de Asia Central se revelaron como escasos en cantidad y calidad. Queda petróleo en Venezuela y Nigeria, pero en cantidades limitadas y cerca de su pico de producción. Y aún hay reservas en la Península Arábiga y el Golfo Pérsico. Los saudíes afirman que tienen crudo para mucho tiempo, pero no son capaces de demostrar esta afirmación con hechos palpables y se refugian tras el secreto comercial. El consenso de los geólogos es que no quedan más de 20 años para alcanzar el pico de producción mundial de petróleo, tras el cual la producción declinará de manera notable. Un proceso similar ocurrirá con el gas natural.

Estas afirmaciones mías se verán contestadas mañana por cartas y artículos indignados de expertos en la materia. Pero los hechos están ahí, son tenaces, se resisten ante su rechazo. EEUU ya no tiene petróleo propio para mantener su ritmo de vida. Inglaterra ya no posee ni gas ni petróleo propios para mantener su nivel de vida. Y tras ellos, los demás países industrializados.

La demanda de petróleo hará (y ya hace) competir a las naciones entre sí como a los chacales de una manada alrededor de una pequeña pieza de carroña.

España carece de petróleo y sus reservas de carbón son limitadas y muy difíciles de extraer y de transportar. Somos un conjunto de pequeñas comunidades autónomas con muy escasos recursos militares para competir en el futuro mercado de la energía fácil y, además, la preocupación de nuestros gestores públicos no discurre, hasta ahora, por estos derroteros. Si estimamos su preocupación por el nivel de interés que muestran por el problema energético, podemos deducir que es esencialmente nula. Da la impresión de que piensan que la energía es como el agua de la lluvia: un bien económico que seguirá fluyendo sin necesidad de una política activa para su obtención. Y como con el agua de la lluvia que cae cada vez en menor medida sobre España, se llevarán una buena sorpresa con el problema de la energía.

Nuestra economía tiene índices estadísticos que señalan que vivimos en el mundo de Pangloss, en el mejor de los mundos posibles, pero nuestra economía se basa en dos pilares básicos: la venta a crédito de suelo construido y la llegada anual de los galeones de Indias en forma de turismo. Para el primer pilar es esencial que el sistema no se pare, que se siga construyendo para abonar el crédito que vence hoy con el crédito de mañana, y que se puedan seguir fabricando los materiales de esa construcción, lo que exige muchísima energía, tanto para el proceso de fabricación como para su transporte. Para el segundo pilar es preciso que existan queroseno, gasolina y gasóleo suficientes para trasladar a esos lingotes de oro de sus lugares de origen hasta nuestras costas.

¿Qué ocurriría en España si el precio del petróleo llegase a 140 euros (en euros constantes)? ¿Y si llegase a 300 euros porque escaseara en el mercado? El panorama es aterrador. ¿Puede ocurrir? No sólo puede, sino que es muy probable que ocurra en 20 años.

¿Cuál es el problema real? Que hemos construido nuestra economía hundiendo los cimientos en un pantano de arenas movedizas, tal y como construyó España sus esperanzas imperiales sobre las minas de Potosí y de Zacatecas: pensando en una riqueza ilimitada en el tiempo para encontrarse con un fiasco monstruoso en un plazo de 100 años.

¿Se piensa hoy en los consejos de administración del país en esta realidad? No parece, o al menos si se hace es uno de los secretos mejor guardados de los últimos tiempos. ¿Por qué afirmo esto? Porque hay soluciones al problema, pero éstas exigen mucho tiempo y no se ve por ningún lado un esfuerzo claro de que estemos poniendo en marcha hoy, y de forma masiva, estas soluciones.

El primer problema derivado de la escasez de petróleo es que en nuestro parque de vehículos, unos 20 millones de ellos sólo funciona con derivados del mismo. Si queremos cambiar de combustible es preciso ir reemplazando los vehículos progresivamente. No podemos esperar hasta dentro de 20 años y cambiarlos todos entonces. Hacen falta nuevos gasoductos, nuevas gasolineras, nuevos talleres de reparación, nuevas fábricas de piezas de recambio, etcétera. Todo esto no se consigue en cuatro años. De la misma manera, si dentro de 20 años tenemos que disponer de otras fuentes de energía, no podemos esperar hasta entonces para montarlas. Incluso si optásemos por la energía nuclear, sabemos que se precisan alrededor de 6 a 8 años para construir una nueva central.

Las soluciones al problema energético son hoy claras y evidentes para el mundo, y sobre todo para España. Nuestro país carece de petróleo, y casi de carbón; las reservas hidráulicas son escasas y cada vez menores debido al calentamiento global. Pero recibimos energía más que de sobra en forma de luz solar. Sobre cada metro cuadrado de superficie del sur de España caen en media anual y geográfica 1.400 kwh, de los que podemos aprovechar sin problemas técnicos 200 kwh si utilizamos las centrales fotovoltaicas o solares térmicas, y unos 20 kwh si utilizamos la soja para biodiesel. Se prevé que en el 2010 España consuma anualmente unos 2 billones (millones de millones) de kwh tanto en electricidad como en transporte e industria. Dividiendo, obtenemos 10.000 km², es decir, un 2% de la superficie de España si utilizamos las primeras o 100.000 km² si usamos la soja, o cualquier cantidad intermedia -empleando, como parece razonable, una combinación de todas ellas-. Disponemos, perfectamente, de ese suelo. Y las tres soluciones son neutras respecto al calentamiento global y al cambio climático.

El implantar en España sistemas de captura de energía es un proceso sinérgico en el sentido de que es bueno para todos. Como he dicho, es bueno para combatir el cambio climático. Es un proceso que sacará a España de la dependencia (y el pago) del exterior, en un mundo donde las fuentes energéticas serán un bien sometido a guerras de conquista. Una vez instalados los procesos de generación de energía, se puede mantener ésta a lo largo de siglos (en principio indefinidamente a escala humana, pues no se prevé que el Sol deje de funcionar en unos cuantos miles de millones de años). Y la construcción de centrales solares, los sistemas de transmisión de energía, su conversión en combustible (por ejemplo, hidrógeno), la puesta en cultivo de todas las tierras que puedan mantener la producción de soja y su transformación en biodiesel producirá una demanda substancial de mano de obra a todos los niveles, para generar riqueza no de tipo manos muertas como es la construcción de edificios, sino riqueza real, productiva.

El construir centrales solares y reconvertir terreno para el cultivo de soja cuesta dinero. Esto es evidente. Pero construir carreteras y vías de tren también lo cuesta.

Las comunidades autónomas y el propio Estado pueden distribuir el gasto de su presupuesto de maneras muy diversas. Hoy, por diversos motivos, tenemos dinero. No sabemos cuanto durará esta bonanza. Hoy podemos prepararnos para el mañana, podemos convertirnos en un país productor, no de petróleo, sino de energía, de una energía esencialmente eterna, podemos independizarnos de la dependencia exterior y de las más que seguras guerras por ese petróleo que será cada vez más escaso. Podemos generar trabajo cualificado para nuestra población y un desafío para nuestros empresarios.

Necesitamos ponernos manos a la obra ya, pues todo esto implica un tiempo de desarrollo considerable. Los diversos gobiernos de España y el del Estado español tienen, hoy, una oportunidad dorada.

Otros países están abocados a este problema y tampoco lo resuelven. Porque otros sean tontos, ¿debemos nosotros serlo también?


Vicios alimentarios, editorial de El País.

Está claro que hay que incidir sobre los hábitos alimenticios para preservar la salud. Pero también habrá que intervenir sobre otros factores que los ciudadanos no pueden controlar y son igualmente perjudiciales, como por ejemplo el contenido de grasas hidrogenadas que, por razones meramente industriales, acompañan ahora a muchos alimentos. El uso de las grasas vegetales se planteó como una alternativa a las de origen animal, pero el tratamiento industrial que reciben las convierte en más dañinas incluso. Nueva York ha dado el primer paso para reducir drásticamente este tipo de grasas vegetales. Una vez alcanzada la evidencia científica, las autoridades sanitarias están obligadas a actuar para evitar que la salud pueda dañarse también por omisión.


Kishore Jayabalan, director del Instituto Acton en Roma, Líderes religiosos arremeten contra el mercado global, suplemento Iglesia de Libertad Digital.

Para poder competir por estas inversiones, los países en desarrollo deben ofrecer un ambiente atractivo luchando contra la corrupción, estableciendo buenos servicios bancarios y legales y asegurando educación básica, sanidad e infraestructuras. Estas mejoras aumentarían la transparencia, la responsabilidad y beneficiaría a la sociedad en general.


Alfonso García Nuño, Una lectura de un acuerdo, suplemento Iglesia de Libertad Digital.

Ahora, pese a lo que afirmaba el titular de un diario independiente de la mañana –"El Gobierno dará más dinero a la Iglesia"–, con el reciente acuerdo entre la Iglesia y el Estado ha terminado este período, que se podría llamar de transición, y ha comenzado uno de total autofinanciación. El papel del gobierno se limita, como intermediario, a facilitar que la libertad religiosa sea efectiva, conforme al artículo 9.2 de la comatosa Constitución de 1978. Dejando colectas y similares aparte, el peso económico recae en la libertad de los ciudadanos que quieran poner la X y en la responsabilidad de los creyentes que les mueva a hacer ese gesto tributario. En la mayoría de los casos se dará la convergencia de ambos aspectos.

Esto supondrá, para los fieles, la cercanía de aquello cuyo peso se sostiene; para la acción evangelizadora, el realismo y audacia que da el no estar en manos del gobierno, sino en las de la Providencia divina, manifestada en la X de la declaración de la renta. Y abrirá exigencias e interrogantes. Se dejará sentir más claramente que unas son las cifras de los sacramentos y otras las de los que arriman el hombro. El creyente tendrá un motivo más para querer que la vida eclesial sea más auténtica y que se le brinden cauces más idóneos para poder vivir más evangélicamente. Y con los parásitos... ¿qué hacer con los parásitos?


Porfirio Cristaldo Ayala, corresponsal de la agencia AIPE en Paraguay y presidente del Foro Libertario, La llama divina, suplemento Fin de semana de Libertad Digital.

…desde el instante que el hombre tuvo uso de razón conoció la libertad. El hombre es libre de ser racional o irracional, de ser o no ser.

…la importancia de la razón y la libertad para la Humanidad van más allá de los logros del conocimiento. El ser humano sobrevive mediante la razón. A diferencia de otros animales que sobreviven por el instinto, el hombre debe pensar. Otros animales pueden realizar procesos parecidos al pensamiento humano. Pero no lo hacen por elección, como el hombre. La razón presupone la libertad de elegir y la responsabilidad individual, lo que significa que el hombre es dueño de su yo, su cuerpo y su mente.

Es posible que muchas funciones mentales relacionadas con el pensamiento racional se originen en reacciones bioquímicas del cerebro. Es posible incluso que el funcionamiento de un computador tan complejo como el cerebro, el sistema más complejo del universo conocido, pueda dar la impresión de que en su estructura radica la conciencia del yo, del ser que ama, tiene valores morales y una historia. De hecho, un accidente, una enfermedad o una simple cirugía cerebral pueden anular nuestro yo único.

Pero es difícil concebir un sistema neuronal, por más complejo que sea, capaz de originar el sentimiento de la libertad, el "yo consciente y libre". Alguna vez se podrán ensamblar complejas computadoras que puedan razonar igual o mejor que el hombre, ¿pero podrán aprender a ser un yo, un ser único que sabe que algún día habrá de morir? No lo creo. Sin la "chispa divina" seguirán siendo máquinas, con circuitos y capacidad de raciocinio pero sin sentido de conciencia o libertad. Solo Dios basta.

El hombre recibió de Dios, más que la razón, la chispa sagrada de la libertad. Su capacidad de pensar no es incondicional. Es libre de pensar, pero debe hacerlo por elección. Prueba de ello es que algunos hombres todavía prefieren morir a pensar, o incluso cambiar su libertad por la seguridad que le ofrece el Estado y dejar a los políticos decidir por ellos.

La ciencia y la religión seguirán discutiendo sobre las evidencias y la fe, quizás hasta la eternidad. El desenlace no importa mucho; lo único que realmente importa es el deber de luchar cada día de nuestras vidas por preservar la llama divina de la libertad individual.


Mercedes Pardo Buendía, presidenta del Comité Español de Investigación en Cambio Ambiental Global, Es hora de tomar en serio el cambio climático, El País.

El cambio climático está afectando a España, como al resto del mundo. Desde hace algunos años presenciamos un aumento de olas de calor, inundaciones, huracanes y tifones. Esto es un hecho irrefutable. Aunque ninguno de estos acontecimientos por si sólo puede atribuirse con rigor al cambio climático, su mayor frecuencia es un resultado previsto del aumento de la temperatura del planeta.

Hay un mensaje claro en el torrente de estudios que revelan que los impactos del cambio climático están sucediendo. La temperatura media de la Tierra ha aumentado 0,5ºC en 50 años, y se prevé un aumento entre 1,5 y 4ºC. Poniendo estas cifras en perspectiva, un calentamiento entre 1º-2ºC tendría impactos graves en el planeta.

Es hora de tomar muy en serio el problema.

La mejor opción de mitigación viable es acelerar la tendencia en países como Alemania a la eficiencia y el ahorro de la energía: coches, aviones, edificios, electrodomésticos y procesos de fabricación más eficientes, así como promoción del transporte colectivo e información y educación de las instituciones y la población para el cambio social necesario. Se despilfarra un 30% de la energía en hogares, empresas y organismos públicos. En esa línea, en España, las políticas de ahorro y eficiencia energética requieren un fuerte impulso, pues somos uno de los países de la UE con mayor crecimiento del uso de energía, aunque con menor consumo per cápita.

Con independencia de la diversidad de fuentes, son las energías renovables las que juegan un papel central. El sol, el aire, el agua, las mareas, tienen un amplio potencial para satisfacer las necesidades energéticas, con escasas o ninguna emisión contaminante. Su potencial técnico está desarrollado y tiene capacidad de producir más energía que la que la humanidad necesita. Dado que estas tecnologías son relativamente recientes, hay un potencial enorme para mejorarlas y aumentar sus aplicaciones. Los avances tecnológicos, la producción a escala industrial y la multiplicación de posibilidades de uso de estas tecnologías en el futuro cercano permiten predecir que los costes tenderán a disminuir progresivamente. Las energías renovables son la oportunidad histórica del siglo XXI.

Ninguno de esos empujes será suficiente sin una penalización a las emisiones, tales como impuestos del carbono o un sistema de intercambio de permisos de emisión para limitar las emisiones totales. Tales medidas deberán cuidar no producir más desigualdades sociales entre países como en el interior de cada sociedad.

El Protocolo de Kioto es el marco político actual para combatir el problema, existen interrogantes sobre su capacidad de imposición. Para España, el reto es formidable: del 15% de CO2 equivalente que se nos permite emitir, estamos ya en más del 45%. La sociedad y la política española deben asumir cuanto antes que el cambio climático es real y serio, y actuar en consecuencia.


Ramón Pueyo, economista de KPMG Global Sustainability Services La economía de la generosidad, Cinco Días.

...la pregunta no es saber qué induce a los Gates y compañía a regalar su dinero al mundo. Ni si lo que les motiva es la vanidad, el afán de notoriedad o la mala conciencia. El verdadero interrogante es saber por qué el resto no sigue su ejemplo.


Juan Manuel de Prada, El triunfo del miedo, El País.

Me permitirán que cite un opúsculo de Jacques Maritain que fervorosamente les recomiendo, «Cristianismo y democracia» (existe traducción española en Ediciones Palabra), publicado originariamente en plena Segunda Guerra Mundial y sin embargo hoy más que nunca vigente. Escribe Maritain: «Las causas del fracaso de la democracia son diversas. En primer lugar, los enemigos del ideal democrático no se han desarmado nunca y sus resentimientos, su odio al pueblo y a la libertad, no han hecho más que crecer, a medida que las debilidades y las faltas de las democracias modernas les daban más pretextos». Y prosigue: «Pero la causa principal es de orden espiritual y reside en la contradicción interna y el malentendido trágico, del que han sido víctimas las democracias modernas, sobre todo en Europa. En su principio esencial, esta forma y este ideal de vida en común que se llama democracia procede de la inspiración evangélica y no puede subsistir sin ella». Ambas causas enarboladas por Maritain se resumen en una: las democracias europeas, al renegar de esa inspiración evangélica, se desnaturalizan y debilitan, pierden la fe en sí mismas, se arredran ante los enemigos de su ideal, entre otras razones porque ese ideal ha dejado de ser más fuerte que el miedo.

Cuando el miedo conquista el corazón de los hombres, sobreviene la muerte de la democracia. Quizá sus ornatos externos conserven su brillo originario, quizás incluso lo hayan acrecentado, disfrazándolo de oropeles y bisuterías de mucho relumbrón, pero su meollo ya está podrido. Para tener fe en la democracia, que es fe en el futuro de la humanidad y capacidad para sobreponerse a las tentaciones de desistimiento que nos ofrece la historia; para tener fe en la dignidad del hombre, en los derechos humanos y en la justicia, que son valores eminentemente espirituales; para tener fe en la libertad -volvemos a citar a Maritain- «hace falta una inspiración heroica y una creencia heroica que fortifiquen y vivifiquen la razón, y que nadie salvo Jesús de Nazaret ha inspirado en el mundo». La democracia es la única expresión política propia del cristianismo; presentarla como una creación ex novo del espíritu ilustrado constituye un sofisma insostenible. Sólo un Dios que se percibe como Logos, como razón creadora, puede propiciar que los hombres renieguen del fardo de animalidad, egoísmo y barbarie que arrastran consigo. El reconocimiento de la suprema dignidad del hombre, corolario natural del misterio de un Dios que adopta la naturaleza humana, es una creación cristiana. Los principios de igualdad, tolerancia, respeto, solidaridad y compasión hacia el prójimo, hacia cualquier prójimo, con independencia de su raza, sexo, credo o condición, serían ininteligibles sin el sacrificio redentor de Dios, cuyos beneficios se extienden sobre todo el género humano. La propia separación ente Iglesia y Estado (que no debe confundirse con la separación entre política y religión, pues como dijo Roosevelt «el respeto a la persona humana, la libertad, la buena fe internacional, tienen su fundamento más sólido en la religión y dan a la religión sus mejores garantías») ya se prefiguraba en aquel episodio evangélico del denario del César.

Todas las muestras de debilidad que las democracias europeas exhiben tienen una raíz común. Desgajadas de esa «inspiración evangélica» que las hacía fuertes y orgullosas de sus conquistas, extravían su juicio político, pierden ese «suplemento de alma» que Maritain consideraba constitutivo de la democracia y, por tanto, dejan de ser instrumento de liberación humana, para rendirse al miedo. Miedo que adopta muchas y proteicas manifestaciones: egoísmo particularista, desistimiento ante los enemigos del ideal democrático, bulimia de riqueza y prosperidad, abolición del hombre. Pero todas esas formas no son sino expresiones de una realidad común: como decía el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores». Las democracias europeas están muertas; aunque todavía brillen con esa fosforescencia espectral que irradian los cadáveres.


Carlos García de Andoin, coordinador federal de Cristianos Socialistas del PSOE, El País, Laicidad incluyente.

Hay quienes consideran que el Estado no debe cooperar en materia de financiación con las confesiones religiosas. Ello bajo el supuesto insostenible y nada científico de que las fes son un asunto íntimo; también bajo el principio poco tolerante, escasamente laico, y nada democrático de exclusión del papel de la religión de la vida pública; también bajo una idea de neutralidad pasiva del Estado respecto del hecho religioso que es incompatible con el pacto constitucional. El hecho religioso tiene una dimensión cultural y pública, también política, insoslayables. También es una decisión íntima tener un hijo y, sin embargo, son necesarias políticas de natalidad y políticas de familia, con asignación de recursos públicos ingentes porque en las decisiones de los individuos se juega el presente y el futuro de una sociedad.

La democracia, no exenta de amenazas, necesita una sociedad civil fuerte, con agentes intermedios articuladores de una ciudadanía activa y exigente. Sin la cooperación del Estado en la financiación de la actividad de sindicatos, ONG, movimientos sociales, organizaciones culturales, producción de cine, teatro, música, confesiones religiosas y los propios partidos políticos, todos estos agentes quedarían enormemente debilitados para cumplir su función y servicio social. A todos los miembros de estas organizaciones hay que exigirles un compromiso económico, pero hemos de reconocer realistamente que éste no basta. Y hay que decir, siendo fieles a la verdad, que probablemente los cristianos católicos seamos los que más contribuimos con nuestra economía personal a la financiación de las organizaciones en las que participamos. Desde luego está comprobado que las ONG más No Gubernamentales, esto es, menos dependientes de la financiación de instituciones públicas y con más recursos propios, son las católicas.


Ignacio Sánchez Cámara, El orden del corazón, La Gaceta de los Negocios.

Como afirmó Ortega, todo lo humano se le escapa a la razón fisicomatemática como el agua por una canastilla. Hace tiempo que la filosofía mejor ha dejado de creer en que la razón científica sea el único método de conocimiento de la realidad, si es que alguna vez lo ha pensado, pero no para abrir paso a la irracionalidad o a la arbitrariedad, sino para establecer una nueva lógica del corazón, por emplear la expresión pascaliana de raíz agustiniana. Sólo desconociendo los desarrollos de la filosofía contemporánea es posible seguir pretendiendo que la ciencia natural agota el ámbito del conocimiento y que el mundo del sentimiento es irracional o arbitrario.

La fe queda salvaguardada de los eventuales ataques de la razón ilustrada de un doble modo. Por un lado, porque ésta no puede dar cuenta de la explicación del sentido y fundamento del mundo y deja por tanto abierto el paso a la fe. Por otro, porque el ámbito de la fe, como perteneciente al ámbito emotivo, no es ajeno al orden de lo racional. La estimativa, el acto de preferir y desdeñar, no son arbitrarios. Creer en la verdad de un mensaje de salvación transmitido mediante la tradición no tiene nada de irracional. La fe no consiste en oscuridad, sino en luz. Del mismo modo que hay una lógica de la razón, hay también una lógica del corazón. Como existe un orden de los conceptos, también existe un orden del corazón.


Juan A. Herrero Brasas, profesor de Ética y Política Pública en la Universidad del estado de California, Pánico de los políticos ante la llegada de inmigrantes, El Mundo.

Políticos de izquierda y de derecha parecen decididos a sacar partido de la alarma y la sensación de caos que genera la incesante llegada de inmigrantes irregulares a Canarias. Rajoy en particular ha querido crear una inexistente conexión entre el último proceso de regularización y esta llegada de inmigrantes africanos, concluyendo, de un modo tan previsible como falaz, que hay una relación causal entre ambos acontecimientos: si no hubiera habido proceso de regularización no estarían viniendo ahora los inmigrantes africanos en cayucos.

...la economía española atraviesa actualmente, a juicio de prestigiosos economistas internacionales, el mejor momento de toda su Historia. La tasa de desempleo se ha reducido al 7,6% -algo inimaginable hace tan sólo unos años- y el ritmo de producción industrial de nuestro país es superior al de Estados Unidos o Japón.

Pese a las críticas y acusaciones, el último proceso de regularización fue un enorme acierto del que nos estamos beneficiando todos. Y quien no lo crea, que eche un vistazo a los indicadores económicos de este último año.

 

 

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