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Francisco Capella

 

NATURALEZA HUMANA

La naturaleza humana

El ser humano agente

Mitos sobre la naturaleza humana

Mente humana y evolución

El sentido de la vida

Naturaleza humana y organización social

Universales humanos

 

Inteligencia y Ciencia

Naturaleza humana

La naturaleza humana

La naturaleza humana es aquello que es invariable (al menos en largos periodos de tiempo) y común a todo ser humano, lo esencial, lo inherente, sus características biológicas, fisiológicas y psicológicas prácticamente inmutables. Los seres humanos son tan complejos que es prácticamente imposible que existan dos individuos exactamente iguales en todas sus características. Cada persona es única e irrepetible, difiere de los demás en los detalles concretos, en las particularidades individuales, en sus circunstancias materiales, pero todo ser humano tiene una naturaleza universal característica, una esencia común distinguible, una forma abstracta que puede ser captada por la observación y la razón. El ser humano evoluciona, cambia con el tiempo y se adapta a un entorno variable, pero manteniendo una esencia abstracta constante, inmutable, ya que si este núcleo necesario se altera, puede considerarse que ya no se trata de un ser humano. El calificativo de humano es un concepto universal, un patrón abstracto, un modelo formal que puede considerarse constante o adaptarse a cambios evolutivos probablemente lentos y graduales.

La constancia de la naturaleza humana es una aproximación útil. La evolución natural puede producir cambios imprevisibles, pero estos en general son lentos y graduales, de modo que para la escala de tiempos de la vida humana su esencia es prácticamente constante. Si los cambios evolutivos fueran suficientemente drásticos sería necesario revisar el concepto de naturaleza humana, mediante adaptación de los conceptos previos o creando nuevas categorías. Los ancestros de la especie humana eran diferentes de los humanos actuales, que son el resultado de cambios evolutivos a partir de esos ancestros. Es posible que la humanidad actual continúe evolucionando, pero en el mundo moderno los cambios culturales son mucho más rápidos y relevantes que los cambios genéticos.

La evolución genética es menos importante por diversas circunstancias: la presión ambiental es generalmente pequeña (en comparación con el pasado, especialmente dados los avances tecnológicos, la acumulación de capital y la cooperación social); se reproduce un porcentaje muy alto de individuos y no sólo los genéticamente más aptos; los grupos humanos son enormes y con múltiples conexiones, lo que favorece el mestizaje y dificulta el aislamiento reproductivo; la capacidad de acción humana es cada vez mayor, con lo cual los humanos adaptan el ambiente a sus preferencias en lugar de adaptarse ellos a un entorno fijo.

Si la naturaleza humana es objetiva, formal, única, universal e inmutable, la ética debe ser objetiva, formal, única, no arbitraria, universal, simétrica e inmutable. Los sistemas de normas que carecen de estas características no pueden ser la ética adecuada. La ética correcta es siempre igualmente aplicable a todas las personas. Los seres humanos tienen una forma común, pero los individuos concretos son distintos unos de otros. Cada persona tiene diferentes capacidades, conocimientos, creencias, opiniones, gustos y preferencias. Las normas éticas objetivas tienen en cuenta la subjetividad humana. La valoración humana es subjetiva: distintas personas con diferentes sensibilidades estiman de forma diversa los mismos hechos objetivos. La realidad es única y objetiva, pero diferentes personas pueden valorar los mismos hechos de forma diferente. Las valoraciones no existen fuera de la mente humana, no hay valores objetivos absolutos, los valores no están en las cosas en sí mismas, son las personas quienes asignan valores a aquello que encuentran en su entorno. En algunos ámbitos las preferencias humanas pueden ser muy parecidas entre los distintos individuos, de modo que lo que se considera placentero o doloroso, bueno o malo, bello o feo, puede parecer en una burda primera aproximación como igual para todos; pero la diferencia siempre es posible.

El ser humano vive y se desarrolla en un mundo complejo, diverso y cambiante, en el cual se perciben ciertas regularidades formales. Su entorno está formado por materia inorgánica inerte y materia orgánica viva. La vida se caracteriza por su actividad autopoyética de automantenimiento y reproducción. Los organismos vivos se diversifican y adaptan al entorno mediante la evolución por selección natural. Los vegetales pueden fotosintetizar su alimento a partir de la materia inorgánica. Los animales son parásitos de las plantas (herbívoros) o de otros animales (carnívoros), y tienen capacidades cognitivas de percepción y actuación. Entre el conjunto de todas las entidades que le rodean, cada persona reconoce a otros seres humanos similares, afines, copartícipes de características esenciales comunes. El ser humano es un ser vivo animal, sensible, emocional, social y racional. Como todo organismo vivo, debe actuar para mantener su integridad física, protegerse de las agresiones del entorno, regenerarse constantemente, crecer y reproducirse. Para ello necesita disponer de medios como su propia esencia, mente y cuerpo, y elementos de su entorno que asimila y hace suyos. El ser humano pertenece a una especie, surge y se desarrolla en un entorno de seres semejantes a él, en una sociedad humana en la cual los comportamientos son formalmente análogos. Las personas no suelen vivir aisladas sino que se integran en grupos de diverso tamaño. La familia, formada por los progenitores y los hijos, es el grupo mínimo que permite la reproducción y el cuidado de los vástagos. Los recién nacidos y los niños no pueden mantenerse por sí mismos, necesitan la atención y los cuidados de algún adulto que los proteja, alimente y eduque. Los grupos más extensos permiten simultáneamente unir esfuerzos para conseguir objetivos difíciles, y dividir el trabajo y especializarse en diversas tareas, compartiendo y acumulando conocimiento.

El ser humano tiene una inteligencia que le permite tomar decisiones y una fuerza que le capacita para actuar sobre sí mismo y sobre su entorno, modificándolo para sus propios fines. Su sistema cognitivo, desarrollado mediante un largo proceso evolutivo, se encarga de que el hombre actúe de forma adecuada a su supervivencia y desarrollo, individualmente y como especie. Algunos mecanismos automáticos impulsan actuaciones básicas, como la respiración, el hambre, la sed o el deseo sexual. Las habilidades cognitivas más desarrolladas le permiten percibir y conocer la realidad y actuar dinámicamente sobre ella conforme a su voluntad. El ser humano tiene muchas habilidades instintivas innatas. Pero su habilidad lingüística y el desarrollo cultural han producido de forma acumulativa entornos sociales muy complejos. La persona debe aprender, mediante sus capacidades de observación, imitación, abstracción, reflexión y comunicación con otras personas, los fines que son beneficiosos y los medios adecuados para obtenerlos, y los sucesos que son perjudiciales y la forma de evitarlos. El ser humano descubre gradualmente la naturaleza de las cosas del mundo y su propia naturaleza, lo que le hace feliz o desdichado. La persona es capaz de aprender, de desarrollar nuevos comportamientos de forma creativa, de descubrir nuevos fines y medios, y tiene una sensibilidad emocional que le permite valorar los estados y sucesos propios y de su entorno.

El ser humano, como ser vivo, necesita crecer, desarrollarse, mantenerse, preservar su especie. Tiene deseos, necesidades, motivaciones que le impulsan a actuar, a perseguir objetivos, a luchar por sobrevivir. Tiene sensibilidad, afectividad, emociones y sentimientos, reacciona ante eventos del mundo exterior que le afectan, especialmente respecto a otros seres humanos próximos. Tiene voluntad, que le hace valorar de distinta manera todos los posibles fines que se le presentan y escoger entre ellos. Tiene un sistema cognitivo racional, que le permite conocer el mundo, aprender, recibir información, procesarla y saber qué hacer, utilizando recursos como medios para alcanzar los fines deseados. Una mínima parte de su sistema cognitivo es consciente. La teleología humana es parte esencial de su inteligencia. Los objetivos perseguidos por los seres humanos deben estar relacionados con su supervivencia, no son caprichos arbitrarios. Las especies cuyos individuos intentan alcanzar fines no relevantes o contrarios a su supervivencia tienden a extinguirse. El placer y el dolor son mecanismos básicos innatos relativamente eficientes que tienden a indicar oportunidades y peligros para la vida.

El ser humano agente

El ser humano racional actúa de forma deliberada para alcanzar fines conscientemente percibidos, tiene motivaciones que le impulsan a actuar para mejorar su situación valorada subjetivamente. La acción humana es intencional, está motivada hacia fines u objetivos que el sujeto estima valiosos. Cada ser humano valora subjetivamente unos fines y actúa según su conocimiento y creencias buscando su satisfacción. El sujeto agente estima que la consecución de un objetivo será placentera, que le otorgará una satisfacción psíquica, y utiliza su racionalidad para decidir cómo utilizar los medios disponibles para alcanzar las metas deseadas. El actor debe afrontar constantemente una situación de escasez: los recursos de los que dispone son siempre limitados, y debe economizarlos, asignarlos a las actuaciones que produzcan los objetivos más valiosos. Los deseos siempre son mayores que las capacidades, luego el actor intenta ser eficiente y obtener el máximo beneficio posible, alcanzar el máximo de satisfacción con el mínimo coste.

El actor debe considerar y afrontar las consecuencias previsibles de sus acciones. La inteligencia y la capacidad de control del ser humano son limitadas, y por lo tanto el error siempre es posible. Es imposible conocer en detalle todas las consecuencias de cada acción. La obtención de los objetivos nunca está plenamente garantizada: los resultados pueden ser previstos o imprevistos, deseados o no deseados. Toda acción supone riesgo, inseguridad e incertidumbre. Las valoraciones del sujeto pueden cambiar, espontáneamente o por el descubrimiento de nuevos fines, provocando pérdidas y el arrepentimiento ante su acción pasada.

El ser humano necesita producir, transformar los recursos naturales para poder consumirlos y así satisfacer sus necesidades y deseos. Cada persona al actuar utiliza su propia mente y cuerpo, su inteligencia, su conocimiento tecnológico, su capacidad de trabajo, su tiempo, y recursos externos, en estado natural o previamente procesados como bienes de capital. Para su actuación el individuo debe poder controlar su propio cuerpo y los recursos que le permiten alcanzar sus objetivos, necesita saber de qué medios dispone y tomar posesión de los mismos, apropiarse de ellos. Cada persona es quien mejor sabe qué desea y de qué es capaz en cada circunstancia concreta. Si se equivoca puede afrontar los costes y aprender de sus errores para actuar de forma conveniente en el futuro.

La mente humana incluye de forma instintiva una teoría de la mente, una explicación de su funcionamiento que permite comprender a otros individuos y coordinar comportamientos sociales. Toda persona sabe que los demás tienen mentes formalmente iguales, que tienen emociones y que se comportan de forma intencional, planificando sus acciones para alcanzar objetivos deseados. Lo más importante de su entorno para un ser humano son los demás seres humanos de su grupo social, y la mayor parte de las regiones cerebrales más evolucionadas están dedicadas a la socialización, a las relaciones humanas. El autismo parece resultar de la incapacidad de algunos cerebros para representar y comprender las mentes ajenas.

La tendencia de la mente humana a explicarlo todo en términos de agentes intencionales suele ir más allá de su ámbito de validez. Es común antropomorfizar entidades naturales que no comparten rasgos esenciales humanos. Los cerebros de los animales son mucho menos complejos que los humanos y no son capaces de desarrollar lenguajes elaborados ni coordinaciones sociales tan sofisticadas. Los seres vivos no animales carecen de sistemas nerviosos, es absurdo atribuirles emociones o intenciones. Los fenómenos inorgánicos carecen de intencionalidad, aunque algunas personas confunden la teleología humana con los principios de minimización o maximización que describen las regularidades de la naturaleza. Muchos humanos inventan dioses omnipotentes que actúan imponiendo orden en la naturaleza, no entienden los órdenes espontáneos que no son diseñados intencionadamente por ninguna inteligencia.

La mente consciente es sólo una pequeña parte del funcionamiento del cerebro humano pero a menudo parece aspirar a controlarlo y protagonizarlo todo. Algunos pensadores incluso afirman que la mente consciente es un componente fundamental del universo. Por una parte la conciencia es un director ejecutivo de alto nivel que coordina el funcionamiento de otros subsistemas mentales (activando, parando, alternando) pero que no sabe como éstos funcionan en detalle. Por otro lado la conciencia produce relatos lingüísticos que resumen, integran, unifican y dan continuidad al funcionamiento del cerebro y la conducta de la persona, pero estas explicaciones dejan fuera mucha información y en ocasiones inventan, falsifican y distorsionan la realidad. La mente consciente percibe las emociones como algo dado, no puede activarlas o desactivarlas a voluntad.

Mitos sobre la naturaleza humana

Tres mitos erróneos acerca del funcionamiento de la mente humana, sobre la psicología humana, han dominado y distorsionado el estudio de la naturaleza humana: la hoja en blanco, el buen salvaje y el espíritu encarnado.

El mito de la hoja en blanco afirma que los humanos no tienen habilidades o preferencias inherentes, porque es el entorno (progenitores, cultura, sociedad) lo que moldea la mente; la mente no tiene una estructura innata, toda su organización procede del ambiente mediante la socialización y el aprendizaje; cualquier rasgo humano puede ser alterado con cambios adecuados en las instituciones sociales.

El mito del buen y noble salvaje afirma que las motivaciones malvadas no son inherentes a las personas sino que proceden de instituciones sociales corruptoras: la gente no es mala, toda la malicia es producto de instituciones sociales; la violencia es un comportamiento aprendido, de modo que una educación adecuada puede eliminar toda la violencia; los criminales violentos son víctimas de la sociedad en vez de psicópatas peligrosos.

El mito del alma encarnada o el espíritu en la máquina afirma que lo esencial de los humanos es independiente de la biología: la capacidad humana de tener experiencias conscientes y tomar decisiones no puede ser explicada por la fisiología y la evolución; cada persona tiene un alma inmaterial responsable del libre albedrío y de las decisiones, y no puede ser reducida a una función del cerebro.

Las hojas en blanco no pueden hacer nada. El aprendizaje, la socialización y la cultura son aspectos indispensables del comportamiento humano, pero la cultura es imposible a menos que los seres humanos tengan algún tipo de sistemas cerebrales innatos que permitan producir y adquirir cultura. El cerebro es muy plástico, puede aprender, pero muchas propiedades del cerebro están organizadas genéticamente y no dependen de información procedente de los sentidos.

Los estudios antropológicos de grupos humanos como tribus primitivas y sociedades modernas muestran que la violencia y la guerra son universales humanos. Los informes acerca de tribus que nunca han oído hablar de guerra y violencia son falsos. Muchos intelectuales han sido engañados por relatos falsos o han interpretado mal los datos disponibles. La actividad guerrera entre sociedades primitivas no es simplemente un ritual. Unas pocas muertes en un grupo pequeño son relativamente más importantes que muchas muertes en sociedades extensas. Las tasas de homicidios en pueblos prehistóricos son órdenes de magnitud mayores que las de las sociedades modernas, guerras mundiales incluidas. Los humanos suelen tomarse la guerra muy en serio, fabrican armas tan destructivas como su ingenio permite, y si pueden permitírselo masacran a todos sus enemigos. A menudo las mujeres son violadas y los supervivientes esclavizados.

Las ricas sociedades modernas son mucho más pacíficas que los grupos primitivos, pero todo el mundo tiene fantasías que incluyen violencia, la cual está a menudo presente en historias humanas reales o ficticias. Rasgos psicológicos como la psicopatía, las tendencias violentas, la falta de empatía, y la personalidad antagonista, son en gran parte hereditarios. Ciertas partes especializadas del cerebro, probablemente compartidas con otros primates, están asociadas con la violencia. La violencia humana no es una conducta aleatoria, no es una avería del cerebro, una enfermedad o un simple problema de salud pública.

La violencia no se debe simplemente a las instituciones de una sociedad particular. La civilización es básicamente el desarrollo de instituciones (el estado de derecho) que controlen los impulsos naturales violentos. Los humanos modernos pueden sentir las mismas emociones que sus ancestros, pero influencias externas como la educación y las instituciones sociales tienden a reprimir y controlar sus acciones violentas.

La neurociencia muestra que todos los aspectos de la vida mental (emociones, pensamientos, memorias), se deben a la actividad fisiológica del cerebro. La ciencia cognitiva muestra cómo las máquinas pueden realizar tareas intelectuales que antes se consideraba sólo eran realizables por la mente humana; motivos y objetivos pueden entenderse en función de mecanismos cibernéticos de realimentación; pensar y creer pueden comprenderse como computación o procesamiento de información. La inteligencia no es milagrosa, la materia no está separada de la mente. El cerebro es un ordenador hecho de materia orgánica. No hay ningún alma dirigiendo u observando la actividad mental.

Mente humana y evolución

A pesar de la evidente variedad de culturas y personas individuales, la antropología muestra que hay cientos de rasgos universales comunes a todos los miles de culturas y millones de personas en el mundo. La naturaleza humana es un conjunto de emociones, motivaciones y capacidades cognitivas compartidas por todos los miembros de la especie humana neurológicamente normales, con variación cuantitativa pero mucha menos variación cualitativa. La naturaleza humana es innata y común a toda la gente porque es generada por genes comunes a todos los seres humanos. Las emociones y capacidades abstractas producen comportamientos específicos diferentes dependiendo del entorno y las circunstancias sociales.

El estudio de la naturaleza humana combina conocimiento científico de la genética del comportamiento, la neurociencia, la ciencia cognitiva, la psicología evolucionista, la antropología y la praxeología. La genética del comportamiento muestra que al menos la mitad de la variación de personalidad e inteligencia procede de diferencias en los genes: los gemelos idénticos que fueron separados al nacer tienen semejanzas impresionantes en sus talentos y gustos.

La mente humana es un complejo sistema de procesamiento de información organizado en subsistemas cognitivos especializados en razonar sobre objetos, espacio, números, cosas vivas, y otras mentes. Los humanos tienen sistemas perceptivos que reciben y procesan información del entorno y capacidades psicomotrices que les permiten actuar sobre el entorno. Los humanos tienen emociones que se refieren a otras personas (sentimientos morales de simpatía, culpa, enfado, gratitud, confianza, vergüenza) o al mundo físico (miedo, asco, admiración). Los humanos tienen diferentes formas de pensar y sentir por otras personas en diferentes tipos de relaciones: progenitores, vástagos, hermanos, otros parientes, amigos, cónyuges, amantes, aliados, rivales, enemigos. Los humanos tienen varios sistemas para comunicarse con otros: lenguaje verbal, gestos corporales, expresiones faciales.

El cerebro es un sistema físico hecho de circuitos neuronales que producen el comportamiento adecuado al entorno. Estos circuitos neuronales están especializados para manejar diferentes problemas adaptativos (percepción, movimiento, alimentación, emparejamiento y reproducción, aprendizaje social, lenguaje), y la mayor parte del funcionamiento cerebral es inconsciente. La psicología evolucionista muestra que la organización de la mente humana, como el cuerpo humano, es el producto de un proceso de evolución y selección natural: los cerebros humanos evolucionaron porque permitían a los ancestros humanos sobrevivir y reproducirse mejor que las alternativas.

Los cerebros humanos evolucionaron durante largos periodos de tiempo para resolver problemas de los ancestros humanos en entornos muy diferentes del mundo actual: algunos comportamientos innatos no son adaptativos en el mundo moderno. Muchas emociones y comportamientos humanos no tienen sentido en términos de esfuerzos actuales para incrementar el bienestar físico y psicológico, pero pueden ser explicados mediante el mecanismo de la selección natural operando en el entorno diferente en el cual los humanos evolucionaron: pequeños grupos nómadas de cazadores y recolectores con pocos recursos materiales, poco conocimiento cultural y enfrentados a numerosas amenazas.

El sentido de la vida

El sentido o significado de la vida humana es un concepto abstracto complejo que puede tener muchas interpretaciones. Puede referirse a su pasado, su origen, por qué hay vida humana, cómo llegó a ser. Puede referirse a su propósito, su futuro, colectivamente o individualmente.

La vida humana es un tipo especial de vida. Comparte con todos los organismos biológicos sus rasgos peculiares de organización y desarrollo que hacen que crezca y se reproduzca. La mente humana, con sus capacidades para el lenguaje, la interacción social, el pensamiento reflexivo, la lógica y la creatividad, hace que la vida humana sea única. Los seres humanos reflexionan acerca de su propia existencia y buscan explicaciones.

Los seres humanos se conocen y se comprenden como agentes que tienen propósitos y actúan de forma intencional utilizando medios para conseguir fines. Para cada ser humano las entidades más importantes de su entorno son los otros seres humanos, de modo que la mente humana tiende a buscar explicaciones de las cosas en términos de agencia, haciendo preguntas como por qué o para qué que no tienen sentido en algunos ámbitos donde no hay agentes intencionales. Mientras que los mitos y las religiones dan explicaciones falsas para el sentido de la vida, la biología y la evolución pueden proporcionar explicaciones verdaderas. Los humanos tienen propósitos, pero la vida como un todo no tiene un propósito: la vida sucede de forma espontánea dadas las condiciones adecuadas, no es creada por un ser poderoso e inteligente con algún objetivo en su mente.

La vida trata de adaptación, supervivencia y reproducción. La evolución lleva de forma natural a incrementos de adaptación. Todos los seres vivos tienden a actuar de forma competitiva de formas que posibilitan su supervivencia y reproducción; no todas las formas de ser son igualmente adecuadas para la vida, algunas resultan más aptas que otras. Los organismos tienden a cambiar para hacerse más aptos, mejor adaptados a sus entornos; los seres vivos crecen y cambian de modo que su configuración tenga más probabilidades de sobrevivir, porque aquellos que no se comportan de forma competente tienden a desaparecer. La aptitud es un concepto complejo, relativo al entorno y muy difícil de medir.

El reduccionismo biológico puede explicar también los valores psicológicos humanos. Las facultades mentales más desarrolladas son formas particulares del concepto general de aptitud. El deseo humano de desarrollar y actualizar al máximo todas las potencialidades, aprendiendo y alcanzando niveles más altos de conciencia y salud psicológica, es la implementación del incremento de aptitud en el ámbito cognitivo y emocional. La felicidad (placer y dolor) es un indicador del logro de aptitud. Amar y ser amado es muy importante para los humanos porque promueven la cooperación y la socialización, las cuales incrementan mucho la aptitud. La psicología evolucionista puede también explicar por qué mucha gente tiene falsas ilusiones de trascendencia espiritual.

La aptitud puede ser incrementada de muchas maneras, la vida no está restringida a solamente unas pocas posibilidades de cambio, pero las direcciones que reducen la aptitud tienden a ser eliminadas por la selección natural. La vida humana es muy compleja, muchas direcciones son posibles, la elección es sistemáticamente necesaria. Las decisiones individuales dependen de circunstancias personales y requieren reflexión. La vida es un proyecto constante de auto construcción, aprendizaje y desarrollo.

Naturaleza humana y organización social

Las instituciones sociales y políticas que ignoran la naturaleza humana o funcionan contra ella están condenadas al fracaso. Los políticos revolucionarios siempre desprecian la idea de que las limitaciones de la naturaleza humana pueden restringir las organizaciones sociales. Los colectivismos totalitarios quieren reformar la humanidad mediante ingeniería social, genocidio o eugenesia: en vez de construir un orden social basado en rasgos humanos estables se engañan y creen que pueden rediseñar la naturaleza humana utilizando principios pseudocientíficos. Muchos sistemas de pensamiento han fracasado por un erróneo entendimiento de la naturaleza humana.

El concepto de la naturaleza humana y las aproximaciones biológicas a la mente a menudo se perciben como políticamente sospechosas y levantan fuertes pasiones. Los colectivistas creen que los estudios evolutivos y genéticos de la mente son reaccionarios. Los conservadores piensan que una visión materialista de la mente y la elección humana (que incorpore computación, neurociencia, evolución, genética y un órgano físico como el cerebro) destruye la moralidad, el significado y el propósito. Los paternalistas creen que la gente no está preparada para conocer la verdad. Muchas personas ven peligrosas implicaciones en el hecho de que la mente es producto del cerebro, el cerebro está organizado parcialmente por el genoma y el genoma ha sido formado por selección natural. Estas personas tienen varios miedos: desigualdad, imposibilidad de perfeccionamiento, determinismo y nihilismo.

Si la mente es una hoja en blanco entonces todo el mundo es igual al comienzo, pero se trata de una igualdad muy pobre, la equivalencia de la nada. Nadie tiene una ventaja inicial porque todos parten de cero. Si la mente tiene funciones innatas estas podrían ser mejores en unas personas que en otras. La existencia de diferencias humanas no implica que las leyes deban tratar a la gente de forma diferente. La ética considera lo que es común en todos los seres humanos, no justifica la dominación de los débiles por los fuertes. Las diferencias humanas innatas son reales y no es sabio ir en contra de la realidad.

El hecho de que la mente tenga una estructura innata compleja no significa que todas las diferencias entre individuos o grupos tengan que ser innatas. No todo lo que es innato es común, algunas diferencias pueden ser genéticas y otras diferencias pueden deberse al entorno: diferencias en experiencias, crianza, educación, o cosas aleatorias que le suceden a la gente.

Si algunos rasgos mentales son innatos, entonces quizás la gente no pueda cambiar o ser cambiada. Los bien intencionados intervencionistas intentan sistemáticamente reformas políticas para hacer del mundo un lugar mejor: casi siempre fracasan porque de forma arrogante no consideran las limitaciones de la naturaleza humana, y entonces culpan a los humanos por no cambiar según sus recetas. La mejora social es posible, ha sucedido y sucederá siempre si las instituciones sociales no funcionan contra la naturaleza humana sino que la aceptan y la tienen en cuenta. El cambio social puede suceder, incluso con una naturaleza humana fija, porque la mente es un sistema complejo con muchas partes. Los impulsos agresivos pueden ser compensados por otros impulsos que consideran las reacciones esperadas de otras personas, y estas pueden ser institucionalizadas en un sistema de justicia. La acumulación de riqueza y capital puede permitir que raramente se activen los impulsos de competencia agresiva por recursos escasos. La inteligencia humana es un sistema abierto y creativo. Incluso si los humanos están equipados con un conjunto inicial fijo de conceptos y funciones, las posibilidades de combinación son inmensas: la gente puede mejorar, inventar nuevas formas de alcanzar objetivos o resolver conflictos sociales.

Muchos rasgos de la naturaleza humana pueden ser ajustados en cierta medida por la cultura. La educación puede influir sobre el sentido moral. Las personas de todas las culturas son capaces de respetar y sentir empatía por otras personas, inicialmente puede ser sólo la familia o el clan, pero con experiencia es posible aprender a sentirse integrado con muchos otros. Las instituciones sociales adecuadas como los mercados pueden transformar enemigos potenciales en cooperadores interdependientes. La evolución biológica muestra frecuentemente cómo algunos parásitos pueden terminar aliándose con sus huéspedes, o los depredadores con sus fuentes de alimento, hasta formar entidades integradas mutuamente dependientes. Los humanos pueden matar a sus enemigos (incluso comérselos), o respetar su vida y esclavizarlos, o confiscar periódicamente parte de su riqueza, o cooperar y comerciar con sus semejantes.

El hecho de que el cerebro determine el comportamiento de las personas no elimina la responsabilidad moral. Diferentes partes del cerebro impulsan a la persona a hacer cosas por diversas razones. Algunas partes del cerebro especializadas en socialización responden a contingencias sociales y legales, prestan atención al hecho de que otras personas se ven afectadas por mis acciones y me hacen responsable, de modo que podrían castigarme o repudiarme si hago algo contra ellos. Comprender el cerebro no significa que se pierde la noción de responsabilidad; el conocimiento del cerebro puede utilizarse para ajustar la noción de responsabilidad de modo que pueda influir mejor sobre las partes del cerebro que inhiben el comportamiento indeseable.

Algunas personas creen que mostrar que todas las emociones y valores humanos son productos del cerebro y los genes conduce al nihilismo, como si el amor y la belleza no fueran reales si se entiende su origen evolutivo. Esto confunde dos niveles diferentes de explicación del comportamiento: la explicación inmediata o directa se refiere a lo que es significativo para una persona dado su cerebro; la explicación última se refiere a los procesos evolutivos que dieron lugar a ese cerebro con la capacidad de tener esos pensamientos y sentimientos. La evolución es la explicación última de las mentes humanas, y es un proceso egoísta y ciego en el cual los genes se seleccionan por su habilidad de maximizar el número de copias de sí mismos. Pero eso no implica que los humanos sean egoístas y sólo vean el corto plazo. El proceso amoral de la evolución a menudo produce comportamiento cooperativo. Los seres humanos son animales sociales con un cerebro que incluye sentimientos reales y un sentido (o sentimiento) moral complejo. Comprender las emociones no las hace menos reales, y puede ayudar a entender cuándo son dañinas o no funcionales.

Universales humanos

La antropología ha mostrado muchos patrones y tendencias de comportamiento comunes a todos los miles de culturas estudiadas, rasgos casi universales encontrados en los grupos humanos. No son necesariamente instintos o propensiones psicológicas innatas, sino el resultado de complejas interacciones entre una naturaleza humana universal y las condiciones compartidas de ser una mente y un cuerpo humanos en el mismo planeta. Las sociedades modernas pueden diferir en algunos aspectos.

Vivir en grupos (normalmente dispersos) que reclaman un territorio y se sienten un pueblo distinto. Identidad colectiva. Territorialidad. Etnocentrismo. Reglas de pertenencia al grupo. Estructura social, roles sociales. Hostilidad contra otros grupos y conflicto (lamentado) dentro del grupo (violencia, violación, robo, asesinato, insultos). Consultas y mediación para resolver conflictos. Competencia y cooperación. Intercambio de trabajo, bienes y servicios, comercio. Reciprocidad, represalias. Visitas. Regalos. Promesas. Razonamiento social. Coaliciones. Gobierno, decisiones colectivas vinculantes sobre asuntos públicos. Instituciones, cooperación organizada. Líderes, casi siempre no dictadores, tal vez efímeros. Sentido del bien y el mal, equidad, justicia. Sentimientos morales. Leyes (contra violencia, robo, violación y asesinato), derechos, obligaciones, prohibiciones, tabúes, castigo. Sanciones, incluyendo la expulsión del grupo. Exigencia de reparación por daños. Envidia. Juzgar a otros, comparar. Manipulación de las relaciones sociales. Prestigio y estatus asignados (por parentesco, edad, sexo) y conseguidos. Desigualdad de poder y riqueza. Posesión, propiedad, herencia. Relaciones de dominio y sumisión, oligarquía. Resistencia al abuso de poder. Admiración de la generosidad, desaprobación de la tacañería.

Familias formadas alrededor de madre e hijos, normalmente la madre biológica, y uno o más hombres. Matrimonio institucionalizado, derecho públicamente reconocido de acceso sexual a una mujer elegible para la procreación. Apego. Distinciones entre padre y madre. Costumbres de parto. Socialización de los niños (incluyendo entrenamiento de deposiciones) por parientes adultos. Lenguaje infantil. Juguetes. Cosquillas. Niños imitan a los adultos. Juego para perfeccionar habilidades, peleas simuladas. Períodos críticos de aprendizaje. Miedos infantiles, de ruidos fuertes, de extraños. Los bebés chupan el pulgar. Posesividad del niño hacia la madre, frialdad por su pareja. Categorías de parentesco, definidas en términos de madre, padre, hijo, hija, y secuencias de edad. Distinción entre parientes cercanos y lejanos, favoritismo por los parientes más cercanos, nepotismo. Evitación del incesto entre madres e hijos.

Gran interés por el sexo. Atracción y atractivo sexual, basados en señales de salud. Intensos celos sexuales. Regulaciones y estándares de modestia sexual. Sexo normalmente en privado. Preferencia masculina por parejas femeninas jóvenes. Adorno de cuerpos y arreglos del cabello.

Reconocimiento de diferencias en comportamiento y cognición entre hombres y mujeres y entre adultos y niños. División del trabajo por sexo y edad. Las mujeres cuidan más de los niños, los hombres tienen más roles públicos y políticos de dominación, agresión y violencia.

Lenguaje. Elementos básicos del lenguaje: fonemas, morfemas, palabras, frases. Sintaxis. Semántica. Simbolismo. Sustantivos, nombres propios, verbos, pronombres. Lenguaje para compartir información, traducible, no un simple reflejo de la realidad, utilizado para manipular a otros. Cultura, folclore. Prestigio por la habilidad lingüística. Chismorreo. Discrepancias entre habla, pensamiento y acción. Mentir, engañar. Humor verbal, chistes, insultos humorísticos. Formas poéticas y de habla retórica. Narrativa, contar historias. Metáforas, metonimias, onomatopeyas. Sinónimos, polisemia. Poesía con repetición de elementos lingüísticos y estructuras de versos separados por pauses. Mitos. Proverbios. Discursos especiales para ocasiones especiales.

Abstracción. Conceptos, taxonomías, clasificaciones y palabras para tiempo, ciclos temporales, días, meses, estaciones, años, pasado, presente, futuro, partes del cuerpo, estados internos (sensaciones, emociones, pensamientos), tendencias conductuales, flora, fauna, tiempo atmosférico, herramientas, espacio, movimiento, velocidad, localización, dimensiones espaciales, propiedades físicas, colores, dar, prestar, cosas, personas, números (al menos uno, dos y más de dos), nombres propios, posesión. Entificación (tratar patrones y relaciones como cosas). Antropomorfización. Interés por cosas vivas.

Distinciones binarias, incluyendo masculino y femenino, blanco y negro, natural y cultural, bueno y malo, verdadero y falso. Antónimos. Medidas. Relaciones lógicas incluyendo no, y, mismidad, equivalencia, oposición, general o particular, parte o todo, causa y efecto, antecedente y consecuente. Razonamiento conjetural (inferir la presencia de entidades invisibles o ausentes por sus trazas perceptibles).

Comunicación vocal no lingüística como gritos y lloros. Interpretación de la intención a partir del comportamiento. Emociones y expresiones faciales reconocidas de felicidad, tristeza, enfado, miedo, sorpresa, asco, desprecio. Miedo de la muerte, de serpientes; capacidad de vencer el miedo. Utilización de sonrisas como un saludo amistoso. Llorar. Flirteo tímido con los ojos. Enmascarar, modificar e imitar expresiones faciales. Sentimientos y muestras de afecto. Mecanismos psicológicos de defensa.

Sentido de uno mismo frente a otros, uno mismo como sujeto y objeto, responsabilidad, comportamiento voluntario frente a involuntario (control), intención, vida interior privada, estados mentales normales o anormales. Elección y toma de decisiones. Valoraciones subjetivas. Nombres personales. Empatía. Conciencia y manipulación de la propia imagen (preocupación por lo que otros piensan, deseo de que sea positivo). Reconocimiento de individuos por el rostro. Rol y personalidad relacionados dinámicamente.

Manufactura y utilización de muchos tipos de herramientas (cortadores, golpeadores, contenedores, cuerda, palancas, armas, lanzas, herramientas para construir herramientas), fabricadas según motivos transmitidos culturalmente. Tejidos. Decoración de artefactos. Arte decorativo. Uso del fuego para cocinar alimentos y otras funciones. Drogas, médicas y recreativas. Refugio.

Modales. Hospitalidad. Saludos. Festejos. Baile. Música, ritmo, melodía. Estética. Actividad diurna. Rutinas diarias. Horas de comidas. Cocina. Tabúes y preferencias alimenticias; compartir comida. Gusto por los dulces. Higiene. Discreción en la eliminación de residuos corporales.

Creencias religiosas en lo sobrenatural. Materialismo frente a trascendencia. Visión del mundo. Magia para mantener y alargar la vida, y para atraer al sexo opuesto. Intentos de controlar el tiempo atmosférico. Teorías de buena y mala suerte. Adivinación. Explicaciones de la enfermedad y la muerte. Medicina. Lamer las heridas. Mayoría de diestros. Rituales, ritos de paso. Llorar a los muertos, ritos funerarios. Sueños, interpretación de los sueños.

 

 

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